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ACTUALIDAD | ENTREVISTAS | 18 de Agosto de 2000

Miguel Angel Vidal: La ética del montañismo

Por Arancha Vega Rubio  | 

Miguel Angel Vidal: La ética del montañismo

 
Miguel Angel Vidal. 

Este guía de montaña, que cuenta con una larga experiencia alpinística a sus espaldas, acaba de regresar de su tercera expedición al Everest -no será la última que realiza a la montaña más alta del mundo- mientras tanto, nos cuenta sus impresiones sobre su último viaje al Himalaya, sus proyectos y sus opiniones respecto a algunos temas clave del alpinismo.

Acabas de volver de expedición al Everest por su lado tibetano ¿en qué han cambiado las normas burocráticas de Tíbet en relación a años anteriores?

El permiso se puede tramitar por dos agencias oficiales: la CMA (China Mountaineering Association), con sede en Pekín y por otro lado la TMA (Tibetan Mountaineering Association), que también depende de la CMA, pero tiene una cierta autonomía. Actualmente la TMA está en manos de tibetanos pro-chinos o que simplemente se llevan bien con el régimen de Pekín (lógicamente, porque si no no podrían funcionar... ). El alpinista sólo tiene que dirigirse a la TMA y negociar con ellos, desde que entras en Tíbet. Eso se puede hacer directamente o a través de una agencia nepalí que trabaja con ellos... el dinero de los trámites y concesiones de permisos sigue siendo el mismo -una barbaridad por persona-, y en ese precio está incluido todo, desde que entras en Tíbet.

Antes te ponían un oficial de enlace y un traductor para cada expedición, lo que era un lío, en cierta manera, y donde las mafias tenían también mucho que ver... Este año me he llevado la grata sorpresa de que había un solo oficial para todas las expediciones... Era uno para las 19 que estábamos en el Campo Base de la Cara Norte del Everest -eso sí que era jaleo para él-. Iba con un asistente que le ayudaba, que se encargaba del asunto de los yaks, del material... aún así estaba pendiente de todo. Además era alpinista, intentó subir al Everest: fue el primero en llegar a la arista norte (8.500 m.) sin oxígeno, ponía cuerdas fijas, abría huella, hablaba inglés perfectamente... va a intentarlo el año que viene.

Antes, hace ya años, era necesario viajar a Pekín y permanecer allí una semana al menos, solicitar el permiso y volver a tu país. Al iniciarse la expedición tenías que volar otra vez a la capital china y de ahí a Lhasa. Eso ya cambió, en cuanto se pudo pasar por Nepal.

Cada año se van dejando más cosas a la Tibetan Mountaineering Association, con lo que van mejorando cada vez más... también son asesorados por sherpas y agencias del Nepal (con mucha mayor experiencia en expediciones y en el trato a occidentales).

Tras el “boom” de ascensiones que ha sufrido el Everest esta temporada, ¿qué cambios sustanciales has encontrado en el ambiente del Campo Base?

No ha habido ningún cambio a mejor, salvo en la conducta del gobierno chino frente a la basura. Este año, por primera vez, que yo sepa, se están ocupando de la limpieza del Campo Base Avanzado. En ese permiso que se paga se incluye la recogida de basuras, cosa que nunca se había hecho. Cada semana subía una caravana de quince yaks y recolectaban los desperdicios de todas las expediciones.

No ha habido más mejoras porque en el momento en que cualquier zona se masifica trae problemas, sobre todo a la hora de transitar por el camino, que unos se agarran a la cuerda fija, otros no... los que se agarran estorban a los que no, los que van más lentos a los más rápidos... la colocación del campamento también es problemática, porque no hay muchos sitios para instalar cientos de tiendas. Así, los que llegan primero cogen los mejores sitios, las plataformas que ya estén hechas... En cuanto a la huella, que es lo único para lo que podría ser beneficioso el exceso de gente no ha sido así, porque la nieve está muy dura y el viento se la lleva... no he visto beneficios por ningún lado.

 
Miguel en el Collado Norte del Everest. 

Has estado en las vertientes norte (1.989) y sur del Everest (1.992) , llegando en ambos casos a más de 8.600 metros... ¿qué diferencias encuentras entre la escalada por uno y otro lado?

Técnicamente sí es más difícil la Cara Norte porque tiene una continuidad en las pendientes y en las rampas y estás más tiempo entre los 35 y 40 grados de inclinación, lo que requiere una mayor atención en el descenso y un mayor esfuerzo en las subidas. Luego tiene los escalones, por encima de los 8.300 metros en los que hace falta un mayor dominio de la técnica... Lo que yo opino es que es más segura que la Cara Sur. Es más difícil pero más segura: no tiene la Cascada de Hielo del Khumbu. La Cascada puede cambiar en cualquier momento y pillarte en medio, ya que se mueve mucho, constantemente. No suele atrapar a los alpinistas, más bien a los sherpas que están subiendo y bajando todo el tiempo... pasas por ahí con los dedos cruzados.

Tu tercer intento al Everest... ¿porqué está montaña?

Cuando era jovencito le tenía manía, precisamente por ser la más alta y todo un símbolo, por lo que no me apetecía nada subirla... hasta que me propusieron ir. Acepté y me quedé enamorado. Me gustan su fisonomía, su historia, la problemática actual... quiero subir para poder decir, después, lo que realmente pienso.

Además de esto está otro motivo menos poético, menos romántico... y es que es mucho más fácil conseguir patrocinio para ir al Everest que para cualquier otra... Dentro de lo difícil que resulta conseguir financiación para cualquier montaña, a esta todo el mundo la conoce, es un auténtico escaparate para vender cosas...

¿Qué ocurrió realmente el pasado 20 de mayo, en que miembros de todas las expediciones salieron hacia la cumbre?

Nosotros siempre hemos ido un poco a nuestro aire, al margen de las demás expediciones, ya que no se puede estar planificando la estrategia a seguir en función de lo que hagan los demás. Coincidimos en nuestro último campamento Antonio Akerreta, de la expedición Retena Odisea, y Rosa Real y yo de la “Ipix al Tercer Polo”.

Cuando estás aclimatado y puedes ir hacia arriba, vas hacia arriba, si coincides con más personas, pues vas juntos, como fue nuestro caso. De los demás no teníamos ni idea, a 8.300 metros no haces precisamente “relaciones públicas”. Decidimos salir a las 12 de la noche y 20 minutos más tarde nos encontramos con una única persona que venía detrás, Lluis, un amigo de la expedición andorrana. Ya éramos un grupo de cuatro, y un poco antes de llegar a la arista (8.500 m) nos alcanzó Willi Bañales, de la Euskaltel.

A eso de la 1 de la madrugada empezamos a ver linternas debajo nuestro, saliendo del Campo III.

El problema de aquella noche era el viento constante que nos venía por la derecha -noroeste- y que al llegar a la arista era aún más fuerte, por lo que teniamos que ir buscando piedras para resguardarnos. Al llegar al Segundo Escalón encontramos un lugar más o menos adecuado y allí nos paramos, a 8.650 metros. Decidimos esperar al amanecer, momento en que se suele producir un cambio, una inversión en la temperatura: contactamos con el Campo Base, muy contentos porque viendo la hora y donde estábamos lo vimos fácil... A las 7:15 de la mañana, coincidiendo con el amanecer llegaron el resto de expedicionarios... El tiempo comenzó a empeorar violenta, brusca y rápidamente... pese a todo Rosa y yo seguimos 50 metros más al Segundo Escalón, y ví muy claro que aquello se ponía muy feo y nos dimos la vuelta. Cuando comenzamos a bajar entró la niebla, comenzó a nevar... Lluis se perdió en el descenso durante dos horas, afortunadamente en un claro de la niebla vió las tiendas del campo III, se orientó y pudo bajar. Durante el descenso una persona que iba tres puestos por delante nuestro se escurrió y se cayó... la situación se puso complicada, si.

 

El binomio oxígeno -seguridad para ti no es cierto... ¿porqué?

El oxígeno va metido en una botella, con una determinada capacidad. El oxígeno sale de la botella a través del regulador, que puede dejar salir medio litro por minuto, que es el mínimo o si quieres a cinco litros por minuto, que es el máximo... o sea, que hay diferentes escalas de cantidad de oxígeno que sale por minuto. Es una cuestión matemática: si tengo capacidad para 300 litros y voy a ir a 2 litros por minuto tengo para tanto tiempo (salida hacia cumbre, llegada y vuelta), luego me llevo dos botellas. Eso está muy bien para el papel, pero no en el Everest. En el Everest 2 y 2 nunca son 4, generalmente son 22... entonces tras realizar esos cálculos pueden venir las complicaciones: hace más viento, más frío, estás consumiendo más oxígeno para calentarte... por lo que consumes más... después las cosas se tuercen y no llegas a la hora que habías previsto, y te quedas sin oxígeno. Quedarse sin oxígeno es como si te abrieras el mono y te lo quitaras... Lo primero que puedes tener es un problema en la retina y quedarte ciego, y otro montón de cosas más...

Aparte de que el oxígeno se puede atascar, se congela la mascarilla, la conducción del oxígeno al tubito se puede congelar por la humedad que generas tú con la respiración... puede dar muchos problemas.

¿Qué razones éticas tienes para no utilizarlo?

Lo considero un doping, y no estoy de acuerdo con el doping en ningún deporte, a no ser que existieran dos categorías, los que se dopan y los deportistas. Para los que sí deberían establecer unas marcas diferentes a las demás. Para mi el oxígeno es un doping desde que se demostró que se puede subir sin oxígeno, porque estás recibiendo una mezcla de gases que no es la que existe allí arriba... es como hacer 8c agarrándote a las cintas, que me parece muy respetable -también hace falta fuerza y determinadas condiciones físicas-. Pero en el plano ético, si vas al Everest tienes que subirlo en las condiciones que tiene la montaña.

¿Cuál va a ser tu próximo proyecto profesional?

Me voy como guía en una expedición comercial al Dhaulagiri VII, en la región del Dolpo, una montaña de 7.200 metros a la que no ha subido ningún español todavía, una zona muy desconocida y una montaña preciosa y asequible que se puede hacer con esquís de montaña, con snowboard, con telemark...

¿Vas a ir a por otro ochomil?

No colecciono ochomiles, ni escaladas ni aperturas... busco ir a la montaña siempre que pueda y divertirme... Algo que me apetece mucho es escalar en Patagonia, volver a Patagonia... ir a Baffin, al Trango... hacer escaladas técnicas, difíciles, en paredes de montañas de seis mil, seis mil y pico metros. Más que los ochomiles... de estos me atraen el K-2 (8.611 m) -el día que consiga financiación iré seguro- el Makalu (8.463 m) y el Everest (8.848 m).

Fecha de nacimiento: 1958
Localidad: Madrid
Destacable: Primera repetición de la Cara Sur del Chacraraju (6.113 metros) a los 19 años.
Otras aficiones: La familia y la literatura.


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