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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 13 de Septiembre de 2001

Las páginas en blanco del K-2

Por Angela Benavides  | 

145 años de exploraciones no son suficientes para desenmascarar todos los secretos de este coloso, que se yergue, con sus 8.611 metros de altura, como una de las más bellas montañas que existen en la Tierra.

 
Avalancha en el K-2 

Esta monumental pirámide de hielo y roca, considerada por muchos como "la montaña de las montañas" aguarda todavía vías vírgenes y nuevas ascensiones para aquellos y aquellas valientes que osen ir más allá de lo ya conseguido por algunos de los mejores alpinistas de la Historia.

Fue "avistada" por primera vez en 1856, por los miembros de la expedición de T.G Montgomery, durante la cual recibió el nombre de K-2 (Karakorum 2, ya que en un principio se la consideró la segunda altura de la cordillera, por detrás del Masherbrum). Tuvieron que pasar casi 100 años para que la cumbre del Chogori (nombre local) fuera alcanzada por primera vez en la Historia. Ocurría en 1954, a manos de una fortísima expedición italiana integrada por los mejores alpinistas italianos de la época, entre los que se encontraban Lacedelli, Compagnoni, Rey y Bonatti.

No exenta de una agria polémica, lo cierto es que en aquella primera ascensión se demostraría que el K-2 constituía uno de los desafíos más grandes para el ser humano, y, a fecha de hoy, lo sigue siendo. Su aislamiento, su clima extremo, su altitud y la dificultad de sus rutas confieren a esta montaña un grado de dificultad sólo comparable a su imponente belleza.

El extraordinario alpinista Reinhold Messner, primero en ascender los 14 ochomiles de la Tierra, le dio el título de ser la "más difícil de todas las montañas de ocho mil metros". Esto se debe a su altura y verticalidad, así como a que, comparándola con los otros ochomiles del Karakorum, es una montaña "encima" de la montaña.

 

Pues bien, más de un siglo después, la montaña ofrece aún oportunidades de llevar a cabo en sus laderas algunos de los proyectos alpinísticos más importantes del Himalayismo contemporáneo, como por ejemplo:

El ascenso en verdadero estilo alpino, desde la base hasta la cima, sin la ayuda de campamentos previamente establecidos, cuerdas fijas y oxígeno. En la actualidad, y a diferencia de aquellas primeras y pesadísimas expediciones, el empleo de porteadores de altitud y el uso de botellas de oxígeno está en claro retroceso, así como las grandes y multitudinarias expediciones. Para favorecer posibles ascensiones en estilo alpino, las expediciones que cada temporada atentan la cumbre del K-2 suelen estar integradas por no más de 4 o 5 alpinistas.

La obvia unión de las vías que transcurren por la Arista norte y por el Espolón de los Abruzzos todavía no ha sido realizada. En 1909, el Duque de los Abruzzos exploró la zona e intentó la ascensión por la cara sudeste de la montaña, vertiente en la que llegó hasta los 6.250 metros de altitud, abriendo así la que hoy en día es la normal al pico, una vía muy bella que supera el espolón, a menudo expuesto a fuertes vientos que circulan entre el Broad Peak y el K-2. La vía que atraviesa la arista norte, por su parte, es posiblemente, la vía más completa y también la más directa desde el glaciar.

 
Rey, Lacedelli y Compagnoni 

Tampoco se han realizado, hasta la fecha, ascensiones invernales de muchas de sus rutas. Ni siquiera el gran Kukuczka -segundo "catorceochomilista" famoso por sus increíbles invernales se atrevió con la del Chogori -eso si, abrió vía en la vertiente sur-. La extremada dureza del clima en la cordillera del Karakorum y la dificultad técnica de sus vertientes hacen de esta empresa una actividad extremadamente arriesgada y comprometida.

Muchas de las vías que recorren las principales aristas tienen bastantes variantes en sus trazados, por lo que aún no existen itinerarios directos. La Arista Oeste, la cara Noroeste japonesa y la Arista Noreste se cruzan en la zona superior hacia sus caras colindantes, pero ni la Oeste, ni la Norte ni la Este cuentan aún con travesías directas.

Como última posibilidad que presenta esta montaña, la segunda más alta del mundo, se encuentra su travesía total. Nadie, en toda la historia de las ascensiones al Chogori ha logrado completarla.


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