Política de Cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de navegación y servicio. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra Política de Cookies
Portes Gratis
a partir de 60 €
ACTUALIDAD | PERFILES | 13 de Julio de 2001

Hermann Buhl: La vida en el filo

Por Arancha Vega Rubio  | 

La vida y el modo de escalar de este austriaco fue un constante grito a la muerte que, hasta que le respondi√≥ a los treinta a√Īos con un crujido de cornisa rota, le permiti√≥ borrar el l√≠mite entre el valor y la osad√≠a.

 
El alpinista austriaco Hermann Buhl, famoso por sus ascensiones en solo en los Alpes 

Sus escaladas en los Alpes y, sobre todo, su ascensi√≥n en solitario al Nanga Parbat rompe todas las estad√≠sticas de supervivencia. A su favor, s√≥lo la suerte, y un car√°cter √ļnico para jugarse todo a una sola carta.

El nivel de riesgo nunca cont√≥ para uno de los alpinistas m√°s representativos de su generaci√≥n. Fue uno de los afortunados "conquistadores de los ochomiles". De hecho, fue el segundo hombre que consigui√≥ hacer cumbre en dos de ellos: el Nanga Parbat y el Broad Peak. Sin embargo, su figura se aleja del trasfondo vital o filos√≥fico con que muchos monta√Īeros de la √©poca describen su vida y sus escaladas. Buhl no encuentra un sentido trascendente, es el hombre de acci√≥n por antonomasia. Y en la acci√≥n, no se par√≥ a sopesar los riesgos. Tampoco los inconvenientes, lo que le diferenci√≥ desde su juventud del concepto l√ļdico de la monta√Īa. Como √©l mismo expresa en su obra "Peregrinaje al Nanga Parbat" - publicada un a√Īo antes de su muerte-, "Mis compa√Īeros realmente nunca han obtenido un placer puro estando conmigo. No podr√≠an, lo admito libremente. Incluso si fuera hay tormenta, o rel√°mpagos, o cuando la monoton√≠a de la lluvia intensa envuelve un mundo desconsolado, a m√≠ me sigue pareciendo bien. No entiendo que haya que darse prisa. Yo siempre he querido estar fuera".

 

Buhl antepuso la monta√Īa a todo lo dem√°s, o mejor dicho, no hubo pr√°cticamente nada m√°s en su vida que monta√Īas cada vez mayores, cada vez m√°s exigentes. Como indica el t√≠tulo de la biograf√≠a que sobre √©l publicar√≠a Reinhold Messner ("Monta√Īa sin compromiso") no adquiri√≥ m√°s responsabilidad que jugarse la vida en cada escalada. Sin embargo, el hecho de asumir tantos riesgos le hizo triunfar donde otros hab√≠an fracasado.

Naci√≥ en Innsbruck en 1924, por lo que la monta√Īa estuvo siempre muy cerca de √©l. Las monta√Īas del Tirol, los Dolomitas y los Alpes fueron testigos tempranos de ascensiones que rayaban la inconsciencia. Son muy poco conocidas, entre otras cosas porque frecuentemente iba solo. Y, tambi√©n, porque en seguida fue atra√≠do por las grandes cordilleras. En especial, por los ochomiles a√ļn sin escalar.

 
La "Silver Saddle" o Silla plateada, situada a 7.450 metros de altura en el Nanga Parbat (8.125 m) 

El Nanga Parbat que, desde la distancia, parec√≠a m√°s asequible que otros ochomiles a√ļn v√≠rgenes, result√≥ ser una trampa. Treinta y un alpinistas se hab√≠an dejado ya la vida en el intento de ascenderlo, pero ninguno hab√≠a conseguido hollar la cumbre. La "Diosa desnuda" era en 1953 un objetivo deseable para muchas naciones punteras (el alpinismo y la pol√≠tica no eran en absoluto ajenos) y, con su leyenda bien forjada de "monta√Īa asesina", parec√≠a hecha a la medida de Hermann.

Buhl se convirti√≥ en componente de una expedici√≥n germano-austriaca auspiciada por Karl Herrligkoffer y organizada contra todo pron√≥stico en el √ļltimo momento (el l√≠der era un hombre pol√©mico y le cost√≥ encontrar alpinistas de nivel dispuestos a acompa√Īarle). Al principio los auspicios no pod√≠an ser mejores: se instalaron los Campos desde el Base hasta el IV y entonces... el tiempo cambi√≥, haciendo imposible llegar m√°s all√°. El 30 de junio, Herrligkoffer dio la orden a los expedicionarios que ocupaban los campos de altura de regresar inmediatamente al Campo Base. Pero al d√≠a siguiente, el tiempo volvi√≥ a mejorar y cuatro alpinistas (entre los que, por supuesto, estaba Hermann) desoyeron las √≥rdenes. Buhl y Kempter instalaron el Campo V el 2 de julio.

 

La intenci√≥n de Hermann Buhl era intentar llegar a la llamada Silver Saddle (la silla de montar de plata) a 7.450 m. y al plateau superior. Desde all√≠ podr√≠a incluso alcanzar la antecumbre o la cumbre Norte, y salvar as√≠ el honor de la expedici√≥n. Ni siquiera contempl√≥ la opci√≥n de regresar. Parti√≥ a las 3 de la madrugada siguiente, y Kempter, muy d√©bil, no pudo seguirle. Buhl se agot√≥ remontando el plateau de tres kil√≥metros bajo un calor sofocante y, al final del mismo, dej√≥ la mochila. En el collado antes de la cumbre, a pesar del agotamiento, reuni√≥ fuerzas y emprendi√≥ un tramo muy complicado de roca. Ayudado por un estimulante y toda su fuerza de voluntad, lleg√≥ a la cumbre a las siete de la tarde. Era el primer hombre sobre la cima del Nanga, viendo c√≥mo se pon√≠a el sol. Sin comer ni beber, sin saco ni ropa de abrigo, no tuvo m√°s remedio que vivaquear en el hombro antes de la cima, por encima de los 8.000 m. Incre√≠blemente, sobrevivi√≥, aunque dej√≥ de sentir los pies. Al amanecer continu√≥ descendiendo, perseguido por las alucinaciones. Sus compa√Īeros lo vieron en la Silla de Plata justo cuando abandonaban el Campo V sin esperanzas de volver a verle vivo.

 

El Nanga Parbat no es el √ļnico ochomil que ascendi√≥ Buhl. Cuatro a√Īos m√°s tarde volver√≠a a Pakist√°n para escalar el Broad Peak junto con Kurt Diemberger, demostrando que los ochomiles tambi√©n pod√≠an ser ascendidos en estilo alpino, sin porteadores ni grandes equipos expedicionarios. Diemberger, por su parte, comprob√≥ all√≠ el tes√≥n de Buhl que, acusando las secuelas de su aventura en el Nanga, a√ļn ascend√≠a, solo y muy despacio, cuando Diemberger bajaba de la cumbre por la tarde. Este √ļltimo, viendo la total determinaci√≥n del otro, dio la vuelta y le acompa√Ī√≥ de nuevo a la cima, donde ambos vieron atardecer en un momento m√°gico que Kurt describe en su libro "De Cero a Ochomil".

El Broad Peak fue la √ļltima cumbre de Hermann Buhl. De vuelta a la base, los dos compa√Īeros de cordada quisieron completar la expedici√≥n ascendiendo el Chogolisa. Buhl caminaba por una arista cuando esta cedi√≥ y desapareci√≥ sin dejar rastro, ante la impotencia de Kurt que, aunque con el tiempo se convertir√≠a asimismo en una leyenda del alpinismo y pasar√≠a muchos buenos y malos momentos en grandes monta√Īas, incluso ahora le resulta dif√≠cil hablar de la muerte de su compa√Īero. Le cuesta creer, seg√ļn el mismo ha dicho, que aqu√©l que subi√≥ solo al Nanga Parbat pudiera simplemente desaparecer de pronto. La vida en el filo es corta, pero intensa.

LA "MALDICI√ďN" DEL NANGA PARBAT

Todas las grandes monta√Īas tienen momentos oscuros en su historia, en todas han ocurrido hechos alegres y tristes. Sin embargo, los primeros encuentros entre los hombres y el Nanga Parbat tienen un halo de leyenda de misterio, de maldici√≥n supersticiosa. Uno de dos hermanos (Schlagintweit de nombre) que en1854 dibujaron la monta√Īa y la dieron a conocer en Europa por primera vez, muri√≥ poco despu√©s de forma violenta, asesinado en Kashgar. En principio, nadie asoci√≥ ambos hechos. Pero a√Īos m√°s tarde, cuando la monta√Īa llevaba un censo de 31 muertes contra 0 ascensiones, muchos recordaron aquel primer episodio.Otro ejemplo de viejos tiempos: en 1841 una gran roca ca√≠da desde la monta√Īa tapon√≥ el cauce del Indo, formando una presa, y cre√≥ un lago de 55 km. de largo. Sin embargo, m√°s tarde, una gran crecida desbord√≥ la presa natural y provoc√≥ una riada que se llev√≥ por delante a todo un ej√©rcito Sikh.M√°s all√° del temor a lo desconocido y la venganza de dioses antiguos, est√° el orgullo del hombre civilizado, que subestim√≥ a la monta√Īa. As√≠ como la dificultad evidente del Daulaghiri desanim√≥ a la expedici√≥n francesa que finalmente conquistar√≠a el Annapurna (el primer ochomil ascendido), el Nanga Parbat no ofrec√≠a a la vista tantas dificultades t√©cnicas para su ascensi√≥n.Este grupo monta√Īoso aislado y rodeado por los r√≠os Indo y Astore se encuentra en el extremo occidental de los Himalayas. La cumbre principal, de 8.126 m. tiene tres caras: la vertiente del Diamir, por donde discurre la v√≠a "normal" de ascensi√≥n; la del Rakhiot y la del Rupal, siendo esta √ļltima una de las paredes de roca y hielo m√°s grandes del mundo: nada menos que 4.500 m.


Síguenos

Buscar en el archivo

Texto a buscar

Por fecha

  

Por categorías









Artículos más recientes

Suscríbete al Boletín
Suscríbete al Boletín Barrabes y sé el primero en enterarte de nuestras novedades.
Síguenos
Mantente al día de la actualidad de Barrabes desde las redes sociales.
Tiendas Barrabes
Visita nuestras tiendas y disfruta de unos espacios únicos.
¿Necesitas ayuda?
Envíanos tu consulta
ESCRÍBENOS
o llama al
902 14 8000
o con tu tarifa plana al 974 215 497
(Horario: Lunes a Viernes de 9h a 19h.)
España  |  France  |  Deutschland  |  United Kingdom  |  Sverige  |  International