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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 24 de Septiembre de 2001

Hielo Continental Patagónico: La Tierra del Viento

Por Angela Benavides  | 

La enorme extensión helada que recubre el extremo sur del continente americano es uno de los desiertos más inhóspitos del planeta, donde no vive nada, sujeto a vientos huracanados y temperaturas extremas... perfecto para unas vacaciones.

 
En el Paso del Viento, durante la travesía desde Argentina 

Antes de nada, conviene puntualizar que el Hielo Continental patagónico son, en realidad, dos campos de hielo separados por un brazo de mar, procedente del Pacífico: el canal Becker. Este enorme entrante de agua marina separa dos grandes extensiones que, pese a todo, tienen características diferenciadas. El hielo Continental Norte alberga muchas montañas, entre ellas el Cerro San Valentín que es, con 4.058 m., la cima más alta de la Patagonia. La provincia de Santa Cruz, en Argentina, es una de las protagonistas en los viajes para conocer estas grandes masas glaciares y enormes lagos. El foco de atracción turística más importante es el glaciar Perito Moreno. También se realizan travesías de la parte argentina del Hielo continental incluída en esta provincia (cuya capital es Río Gallegos). Para ellos, el punto de partida y llegada es la localidad de El Chaltén, frente al macizo del Fitz Roy, tras el cual comienza la extensión glaciar. Los grupos suelen remontar el Paso Marconi (sobre el glaciar del mismo nombre) junto al Fitz Roy, para pasar al campo de Hielo. Desde allí se pasa por el circo de los altares(el Fitz Roy, el Torre y el Domo Blanco), progresando sobre terreno glaciar y lagos congelados, hasta que se vuelve a tierra firme a través del llamado paso del viento.

La relativa variación del paisaje, las cumbres del Fitz Roy y los enormes glaciares rompiendo en los lagos conforman un panorama sobrecogedor. Por eso el área está relativamente explotada para el turismo. Sin embargo, en la orilla meridional del canal Becker, a la altura del fiordo Calen, comienza el glaciar Jorge Montt, el centro de uno de los lugares menos explorados del planeta: el Hielo Continental Sur. Entre ambos, se calcula que el casquete que forma el Hielo Continental, más los glaciares adyacentes, más las mesetas heladas periféricas, ocupan unos 20.000 kilómetros cuadrados y que, en el centro, el hielo llega a tener un espesor de entre 1.500 y 1.700 metros.

 
Las condiciones son similares a las que se dan en los Polos 

Hacia los hielos del Sur:
El campo de Hielo Continental Sur es, por decirlo así, un glaciar de glaciares. Una enorme extensión que alimenta a cuarenta lenguas de hielo, y recubre el oeste de la cordillera patagónica, abarcando cenca de 400 km. de longitud y entre 50 y 80 km. de anchura. Ser exacto, comienza al norte en el punto 48º 15" de latitud (cerca del fiordo Calen Del Canal Becker) y termina al sur a 51º 40" , dando paso a las montañas de la Península de Sarmiento. Casi todo está en territorio chileno.

Por si su extensión fuera poco, esta tierra tiene el "honor" de sufrir uno de los peores climas del mundo. El hielo perpetuo no deja lugar a la vida, pero es que la inmensa llanura se ve asolada continuamente por vientos que llegan a alcanzar los 150 km/h. Las corrientes húmedas del pacífico se convierten en nieve en cuanto tocan las montañas, y las rachas de mal tiempo pueden durar meses enteros.

Sin embargo, aunque las montañas de la Patagonia sean famosas por la dureza de su clima, han atraído a gran número de escaladores. En cambio, el campo de Hielo Continental Sur permanece en gran parte inexplorado. Las condiciones antes descritas se agudizan cuando no hay ningún resalte natural que pare el viento. Y cuando al fin amaina, la niebla le sustituye, lo que no es especialmente agradable en este terreno agrietado, enorme, congelado y sin caminos.

 
El Hielo Continental Sur es un altiplano glaciar de más de 400 Km de longitud 

Pese a todo, algunos espíritus inquietos y perseverantes se han empeñado en atravesar el Hielo Continental; los hay incluso que lo han conseguido. Pero han hecho falta siglos para que el primer explorador se atreviese a poner sus pies sobre el hielo eterno de la Patagonia, enfrentándose a condiciones e incertidumbres propias de los exploradores en los Polos, añadiendo además una climatología impredecible y violenta.

El enorme altiplano fue descubierto por casualidad por Juan Fernández ladrillero, que se perdió con su barco en los fiordos del sur de Chile, descubriendo una extensión ilimitada del hielo que el capitán acertó a llamar la "sierra nevada" y, tras otras dos incursiones posteriores a diferente latitud, ya llegó a la conclusión de que el hielo debía de ocupar toda esa parte del continente.

Con el paso de los siglos, mientras otros exploradores descubrían fiordos y glaciares del de el mar (como el perito Francisco P. Moreno, que bautizó el glaciar más famoso de la zona) la curiosidad crecía en torno a dos cuestiones: ¿Realmente el hielo ocupaba toda la tierra de océano a océano? Y ¿Qué eran los penachos de humo que a veces se veían en la distancia, había volcanes activos en mitad del hielo?

 
Hay un volcán activo en mitad del desierto de hielo 

Resolviendo enigmas:
En cuanto a la primera cuestión, la expedición organizada por la Sociedad Científica Alemana de Buenos Aires pretendía demostrar precisamente lo contrario: que se podía atravesar la cordillea y llegar a la otra costa por una franja de planicies, praderas y bosques. Tras una expedición realmente osada para los medios que tenian, pudieron demostrar sin lugar a dudas que habían estado... totalmente equivocados. El hielo se extiende sin interrupción en 400 km. a base de mesetas comunicadas, con lenguas glaciares alrededor que van a romper en grandes lagos o en los fiordos del Pacifico.

En 1039, el Padre De Agostini lidera una expedición de este a oeste que pretende atravesar el Hielo Continental, aunque termina en la cumbre del monte Tormo, desde donde divisan las aguas del Pacífico. La travesía completa, en la misma dirección, no se llevó a cabo hasta 1952, por una expedición argentina dirigida por Bruno Guth y cuyos miembros literalmente lloraron de emoción cuando, tras tantos días en el hielo, avistaron el océano rompiendo contra la costa rodeadas de bosques.

En cuanto al "volcán fantasma" muchos habían intentado encontrarlo y, en 1933, una expedición acabó descubriendo fumarolas en el Cerro Lautaro, una de las cumbres que De Agostini había bautizado como Cordillera Pio XI pero, inexplicablementree, no dijeron nada a la vuelta y no rebelaron la ubicación del volcán. Pero más tarde apareció en escena Sir Eric Shipton, una gran figura de las exploraciones himaláyicas, que al cumplir cincuenta años en el Karakorum, decidió que había llegado la hora de cambiar de hemisferio. En 1958 Shipton lidera una super-expedición patrocinada por el Museo Británico que les lleva a permanecer varis meses en la zona, explorando, recogiendo muestras y descubriendo una grieta en el Lautaro por la que salía vapor. Habían encontrado el esquivo volcán.

 
El glaciar Viedma desemboca en el lago del mismo nombre 

El éxito de la expedición, sin embargo, no fue suficiente para Shipton que, ya experto en la región, se volcó en organizar la mayor hazaña realizada hasta la fecha en los hielos patagónicos: atravesar el Hielo Continental en sentido Norte-Sur. Formó una expedición anglo-chilena junto con Jack Ewer, Eduardo García y el glaciólogo Cedomir Marangunic. Los expedicionarios fondearon desde una fragata en el fiordo Calen del Canal Becker, remontaron el glaciar Jorge Montt llevando en varios viajes su pesado equipaje (más de 300 kilos en una pulka diseñada para la ocasión), y se pusieron en marcha. Pasarían por el Conocido volcan Lautaro, el Nunatak Viedma, y aún tuvieron tiempo de escalar (en un repentino día de buen tiempo) el cerro Don Bosco e intentar el cerro Murallón, del que se quedaron a 7 metros de la cumbre, sorprendidos por una fuertísima tormenta. Finalmente llegaron a la Estancia Cristina después de casi dos meses de expedición.

Después de Shipton, las expedicines han sido más deportivas que pioneras. También se han organizado varias con fines científicos. Aun así, muchas han fracasado y han tenido que volver atrás. El italiano Giuliano Giongo reclamó, con una tienda muy ligera y 35 kilos de carga total, haber sido el primero en cruzar el Hielo Continental en solitario, aunque su logro (que incluía unas cuantas contradicciones e imprecisiones) fue discutido, entre otros, por un polemista nato: Walter Bonatti. Otras grandes figuras de la escalada en Patagonia también se vieron atraídas por la inmensidad del Hielo Continental, como Casimiro Ferrari, y se hicieron grandes gestas, como el intento de la expedición de Hourcadette de atravesar el Hielo de Sur a Norte, resistiendo a condiciones climáticas infernales.

En resumen, ha habido varias expediciones... Pero solo eso, varias. En un mundo donde parece que está todo descubierto, lo que demuestra que aún aguardan lugares desconocidos y sorpresas, eso sí, siempre que se esté dispuesto a soportar temporales como sólo se dan en la inhóspita Patagonia.


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