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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 08 de Octubre de 2001

Caminar en otoño

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Disfrutar de los bosques de hoja caduca en su mejor momento, recoger setas, empezar a calentar motores de cara a las invernales y al esquí, evitar el calor del verano pero también los fríos extremos,... hay tantas razones como buenos lugares en España para practicar el "senderismo otoñal".

Foto: Ángela Benavides 
Picos de Urbión (Soria) 

Aunque la actividad montañera de cada uno se encamine a retos más técnicos, en otoño es fácil encontrar un buen momento para, simplemente, echarse al monte a caminar. Las frecuentes lluvias y los primeros fríos pueden arruinar un fin de semana de escalada en roca, pero aún es pronto para pensar en travesías de esquí o en cascadas de hielo. Esta etapa de "entretiempo" puede que no sea la mejor para algunos de las modalidades de los deportes de montaña y aire libre más exigentes a nivel técnico, pero tal hecho no debería ser excusa para recluir a los deportistas en un rocódromo, y mucho menos en casa frente al televisor.

Estas fechas son perfectas para dedicarse al simple placer de caminar y disfrutar del paisaje, de manera que, al mismo tiempo que se mantiene la forma física y la costumbre de moverse en la Naturaleza, muchos "redescubren" la calma de andar por sendas y caminos, que los continuos retos alpinísticos han relegado al olvido.

Es cierto que octubre y noviembre son fechas clave en la organización de grandes expediciones al Himalaya pero, para ser sinceros, la inmensa mayoría de los aficionados a la montaña no disponen de tiempo, recursos económicos y/o nivel técnico para embarcarse en una actividad de este tipo. Sin embargo, no hace falta mirar tan alto ni viajar tan lejos: la Península Ibérica ofrece una ingente cantidad de lugares en los que apreciar las cosas simples... o no tan simples. Muchos escaladores de dificultad pueden descubrir que orientarse con un mapa y una brújula no es tan fácil como parece, y que regresar al punto de partida puede resultar más difícil para algunos que encadenar un 6c+. Como en casi todo, cada uno puede complicarse la vida tanto como quiera, pero tampoco está mal huir del estrés, no sólo del que se deriva de la vida diaria, sino del que la acumulación de vías, cumbres y desafíos puede conllevar. Y si pese a todo, seguimos suspirando por los Himalayas, un buen paseo puede ayudar a alimentar nuestro sueño.

Foto: Ángela Benavides 
Camino de Oseja de Sajambre (Asturias) 

Los parajes más conocidos sufren menos masificación que durante los meses de verano, y esta puede ser una buena oportunidad para conocerlos sin tener que ir "en procesión". Quien esté dispuesto a practicar el senderismo en otoño debe asumir también el riesgo de aguantar chaparrones, caminos embarrados, niebla, rocas resbaladizas y demás inconvenientes, pero esos mismos factores actúan como filtro de la cantidad de gente que, nunca mejor dicho, está dispuesta a mojarse por seguir por la afición.

El otoño es también el puente que permite pasar de las actividades más "estivales" (barranquismo, piragua, escalada en roca) a las propias del invierno (todas las relacionadas con la nieve y el hielo), de manera que se mantenga la forma física, o recuperar poco a poco si el verano ha sido muy activo.

Los aficionados al esquí (aquellos que son descubiertos con una sonrisa de oreja a oreja cuando la lluvia que lleva tres horas empapándoles se convierte en agua-nieve) pueden aprovechar para ir acostumbrándose al ejercicio al aire libre y a temperaturas progresivamente más bajas.

En definitiva, hay un buen número de excusas para realizar una actividad completa y gratificante, aunque no tan apta como otras modalidades más "extremas" para alardear de ellas delante de los "colegas" menos expertos.

En cuanto a paisajes, decir que "España ofrece infinitas posibilidades" es tópico y redundante, pero es verdad. A continuación apuntaremos unos cuantos ejemplos conocidos de destinos otoñales, generalmente debido a que albergan bosques de hoja caduca, pero seguramente hay muchos más. Por eso abrimos un foro, para que sirva como intercambio de información sobre distintas zonas, su estado actual (los cambios de color y la caída de las hojas varían varias semanas según la ubicación de cada bosque), accesos y alojamientos, etc...

Foto: Ángela Benavides 
Senda del Arcediano (León, Asturias) 

Los típicos:

Selva De Irati (Navarra): La mayor extensión de hayedos de la Península da para mucho como, por ejemplo, para conocer los pueblos del Valle del Roncal, el Pico de Ory, la vecina sierra de Abodi (con pistas de esquí de fondo), etc...

Tejera Negra (Guadalajara): Más grande y menos masificado que el cercano Hayedo de Montejo (famoso por ser el más meridional de Europa), se extiende por una zona de gran interés cultural: los pueblos de arquitectura negra, construidos con losas de pizarra.

Las Batuecas (Cáceres): Una zona relativamente poco conocida que alberga paisajes muy variados y bosques de robles y castaños que, en esta época, ayudan a planear excursiones memorables.

Reserva de Saja-Nansa: Este rincón de la Cantabria Interior acoge un bosque de hayas tan bien conservado, que algunos de sus ejemplares más perfectos se numeran y se marcan, para que sirvan de "modelo de haya". Es una zona tan buena para conocer andando como en BTT.

Valle de Ordesa (Huesca): Como en toda la cornisa Norte, hay tantos bosques y tan espectaculares, que no parece justo escoger sólo uno, así que nombramos al más conocido de los valles del Pirineo Central, que ahora puede visitarse con algo menos de gente, como ejemplo de lo mucho que tiene que ofrecer la zona. Se han escrito muchos libros, y siempre falta algo.

Los volcanes de la Garrotxa (Girona): Un parque natural cuya naturaleza volcánica da lugar a un relieve fuera de lo común. Hay ermitas románicas en los antiguos cráteres, y densos hayedos.

Foto: Ángela Benavides 
Senda del Arcediano (León, Asturias) 

Algo más original:

GR-12 Senda de Euskal Herria: Al igual que en Pirineos, las montañas vascas se elevan sobre masas de hayas; sería imposible destacar una sola, así que proponemos este sendero de gran recorrido que cruza toda el área euskaldun, comenzando en Navarra y terminando en Vitoria, en el Gorbea.

Despeñaperros: Una reserva natural ignorada, pero que esconde bosques de coníferas, paredes calizas y, entre árboles y rocas, gran cantidad de matas de madroños, cuyo fruto madura precisamente ahora. También durante estos meses se puede asistir a la berrea de los ciervos.

Las escuelas de escalada del Sur, como el Chorro, el Torcal de Antequera, Mijas, etc... Disfrutan de buen tiempo gran parte del año, y pueden suponer una buena opción para los que no se resignan a ver llover.

La senda del Arcediano (León-Asturias): En la parte más baja, atraviesa grandes bosques, pero luego se eleva hacia las altas praderas y los riscos afilados de Picos de Europa. Una ruta de dos días que, en realidad, es increíble en cualquier época del año, pero que si se pilla con los bosques rojos y las primeras nieves en las cumbres es, sencillamente, impresionante. Parte del desfiladero de los Bellos y requiere hacer Noche en Sajambre, para terminar en Asturias, no muy lejos de Cangas de Onís.

Estas zonas son sólo unos pocos ejemplos. Se nos quedan en el tintero la mayoría de los bosques de España, desde las fragas gallegas a la Sierra de la Demanda, de los robledales del interior peninsular a los bosques prehistóricos de las Canarias. Por eso, desde Barrabes, abrimos un foro para que podais dar información concreta o consultar dudas sobre zonas y rutas específicas.

Foto: Ángela Benavides 
Hayedos de Navarra 

Ir "de setas"

Los aficionados a la micología están creciendo, con perdón por el símil, como hongos. Cada vez más gente recorre campos y bosques mirando al suelo, armados de navaja y diversos recipientes para recoger setas y hongos, Sin embargo, no está de más recordar de nuevo que hay que tener mucho cuidado con lo que se recoge y, todavía más, con lo que nos comemos. Que hay especies muy parecidas de aspecto, pero de efectos radicalmente distintos si se ingieren. Dicho de otra manera, que el venenoso Hongo de Satán -mataparent para los catalanes- se parece peligrosamente al apreciado (y carísimo) Boletus Edulis, por ejemplo.

Otra consecuencia de la proliferación de aficionados a recoger setas es que cada vez escasean más. Por esta razón muchas zonas se han declarado "cotos de setas", donde no se pueden recoger libremente. La normativa de muchos parques nacionales también prohíbe su recogida. Por ora parte, cada zona tiene su "cosecha" favorita. Así, en Aragón, Cataluña y en el centro se buscan con ansia los níscalos o rovellons, que sin embargo en otras zonas de España no son tan apreciados. A veces, ir acompañado por alguien de la zona nos puede ayudar a descubrir alguna otra sabrosa especie.En cualquier caso, a la hora de salir de setas conviene seguir ciertos consejos básicos:

  • Llevar una navaja y cortar las setas por el pie, en vez de arrancarlas, con lo que podríamos sacar también otras más pequeñas.
  • Ir guardando las setas en una cesta, sin estrujarlas, nunca en una bolsa de plástico (que las estropea a una velocidad sorprendente).
  • No aplastar las que no nos gusten. Muchas no son comestibles para nosotros, pero sí para otros animales.
  • Por supuesto, no coger especies ni especímenes que nos sugieran la más mínima duda. No fiarse de métodos no científicos.
  • Respetar la normativa de la zona, y la zona en sí. Para buscar setas no debería se necesario mover todas las piedras, aplastar pequeños brotes de árbol, romper ramas, etc...
  • Foto: Ángela Benavides 
    Llegando a Majalrayo (Guadalajara) 

    Fotografía de otoño:

    Con suerte y con paciencia, el otoño puede ser el momento para obtener estupendas instantáneas, sin tener que entender mucho de fotografía, ayudados por los elementos. Esta época tiene una luz magnífica si se sabe aprovechar, ni tan plana como la del verano, ni tan escasa como la del invierno.

    La variedad de colores del campo nos puede proporcionar el 75% de una buena foto (el resto depende de nuestro buen uso de la luz y de nuestro buen gusto en la composición).Las luz más tenue y las rutas en zonas de valles y bosque no obligan a usar filtros como en las fotos de altura o de nieve. Sin embargo, conviene cuidar mucho la sensibilidad de la película, para que la foto no quede oscura o, en caso de luces y sombras (común en las zonas de mucha vegetación), el contraste sea excesivo. La película de 400 ASA, hoy por hoy, acepta luz de intensidad muy variada sin quemar la foto pero no crea imágenes demasiado granuladas, lo que la hace perfecta para obtener claridad suficiente en días que pueden nublarse aunque, eso sí, no hace milagros. El flash de relleno sigue siendo necesario para objetivos a corta distancia si no reciben "de cara" la luz natural.

    La lluvia, un elemento común en esta época, puede arruinar una jornada fotográfica, pero también aporta grandes momentos: por un lado, cuando escampa, los brillos en las hojas y los colores puros dan un ambiente especial (veces también aparece un arco iris que, bien colocado, aporta otro elemento curioso). Por otro lado, los cielos de nubes y claros proporcionan cielos increíbles y efectos de luz muy curiosos. Y, ya que hablamos de lluvia, es fundamental proteger la cámara de la humedad, para lo cual la funda protectora no suele ser suficiente. Al menos, hay que prever una buena bolsa de plástico para envolverla antes de salir de casa.


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