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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 17 de Junio de 1999

Bellas y famosas: Ecuador

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El volcán más alto de Ecuador, el Chimborazo, nos da opción a conocer una anécdota histórica: los pensamientos de Simón Bolívar tras su ascensión. Una prueba de que el hombre a veces se siente grande "sólo" por subir a lo más alto.

Foto: Paul Moreno 
Vista del Chimborazo desde Riobamba. 

El primer dato concreto que se refiere a esta práctica, data de 1582m cuando José Toríbio Ortigera, movido por cierta curiosidad científica y acompañado de un poco de espíritu aventurero -ya que por entonces el Pichincha realizaba esporádicas erupciones-, ascendió al cráter del volcán Pichincha.

Sesenta y cinco años más tarde, en 1803, llegó a Ecuador la gran expedición de Alexander Von Humbolt. Llegaron a 5.881 metros del Chimborazo (6.310 m) convirtiéndola entonces, en una montaña famosa.

En 1880, el famoso alpinista europeo conquistador del Cervino, Edward Whimper, y su equipo alcanzan la cima del Chimborazo por vez primera; era el 4 de enero.

A comienzos del siglo XX se despierta en los ecuatorianos el deseo de conquistar las cumbres de las montañas y comienza a perfilarse la figura recia de Nicolás Martínez, precursor del andinismo Ecuatoriano. Será en 1943 cuando se funde el primer club, la Agrupación Excursionista.

El volcán

El Chimborazo se sitúa a 150 km. al suroeste de Quito, la capital de Ecuador. Es la montaña más alta del país, y durante muchos años se pensó que era la más alta del mundo. Es incluso 75 metros más el McKinley. Todavía retiene la distinción de ser el punto en la superficie de la tierra más lejano de su centro eso es debido al abultamiento ecuatorial de la tierra. La montaña está cubierta de nieve, y se requiere un equipo técnico preparado para ello.

 
Rutas de ascensión al Chimborazo. 

El primer refugio refugio está a 4800 metros de altura y es muy acogedor; ahí se pueden comprar recuerdos y cosillas para regalar. También venden aguas aromáticas, galletas y chocolates que son como el oro cuando uno se encuentra con los síntomas de la altura. En la parte exterior al refugio hay un monumento en homenaje a Simon Bolívar haciendo alusión a su ascención al Chimborazo y al ensayo que escribiera allí: "Mi delirio sobre el Chimborazo". También uno puede observar un sinnúmero de lápidas esparcidas por el terreno, que son dejadas allí por los familiares de la gente desaparecida en las nieves.

De "Delirio" de Simón Bolívar sobre el Chimborazo

Yo venía envuelto en el manto de Iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco al Dios de las aguas. Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del Universo. Busqué las huellas de La Condamine y de Humboldt, seguíalas audaz, nada me detuvo; llegué a la región glacial, el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana había hollado la corona diamantina que pusieron las manos de la Eternidad sobre las sienes excelsas del dominador de los Andes. Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, y el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad. Belona ha sido humillada por el resplandor de Iris, ¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? ¡Sí podré! Y arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí, que me parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt, empañando los cristales eternos que circuyen el Chimborazo. Llego como impulsado por el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento: tenía a mis pies los umbrales del abismo.

Un delirio febril embarga mi mente; me siento como encendido por un fuego extraño y superior. Era el Dios de Colombia que me poseía.

De repente se me presenta el Tiempo bajo el semblante venerable de un viejo cargado con los despojos de las edades: ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano…

«Yo soy el padre de los siglos, soy el arcano de la fama y del secreto, mi madre fue la Eternidad; los límites de mi imperio los señala el Infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la Muerte; miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente. ¿Por qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? ¿Crees que es algo tu Universo? ¿Que levantaros sobre un átomo de la creación, es elevaros? ¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a mis arcanos? ¿Imagináis que habéis visto la Santa Verdad? ¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano».

Sobrecogido de un terror sagrado, "¿cómo, ¡oh Tiempo! -respondí- no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? He pasado a todos los hombres en fortuna, porque me he elevado sobre la cabeza de todos. Yo domino la tierra con mis plantas; llego al Eterno con mis manos; siento las prisiones infernales bullir bajo mis pasos; estoy mirando junto a mí rutilantes astros, los soles infinitos; mido sin asombro el espacio que encierra la materia, y en tu rostro leo la Historia de lo pasado y los pensamientos del Destino".

«Observa -me dijo-, aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico, del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres».

El fantasma desapareció.

Absorto, yerto, por decirlo así, quedé exánime largo tiempo, tendido sobre aquel inmenso diamante que me servía de lecho. En fin, la tremenda voz de Colombia me grita; resucito, me incorporo, abro con mis propias manos los pesados párpados: vuelvo a ser hombre, y escribo mi delirio."


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