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ACTUALIDAD | ENTREVISTAS | 29 de Octubre de 2001

David Rosa

Por Angela Benavides  | 

La expedición de la Universidad Politécnica de Valencia, que la pasada primavera alcanzó con éxito la cumbre del Everest por su vertiente norte, ya ha decidido a dónde irán el año que viene... Exactamente al mismo sitio. Pero por la cara Sur, y sin oxígeno suplementario.

 

Con tantas montañas en el mundo, ¿cómo es que volvéis al Everest?
Hombre, cuando volvimos el año pasado teníamos muchos proyectos en la cabeza, propusimos muchas ideas en muchas montañas, Dándole vueltas a unos y a otras, de pronto salió la idea de volver al Everest. Para nuestra universidad tendrá mucho valor haber subido por las dos caras y, sobre todo, conseguir llegar a la cumbre sin oxígeno, ya que seríamos los primeros valencianos en conseguirlo.

Pero para una oportunidad que se tiene de viajar al Himalaya, y lo que cuesta montar una expedición, ¿No os habéis quedado con ganas de enganchar la oportunidad y lanzaros a por otro ochomil?
Bueno, es que nosotros no vamos con la mentalidad de que esta sea nuestra única ni última oportunidad de ir al Himalaya. Es más, el Everest es, con diferencia, la montaña que tiene más renombre, y que conseguir la cumbre da pie a que luego sea mucho más fácil conseguir presupuestos o aportaciones para subir otras montañas. Cuando fuimos al Manaslu, por ejemplo (fue antes del Everest), si no llega a ser por el apoyo de nuestra universidad, nunca hubiéramos llegado hasta allí. Somos muy jóvenes y nadie nos conoce. Desde que subimos al "techo del mundo", la cosa cambió; ahora sería más fácil conseguir que lo que hiciéramos tuviera cierta repercusión. Se nos ha dado la oportunidad de volver al Everest, y vamos a aprovecharla, pero en nuestras cabezas hay muchas otras montañas que la gente no conoce tanto.

Vais en el pre-monzón ¿sabíais que este año, hasta el último momento, no había nadie en todo el otoño por la cara Sur?
Bueno, a decir verdad, todavía no está totalmente decidido que podamos ir en el pre-monzón. Hemos elegido la primavera porque nos resulta más fácil de organizar. Hay más expediciones con las que compartir permiso, la logística es más sencilla. Además, sacar tiempo cuando estás estudiando y trabajando a la vez tampoco es precisamente sencillo.

Vosotros fuisteis los que ayudasteis a Juanito Oiarzábal durante el descenso, y a una expedición colombiana ¿volvéis con la misma actitud de ayudar?
Bueno, lo de ayudar no tiene nada que ver con el Everest. Es nuestra forma de ser, así que la actitud no ha cambiado en absoluto. En cuanto lo de ayudar a Juanito, es cierto que perdimos mucho tiempo dándole masajes, pero no teníamos previsto salir hacia la cumbre en aquel momento, no tuvimos que sacrificar la cima. Y si hubiéramos tenido que renunciar al ataque a cumbre, estoy seguro de que lo hubiéramos hecho, sin siquiera pensarlo.

 

Ojo, que ahora vais son oxígeno y, a más de ochomil metros, si ves a alguien en problemas, puede que físicamente no seáis capaces de ayudar, aunque quisiérais.
Claro, eso hay que verlo sobre la marcha. Ahora bien, hay algo que tenemos muy claro. Vamos a dejar dos botellas en el collado sur, para casos de urgencia, con motivos medicinales. La ascensión está planteada sin oxígeno, pero si durante el descenso alguien está muy mal, no vamos a perder la vida por empeñarnos en no usar el gas. Endika, cuando llevaba unos días a más de ochomil se puso muy mal, y todos sabemos lo que hay en juego.

Por cierto, en vuestro equipaje de expedición, lleváis nuevos materiales y ropa deportiva "experimental" desarrollada por el Instituto de Biomecánica de Valencia, que vais a probar sobre la marcha, nunca mejor dicho...
Sí, es que el Instituto de Biomecánica (que es donde yo trabajo) tiene una sección de biomecánica deportiva, que quiere expandirse al mercado de los materiales para deportes de aire libre. Su idea es usar tecnología punta, para estudiar las condiciones extremas en la alta montaña, y la respuesta de los diferentes materiales. Para ello, vamos a llevar ropa especial que lleva incorporados unos sensores, que irán midiendo la temperatura y la humedad en las diferentes zonas de -por ejemplo- la chaqueta: entre las membranas, donde están las zonas de ventilación, etc. Claro, eso supone que hay que vestirse con más cuidado, y que en la mochila llevamos un equipo que pesa 800 gramos y va conectado a los sensores, para ir recogiendo información en todo momento.

Ah, entonces sois una expedición científica...
Bueno, eso tampoco. La expedición es de tipo deportivo, y con este concepto se montó. Pero una vez que está tomada la decisión de emprender el viaje, ya que el Instituto trabaja coordinado con la Politécnica de Valencia, sería absurdo desaprovechar la ocasión de hacer algo útil para ello. Yo creo que es una buena idea y que matamos dos pájaros de un tiro, pero que nadie piense que hemos usado las pruebas de materiales como excusa para volver al Everest, el proceso ha sido el contrario.

 

La Universidad es vuestro único patrocinador o, aunque os ayude, luego tenéis que buscar "sponsors" por otro lado.
Bueno, si no fuera por la universidad, directamente no habría expedición, y la verdad es que ellos son el patrocinador único. Eso sí, nosotros por nuestra cuenta hablamos con casas de material de montaña, para pedir equipo y ropa. De esta manera ahorramos a la Politécnica parte del dinero que, si no, tendría que gastarse. Aquí en Valencia sería muy difícil conseguir ayuda de las instituciones.

Volvamos al Everest. ¿Qué hay de cierto en la "leyenda negra" que se ha formado en torno a los Campos Base de esta montaña, con las docenas de expediciones que se juntan ahí, es tan horrible como lo pintan?
No es tan terrible, lo que ocurre es que los inconvenientes de estar tanta gente o los episodios aislados que puedan ocurrir luego se magnifican. La convivencia en ese ambiente es complicada, claro, y las cosas se viven con mucha intensidad, lo bueno y lo malo. La cosa es que, una vez allí, se tiene mucha relación con algunas expediciones (desde tomar café juntos cada día, hasta prestarnos material) y con otras expediciones ni te hablas. Vale, también es verdad que las más "a lo suyo" suelen ser las comerciales, por la sobreprotección que tienen los guías sobre sus clientes, pero es lo que hay. De la misma manera, los incidentes de los que te hablaba tienen a menudo a este tipo de expediciones como protagonistas: por ejemplo, si un cliente de una expedición comercial bloquea durante dos horas un paso por cuerda fija, a ti te toca esperar en un lugar incómodo. Sobre todo si tú sólo necesitarías 5 minutos para rapelar. Esas cosas, que tampoco son tan graves, son las que la gente luego magnifica, y protestan airadamente. Pero es que allí todos los sentimientos están a flor de piel. Pero, en general, la cosa es que hay buen rollo con casi todo el mundo, y no tan buen rollo con unas cuantas expediciones.

Ah, y hablando de malos rollos, ¿Qué tal tus congelaciones? ¿estás totalmente recuperado, o crees que te darán problemas cuando vuelvas a ganar altura?
Bueno, todavía me falta pasar por una última revisión en la consulta de Quico Arregui, pero estoy seguro de que no me dará malas noticias. De momento, yo me veo muy bien, sólo noto algo de hormigueo en los pies cuando entreno mucho (ya estoy entrenando con normalidad), porque la piel aún está un poco sensible.

¿No teníais el proyecto de hacer las Siete Cumbres?
Bien, la Universidad tiene el proyecto de llevar el proyecto a cabo, pero a largo plazo. Además, la idea es que poco a poco se organice un viaje a una de las montañas, de manera que vaya gente diferente a cada una de ellas. La idea es precisamente que otras personas se interesen por el alpinismo y se integren en él.

Para terminar, cuando alguien te pregunta qué eres, ¿Qué contestas: alpinista, o ingeniero?
Ehhh.... Pues, ingeniero. La verdad es que me faltan muchas cosas por hacer, y muchas montañas que escalar, pero hoy en día yo lo veo de esta manera: me apasiona tanto la montaña como la ingeniería. Lo que ocurre es que me gusta disfrutar de la montaña como lo hago hoy en día, en mi tiempo de ocio, como mi manera de pasarlo bien fuera del trabajo. Para ser alpinista creo que debería dedicarme en exclusiva a la montaña y, aunque ya me han ofrecido trabajar en temas relacionados con el montañismo, la verdad es que no me atrae tanto la idea. Como profesión y como aspecto laboral de mi vida prefiero la ingeniería.


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