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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 05 de Noviembre de 2001

Así fue la edición 2001 del raid Eco-Challenge en Nueva Zelanda

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Sin quitar mérito a la organización del evento, lo cierto es que, con el escenario escogido para esta edición del Eco-challenge (los impresionantes Alpes del Sur, en Nueva Zelanda) el raid tenía ya mucho ganado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por desgracia, el impresionante entorno del macizo del monte COF y los fiordos neocelandeses no fueron suficientes para que el único conjunto español de entre los 57 equipos participantes, el Red Bull Play Station AXN, consiguiera sus objetivos. Antonio de la Rosa, los hermanos Torres y Nerea Martínez, que habían hecho un gran papel, obteniendo la quinta plaza en la pasada edición (celebrada en Borneo), tuvieron que retirarse antes del final de la prueba de este año. Una serie de problemas y retrasos les habían alejado de cualquier posibilidad de terminar entre los cinco primeros y, finalmente, decidieron abandonar.

En cualquier caso, la octava edición del Eco-challenge tuvo todos los ingredientes necesarios de un gran raid deportivo. En concreto, la prueba neocelandesa tuvo un marcado carácter montañero, en contraposición, por ejemplo, a la pasada edición, donde la jungla cerrada fue la verdadera protagonista.

El Eco-challenge 2001 se ha caracterizado además por el altísimo rendimiento de los participantes. Aunque se preveía que los equipos tardarían entre siete y diez días en completar el recorrido previsto, de unos 370 km., el cuarto día de prueba (hay que recordar que es una competición non-stop) ya había un ganador. Desde el primer momento, hubo dos equipos que compitieron duramente por a `primera posición: los PureNZ, que contaban con la ventaja de "jugar en casa", y los estadounidenses de Salomon Eco-internet. hasta las últimas horas, los locales aclamaban a los suyos, dándoles casi por ganadores . Sin embargo, los americanos vencieron gracias a una planeada estrategia: decidieron dormir un par de horas cada noche y, aunque ese "lujo" les impidió ganar distancia de sus rivales, al menos les permitió llegar enteros hasta el final. En cambio, los "kiwis" habían decidido ir a tope desde el principio, y el agotamiento les jugó una mala pasada. En un momento dado, ya cerca del final, no tuvieron más remedio que parar a dormir, momento que aprovecharon los estadounidenses para adelantarse y no parar hasta el podio. Los del Salomon invirtieron, en total, cuatro días y 15 horas en llevar a cabo la prueba.

De hecho, todos destacan que, en realidad, había dos carreras diferentes corriéndose al mismo tiempo y por los mismos lugares, pero con significados diferentes. Por un lado, estaba la competición "inhumana" de los equipos de cabeza, verdaderas máquinas de larga distancia que parecen no dormir, ni comer, ni descansar nunca. Para ellos, estaba claro que su meta era llegar el primero y acres con lo más alto del podium. En cambio, el resto de los participantes estaban inmersos en otra experiencia totalmente diferentes. Para éstos, lo primordial no es llegarlos primeros, sino llegar. Demostrarse a sí mismos de que son capaces de superar la distancia y el agotamiento. Por esa razón, algunos de los equipos descalificados (por no llegar en los tiempos previstos a un control, o por incumplir algún punto del reglamento), seguían corriendo. No entrarían en la clasificación, pero en realidad eso era o de menos: la lucha no era contra los demás equipos, sino contra los elementos y contra ellos mismos, o mejor dicho, contra las limitaciones de ser humanos. De los 67 equipos que tomaron la salida, sólo 59 cruzaron la meta y cuatro de ellos ya estaban descalificados.

Cada equipo, y cada corredor individual, tienen su propia historia que, de alguna manera, ha forjado su carácter para hacerle capaz de superar la prueba. Entre los participantes había, por ejemplo, una superviviente a un cáncer de mama, para quien el eco-challenge era una faceta más de la lucha intensa de cada día. Los últimos en llegar a la meta, los componentes del equipo GO, celebraron aquello como una gran victoria; habían conseguido llegar al final con uno de sus miembros herido en un pie. No quisieron dejarle en un punto de control y decidieron que, o llegaban al final todos juntos, o aquello no merecía la pena.

 

LAS DISCIPLINAS DEL ECO-CHALLENGE

En su octava edición, y pese a celebrarse en una isla, los organizadores del Eco-challenge han decidido mirar hacia el interior. No ha habido etapas de kayak, ni para cruzar lagos ni para tramos costeros. En cambio, los participantes han tenido que enfrentarse con las montañas de los Alpes del hemisferio Sur. Allí han debido encarar temperaturas extremas, nieve, frío y una altitud considerable. De hecho, el macizo del monte Cook no es precisamente apto para paseantes. Por eso, las etapas de carrera a pie se han convertido en verdaderas marchas de montaña, donde ha sido necesario usar piolet y crampones.

En cualquier caso, la ausencia de kayaks no ha significado que no hubiese pruebas de agua. Como embarcación para cruzar cursos de agua se han utilizado balsas neumáticas hinchables (en inglés, "rafts"). Las balsas son más lentas que las canoas, pero más estables en tramos con rápidos. Normalmente, este tipo de competiciones (el eco-challenge no es una excepción), incluyen no sólo la obligación de cubrir grandes distancias navegando, sino además largos porteos de las embarcaciones. Otra ausencia en esta competición han sido las secciones de barranquismo, cada vez más habituales. Lo cierto es que las condiciones para las secciones "clásicas": carrera y bicicleta de montaña. Respecto a esta última disciplina, las secciones de BTT han discurrido por terrenos con piso irregular, lo que ha provocado algunas caídas durante los descensos.

Por otra parte, las extensas planicies cercanas a Queenstown proporcionaron un espectacular comienzo de la carrera, que se realizó a caballo.

Los organizadores de la carrera destacan, una vez más, que el entorno de la isla sur de Nueva Zelanda es perfecto para este tipo de pruebas, que el paisaje es excepcional, el terreno ofrece dureza más que suficiente pero, por ejemplo, no hay que temer "inconvenientes" como plagas, serpientes y depredadores peligrosos.


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