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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 23 de Julio de 2001

Los rusos ya están a más de seis mil metros en la pared del Latok III

Por Arancha Vega Rubio  | 

Hace falta muy mal tiempo (y muchos problemas) para parar a la expedición rusa en el Latok III (6.949 m.).

Hace falta muy mal tiempo (y muchos problemas) para parar a la expedición rusa en el Latok III (6.949 m.). Mientras otras expediciones se repliegan en el Karakorum, ellos han ido fijando largos, contra viento y nieve, en su nueva ruta de big wall hasta llegar, de momento, a 6.000 metros.

Foto: www.risk.ru 
Remontando la Chimenea House, cerca del Campo II 

Las noticias que llegan de la expedición rusa BASK_Latok III en esta gran pared de granito empiezan a parecer el guión de una película. Además de la dificultad intrínseca de la nueva vía que están abriendo, y que forma parte del proyecto "Russian Big Wall Routes", el mal tiempo y problemas de todo tipo están dando a la escalada tintes casi épicos. Por si el temporal de nieve y viento fuera poco, los rusos han sufrido un par de accidentes que podían haber sido graves.

El día 12 de julio, una piedra hirió en la espalda a Alexander Odintsov, líder de la expedición. Su chaqueta de plumas paró el parte el impacto, pero Alexander quedó fuera de combate durante algún tiempo. Sin embargo, aprovechando dos días buenos, el grupo estaba escalando muy deprisa, e instalaron un campo a pocos largos del llamado "Tomahawk". A media tarde llegaron las nubes, cubriendo la parte superior de la pared. Desde entonces, no han tenido ni un día bueno, y los rusos se lamentan del retraso que sufrieron cuando se retrasó el gas que les debía haber llegado, y que les hizo perder tres preciosos días de sol.

Para caldear aún más los ánimos, los expedicionarios tuvieron que enfrentarse a otro "motín" de los porteadores, que reclamaban más dinero. Las protestas fueron cortadas en seco por el mismo Odinstsov, desde le pie de la pared, a través de la radio y, al parecer, muy enfadado. Los porteadores se echaron atrás en sus reivindicaciones, pero amenazan con un boicot cuando llegue la hora de recoger y emprender el viaje de vuelta.

Otro accidente tuvo precisamente al gas como protagonista. Dos días más tarde, y mientras los rusos avanzaban en la pared a pesar del clima inestable y del fuerte viento (consiguieron fijar cuatro largos), Rucking y Khadzhinov se quedaron dormidos en la tienda mientras preparaban el té. El hornillo se quemó y los dos expedicionarios sufrieron una intoxicación. Pese a ello, no regresaron a la base y al parecer se recuperaron gracias a los consejos del médico de la expedición y a su fuerte constitución.

Foto: www.risk.ru 
La ventisca continuada les hizo recordar su intento del año pasdado al Latok-III 

La noche del 15 de julio, el tiempo empeoró definitivamente, recordándoles a todos su intento del pasado año, cuando tuvieron que abandonar con Yuri Koshelenko gravemente herido y sobreviviendo de milagro a una avalancha que cayó cuando se retiraban. En el Campo base se alternaban la lluvia y la nieve sin descanso, mientras que en la pared, totalmente cubierta, azotaba la ventisca. El 17, todo estaba cubierto de nieve, y continuaba el viento fuerte. Al fin, la tormenta amainó en parte al caer la tarde, y empezaron a verse claros entre los bancos de nubes. La mañana del 18 amaneció con nubes altas, pero la pared del Latok seguía cubierta. Con el ordenador roto y los partes meteorológicos (recibidos por teléfono) poco claros, los escaladores comenzaron a avanzar de nuevo en la pared. Por fortuna, la situación no empeoró durante el resto del día.

El mal tiempo les había impedido alcanzar el citado "Tomahawk" (un enorme bloque de hielo y nieve en la parte superior de la pared), que parecía muy cercano pero al que no conseguían llegar. No estarían sobre él hasta las seis de la tarde. Habían llegado a los seis mil metros de altitud, y llevaban escaladas cuatro quintas partes de la pared. Desde la cabeza del Tomahawk, los escaladores tenían previsto seguir a lo largo de un pilar de roca. Ese es el último punto de la ascensión del que tenemos noticias.

La nueva ruta que están abriendo está resultando menos franca de lo que habían imaginado. La escasa protección les ha obligado a trazar una línea un tanto retorcida. Según informes de Odintsov, la escalada no es excesivamente difícil, pero están teniendo problemas con la caída de piedras, que la tormenta ha cubierto de nieve y hielo, y arranca continuamente de la pared.


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