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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 22 de Noviembre de 2001

Viaje al fondo de los continentes (III)

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El pasado 1 de mayo volv√≠an a partir de expedici√≥n los miembros de Pangea. Ander y Josu, acompa√Īados por varios amigos, recorrer√≠an, consecutivamente y sin parar, las m√°s grandes depresiones de Europa, Asia y √Āfrica.

 
Desde la desembocadura del Volga, el r√≠o m√°s largo de Europa, navegamos hacia el mar Caspio, el punto m√°s bajo de nuestro continente 

EUROPA:
MAR CASPIO (- 28 METROS)... UNA GRAN DEPRESI√ďN EN LA RUSIA PROFUNDA

En la depresi√≥n m√°s profunda de Europa merendamos vodka y un puchero lleno de caviar. Adem√°s de la geogr√°fica, conocimos muchas otras depresiones en esta Rusia desnortada. En Mosc√ļ vimos m√°s coches de lujo que en ning√ļn otro pa√≠s, tambi√©n m√°s mendigos que nunca. En el tren que une Mosc√ļ con la rep√ļblica de Azerbaiy√°n -nos acerc√≥ al Caspio en un viaje de 31 horas-, las familias del C√°ucaso nos desnudaron sus biograf√≠as heridas por las guerras. En Astrac√°n, cerca del mar Caspio, los abuelos nost√°lgicos portaban retratos de Stalin mientras el ej√©rcito desfilaba en el D√≠a de la Victoria, y los adolescentes celebraban el d√≠a de fiesta con conciertos de rock and roll.

"Casi nadie llega hasta la orilla del mar Caspio. En el puerto de la aldea de Vishka, nos miraron como a extraterrestres con mochila".
Casi nadie llega hasta la orilla del mar Caspio. En el puerto de la aldea de Vishka, nos miraron como a extraterrestres con mochila. Apareció Nikolai, un militar fanfarrón empapado en vodka, con hechuras de mafioso. Nos metió en una chabola, se apropió de nuestros pasaportes y no disimuló sus pretensiones: nos pedía cien dólares (unas 19.000 pesetas) por navegar en bote durante una hora por el Caspio y se acercaba demasiado a las chicas del grupo para proponerles el matrimonio.

 
Balent√≠n Dorronsoro sostiene un esturi√≥n del Caspio, abierto por los pescadores furtivos para extraerles las huevas y producir luego el caviar 

Pasamos muchas horas dentro de la chabola, soportando los caprichos de aquel matón con uniforme. Para mostrarnos su hospitalidad, nos ofreció un puchero lleno de caviar y brindamos con vodka una y otra y otra y otra vez, mientras el militar ruso gritaba en castellano: "¡Viva las FAI! ¡No pasarán!". Al final, pasamos: conseguimos alquilar el bote por un precio menos escandaloso y nos adentramos en el mar Caspio.

"La ley restringe la pesca del esturión, pero los habitantes de la ribera del Caspio tienen muchos agujeros en el bolsillo y la tentación resulta demasiado fuerte... El esturión está a punto de extinguirse por culpa de la pesca abusiva".
Navegamos por la desembocadura del Volga, el río más largo de Europa. Su delta es un tesoro de fauna y flora amenazada, pero alberga una especie más famosa que todas las demás: el esturión. Con las huevas de este pez se elabora el caviar, y por un kilo de caviar beluga se pagan hasta 600.000 pesetas en Europa o América. La ley restringe la pesca del esturión, pero los habitantes de la ribera del Caspio tienen muchos agujeros en el bolsillo y la tentación resulta demasiado fuerte. El esturión está a punto de extinguirse por culpa de la pesca abusiva.

Nikolai, el supuesto guardi√°n de la ley, se dedic√≥ a trapichear con los pescadores en nuestra presencia. Nos permiti√≥ sacar fotos a esturiones enteros, pero se enfad√≥ mucho cuando tomamos im√°genes de un esturi√≥n abierto al que hab√≠an extra√≠do todo el caviar. √Čl tampoco quer√≠a salir en ninguna fotograf√≠a. Se reuni√≥ en un rinc√≥n con los pescadores y les dio permiso para llevarse todos los esturiones que hab√≠an ca√≠do en las redes. A cambio, los pescadores le regalaron un esturi√≥n de metro y medio -un soborno dif√≠cil de disimular bajo la gabardina-, y Nikolai lo meti√≥ en su furgoneta. Todos contentos.

ASIA:
MAR MUERTO (-411 METROS) EL PUNTO M√ĀS BAJO DE ASIA Y DEL MUNDO

 
Ander Izagirre sostiene un pedazo de la costra salina que cubre las orillas del mar Muerto 

Salimos de Amm√°n hacia el desierto oriental de Jordania y recorrimos la ruta de los castillos omeyas, cerca de las fronteras con Irak y Arabia Saud√≠. Este paisaje de arena y piedras es el mar de los beduinos, que han navegado por las llanuras durante siglos. A√ļn hoy acampan con sus reba√Īos y reciben al extranjero con una hospitalidad que llevan en los genes. Dormimos en las tiendas de dos familias beduinas y por la noche nos contamos historias, haciendo m√≠mica a la luz de un quinqu√©.

"Dormimos en la cima del monte Sina√≠ y, como no recibimos ning√ļn otro mandamiento, volvimos a ba√Īarnos junto a los corales del mar Rojo para acabar esta etapa..."
De vuelta hacia el oeste del pa√≠s, seguimos el curso del r√≠o Jord√°n hasta el mar Muerto: el punto m√°s bajo de Asia y del mundo. En los mapas tradicionales, la orilla del mar Muerto est√° 392 metros por debajo del nivel de los oc√©anos, pero en los mapas recientes se lee -395, -408, -411... Este baile de cifras no muestra ning√ļn desacuerdo entre cart√≥grafos, sino que testimonia una dram√°tica cuenta atr√°s: el mar Muerto se est√° secando.

Como ocurre con el Caspio, el mar Muerto no es un mar, sino un lago. Le llegan las aguas del r√≠o Jord√°n y de los arroyos ocasionales del desierto, pero no tiene salida. La depresi√≥n del mar, rodeada por monta√Īas calcinadas, es un horno en el que el agua se evapora a toda velocidad. Y en los √ļltimos a√Īos, Israel y Jordania, dos pa√≠ses sedientos, han extra√≠do demasiada agua del r√≠o Jord√°n y el mar ha retrocedido muchos metros. El mar Muerto se encoge d√≠a tras d√≠a: ya ha perdido el 30% de su superficie.

 
Recorrimos en jeep el desierto de Wadi Rum, en el sur de Jordania 

"En los mapas recientes el Mar Muerto est√° a -395, -408, -411... Este baile de cifras no muestra ning√ļn desacuerdo entre cart√≥grafos, testimonia una dram√°tica cuenta atr√°s: el mar Muerto se est√° secando"
Un litro de agua del mar Muerto contiene trescientos gramos de sal (diez veces más que los océanos) y esa densidad permite flotar sobre las aguas. Es una manera muy relajante de celebrar la llegada al punto más bajo de la Tierra.

Jordania a√ļn nos abrir√≠a muchas puertas: entre otras, las de la m√≠tica Petra, la ciudad tallada en la roca por los nabateos (aunque parece que Indiana Jones les ha robado los derechos de autor). Atravesamos el desierto rojo, naranja y amarillo de Wadi Rum hasta el puerto de √Āqaba, y cruzamos el mar Rojo hasta la pen√≠nsula del Sina√≠ (Egipto). Dormimos en la cima del monte Sina√≠ y, como no recibimos ning√ļn otro mandamiento, volvimos a ba√Īarnos junto a los corales del mar Rojo para acabar esta etapa.

√ĀFRICA:
LAGO ASSAL (-157 METROS) EMBRI√ďN DEL FUTURO OC√ČANO ERITREO

 
Mari Juli Aztue junto a la grieta que separan las placas continentales de √Āfrica y Arabia 

Yibuti, un pa√≠s del Cuerno de √Āfrica, sufre las temperaturas medias m√°s altas del planeta. En su capital, la media se sit√ļa en los 29,8 grados, y la m√°s baja registrada en la historia qued√≥ en los 18 grados. Durante las dos semanas que pasamos all√≠, el term√≥metro llegaba todas las tardes hasta los 44 a la sombra -casi 60 al sol-.

"Cuando las placas se separen definitivamente, el océano se colará por la grieta, inundará la depresión y poco a poco nacerá el océano Eritreo"
En los primeros d√≠as, nuestra actividad se limit√≥ a beber y beber, a tumbarnos a la sombra y sudar. Despu√©s salimos a recorrer el pa√≠s. En el norte monta√Īoso nos acercamos a la vida de las tribus afares, conocimos los esfuerzos de Sor Luisa por sacar adelante un hospital en una de las regiones m√°s miserables de √Āfrica, seguimos los pasos de los n√≥madas que pastorean cabras y camellos por el desierto.

En todos los rincones de Yibuti asistimos a la ceremonia del vicio nacional: la hoja del kat. Los yibutinos se meten en la boca estas hojas, las salivan hasta formar una bola y se pasan toda la tarde tumbados. El kat produce un efecto parecido al de las anfetaminas, pero un poco más suave. Como en la tierra estéril de Yibuti no crece nada, el kat llega en avión a diario desde Etiopía, y durante las horas bochornosas de la tarde el país se paraliza y se entrega al kat y a la contemplación.

 
Un ni√Īo afar juega con un hueso de camello en la costa de Tadjoura 

"El lago Assal (-157 metros) se encuentra en la mitad de un desierto volc√°nico, donde se separan las placas continentales de √Āfrica y Arabia un par de cent√≠metros al a√Īo dejando en el desierto una enorme cicatriz: Yibuti se est√° partiendo en dos"
El d√≠a en que Yibuti cumpl√≠a los veinticuatro a√Īos de su independencia, entrevistamos al primer ministro del pa√≠s en el sal√≥n de su casa. Dileita Mohamed Dileita nos explic√≥ los acuerdos de paz firmados unas semanas antes. Estos acuerdos cierran las heridas que dej√≥ la guerra civil y pretenden superar los conflictos eternos entre las tribus issa y las afares, seg√ļn nos explic√≥ Dileita.

Por fin alcanzamos el √ļltimo objetivo del viaje: el lago Assal (-157 metros), en mitad de un desierto volc√°nico. Aqu√≠ se separan las placas continentales de √Āfrica y Arabia, un par de cent√≠metros al a√Īo, y en el desierto queda a la vista una enorme cicatriz: Yibuti se est√° partiendo en dos. Cientos de terremotos sacuden la zona constantemente. En 1978, por ejemplo, las placas continentales se separaron de golpe un metro y medio, y de las entra√Īas de la tierra naci√≥ un volc√°n modesto, el Ardoukoba, un peque√Īo flan negro que pudimos escalar. Por esa brecha entre las dos placas se filtra el agua del Oc√©ano √ćndico hacia la depresi√≥n del lago Assal, y cuando las placas se separen definitivamente, el oc√©ano se colar√° por la grieta, inundar√° la depresi√≥n y poco a poco nacer√° el oc√©ano Eritreo. En el lago Assal, embri√≥n de ese futuro oc√©ano, terminamos nuestro viaje por todos los continentes.


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