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ACTUALIDAD | PERFILES | 28 de Enero de 2002

Conrad Anker

Por Angela Benavides  | 

La intensa vida y actividad de este alpinista norteamericano se ha visto ensombrecida por un solo hecho puntual: el encontró el cadáver de Mallory bajo las bandas amarillas del Everest. Pero hay mucho más que contar sobre él. Y lo que le queda por hacer.

Foto: The North Face 
Conrad Anker 

Conrad Anker es, ante todo, un escalador técnico, dado a visitar paredes vírgenes en todos los rincones del mundo, y abogado del estilo alpino. Compañero inseparable de Alex Lowe, sobrevivió a la terrible avalancha en el Shisha Pangma que acabó con la vida de su amigo. Frecuenta con igual maestría los big walls de granito, las cascadas de hielo, las agujas de Patagonia y el Karakorum y los grandes ochomiles. Lo de Mallory, realmente, no pasa de ser una anécdota.

Una anécdota que le ha valido fama mundial, pero también duras acusaciones como las que le dedicó Joe Simpson, quien le tacho sin miramientos de ‘ladrón de tumbas’. El se defiende como puede de un acontecimiento que le superó, tanto a él como al resto de la expedición, en cuanto empezó a difundirse sin fin en los medios, y acabó siendo pasto tanto de decenas de libros y biografías, como de fotos morbosas en la prensa amarilla.

George Mallory, supongo
Cada entrevista con Anker desde aquel mayo de 1999 acaba convirtiéndose en el manido debate sobre si Mallory e Irvine llegaron a la cima, sobre su técnica y su posible recorrido, sobre la ética y el trato que se dió a los restos del explorador, y demás asuntos que no vamos a repetir. Baste decir que Anker no cree que los del 24 hicieran cumbre, y que todo lo que tiene que decir lo dejó escrito en un libro: “El Explorador Perdido”. También ha dejado claro que no quiere volver a por el cuerpo de Irvine. Que la próxima vez que regrese al Everest, será para llegar hasta la cumbre, sin oxígeno suplementario.

 
Muy polivalente, Anker progresa bien a cualquier altitud 

Lo triste es que, si toda la atención se centra siempre en la figura de Mallory, ¿Qué pasa con el propio Anker? ¿Qué fue de la impresionante expedición a la Antartida en la que, Junto con Alex Lowe y John Krakauer escalaron el Rakekniven, un paredón de 2.500 metros en la Tierra de la Reina Maud (todo ello bajo la atenta mirada de National Geographic). Esta expedición se uniría a otras. Con Nova estudió en el polo sur el cambio climático, y en el macizo del Vinson abrió dos nuevas rutas, además de batir el récord de velocidad en ascensión de la vía normal (9 horas, 11 minutos).

En Patagonia, Conrad consiguió coronar las tres agujas del grupo del Cerro Torre (Torre, Egger y Standhart)

En la isla de Baffin, en el Círculo Polar Ártico, exploró en 1992 el Fiordo Sam Ford en kayak y, con el material que le permitía una travesía totalmente autónoma, escaló grandes Paredes vírgenes.

En el cerrado círculo de favoritos del valle de Yosemite, se hizo un nombre y se ganó el respeto de los mejores con sus varios récords de velocidad en sus paredes graníticas, y con la apertura de “Continental Drift” (VI 5.10 A4), aún sin repetir.En el Parque Nacional de Zion escaló el Streaked Wall y escaló cuatro vías de V grado norteamericano en un solo día.

En Pakistán consiguió uno de sus mayores logros: abrir la vía “Tsering Mosong” al Latok II, una escalada de 26 largos , 5.10, A3+ y con cumbre a 23,342 pies.

La vida intensa y la muerte cercana
Comparado con todo esto, lo de toparse con Mallory en una expedición de búsqueda parece lo de menos. Y las extrañas sensaciones de encontrarse con el ilustre cadáver, o encarar las opiniones en contra de hacer un espectáculo mediático de ello, no son tan terribles, si se compara con el trauma de sobrevivir a un alud en un ochomil, para luego comprobar que tu mejor amigo no ha tenido tanta suerte.Tampoco la tuvo Dave Brigdes, de 29 años, que corrió en la misma dirección que Lowe y en la contraria a Anker, cuando vieron el alud echárseles encima. Querían realizar el primer descenso con esquís desde la cima del Shisha Pangma, el ochomil tibetano. Tampoco la tuvieron tantos oros compañeros de escalada que se han quedado por el camino. Paradójicamente, la familia de Anker es, en realidad, la de Lowe. Pasado el tiempo tras el accidente, acabó casándose con la viuda de Alex, Jennifer, y adoptando a los tres hijos de ambos.

 
Conrad ha escalado recientemente el K-7 en Pakistán 

También es necesario entender a Anker en su ambiente, compartido con el propio Alex Lowe hasta su muerte, o con Krakauer, Child, o el mismo Mark Twight. Es una gente que valora sobre todo el talento, sobresalir en lo más difícil de cada disciplina, y complementa sus ambiciones deportivas y de superación, con cierta conciencia ecologista a nivel global. Anker comparte esas prerrogativas, pero siempre ha estado dispuesto a renunciar a ellas a favor de expediciones pesadas, cuando se trataba de colaborar en ascensiones que incluían el rodaje de un documental o la toma de imágenes. El tipo de expediciones en las que ha participado (que por cierto, siempre prefería no liderar personalmente) es tan variado como su manera de disfrutar de la montaña. Hay que estar muy convencido de que la vida que has escogido es la correcta, y que escalar enriquece el cuerpo, la mente y el espirito, porque el precio a pagar es muy alto, y parece que la muerte siempre ronda a los tuyos. Parece, eso sí, que Conrad lo ha conseguido: le resulta fácil hacer amigos, y su capacidad de practicar diferentes disciplinas en los deportes de montaña disfrutando con ello, le hacen el compañero perfecto para cualquier expedición. Forma parte del equipo Northface desde hace años, pero en los últimos tiempos, el asunto de Mallory e Irvine le ha hecho más conocido. Ahora, ha decidido dar un paso más y organizar sus propias expediciones, sus propios proyectos, en los que será fiel al estilo ligero y alpino, de cara a las ascensiones y aperturas más técnicas del mundo (que, a menudo, no son las más espectaculares).

Y puestos a aumentar su popularidad, el mes que viene se estrenará una nueva película en formato IMAX que recrea la travesía de Shackleton y su gente a bordo del ‘Endurance’ en la Antártida. Los modernos expedicionarios que recrearán la travesía son nada menos, además del propio Anker (que fue nombrado director técnico de la expedición) que Stephen Venables y Reinhold Messner.

Recuerdos de Juventud:
(Fuente: Outside Magazine)

Conrad Anker nació en San Francisco en 1962, aunque pasó toda su infancia viajando por diversos lugares de Asia y Europa, por motivos de trabajo de su padre, que trabajaba para un banco internacional. En cuanto volvió a Estados Unidos, en su adolescencia, enfocó su vida al aire libre. Desde el instituto, en plenas Rocosas, hasta su titulación por la universidad de Utah, centrada en el turismo y los deportes de aire libre. También desde muy joven tuvo relación con la casa Northface, de la que sería asesor y deportista patrocinado. En la universidad conoció a su primer compañero de escalada, Seth Saw, aunque su verdadero mentor fue Terrence "Mugs" Stump, ya una celebridad del valle de Yosemite, un adicto al solo y un escalador inspirado. Influenciado por Mugs, Anker decidió vivir de la escalda, como buenamente se podía por entonces: probando material para Northface y buscando trabajillos esporádicos. Lo importante era estar en las paredes continuamente. Realizó una primera ascensión al Middle Triple peak en Alasca junto a Shaw en 1991, y al año siguiente realizaría sus primeras en la isla de Baffin. Fue también el año en que Mugs murió al caer a una grieta en el McKinley. (Shaw también perecería escalando en hielo).
Pero unos compañeros fueron sustituidos por otros. Hizo cordada con Alex Lowe para participar en una prueba de velocidad en la ascensión al Khan Tengri, en Kirgizstán. Desde entonces, fueron casi inseparables como compañeros de escalda. En el 95 Anker entra a formar parte del equipo de escaladores de Northface, y dejó cualquier intento de mantener casa o trabajo fijo, para dedicarse a una sucesión de grandes escaladas y expediciones que, de momento, siguen acumulándose.


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