Política de Cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de navegación y servicio. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra Política de Cookies
Portes Gratis
a partir de 60 €
ACTUALIDAD | PERFILES | 11 de Febrero de 2002

Roger Frison-Roche (1906-99): Espíritu épico

Por Angela Benavides  | 

Su vida transcurrió entre las cumbres heladas de los Alpes y el mar de arena del Sáhara. Fue alpinista, viajero, corresponsal de guerra, ‘maqui’ de la resistencia durante la ocupación nazi... Sus aventuras superan a las que viven los protagonistas de sus novelas.

 
Roger Frison-Roche, el aventurero 

Se diría que Roger Frison-Roche escapó tantas veces de las garras de la muerte, que ésta se acabó rindiendo y le dejó al fin, disfrutar de una vida larga y –en sus últimos años- plácida. Después de todo, un hombre con una biografía como la que él había llevado necesitaría muchos años y tardes de lluvia para narrar a sus nietos todas las aventuras que había protagonizado.

En el mundo alpinístico, su nombre se asocia a dos de las primeras novelas de montaña propiamente dichas, que se publicaron. “El primero de la Cuerda” y “Grieta en el Glaciar” describen los heroicos tiempos en que un pueblecito perdido en el corazón de los Alpes empezó a atraer a una serie de excéntricos empeñados en ascender las cumbres que rodeaban la villa, sin razón aparente y, cuanto más altas, mejor. El pueblecito era Chamonix, y muchos de los pastores y agricultores del valle comenzaron a cambiar su vida, al convertirse en los primeros guías organizados.

En lo que respecta a la biografía de Frison-Roche, no hay más que leer las novelas para entender sus sentimientos, su ruptura total con el gran Paris, donde nació, en cuanto vio sobre él la montaña y sintió la llamada de la aventura, a los 16 años. Roger es aquel muchacho que se hace un hombre entre el miedo a caer y el deseo de convertirse en guía de montaña. El autor fue realmente guía de montaña en Chamonix. Pero también es la parisina que llega a Chamonix de vacaciones, y tras una semana y una escalada al Mont Blanc renuncia a toda su vida anterior para convertirse en la esposa de un guía, y se encuentra con el rechazo de los locales, la soledad y la angustia de los que esperan mirando hacia las cumbres. El autor vivió de primera mano las dificultades de adaptarse a una comunidad tan cerrada, puesto que fue el primer forastero que consiguió entrar en la Compañía de Guías de Chamonix y ser aceptado como uno más. Y,más aún, llegaría a dirigir la Escuela de Alpinismo de la Compañía de Guías, presidiría su sindicato y fundaría la UIAGM (Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña).

 
La mirada del corresponsal de guerra 

A ello contribuyó su buen hacer como alpinista. De hecho, ya era una figura destacada en los Alpes y colaboraba con revistas especializadas, antes de imaginar siquiera que la vida le llevaría a Argelia, en pleno desierto del Sahara.

Pero, entretanto, escaló todas las rutas clásicas de los Alpes, ejerciendo su profesión. Fue el primer monitor de esquí diplomado. Asiduo a las competiciones de esquí, iría pasando de categorías, y no colgaría el dorsal hasta los setenta años. También marcó algún pequeño hito del periodismo: fue el primero en retransmitir en directo, por radio, desde la cima del Mont Blanc. Todo un logro, para tratarse de 1932.

 
Tras escapar de los alemanes, se unió a los maquis de la resistencia de Savoya 

Como guía, podría haber vivido feliz en su chalet de Chamonix el resto de su larga vida. Pero, como periodista, le atraía la idea de encontrar nuevos horizontes. En 1935 viajó a Argelia, y quedó impresionado por el desierto del Hoggar, que cruzó a lomos de un Camello, formando parte de una expedición a las montañas del Sáhara Central. Allí se sentía, según sus propias palabras “viviendo como en la Biblia, en el museo arqueológico más inmenso del mundo”. Eso le dio la idea para dos futuras novelas: “la llamada del Hoggar”, y “la Montaña de las Escrituras” (1952), ejemplos de un grupo de novelas de aventuras en el desierto.

En 1938, se muda a Argel, por entonces colonia francesa, como corresponsal... de guerra. Un año antes había estallado la Segunda Guerra Mundial. Además de sus crónicas, en el periódico le piden que escriba una novelita ligera que animase a los soldados en el frente. El vuelve con su pluma a los Alpes, al Chamonix de los años veinte, y a sus propias experiencias. Envía un borrador de 20 folios para ver que le parece al director, y este lo publica directamente, sin esperar al resto del libro. Eso forzó a Roger a publicar su primera novela en forma de folletín por entregas. Era “El Primero de la Cuerda”. Es cierto que se trata de una novela llena de ideales, pero en ningún momento recurre al patriotismo tan propio de esas épocas. Los valores que rebosan el libro son los del característicos del alpinismo ‘ideal’: el amor a la montaña, la capacidad de sacrificio, el compañerismo, la lealtad, la aceptación de desafíos y la superación. Y, además, estaba muy bien escrito. Más que ardor guerrero, lo que generó el libro fue un buen número de nuevos montañeros.

 
Frison-Roche, guía de montaña, fundaría la UIAGM 

Y aún más se sumaron al noble deporte del alpinismo después de leer las otras dos novelas de temática alpina: “Grieta en el Glaciar” (1948) y su continuación, “Retorno a la montaña” (1957).

 
En su primer viaje a África, cruzó el desierto del Hoggar en camello 

Una vez huido, se enroló en la resistencia francesa, y se unió al cuerpo de maquis que operaban en las montañas. Era el territorio natural de Roger, que ahora tenía la ocasión de hacer realidad todos los ideales que había predicado en su novela... o de comprobar hasta que punto pueden mantenerse los valores en tiempos de guerra. Debió conseguirlo, porque incluso entre los maquis mantuvo el espíritu épico y aventurero, como reflejará su obra “Montañeros de la Noche” (1968). Además, acabo la contienda ileso y con el rango de Teniente de Cazadores de Montaña.

A lo largo de tiempo, entre novelas, ascensiones y competiciones de esquí, también realizó otras grandes expediciones. Adicto a los grandes espacios, viajó varias veces a regiones Polares, creando luego, a modo de souvenirs, nuevas novelas. “El Rapto” y “La Última migración” sobre Laponia (adonde fue en 1957), y “Los Cazadores del Ártico” (1966) y “Nahanni” (1969), sobre el gran Norte canadiense. A esta zona del planeta realizó dos expediciones consecutivas, completando una travesía de 2000 km. en trineo de perros, remontando alguno de los grandes ríos en canoa y conviviendo con indios del norte y esquimales. En fin, mucha vida y muchas historias para ser contadas en tan poco espacio. Y nunca estarán mejor contadas que por el mismo. Roger Frison-Roche escribió su autobiografía bajo el título “Le Versant du Soleil” (la vertiente soleada).

EL PRIMERO DE LA CUERDA: MONTAÑAS INTERIORES

La primera novela de Frison Roche sorprendió por dos razones. En primer lugar, se trató de la primera novela de montaña propiamente dicha, es decir, una historia de ficción con una trama bien montada y con la montaña como fondo y desencadenante de los acontecimientos, no un libro de viajes o la crónica de una expedición. Por otro lado, la novela no se centra en aspectos alpinísticos, sino en algo mucho más personal y, al mismo tiempo, más común al resto de los hombres: los problemas, los miedos y el descubrimiento de la realidad del joven protagonista que, empujado por las circunstancias, se ve obligado a tomar decisiones, a defender unos principios, a aceptar responsabilidades y a convertirse en adulto.

Pedro, el protagonista de la novela, es un joven de Chamonix, hijo de guía y deseoso de seguir en el futuro los pasos de su padre. Su familia en cambio, se empeña en iniciarle en el mundo de la hostelería (la futura "capital de los Alpes" está pasando de ser un pueblecito ganadero a centro turísitico) para alejarle de los peligros de las cumbres. Esos planes no van con Miguel, que llevado de la fuerza de la juventud se lanza a la escalada con osadía, sin plantearse que nada ni nadie pueda quebrantar su convencimiento... hasta que algo ocurre. Un accidente, un rescate en el que tiene que participar, un sentimiento desconocido para el hasta el momento, provocan que su seguridad se haga añicos. Es el tiempo de los miedos, de las dudas y de las decisiones; el centro de la novela. Acompañando a miguel, un grupo de personajes sencillos y bien definidos sirven para que el autor recoja y ensalce valores como el de la amistad, la lealtad y el deber.

Toda la historia se desarrolla en un estilo directo, con buenas descripciones del Chamonix de los años treinta, de las montañas y la escalada en aquella época, acompañadas por algún toque autobiográfico, episodios emocionantes de peligro y drama, y un constante recuerdo de los valores intemporales. Los que leyeron esta novela en su juventud se alegrarán de verla editada de nuevo en castellano, y las generaciones posteriores tendrán ahora la oportunidad de retrotraerse a otra época, a otro estilo de escalada y a otra manera de entender y amar la montaña. La obra fue un completo éxito cuando se publico, y provocó en muchos jóvenes el deseo de ser guía. Tal vez ahora vuelva a ocurrir ya que, después de todo, algunas cosas, como las mismas montañas, presentan diferente aspecto con el paso de los años, pero en el fondo nunca cambian.


Síguenos

Buscar en el archivo

Texto a buscar

Por fecha

  

Por categorías









Artículos más recientes

Suscríbete al Boletín
Suscríbete al Boletín Barrabes y sé el primero en enterarte de nuestras novedades.
Síguenos
Mantente al día de la actualidad de Barrabes desde las redes sociales.
Tiendas Barrabes
Visita nuestras tiendas y disfruta de unos espacios únicos.
¿Necesitas ayuda?
Envíanos tu consulta
ESCRÍBENOS
o llama al
902 14 8000
o con tu tarifa plana al 974 215 497
(Horario: Lunes a Viernes de 9h a 19h.)
España  |  France  |  Deutschland  |  United Kingdom  |  Sverige  |  International