Política de Cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de navegación y servicio. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra Política de Cookies
Portes Gratis
a partir de 60 €
ACTUALIDAD | PERFILES | 22 de Abril de 2002

Thor Heyerdahl: Tras la estela de Odín

Por Angela Benavides  | 
- Página 1 de 2 -

El noruego que hizo tambalearse la antropología moderna con sus teorías sobre la migración de los pueblos indígenas, el navegante que cruzó el Atlántico en la Kon-tiki, el aventurero perfecto que inspiró a millones de soñadores, ha emprendido su último viaje.

 
Thor Heyerdahl 

Sería muy prosaico decir que ha sido, finalmente, el cáncer lo que ha apagado la luz de Thor Heyerdahl, otro de esos personajes que parecen salidos de las novelas, de los que cuesta imaginar vivo y narrando, en nuestro nuevo siglo tecnológico y virtual, que cruzó el atlántico en una balsa de troncos, que casi repite la hazaña con embarcaciones de papiro, que estudió la historia no escrita de los habitantes de la Isla de Pascua, del Altiplano de Perú , de las islas Galápagos, del valle del Nilo, de Oriente Próximo... y que su conclusión tas una vida de viajes y aventuras es que seguimos siendo un pequeño eslabón, reciente y prescindible, en una obra maestra llamada Naturaleza.

Thor, que nació con la gran Guerra Europea y llevaba el nombre de un Dios terrible – Larvik, Noruega, 1914-, no estuvo marcado por la contienda, sino por la aventura. Muy joven, vivió y aprendió de los indígenas de las remotas islas marquesas, en el pacífico. Volvió a su tierra para luchar por la liberación de su patria, ocupada por los nazis (al finalizar la contienda recibiría la primera de las muchas condecoraciones que iría acumulando a lo largo de su vida); no es que fuera un nacionalista ni un patriota exacerbado; muy al contrario, fue un internacionalista convencido, que en todas sus expediciones llevaba tripulación de procedencia variada y navegaba bajo bandera de las Naciones Unidas.

 

En cuanto se firmó la paz, volvió por sus fueros. Antes de ir a luchar a la fría Noruega, Heyerdahl había llegado a la conclusión de que los primeros habitantes de la Polinesia no habían llegado a las islas desde Asia, como afirmaban los antropólogos, sino desde el otro lado del océano, llevados por las corrientes del Pacífico en sus embarcaciones de cañas. Ante el escepticismo de la comunidad científica, decidió predicar con el ejemplo, y construyó una balsa que se haría mundialmente famosa: la Kon-Tiki.

LA LEYENDA DEL HEROE TIKI

Cuando vivía en la isla polinesia de Hivaoa, Heyerdahl descubrió, explorando un valle en el interior de la isla, algo increíble: dos estatuas de piedra roja de 3 metros de altura. Los nativos afirmaban que las estatuas ya estaban allí cuando llegaron sus primeros antepasados. Buscando en los libros, Thor descubrió dibujos de estatuas similares... en Sudamérica. La leyenda polinesia cuenta que una vez llego a sus costas, desde el oeste, un hombre llamado Tiki, que conducía a su gente, de piel clara y cabellos rojos. Entre las especies botánicas, descubrió más coincidencias,: la piña, el mango y la batata, originarias de Sudamérica, crecían en las Marquesas desde antes de que llegaran los primeros pobladores humanos.

 

El problema es que las balsas de los pobladores de Sudamérica absorben agua con gran rapidez, y lo lógico es que se hubieran hundido mucho antes de llegar a tierra. Con media docena de teorías a medio formar, y con los antropólogos radicalmente en contra, Thor investigó hasta encontrar otra conexión entre Sudamérica y Polinesia: Cuado Pizarro llegó a Perú en 1527, encontró gente entre los Incas con la piel clara, barba y el pelo rojizo. Los incas decían que aquellos eran descendientes de los viracochas, un pueblo aún más antiguo que los incas, y que habían sido los antiguos constructores de estatuas de piedra y pirámides en Tihuanaco (esas estructuras aparecen también en la Isla de Pascua y en las islas polinesias más cercanas al continente americano). Los viracochas fueron masacrados en su aldea natal, en una Isla del lago Titikaka, y los supervivientes huyeron es sus balsas de caña adentrándose en el Océano, siguiendo al un cacique llamado “Kon-Tici”. Demasiadas casualidades para el curioso noruego, que a partir de aquel momento empezó a planear la aventura de toda una vida, que le llevaría a cruzar océanos y explorar tierras de todo el globo.

La Kon-Tiki partió de Perú con Teyerdahl y otros cinco tripulantes, y cruzó 8.000 km. en 101 días, hasta llegar a Atolón de Raroia, en la Polinesia. No demostraba que hubiera sido necesariamente así como los peruanos llegaron a Polinesia, pero al menos demostró que ‘podría haber sido de esta manera’.


Página 1 de 2  -   1 |  2 | Siguiente »
Síguenos

Buscar en el archivo

Texto a buscar

Por fecha

  

Por categorías









Artículos más recientes

Suscríbete al Boletín
Suscríbete al Boletín Barrabes y sé el primero en enterarte de nuestras novedades.
Síguenos
Mantente al día de la actualidad de Barrabes desde las redes sociales.
Tiendas Barrabes
Visita nuestras tiendas y disfruta de unos espacios únicos.
¿Necesitas ayuda?
Envíanos tu consulta
ESCRÍBENOS
o llama al
902 14 8000
o con tu tarifa plana al 974 215 497
(Horario: Lunes a Viernes de 9h a 19h.)
España  |  France  |  Deutschland  |  United Kingdom  |  Sverige  |  International