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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 09 de Julio de 2002

Josune Bereciartu, fascinada por las grandes paredes

Por Angela Benavides  | 

Josune habla y no para de su expericencia en Picos, de la escalada a una gran pared, con todo lo que ello implica, y del descubrimiento del ‘ambiente montañero’, que le ha dado muchos amigos en pocos días. Voverá, dice, aunque en su cabeza sigue fija la mítica cifra de 9 a.

 
Josune está dispuesta a seguir con las grandes paredes en libre, además de la dificultad extrema 

“Todo genial- dice Josune, como siempre, exhultante-. Es una pasada la gente que ha venido con nosotros, el trato humando del equipo de filmación de Al Filo, la gente del refugio de Vega Urriello, los escaladores (los míticos aperturistas de Picos) que han vendido a visitarnos, los planes que hemos hecho y los amigos que hemos hecho en estos pocos días”. Sólo después añade: “Bueno, y luego está la escalada en sí, que ha sido difícil y super bonita”.

Escalando con ‘friends’:
La escalada en sí ha consistido en forzar en libre el Pilar del Cantábrico, en la Oeste del Naranjo de Bulnes. Con Iker Pou como compañero de cordada (“ha sido fundamental poder escalar con Iker, que es un grandísimo escalador y que además te anima a cada momento”), la escaladora ha vivido una experiencia nueva: las largas aproximaciones, las jornadas de más de doce horas, el embrollo de cuerdas y ferrallas, la tensión acumulada, el dilema de qué seguro meter y dónde, a cada paso y, en definitiva, todo lo que supone la escalada clásica en una gran pared. Si bien Iker ya conocía el percal (ha escalado en enormes tapias repartidas por el planeta, y él mismo había sido el último en forzar la citada vía en libre, en 1997), Josune se ha encontrado con una vía en la que tenía que meditar sobre la marcha cada paso y cada movimiento. Es curioso ecuchar como Josune, una de las mayores figuras de la escalada de dificultad a nivel mundial, describe sus sensaciones con la frescura de un principiante. “La gente no te cree, porque en cuanto le dices que el grado está entre los ‘seises’ y los ‘sietes’, se piensan que lo tengo que hacer con la gorra, porque estoy acostumbrada a más grado. Pero no se dan cuenta de que los largos están sin equipar, que en las reuniones no descansas porque estás colgando del arnés, que cuando llegas a la reunión de segunda, tienes que cambiar seguidamente y salir de primero para el siguiente largo, que tienes que ir con un croquis porque no se sabe muy bien por donde va la vía... Una tensión continua que requiere una motivación completa”

Incluso, ha experimentado la difícilmente placentera situación de oír la advertencia “aquí no te caigas”, la inquietud de las reuniones precarias, la duda de si “aguantará este friend”, y la agónica constatación de que, ese friend, finalmente, no aguantó.

“Fue en el octavo largo –narra-. Al principio, había algún buril. Hasta ahí bien, pero hacia la mitad, se acabaron los seguros. Puse un cordino en un puente de roca, y, a partir de ahí, sencillamente, no había nada en ningún sitio donde meter seguros. Progresaba en bavaresa, por una fisura ciega y con los pies prácticamente en adherencia. Probé, en un punto, a meter algo, pero no acertaba con el número de friend, y decidí seguir subiendo, para no perder tiempo. Pero la dificultad no bajaba, y el cordino quedaba cada vez más lejos, así que conseguí meter un microfriend, que se quedó de una manera un tanto sospechosa. Seguí ascendiendo, pero en un momento dado la tensión fue demasiado; ví que un pie se iba, que no aguantaba más, y luego el brazo, el brazo que cedía y... veinte metros de vuelo. Veinte metros de caída, porque el friend saltó conmigo. Lo que aguantó fue el cordino; si no, no sé donde acabo. Pero vaya vuelo, en esos segundos te da tiempo a pensar de todo...”.

El sello de Galvez:
Pese a lo que pueda parecer, teniendo en cuenta que la escalada formaba pare de la filmación de un documental de ‘Al Filo’, la vía en sí se hizo completa, totalmente limpia y en un día. La mayor parte de las tomas se hicieron en dos jornadas precedentes, mientras Josune e Iker ensayaban los cuatro primeros largos (entre 7 b y 8 a), los más exigentes físicamente. Estos ensayos les ayudaron a hacerse una idea de lo que les esperaba pero, el día señalado, empezaron alas nueve menos cuarto de la mañana y no terminaron hasta que casi se les hizo de noche. Josune destaca, sobre todo, que se nota mucho el momento en que empezó a equipar Jesús Gálvez, porque los seguros se alejan de pronto, y la vía tiene unos ‘pires’ que dan escalofríos sólo con pensar en una caída. Eneko Pou y Rikar Otegui se situaron en el espolón del Naranjo, a la izquierda de la vía, para filmar la primera parte de la escalada. Luego descendieron y subieron por la cara sur hasta la cumbre, donde recogieron la llegada, una vez atravesado el persistente mar de nubes.

 
Josune Bereciartu 

De aquí... a donde sea:
Josune está encantada con la experiencia, y no descarta volver a verse las caras con alguna otra gran pared. “De momento, yo tengo que volver a Picos. No para grabar un documental, sino como algo personal. La gente del refugio ha sido fantástica con nosotros, han venido escaladores habituales de los Picos a conocernos, hemos quedado para futuras escaladas y, en fin, que hemos hecho un montón de amigos. Sobre todo, me he empapado de un ambiente, no sé, más montañero, que me ha gustado mucho. Con ello no quiero decir que vaya a dejar de hacer dificultad. Sigue siendo lo mío, y por supuesto voy a intentar el 9 a. Pero lo que me gusta es el monte, y, siendo monte, estoy dispuesta a escalar en cualquier modalidad”.

Hoy por hoy, pocos dudan que Josune acabará siendo la primera mujer que encadene 9 a. Sigue pensando en la Elfe o, como ella dice: “En cualquier otra vía de ese grado, porque funciono mucho sobre la marcha, decidiendo de pronto cuál va a ser mi próximo viaje”. La novedad, para casi todos, es plantearse la posibilidad de ver a Josune Bereciartu en Yosemite, en los Alpes, o en las grandes agujas del Karakorum. Con entusiasmo positivo por todo lo que hace, y con un talento fuera de toda duda (y fuera de lo común), la escaladora vasca puede tener, y nunca mejor dicho, el mundo a sus pies.


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