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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 02 de Septiembre de 2002

Nuevas propuestas en el proceso de aclimatación para un ochomil

Por Angela Benavides  | 

No hay un método único ni probadamente eficaz para aclimatar correctamente, ya que cada persona reacciona de una manera; además, hay que sopesar ventajas e inconvenientes en cada decisión; Tom y Tina Sjogren proponen el suyo.

 
La idea es permanecer en altura, en vez de subir y bajar continuamente en la montaña 

Hasta el momento, la única manera eficaz que se conoce para minimizar los efectos del mal de altura es la aclimatación progresiva. Sin embargo, no existe acuerdo en cuanto ala mejor manera de llevar a cabo este proceso que aumenta el número de glóbulos rojos en la sangre, y adapta así el cuerpo mejor a la altitud, la hipoxia y el frío extremo.

Las expediciones a las grandes montañas son un fenómeno relativamente moderno, y las progresivas oleadas de alpinistas han aprendido a base de experiencias, generalmente malas. Desde los primeros tiempos, en los que se entendía que lo mejor era permanecer todo lo que se pudiese a la mayor altura posible, hasta la cotación a cargo de Messner de la “zona de la Muerte” (pongamos, unos 7.500 metros, aunque en realidad esto sea muy relativo), cada uno ha aprendido de las congelaciones, edemas, mareos, jaquecas y malestar general de los anteriores, y de los sufrimientos propios.

Cada expedicionario aprende con la practica, y aplica sus propios métodos. Ahora que llega la temporada postmonzónica del Himalaya, se hace mención al asunto de la aclimatación en altura, aplicada tanto al trekking como a las expediciones a ochomiles.

Referido al primero, un apunte técnico en Outoorsmagic.com sugiere aprender a ‘caminar como un sherpa’. El autor del artículo afirma que los porteadores del valle del Khumbu no siguen los consejos habituales de caminar muy despacio, con pasos cortos y lentos, en altura; por el contrario, los sherpas caminan cortos tramos a bastante velocidad, luego paran para recuperar el aliento, y ‘trotan’ otro tramo. Con esto consiguen, al parecer, bajar su umbral anaeróbico y consiguen que los músculos dejen de depender del oxígeno; la acumulación de ácido láctico, tan negativa a cotas bajas, no se produce al mismo nivel en altura. En el reportaje se sugiere que esta técnica podrçia funcionar también para los montaleros que visitan el Himalaya, aunque no tengan la preparación de los habitantes de esas áreas, acostumbrados a la altitud desde su nacimiento.

 
La cascada de hielo del Khumbu es uno de los mayores peligros en la ascensión al Everest 

Por otra parte, Tom y Tina Sjogren, de www.explorersweb.com, que han coronado el Everest y los dos polos, han publicado en mounteverest.net su método particular de aclimatación. Ellos basan su experiencia en el Everest por la vertiente sur, y basan su criterio en atravesar la peligrosa cascada de hielo del Khumbu las menos veces posibles, y aguantar en altura más tiempo, pero sin sufrir demasiado desgaste. En resumen, su plan de ataque al techo del mundo desde la cara sur es el siguiente:

Se asciende al Campo I allí se pasan dos o tres noches, preparando entre tanto el camino hasta el CII, al que se sube seguidamente (en vez de bajar al CB). En el CII se trabaja durante 7 a 10 días en equipar el CIII, pero durmiendo siempre en el CII (dormir a la altura de la Pared del Lhotse, donde se instala el CIII, desgasta demasiado al organismo. Sólo entonces se regresa por primera vez al Base.

El descenso se hace incluso más allá del Campo Base, hasta unos 3.800 metros de altitud: la cota donde aún crecen árboles, donde la recuperación será rápida y profunda. Aunque es cierto que a esa cota pueden ser victimas de catarros y otras enfermedades víricas, el riesgo es asumible si se compara con el nivel de recuperación de que van a disfrutar gracias al aire bien cargado de oxígeno.

Así, cuando vuelvan a la montaña, ya estarán aclimatados para subir directamente a por la cumbre. Eso les deja tiempo para hacer dos o tres intentos a cumbre, sin haber sufrido demasiado desgaste físico, por lo que podrán aprovechar más ventanas de buen tiempo. Las expediciones que suben y bajan continuamente al base, además de exponerse en muchas más ocasiones al movimiento de la cascada de hielo, apenas tienen tiempo luego para hacer un ataque a cumbre, o como mucho dos.

Por cierto, tanto los Sjogren como los responsables de Outdoorsmagic advierten que sus ‘innovaciones’ en materia de aclimatación no son aptas para novatos, ya que cada uno tiene que comprobar como responde su organismo a la experiencia de moverse a cotas donde el oxígeno escasea, antes de lanzarse a probar métodos que pueden ser validos para unos, pero no está comprobado que sean eficaces con el total del género humano. Además, puntualizan los de Explorersweb, un primerizo en el Everest debe preocuparse más por el cansancio y las dificultades técnicas que supone esta enorme montaña, antes de centrarse en una escalada más alpina (como exige ese método).

Más información: www.explorersweb.com


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