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ACTUALIDAD | PERFILES | 05 de Septiembre de 2002

Ernest Shackleton y un barco llamado “resistencia”

Por Angela Benavides  | 
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" Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Mucho frío. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito. Ernest Shakleton " Quienes contestaron a este anuncio comprobarían que se cumplieron todas las condiciones expuestas. Da tiempo a mucho en dos años sobre el hielo de la Antártida.

 
El Mermaid llevo Shackleton en su primera expedición antártica como jefe. 

Ernest Shackleton tenía clarísimo que lo suyo era el mar. Haciendo caso omiso a las aspiraciones de su padre que hubiera querido que le siguiese por las sendas de la medicina. A los 16 dejó Londres, donde vivía, y se embarco en un navío que partía del puerto de Liverpool. Cuatro meses capeando los temporales del Cabo de Hornos no sólo no le hicieron desistir, sino que marcaron su vocación, y el inhóspito sur le produjo una extraña sensación que recordaría años más tarde. Pareció renunciar a la aventura a cambio del amor de una mujer, y se empleó en otra naviera que hacia el trayecto entre Inglaterra y Sudáfrica (apenas dos meses de viaje)... Pero luego oyó que Scott estaba preparando una expedición a la Antártida. Consiguió, por contactos, ser enrolado en la expedición aunque, muy enfermo, fue obligado por el jefe de expedición a regresar el primer invierno. Shackleton no se recuperaría del golpe, y quedaría resentido con Scott para el resto de su vida.

 
El cuartel de invierno de Shackleton, transportado por piezas a bordo del Mermaid. 

En unos años se casó con su novia Emily, e incluso hizo un intento de dedicarse a la política (era un hombre de gran personalidad y un magnífico orador), pero aquello no resulto. Tras no salir elegido por el parido Unionista, se dirigió a la Royal Geographic Society para pedir fondos. Quería organizar, en sólo seis meses una nueva expedición antártica.

Se consiguieron fondos, y un barco, el Nimrod, que ni tras costosas reparaciones pudo quitarse de encima el olor a aceite de foca, tráfico al que había dedicado sus mejores años en Newfoundland. También se adquirió una cabaña desmontable, de madera y corcho como aislante, ponies para tirar de los trineos, un vehículo a motor y, claro, tripulación.

 
La llegada al polo sur magnético. 

El Nimrod partido de nueva Zelanda en 1908 con el beneplácito de los reyes de Inglaterra. Llego a la Antártida casi al llegar el invierno, cuyos largos meses fueron una dura prueba a la convivencia de la tripulación, unos un tanto violentos, y con Shackleton dispuesto a liarse a tiros si se descontrolaba la situación. Finalmente, con la primavera, se calmaron los nervios a la vista de la aventura. Una partida de hombres, pasando terribles penalidades, conseguirían llegar y volver con vida del Polo Sur Magnético. Otros fueron a explorar la costa desde King Edward VII Land. Shackleton, con otros dos exploradores, iría hacia el gran sur, a completar la gesta que Scott n había conseguido. Llegaría, al borde de la extenuación, la congelación y la inanición, a sólo 97 millas del Polo. De vuelta, les salvaron los restos de los ponies que habían ido matando, y dejando como depósitos de carne. La expedición se despidió justo después de las heladas aguas antárticas, con un sentimiento agridulce y una tremenda experiencia a la espalda. Y, aun así, la Experiencia con mayúsculas estaba aún por llegar.

 
Era necesario mantener los flancos del Edurance libres de hielo. 

La travesía trans-antártica : 1914 – 1917

Cuando Shackleton volvió a Inglaterra a bordo del Nimrod, sabía que su plaza en la carrera por el polo sur había terminado; Amudsen o Scott lo conseguirían antes de que el pudiese hacer un nuevo intento (como de hecho ocurrió). Así pues, dedicó su mente y sus esfuerzos al que sería el siguiente gran reto antártico: cruzar el continente helado, de mar a mar, y pasando por el polo. Sería una travesía de 1800 millas y, la primera mitad, desde el mar de Weddell al Polo Sur, sobre terreno inexplorado.

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Mapa de la Travesía 

La expedición incluiría un grupo que intentaría completar la travesía trans-antártica, mientras que otro equipo se dedicaría a la investigación científica en la zona costera y los glaciares. Para ello harían falta dos barcos: el Endurance, que llevaría al grupo que realizaría la travesía y luego permanecería en la costa, y el Aurora, como apoyo. El anuncio de la expedición se hizo publico en enero de 1914. Al famoso anuncio en la prensa contestaron casi cinco mil aventureros, de los que fueron seleccionados 56. Iba a dar comienzo una de las hazañas de la exploración y la aventura más increíble de todos los tiempos.


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