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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 03 de Diciembre de 2002

TV3 emite un concurso con el Aconcagua como premio

Por Angela Benavides  | 

“El Cim”, un programa de la televisión autonómica catalana, organiza un concurso en el que seis finalistas sin experiencia previa en altura ascenderán el Aconcagua guiados por Oscar Cadiach.

 
Los expertos enseñarán a los concursantes que los Penitentes del Aconcagua no salen sólo en Semana Santa 

“El Cim” es la réplica ‘andinística’ a espacios de otras cadenas en las que jóvenes ilusionados ven cumplidos sus sueños en diversos campos de la existencia, gracias a la ayuda de las grandes productoras y a cambio de compartirlos con millones de curiosos telespectadores. La cadena autonómica catalana ha tenido la originalidad, no obstante, de cambiar las aspiraciones musicales o de fama de los concursantes, por la sed de aventura, y ha fijado como campo de pruebas no un certamen de canción melódica ni una casa donde las paredes oyen, ven y graban... sino la cima del Aconcagua.

En la web del programa se deja claro que los seis jóvenes seleccionados (tres chicas y tres chicos) no tienen experiencia en montaña y menos en altura; se presentaron a un casting en el que no quedaba muy claro cuál era el objetivo del programa. Una vez seleccionados (en criterios de variedad geográfica y de extracción social), han sido trasladados a los lujosos Baños de Tredós, en Salardú, donde recibirán un entrenamiento intensivo de un mes, que les preparará para emprender la ascensión al pico más alto del continente americano.

 
El Aconcagua, mi primera montaña 

El Aconcagua es un pico sin dificultades técnicas destacables, pero con un obstáculo muy serio: su cima se encuentra a 6.950 metros sobre el nivel del mar, y los efectos de la altura son allí especialmente perniciosos, debido a su lejanía del Ecuador. La altitud y el viento blanco, los súbitos cambios de tiempo, plantean los problemas más comunes. La falta de experiencia es especialmente mala en este caso, porque puede influir en una falta de motivación real, y la falta de costumbre de ciertos encantos del andinismo, como el frío, el agotamiento, la soledad y el miedo, pueden golpear con más fuerza a quien no los ha experimentado antes.

Por otro lado, es de esperar que la productora no haya escatimado en medios para evitar que alguno de los concursantes sufra un percance serio. De momento, llevan un médico en la expedición, y el guía es nada menos que Oscar Cadiach, uno de los mejores alpinistas de nuestro panorama actual. En su estancia en el hotel-balneario de la Vall d’Arán, los concursantes recibirán la visita de expertos montañeros que relatarán su experiencia en el Aconcagua y pondrán diapositivas. Entre ellos se encuentran Fernando Garrido (récord de permanencia en la cima) y Mikel Sánchez, guarda del refugio Ventosa y Calvé, y ayudante de Cadiach, quien será el encargado de preparar técnicamente a los aspirantes a andinistas. Asimismo recibirán charlas sobre dietética, medicina de montaña, psicología del deporte, etc.

 
Ventisca en Altura. tranquilos, para entonces habrán pasado la prueba del ventilador 

El Cim es una muestra más de un creciente interés de los medios de comunicación en ciertos aspectos del alpinismo, como los relativos a la superación de obstáculos, las imágenes espectaculares, el riesgo, etc. Se asocia a aventura y a deporte, aunque se obvien otros aspectos igualmente importantes, aunque menos atractivos en primer término. En parámetros televisivos pueden dar resultados como el emitido en EE.UU., con una serie de competidores por un puesto en una expedición al Everest, y unos miles de dólares que cobrarán si consiguen... bajar con vida de la montaña.



¿Rasgarse las vestiduras?

Mantengamos la calma. Esas seis personas son las primeras ni las últimas en subir una montaña sin experiencia. No es el primer concurso de ese tipo que se hace. Si la audiencia responde, habrá más. Hay imprudencias para todos los gustos.

No parece que la seguridad de los concursantes esté en juego. Además, ya están siendo perfectamente entrenados, cual marines, como demostró el resumen de ayer (sigue el formato de otros concursos de ‘quiero ser una estrella’), cuando, para que se fueran acostumbrando a una ventisca andina, montaron las tiendas y alguien enchufó un ventilador gigante. Épico.

Muchos montañeros se echan las manos a la cabeza ante algo así, pero tampoco hay que perder el norte. ‘El Cim’ no es un documental sobre montañismo; es un concurso y, si se admiten juicios personales, bastante malo. El Aconcagua no es más importante en su desarrollo que la isla de los Supervivientes, la Academia de marras o la casa del Gran Hermano.

Lo único que tal vez se pueda echar en cara es la imagen que se da a aquellos que nunca han subido montañas ¿Qué sabrán estos chicos que se presentaron a un casting para salir por la tele, del descubrimiento de las montañas, de miles de recuerdos, de la soledad (ya ves) de las cimas, de la modestia aprendida del fracaso, de los fantasmas y los miedos, de los pequeños triunfos y de una serie de sensaciones que luego no somos capaces de explicar de vuelta al valle? ¿Querrán ellos, allí arriba, reír de alegría y llorar de dolor o de miedo al mismo tiempo? Bah. No van por ahí los sueños que nos vende la tele. Y estos chicos tal vez se hagan famosos (aunque lo dudo), pero se han perdido lo mejor de la montaña: la evolución personal que va de la mano de la deportiva, los momentos, los amigos, las luces y las sombras que sólo se perciben de manera individual, no a través de imágenes patrocinadas.

Se lo han perdido los concursantes y, con ellos, los telespectadores que seguirán sin entender que alguien sacrifique su tiempo, su dinero, su salud y a veces su vida en algo que no parece reportar beneficio alguno. Agotar las fuerzas en subir una montaña, para luego bajarse sin más. Tal vez se lo preguntarán también los concursantes. Por mucho que ahora les llenen la cabeza de palabras como aventura, reto, superación, experiencia única, etc... Cuando se encuentren delante de esa montaña inhóspita, pelada y enorme ¿No se plantearan qué demonios están haciendo allí? ¿Por qué luchan? ¿Por fama, por dinero? Malos motivos para subir montañas. En contra tendrán su capacidad de raciocinio, sus terminaciones nerviosas y su instinto de supervivencia. Porque, a todo esto ¿cuál era el premio del concurso?

Sí. Se pierden lo mejor. Pero no creo que les importe lo más mínimo. Sus motivaciones son otras. Y hacen bien. A concursantes, productores, telespectadores, patrocinadores, etc, nuestros ‘hermosos ideales’ les parecerán más añejos que los tebeos del Capitán Trueno. Así que, en serio, no perdamos nosotros el tiempo lamentándonos. Cambiemos de canal. O mejor, en vista de la oferta televisiva, recuperemos el sano hábito de la lectura.

Angela Benavides


Web del programa: www.elcim.net


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