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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 06 de Marzo de 2003

Abandono en el K2 y pocas esperanzas en el Broad, mientras arrecia la tormenta

Por Angela Benavides  | 

Hubo que rescatar a un Marzin muy enfermo, y ahora el viento es tan fuerte que no pueden ni emprender el regreso. Mientras, al Filo de lo Imposible, espera una milagrosa ventada de buen tiempo que les permita intentar la cumbre a la carrera aunque, a tres días de la llegada de los helicópteros que les recogerán, casi no quedan esperanzas.

Rzeczpospolita 
Urubko (izda.) y Marzin Kaczkan antes del ataque a Cumbre 

‚ÄúLa expedici√≥n se ha terminado‚ÄĚ, reconoc√≠a un agotado Wielicki, llegado al Campo Base la noche del 27 de febrero tras un rescate in extremis de su compa√Īero Marzin. Cuando ya solo quedaba, para Urubko y Marzin, pasar la noche en el vivac del Campo IV y salir a por la cumbre, el joven alpinista polaco se derrumb√≥ f√≠sicamente. Tampoco para Krzysztof, que no consigui√≥ aclimatar y acus√≥ much√≠simo el fr√≠o extremo, acentuado por problemas en una pierna.

Denis Cuenta, por carta, como transcurrieron aquellas horas previstas para anteceder a la cumbre, y que resultaron ser una pesadilla.

‚ÄúEsto Ocurri√≥ en el √ļltimo campo a 7.750 metros. Marcin no pod√≠a sentir nada. No ve√≠a, no pod√≠a hablar ni comprender lo que yo le dec√≠a. Solo quedaban en √©l unos pocos instintos primarios. Pasamos la noche en la peque√Īa tienda que hab√≠amos tra√≠do con nosotros, porque la que hab√≠a all√≠ montada previamente se la hab√≠a llevado el viento. Dormimos los dos en un solo saco, sin aislante. Eso, despu√©s de haber ascendido durante tres d√≠as muy cargados y con muy mal tiempo.

Rzeczpospolita 
Wielicki y Urubko, al llegar al Campo I tras bajar con Marzin en las √ļltimas 

Nos despertamos, y yo estaba seguro de que continuaríamos escalando, pero en media hora me hice cargo de que Marzin estaba realmente mal. Decidí descender de inmediato, cuando comprobé que él era incapaz de realizar ninguna tarea y que sólo entendía lo que le decía tras repetírselo dos o tres veces. Podeis imaginaros cómo me asusté! Casi estuve al borde del pánico. Este hombre tiene mujer y un bebé recién nacido en Polonia... Si no era capaz de descender en ese momento por sus propios medios, moriríamos alli. No tenía medicinas, y no había nadie cerca de allí que pudiese ayudarnos. Solo Wielicki, mal aclimatado y con una pierna herida, en el Campo III.

Prefiero no recordar mis intentos para obligarle a moverse. Lo cierto es que en dos horas estabamos listos para descender. Ocurri√≥, adem√°s, algo incre√≠ble: el viento se hab√≠a llevado uno de mis crampones! Los hab√≠a dejado a ala entrada de la tienda y por la ma√Īana descubr√≠ que uno de ellos hab√≠a desaparecido. Por suerte, estaba a 15 metros de all√≠, entre unas rocas, y pude recuperarlo.

Cuando Marzin intent√≥ salir de la tienda se cay√≥ varias veces. Yo pens√© ‚Äúeste es el fin‚ÄĚ. Pero en ese momento se port√≥ como un hombre de verdad. Se las arregl√≥ para ponerse en pie y, con mi ayuda, alcanz√≥ las cuerdas fijas colocadas cinco metros m√°s all√°. Aquello fue todo un logro. Me esper√≥ quieto diez minutos mientras recog√≠a la tienda, y eso pareci√≥ reanimarle. Mont√© una reuni√≥n, pero el pudo descender por las cuerdas fijas por s√≠ mismo. Los primeros cien metros de bajada le costaron 40 minutos, que para m√≠ fueron terribles, soportando el viento y la nieve, encontr√°ndome muy sediento y hambriento. Pero los siguientes cien metros los hizo en s√≥lo 25 minutos; un gran progreso! Marzin empez√≥ a tener un aspecto normal, as√≠ que desmont√© la reuni√≥n. Nos mov√≠amos muy despacio, pero cada uno por sus propios medios. S√≥lo a veces le tuve que ayudar y, sobre todo, le hablaba y le hablaba... Encontramos a Krzysztof por encima del Campo III. Solo llevaba un poco de t√© para Marzin; a m√≠ me tocaron unos 30 gramos. Y continuamos el descenso de esta enorme monta√Īa. Encontramos a otras personas (un grupo hab√≠a salido a buscarles) solo cuando √©stabamos llegando al Campo I y a las siete y media, cuando era totalmente cerrada.

A√ļn de vuelta en el Campo Base ten√≠an, Krzysztof y Denis, esperanzas de volver arriba. Pero el viento no dio tregua; si acaso, empeor√≥. Y hubo que tomar la dura decisi√≥n de regresar. Desde entonces, seg√ļn comunican, la tormenta es tan feroz que no pueden ni siquiera salir del Campo Base. Llevan tres d√≠as y tres noches luchando contra un hurac√°n que va destruyendo, una por una, las tiendas del Base. Llevan all√≠ dos meses y, ahora que deciden marcharse, parece que a la monta√Īa pretenda retenerlos.

http://www.gnaromondinelli.it/ 
Silvio 'Gnaro' Mondinelli ya piensa en volver a casa 

En el Broad Peak, se agotan las opciones

Tampoco en el Broad Peak la situaci√≥n climatol√≥gica da pie al optimismo. Los miembros del equipo de ‚ÄėAl Filo de lo Imposible‚Äô, que s√≥lo esperaban una m√≠nima ventana de tres d√≠as para iniciar un ataque en estilo alpino y r√°pido, no ven siquiera esa posibilidad. El generador de energ√≠a ha dejado de funcionar por falta de combustible, las conversaciones en el Campo Base empiezan a centrarse en duchas calientes y otros lujos y, a tres d√≠as de la fecha acordada para que los helic√≥pteros vengan a recoger a los miembros del equipo, los alpinistas se van haciendo a la idea de que, probablemente, los ochomiles del Karakorum sigan una a√Īo m√°s sin ninguna ascensi√≥n invernal.

Fotos Broad Peak: www.gnaromondinelli.it
Fotos K2: www.rz.pl y www.russianclimb.com


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