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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 21 de Abril de 2003

Cascadas de hielo en la vertiente Norte del Annapurna

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Curro González formó parte de la expedición relámpago que le llevó, junto a Chus Lago, Oscar Morales y Miguel Angel Vidal, a explorar y abrir dos vías de hielo en Nepal, justo antes de que la lluvia arruinase otras posibilidades de aperturas. En este artículo, hace una copleta crónica de la expedición y reseña las nuevas vías abiertas.

Curro González 

Katmandú, la capital de Nepal, es un museo vivo capaz de dejar perplejo a uno en cada callejuela. Durbar Square, Swayambhunath, Pashupatina o Boudhanath, son tan sólo lugares que el turista esta “obligado” a visitar. Pero el principal encanto de esta ciudad es observar la agitada vida que llevan sus habitantes por las calles estrechas y ruidosas. La capacidad de los taxistas para coordinar la conducción temeraria, el toque de claxon y la recepción de posibles clientes era y sigue siendo, un secreto para mí.

Tras pasar noche en Thamel, el barrio de las compras, partimos al día siguiente en un destartalado autobús hacia Besisahar. Son aproximadamente 120 Km subiendo y bajando puertos y circulando por estrechas carreteras que, bajo mi punto de vista, no dejaban mucho margen de error. Es enero y el paisaje, de color ocre, espera la llegada del Monzón para vestirse de tonalidades verdosas.

Curro González 

Después de 5 horas de viaje llegamos a nuestro destino. Era la hora de comer y nos estábamos instalando en nuestro lodge. Descansar, pasear y contratar a los porteadores era todo lo que teníamos que hacer en el resto de día.

Nos despertamos al amanecer e iniciamos la marcha. Las primeras horas, hasta Khundi, transcurrieron por una pista de tierra. Nos acompañaba muy de cerca el río Marsyangdi y, no tan cerca, en la engañosa cercanía, el Manaslu II, un ochomil bajito. La pista de tierra se conviertió en un estrecho camino que iba sorteando el río de orilla a orilla con puentes colgantes y que atravesaba pequeñas aldeas. Por fin, al cabo de unas 7 horas incluyendo paradas y la asistencia a una boda, llegamos a Bahundanda en donde íbamos a pasar la primera de nuestras noches en la montaña.

Los pocos días que íbamos a estar por estos parajes nos obligaban a hacer esta parte del Trekking del Annapurna a toda máquina, así que al día siguiente nos despertamos temprano, desayunamos nuestros habituales huevos y chapatis, y partimos prosiguiendo el camino. Descendimos de la colina en la que se encuentra Bahundanda para llegar otra vez a las orillas del río, al que llegaban desde las alturas grandes aportes de agua en forma de cascadas (por desgracia aún no estaban congeladas). El camino se empina a medida que el valle se encajona más y más, y el Marsyangdi se va perdiendo en las profundidades de las paredes verticales hasta que tan sólo se sabe de él por el ruido que produce. En estas cuestas no sólo sufrimos nosotros, las caravanas de burros son abundantes; también los porteadores del estado circulan por estos caminos transportando en sus frentes casi todo lo imaginable.

Curro González 

Tras 6 horas de andanzas y una cuesta interminable, amenizada por las pequeñas plantitas de marihuana que crecían espontáneamente entre las piedras, se llega a Tal. De aquí en adelante el valle se abre repentinamente y nos enseña las primeras cumbres de 5.000 metros. Tal es un pueblo que se encuentra a las orillas del río, en el antiguo emplazamiento de un lago, de ahí su nombre (Tal significa lago en indi).

Tras pasar una fresquita noche y desayunar nuestro menú cotidiano, partimos una vez más por la mañana temprano. El paisaje cambia repentinamente, el bosque de pinos empieza a tupir las laderas, se empiezan a divisar las primeras nieves en las cumbres, y los pequeños charcos... ¡¡¡están helados!!! El frío se empieza a sentir en el cuerpo a medida que se acerca el atardecer y la nieve por el camino empieza a ser frecuente. Llevamos aproximadamente 8 horas y traspasamos las puertas Kani de Chame. Los primeros en recibirnos son unos niños montados en sus trineos caseros que deslizan por la nieve transformada. Más adelante nos vamos adentrando en toda una pequeña ciudad situada a 2.800 m. En ella podemos encontrar un banco y tiendas en donde comprar comida y demás.


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