Política de Cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de navegación y servicio. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra Política de Cookies
Portes Gratis
a partir de 60 €
ACTUALIDAD | PERFILES | 07 de Mayo de 2003

Ottorino Mezzalama y los comienzos del esquí de travesía

Por Angela Benavides  | 
- Página 1 de 4 -

El nombre de este italiano, además de dar nombre a una de las travesías más famosas del mundo, está asociado a los primeros pasos de esta disciplina deportiva, que no nacio precisamente del ocio y la aventura, sino de la guerra y la disciplina militar.

trofeomezzalama.org 

Entre la historia y la leyenda.

En la larga historia de la Mezzalama ha ocurrido de todo. El texto que presentamos a continuación está sacado de la web oficial de la fundación Mezzalama, que ha su vez ha recurrido, como fuente informativa, al libro de Antonio Vizzi “Trofeo Mezzalama: mito y realidad 1933-1997”

El esquí militar en los Alpes

El abanderado del esquí de montaña como disciplina militar en Europa fue un alemán, el teniente Wilhem Pauckle quien, en 1893, convenció al general Staff para que incluyese unidades de esquiadores en los Batallones de Cazadores; se les empleaba en tareas de reconocimiento, seguridad y comunicaciones. El ‘Teniente Invierno’, como fue pronto conocido, creó asimismo carreras militares por patrullas, que alcanzarían un enorme éxito en años venideros, hasta el punto en que llegaron a formar parte, como disciplina, de los juegos Olímpicos de Invierno.

El experimento alemán fue copiado por el ejército austriaco y por las patrullas francesas de ‘Cazadores de los Alpes’. En el invierno de 1896 Adolfo Kind, un ingeniero y químico suizo y residente en Turín, donde era miembro del CAI (Club Alpino Italiano), compró dos pares de esquís procedentes de Suiza. Estaban fabricados en Noruega y poseían fijaciones más gruesas de lo normal; asimismo, venían con dos bastones de dos metros con punta de hierro y un disco de madera para empujar, girar, frenar y parar. El teniente de artillería Luciano Roiti también formaba parte del grupo. En marzo de 1897 escribió un artículo para el periódico del Ejército Italiano titulado “De maniobras sobre la nieve” y que puede considerarse el primer manual técnico de instrucciones para el esquí de montaña. Kind y sus amigos fundaron el Club de Esquí de Turín en 1901; uno de sus miembros era Ottorino Mezzalama.

 
El trofeo Mezzalama, en una de sus ultimas ediciones 

Los soldados alpinos aprenden a esquiar:

En 1897 el coronel Ettore Troia, comandante del 3er. Cuerpo de Alpinos, acuartelado en Turín, encargó al maestro armero del cuartel confeccionar varios pares de esquís, siguiendo un modelo que había comprado con su propio dinero en Suiza. Entre juramentos y trastazos sobre la nieve, los soldados probaron los esquís en las colinas de Valsalice, para hilaridad de los observadores, que acudieron ante el inusual espectáculo, y el menosprecio de sus oficiales, que permanecían bien abrigados en el borde de las laderas. Es posible imaginarles diciendo: “Digo yo, coronel, hágame usted el favor de tirar esas malditas cosas de madera; estamos quedando en ridículo...”.

Ciertamente, y a pesar de las buenas intenciones, este ejercicio de auto-enseñanza demostró ser inútil. No había manuales ni instructores preparados y, cuando el entusiasmo inicial se fue desvaneciendo, los entrenamientos del grupo fueron siendo dejados de la do. Los partidarios de las raquetas de nieve aducían que la orografía alpina, con sus formaciones serradas, valles retorcidos, laderas muy pendientes y obstáculos a cada paso, no dejaban espacio físico posible para uqe se pudiese sacar rendimiento alguno de ese medio de transporte (refiriéndose a los esquís).

trofeomezzalama.org 

Fue necesaria la tozudez de un puñado de entusiastas militares y civiles para que la iniciativa o muriese en el olvido. La nueva ‘disciplina’ comenzó a ganar terreno con la llegada del Tercer Cuerpo de alpinos comandados por Oreste Zavatar, procedente de Tortona y armado con una voluntad de hierro. Destacó lo poco útil de mantener unidades con esquís muy grandes, y en cambió promovió el entrenamiento específico para patrullas muy ágiles en misiones de reconocimiento, vanguardia en las laderas, servicios de comunicaciones y compromiso en acciones de riesgo. Pero sobre todo, expuso la necesidad de establecer una ‘escuela de esquí’ para oficiales y otros grados. Esta idea gano en popularidad con el desarrollo progresivo de Francia y, en el invierno de 1901, se celebraron los primeros cursos de esquí en Cesana, Clavières y Moncenisio, impartidos por instructores escandinavos. Procedente de Noruega y Suiza, empezaron a aparecer equipos mucho mejores, con fijaciones provistas de correas de cuero que se abrochaban alrededor del empeine. Los bastones de esquí aún no existían, y los alpenstock (los largos piolets de mango de madera) se convirtieron en una herramienta multiusos utilizada para avanzar, girar, mantener el equilibrio y frenar a base de arañar la nieve con el - por entonces, terminar cada tramo de descenso con una caída no era visto como algo torpe. Al contrario, se consideraba la mejor técnica para parar.

Se demostró así la superioridad de estos nuevos útiles sobre las raquetas de nieve, y los esquís fueron adoptados por los Cuerpos Alpinos con la aprobación de un Real Decreto de noviembre de 1902: este fue el primer gran paso hacia ala futura popularización del deporte del esquí.

En 1920 Da Rodi escribió: “El ejército fue el primero en empezar a practicar el esquí en serio y a extender la fama de esta disciplina”. Decio Buffoni escribiría: “mies y miles de hombres entrenaron con aquellos esquís de madera, que dieron forma a la fortuna del ‘deporte blanco’.


Página 1 de 4  -   1 |  2 | 3 | 4 | Siguiente »
Síguenos

Buscar en el archivo

Texto a buscar

Por fecha

  

Por categorías









Artículos más recientes

Suscríbete al Boletín
Suscríbete al Boletín Barrabes y sé el primero en enterarte de nuestras novedades.
Síguenos
Mantente al día de la actualidad de Barrabes desde las redes sociales.
Tiendas Barrabes
Visita nuestras tiendas y disfruta de unos espacios únicos.
¿Necesitas ayuda?
Envíanos tu consulta
ESCRÍBENOS
o llama al
902 14 8000
o con tu tarifa plana al 974 215 497
(Horario: Lunes a Viernes de 9h a 19h.)
España  |  France  |  Deutschland  |  United Kingdom  |  Sverige  |  International