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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 03 de Julio de 2003

Gran avance de las expediciones en el Karakorum

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Los andaluces montan el CIII del Chogori, seguidos por los miembros de ‘Madrid al K2’; Varias expediciones ya cercan los Gasherbrum; Iñaki Ochoa va hacia el Broad (al igual que sevillanos y vascos); mientras al Nanga –donde Humar intenta la pared del Rupal- pronto llegarán los valencianos.

Gasherbrum I/Hidden Peak (8.068 m.) y Gasherbrum II (8.035 m.):

Foto: De Madrid al K2 
En el Campo I del K2 

Las últimas noticias sobre laexpedición Canarias 8000, que intentará el GII, revelan que ya se está montando el Campo I, aunque un empeoramiento del tiempo ha retrasado un tanto los trabajos. Los expedicinarios canarios comparten permiso y tareas con otros grupos procedentes de Navarra, Aragón, Cantabria y asturias. También han llegado al Campo Base de los Gasherbrum el equipo de Al filo de lo Imposible, donde Edurne Pasaban y Marianne Chapuisant serán las protagonistas del rodaje de la ascensión enlazada a ambos ochomiles; los especialistas serán Juanito Oiarzabal, Iosu Bereciartúa y ‘Marron’ Aguirre. La última expedición en llegar está formada por miembros del Club Montañeros de Aragón de Zaragoza, que prosiguen en sus planes a pesar de la importante baja que supuso Carlos Pauner, ahora recuperándose de sus lesiones. Los canarios informan también de una posible cumbre... si se puede llamar así. Se trata de un coreano que ha ascendido la montaña cosiéndola literalmente a cuerdas fijas y rodeado de porteadores de altura (más de media docena, según comentan). Sea como fuere, los coreanos han abandonado ya la zona.

Chogori (8.611):
En el K-2, los expedicionarios andaluces, que fueron los primeros en llegar, han sido designados por las nuevas expediciones recién llegadas como los que marcharán en cabeza. Eso supone, entre otras cosas, la avanzadilla en cuanto a la instalación de cuerdas fijas. Van muy avanzados: en su última crónica, hablaban ya de montar el Campo III. Destacan asimismo la rapidez de los tres miembros de una expedición Checa, muy fuertes, pero sin duda ayudados por la ventaja de encontrarse el camino con las cuerdas ya puestas. Tras los andaluces se encuentra la expedición De Madrid al K2, formada por Carlos Soria, José Luis Hurtado y Aurelio Sanz, que también progresan a buen ritmo. Carlos Soria, que ya intentó la ascensión el año pasado, encontrándose entonces con uno de los veranos más nefastos que se recuerdan en cuanto a condiciones para la ascensión, vuelve este año a por la revancha.

 
Uno de los expedicionarios andaluces al K2 asciende en mitad de la niebla 

Nanga Parbat (8.125 m.):
Tras el éxito casi completo de la expedición internacional que pretende ascender 2 o 3 (según el caso) picos, el Nanga ha quedado desierto. Jean Christophe Lafaille, Iñaki Ochoa de Olza, ed Viesturs y el equipo de kazajos, entre los que se encuentra Denis Urubko, se toman un breve descanso antes de ponerse en marcha de nuevo hacia los campamentos Base del K2/Broad Peak (son picos vecinos). Con ellos irá Simone Moro, que sigue adelante pese a que, por un pequeño problema de aclimatación, no pudo hacer cumbre, y eso que abrio la nueva ruta junto a Lafaille (la vía lleva el nombre de sus respectivos hijos, ‘Tom and Martina’). Quienes sí están en el Nanga son Tomaz Humar y un equipo de al menos otros tres alpinistas. Humar espera abrir nueva vía en solo en la pared del Rupal pero, de momento, los cuatro expedicionarios aclimatan en la vía Messner de la citada pared. Recientemente volaron a Pakistan los miembros de la Expedición de la Universidad Politécnica de Valencia, que esperan ascender también el Nanga Parbat.


En Broad Peak es asímismo el objetivo de una cordada de dos sevillanos, Ricardo Guerrero y Lina Quesada, y de una expedición en la que figuran al menos tres alpinistas procedentes del País Vasco.

Entre los comunicados que algunas expediciones envian a los medios de comunicación especializados, figura este de Carlos Sortia que, desde el Campo Base del K2 , aprovecha para recordar una gran aventura vivida , años atrás, en el nanga Parbat, y que reproducimos íntegro a continuación:

Foto: De Madrid al K2 
Carlos Soria y Jorge Palacio 

Una bonita historia
En este año 2003 se está celebrando con mucho entusiasmo el 50º aniversario de la primera ascensión al Everest. Pero también, durante este mismo año, se cumple el cincuentenario de la primera ascensión a otra hermosa montaña de 8000 metros; el Nanga Parbat,-la montaña alemana-. Después de varios intentos y múltiples desgracias, protagonizadas por alpinistas alemanes, el 3 de julio de 1953 consigue llegar a la cumbre de esta difícil y peligrosa montaña el mítico alpinista Herman Buhl.
Dos de los alpinistas de la actual expedición de Madrid al K2, vivimos una bonita historia hace 13 años en el Nanga Parbat.
Mi primer intento para subir a esa montaña fue en el año 1988, a la que, junto con mi compañero Pedro Nicolás fuimos invitados para formar parte de una expedición, que en aquel caso estaba organizada por la Escuela Militar de Montaña de Jaca. Fue una experiencia muy interesante acompañar al ejército español a conquistar su primer 8000.
En aquella ocasión Pedro Nicolás sufrió un edema en el campamento II a 6200 metros. A pesar de ello pude tener la oportunidad de conseguir la cumbre con dos compañeros militares. Llegamos al campo IV con muy buen tiempo pero durante la noche mis compañeros enfermaron por la altitud y a la mañana siguiente, después de un pequeño intento y con un tiempo excepcionalmente bueno< no pudimos hacer otra cosa que darnos la vuelta hacia el campo base.

Me había quedado con muchas ganas de subir a esta preciosa montaña, por ello, en el año 1990 conseguí organizar una nueva expedición con viejos amigos de otras expediciones ( Peñalara al Nanga Parbat ), Mariano Arrázola, Eduardo Martínez de Pisón, Pedro Nicolás, Angel Sánchez y un joven y nuevo compañero Jorge Palacio.
El mal tiempo y alguna pequeña desgracia nos persiguió durante la expedición. El día 31 de julio estábamos en el campamento II, Pedro Nicolás, Jorge Palacio y yo. Durante tres días estuvimos esperando una mejoría de tiempo. A la mañana siguiente se produjo nuestra última oportunidad cuando ya pensábamos retirarnos. A medio día se abrieron un poco las nubes y llegó un rayo de sol que nos dio esperanza para esperar a la noche siguiente. Efectivamente a las 2 de la madrugada, en el cielo solo había estrellas y nuestros corazones latieron con la rapidez que les impulsaba nuestra emoción. Subimos directamente del campo II a 6200 hasta el IV a 7200. No teníamos más días ni queríamos arriesgarnos a otro cambio de tiempo. Durante los últimos metros para llegar al campo IV ocurrió algo que a Pedro y a mí nos preocupó mucho. Jorge que seguramente era el compañero más fuerte de la expedición se nos retrasaba y le veíamos doblarse y apoyar la cabeza en la pendiente. Montamos la tienda y bajamos a su encuentro para ayudarle y enterarnos de lo que le ocurría. Según nos comentó, tenía un fuerte dolor en el pecho, A través de la radio conectamos con Mariano Arrázola y por los síntomas que le transmitía Jorge, Mariano interpretó que parecía un edema y debería bajar rápidamente.
El tiempo era formidable, igual que cuando llegue allí con los militares, y recordando aquella ocasión sentí que mi suerte era terriblemente mala. Otra vez tenía muy cerca la cumbre de esta montaña pero teníamos que bajarnos, como era lógico, para ayudar a nuestro compañero.Cuando empezábamos a hacer los preparativos para el descenso, Jorge se negó rotundamente a que le acompañáramos, dijo que tenía suficiente fuerza para bajar solo. Se llevaría una radio y hablaría continuamente con nosotros y si nos necesitaba bajaríamos rápidamente por las cuerdas para ayudarle. Al mismo tiempo Mariano y Toti subirían un poco más arriba del campo I para recibirle. Y así fue.
La postura lógica de cualquier alpinista habría sido la de esperar al día siguiente, ó bien, la de acompañarle en ese momento para bajar con mas seguridad. Por el contrario si esperábamos, él podía empeorar. Jorge optó por bajar sólo 2000 metros de desnivel incluyendo el muro Kinshofer.
Gracias a su generosidad y fortaleza Pedro y yo conseguimos nuestro primer 8000.


Carlos Soria



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