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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 21 de Mayo de 2004

Pauner vuelve al Himalaya un año después de resucitar

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Carlos Pauner vivió hace ahora un año una de las aventuras más épicas de los últimos tiempos en el Himalaya. Perdido tres días en el Kanchenjunga, regresó entre los suyos cuando ya todo el mundo le daba por muerto. Ahora, vuelve a las grandes montañas para continuar su carrera hacia los 14 ochomiles. Sus objetivos: GI y GII.

Foto: www.carlospauner.com 
Carlos Pauner 

El montañero aragonés partirá hacia Islamabad el martes, desde donde se desplazará al Campo Base de los Gasherbrums en busca de su quinto y sexto ochomil. Al igual que Iñaki Ochoa de Olza, al que le quedan cinco cimas, Pauner busca unirse a Juanito Oiarzábal y Alberto Iñurrategui como el tercer español en el club de los 14.

Después de ascender el Broad Peak, el Makalu y el K-2, Pauner acometió el año pasado otro de los platos fuertes del Himalaya, el Kanchenjunga (8.586 metros), la tercera montaña más alta de la tierra y una de las más complicadas.

Junto a Silvio Mondinelli, Mario Merelli y Kristian Kuntner, el escalador español hizo cima el pasado 20 de mayo a través de una nueva ruta en la cara sur de la montaña. Sin embargo, ya en la cima, las cosas empezaron a complicarse. Los cuatro montañeros habían llegado muy tarde a la cumbre y el tiempo había empeorado ostensiblemente.

Foto: Carlos Pauner 
En el Campo I del Kanchenjunga 

“El tiempo era incierto y la visibilidad escasa, por lo que no teníamos posibilidades de encontrar la ruta habitual. Debíamos hacer el descenso por donde habíamos llegado, lo cual era muy complicado: destrepar una pared, de noche, con muchísimo frío”, recordó Pauner para el periódico Heraldo de Aragón. “Arriba ya pensábamos que iba a resultar muy difícil salir con vida. Estábamos en una situación límite”.

Lamentablemente, los presagios de Pauner no fueron desacertados. Habían aprovechado la última oportunidad que les había dado la montaña para hacer cumbre, pero el Kanchen iba a vender cara su derrota.

Los compañeros de Pauner iniciaron el descenso mientras el español terminaba de grabar algunas tomas con su cámara, material que perdería luego en su dramático descenso.

“La noche se echaba encima y mientras ellos fueron capaces de llegar al Campo III, yo tuve que parar a intentar reponerme. Me encontraba en una situación de duermevela, sentado sobre una piedra, en una ladera de rocas y hielo. ¿Qué te sostiene en esa situación? Las ganas de vivir, la familia, los amigos, las ilusiones, los sueños. Convivía con alucinaciones reales, creadas por mi mente por la falta de oxígeno, que me pedían que parara, que descansara. Tenía que negociar con ellas para seguir hacia delante”.

 
GI y GII 

Sin esperanza

Por aquel entonces, los otros tres montañeros ya habían informado de la desaparición de Pauner. En esas condiciones, un vivac de una sola noche ya suele ser mortal. En España, pocos le concedían aún alguna oportunidad.

Al día siguiente, la situación todavía se agravó más, pues Pauner tropezó y cayó incontrolado por una ladera de hielo y piedras. “Salté una barrera de hielo y supe entonces que me moría”, recordó el aragonés. “Y en ese momento sientes paz, tranquilidad. Has hecho todo lo que has podido y las cosas ya no dependen de ti”.

Pero no sólo no murió, sino que no sufrió ninguna fractura. Había tenido suerte y ya no se podía rendir. Siguió hacia abajo y la noche volvió a sorprenderle a la intemperie. Llevaba bastante tiempo sin comer ni beber, así que decidió echarse a dormir aun a riesgo de sufrir congelaciones. “Dormí ocho horas”, aseguró.

Cuando despertó, amanecía su tercer día perdido en la montaña. Fue entonces cuando divisó el Campo II y recuperó la orientación. “En el Campo I ya no me quedaba ninguna duda de que llegaba al Base”, relató. Una vez abajo, la noticia de su hazaña corrió como la pólvora. Lástima que los trámites para su evacuación no fueran tan rápidos. Aún tuvo que esperar varios días al pie de la montaña, angustiado por el aspecto de sus dedos, para poder iniciar el regreso a casa.

Una vez en Zaragoza, comenzó la recuperación. Una recuperación que culmina ahora con su regreso al Himalaya, retomando precisamente el proyecto que tuvo que aplazar tras su odisea en el Kanchen.


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