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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 10 de Febrero de 2005

Transpirenaica: Llegan a Aragón

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Los miembros del Grupo Militar de Alta Montaña (GMAM) que están realizando la Transpirenaica invernal han llegado a Aragón y están a las puertas de las grandes montañas pirenáicas. Aquí relatan las vicisitudes de sus etapas navarras y sus primeros escarceos en el Pirineo aragonés:

Foto: GMAM 
Un paisaje irreal rodeados de árboles tapizados de hielo 

Puerto de Urquiaga – Roncesvalles

A las nueve de la mañana, hora a la que comenzamos esta jornada, el tiempo no es nada bueno. Está cubierto, la niebla es muy cerrada y el ambiente es muy húmedo. Alcazamos el collado de Iturrunburo por pista y después, con visibilidad nula y mucho frío, navegamos por la ladera del Adi, para llegar a un espolón, atravesado por una alambrada, por el que perdemos altura para llegar a la regata de Sarogaín, por la que descendemos sin dificultad. Alcanzado el albergue del mismo nombre, decidimos evitar el collado de Arbilleta, ya que las condiciones meteorológicas no mejoran. Continuamos descendiendo por la regata para llegar a una pista que pasa por las proximidades de Espinas, a partir de donde, siguiendo el GR-35 llegamos a Burguete. Desde aquí y por camino descendemos a Roncesvalles.

Foto: GMAM 
La nieve esconde los caminos en Navarra 

Roncesvalles – Pantano de Irabia

Salimos de Roncesvalles a las ocho y treinta cinco. El tiempo es mejor que ayer; hay nubes y claros. El tramo hasta el puerto de Ibañeta lo hacemos por carretera, hace viento y mucho frío, pero al no haber nieve es mucho mas cómodo. Desde Ibañeta progresamos por la carretera que sube al vértice Orzanzurieta; rápida y cómodamente ganamos altura sumergiéndonos en un paisaje irreal rodeados de árboles tapizados de hielo. Llegamos al puerto de Lepoer. El frío y el viento nos atenazan, aunque ha despejado y luce el sol. Descendemos por el barranco de Etxasakese progresando por una larga pista nevada que, sin titubeos, nos conducirá a la fábrica de Orbaiceta. La aparición de coníferas anula los grandes hayedos helados que hasta ahora han sido la característica general. El entorno es grandioso y las edificaciones que todavía permanecen en pie hablan de un pasado floreciente. Continuamos por carretera hasta el acueducto del canal de Iratí. Allí, primero por pista y a continuación por sendero, siempre por el cauce del río Iratí alcanzamos el embalse de Irabia. El cielo comienza a cubrirse.

Foto: GMAM 
Los miembros del equipo se calzaron por primera vez los esquís 

Pantano de Irabia – Pikatúa

Como es una etapa corta nos permitimos el lujo de comenzar la jornada a las nueve y cincuenta y uno. La noche pasada ha nevado levemente y la temperatura es agradable. Será la primera etapa en la que empleemos los esquís. Al principio, progresamos bordeando el pantano de Irabia por el Sur, viéndonos gratamente sorprendidos, primero por una pequeña manada de ciervos y unos cuantos jabalís, que apenas se alteran con nuestra presencia. Al llegar a un puente que salva un brazo del pantano, para acceder a las casas forestales, abandonamos el sendero, ganando altura entre las hayas y alcanzando la cresta de los Abodis. Por fin progresamos con esquís.

Los Abodis nos reciben con fuerte viento, que ha arrastrado la nieve dejando al descubierto una gruesa capa de hielo que nos obliga a descalzarnos los esquís. El frío y la comodidad del terreno nos llevan a aumentar el ritmo. Cuando llegamos a las pistas de esquí de fondo, a la altura del pico Gaztambidea, volvemos a calzarnos para, cómodamente, alcanzar Pikatúa.

Foto: GMAM 
En Aragón les esperan las grandes montañas 

Pikatua - Belagua

A las 9:05 salimos de Pikatua. Nos acompaña Ester Sabadel, cámara de Televison Española. Progresamos por la carretera hasta el tunel de Larraun. La nieve caída días atrás forma ventisqueros en la carretera y la oculta en casi su totalidad. El cielo está totalmente despejado, hace frío y sopla una ligera brisa.

Continuamos ascendiendo con esquís, al igual que llevamos haciéndolo desde la salida por la cara Sur del Orhy. La nieve está muy dura y colocamos cuchillas. Pasamos algunos momentos de apuro debido a la pendiente y la dureza de la nieve pero sin más contratiempos llegamos a la cumbre del pico. Es nuestro primer contacto con la alta montaña y el primer dos mil en nuestra travesía. Viento fortísimo y mucho frío, fotos de rigor y enseguida hacia abajo.

El descenso hasta el tunel lo negociamos esquiando en menos de un cuarto de hora.
Pasamos hasta el puerto de Larraun y continuamos con la jornada prevista. Una sucesión interminable de lomas y un viento gélido nos llevarán en algo menos de seis horas hasta Belagua. Toda la travesía la hacemos con crampones al no existir nieve esquiable y sí una capa de hielo en toda la divisoria. Durante toda la travesía disfrutamos de formaciones caprichosas de hielo que se nos asemejan a coliflores. Nueve horas y veintidos minutos después de haber salido llegamos a Belagua, cuando ya está anocheciendo.

Foto: GMAM 
El mal tiempo obligó a recurrir a las carreteras 

Belagua – La Mina

Abandonamos el Pirineo navarro y nos adentramos en el aragonés. La temperatura ha ascendido y por el cielo circulan algunas nubes, que cubren el Petrechema. La primera parte de la jornada discurre por la Senda de Esquiadores, que nos llevará hasta la Hoya de la Solana, atravesando la Reserva Natural de Larra. La orientación es difícil y la progresión con esquís, entre hayas y bojs, endurece la marcha.

Al cabo de cuatro horas, comenzamos el ascenso al collado de Petrechema. Para variar, en altura hace frío y el viento sopla con fuerza. El espolón de acceso a la cumbre del Petrechema está helado, lo que obliga al uso de crampones. Una vez en la cresta, la arista se hace larga.

Descendemos rápidamente hacia el collado por una significativa pendiente de 45º y nieve recién caída, no asentada. Alcanzado el collado comenzamos la travesía hacia el puerto de Lacherito. Debido al estado de la nieve, nos vemos obligados a descender más de lo previsto, alcanzando con satisfacción el collado, donde nos calzamos los esquís para descender, enlazando sucesivas manchas de nieve, hasta La Mina.

Jornada dura debido a su longitud y el estado de la nieve, hemos caminado nueve horas y cuarenta y cinco minutos.

La Mina – Candanchú

Comenzamos a caminar por la pista nevada que nos llevará hasta el Achar de Aguas Tuertas, agradeciendo los cinco centímetros de nieve fresca que nos ha regalado la noche pasada. Luce el sol y la temperatura es agradable. Cruzamos Aguas Tuertas admirando el magnífico paisaje, progresando con comodidad, libres ya de los zuecos de nieve que nos incomodaban al principio de la jornada.

La abundancia de nieve provoca que la subida al Ibón de Estanés sea un poco pesada. Atravesamos el mismo por el centro y al otro lado nos esperan nuestros amigos Alberto y Fernando que, amablemente, han venido a acompañarnos hasta Candanchú. Evitamos la Chorrota del Aspe, debido a las malas condiciones de la nieve, adentrándonos en el Bosque de las Hayas.

Una última subida, por el bosque, hasta el collado de Causiac, nos deposita en las pistas de esquí de la estación de Candanchú. Nieva ligeramente. Duración de la jornada: seis horas y treinta minutos.

GMAM


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