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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 28 de Febrero de 2005

Nueva entrada eslovena al Cerro Torre

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Los eslovenos Silvo Karo y Andrej Grmovsek completaron a principios de febrero una nueva travesía integral al Cerro Torre enlazando en 28 horas de escalada “non stop” la Torre de la Media Luna, la Torre Pereyra y la cima del gigante patagónico a través de la ruta del Compresor.

Foto: Silvo Karo y Andrej Grmovsek 
Superando la aguja “Torrisimo” en camino hacia el Cerro Torre 

La cordada, que bautizó su ruta como “Comienzo esloveno de la Ruta del Compresor de Maestri al Cerro Torre”, llegó al Campo de Agostini a mediados de enero, junto a Tanjia Grmovsek y Monika Kambic-Mali, quienes en las mismas fechas lograron la primera totalmente femenina al Cerro Torre.

“Nuestro plan era escalar rápido y ligero y ajustar nuestros objetivos a lo que dictase el tiempo”, explicó Grmovsek. Antes de afrontar su proyecto, los dos eslovenos decidieron aprovechar la primera ventana de buen tiempo para dirigirse a la cara oeste de la Aiguille St. Exupery. “Silvo y yo calentamos en una bonita ruta, ‘Claro di Luna’, de 6c y 800 metros, que escalamos en seis horas, más tres de rápel, y a las tres de la mañana estábamos de vuelta en Agostini, tras 23 horas en pie”.

Tras unos días de mal tiempo, las previsiones volvieron a mejorar, así que la cordada se mudó hasta Polacos con objeto de intentar la travesía. Sin embargo, el tiempo no fue todo lo bueno que esperaban y decidieron cambiar de planes. “Silvo y yo escalamos la ruta anglo-americana (6b, 600 metros) en la cara oeste de la Aiguille Rafael, con fuerte viento, alguna nevada y la mayor parte con bota dura”.

Foto: Silvo Karo y Andrej Grmovsek 
La línea eslovena que enlaza con la Ruta del Compresor 

A finales de enero, empezó una inusualmente larga ventana de buen tiempo para la Patagonia, por lo que la pareja emprendió con la primera luz del día el camino hacia el que sería su proyecto principal, “sólo con el equipo necesario para escalar en roca y hielo, algunas barras energéticas y agua”.

Sin parar

“Escalamos la ruta ‘Rubio y Azul’ (6c, 350 metros) hasta la cima del la Torre de la Media Luna. Entonces continuamos por un terreno virgen escalando algunos largos de hasta 6c+ y pasando las Tres Torres hermanas, como llamamos a las tres torres por encima de la de la Media Luna. Hicimos un rápel de unos 40 metros, escalamos otro largo de vuelta a la arista y continuamos por una cresta más fácil (III) durante más de 500 metros, pasando por una aguja obvia, de unos 30 metros, a la que llamamos ‘Torrisimo’. Tras otro rápel nos encontramos en la base de Torre Pereyra. Escalamos unos 300 metros de hasta 6c+ hasta la cima. Entonces bajamos por la cresta otros 100 metros y tras un rápel corto enlazamos con el Col de Conquest, donde encontramos a otros escaladores que ya había hecho el Torre”.

Foto: Silvo Karo y Andrej Grmovsek 
Escalando la ruta italiana de Aiguille Poincenot 

Los eslovenos llevaban escalando 11 horas seguidas, así que se tomaron un pequeño respiro antes de empezar a ascender por la “Ruta del Compresor”, a las cinco de la tarde. Los primeros largos fueron rápidos, recuerdan, pero luego las condiciones empeoraron, con más y más hielo y nieve en la vía, lo que les forzó a escalar con botas y crampones.

Escalan durante toda la noche, pese a que los helados vientos ralentizan su ritmo. Las primeras luces del día siguiente les atrapan en la base de la Headwall y a las diez y media de la mañana, ambos están en la cumbre, en un día prácticamente despejado. “Escalamos nuestra línea en 28 horas sin parar, escalando unos 1.700 metros de desnivel y más de tres kilómetros de roca y hielo. Silvo logró la cima 19 años después de su primera ascensión”, recordó Grmovsek. “Rapelamos la ruta y terminamos nuestro rodeo a las siete de la tarde en Norwegos”.

Foto: Silvo Karo y Andrej Grmovsek 
Silvo Karo y Andrej Grmovsek, en escalada nocturna 

Todavía hay tiempo

El objetivo había sido cumplido, pero todavía quedaba tiempo y las condiciones meteorológicas seguían siendo benignas, por lo que la cordada volvió a la montaña y se trasladó al vivac por encima del Lago Sucia, de donde partieron con la intención de hacer la segunda ascensión de la “Ruta Italiana” al la cara sureste de la Aiguille Poincenot.

Escalada por primera vez por un numeroso grupo hace 19 años con cuerdas fijas del principio hasta el final, Karo y Grmovsek calcularon tras ver la guía que podrían superarla en libre y en estilo alpino en un máximo de un día y medio de escalada.

Sin embargo se equivocaron. Cuando llegaron al primer largo de artificial, se dieron cuenta de que la dificultad era más de la esperada. Por suerte, los italianos habían dejado material incrustado en la pared del que pudieron echar mano los eslovenos para superar complicados tramos desplomados. Al final, tras un vivac, la cordada llegó a la cima sobre las tres de la tarde del 8 de febrero.

“Hicimos el segundo ascenso de esta ruta elegante pero realmente dura (creo que varios de los largos de artificial no podrían hacerse en libre) y su primer ascenso integral (los italianos no llegaron a la cumbre) de 1.300 metros y dificultad 6c, A3”, concluyó Grmovsek.

Fuente: http://www.grmoclimb.net


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