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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 07 de Marzo de 2005

Transpirenaica: Atrás quedó la Pica d’Estats

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La Transpirenaica invernal del Grupo Militar de Alta Montaña (GMAM) sigue avanzando hacia el Mediterráneo. El frío sigue siendo intenso, pero el tiempo parece haberles respetado las últimas jornadas. Atrás quedó ya la Pica d’Estats, máximo escollo del Pirineo catalán con sus 3.143 metros de altura.

Foto: GMAM 
En la cima de la Pica d’Estats 

Salardú – Alos de Isil

Después de ocho etapas seguidas, varias de ellas sensiblemente duras, por fin comenzamos una jornada que entendemos como de descanso activo: la que nos llevará desde Salardú hasta Alos de Isil pasando por la estación de Baqueira-Beret y el pueblo de Montgarri.

Salimos de Salardú con una temperatura de ocho grados bajo cero y un sol radiante. Llegamos a la estación de Baqueira y por las pistas remontamos hacia Beret, alcanzando Montgarri por las pista de fondo. Comienza el descenso hacia Bonabe, pero las características de la nieve no nos permiten quitar las pieles. Vemos corzos cruzar por delante de nosotros, pero sus elegantes movimientos no nos animan ya que la etapa comienza a alargarse y la pista parece interminable. Sobrepasamos el Pla de Perosa, rebasamos el refugio del Fornet y por fin llegamos a Alos de Isil, después de una "calcetinada" de 32 kilómetros en los que los 500 metros de desnivel iniciales se han convertido en 800 acumulados.

Foto: GMAM 
Llegando a Andorra 

Alos de Isil – Mont Roig – Tavascán

Hemos madrugado, la etapa era larga en duración, teníamos previsto realizarla en unas diez horas y estaba cercana a los 1.500 metros de desnivel positivo. Tras los días precedentes estábamos algo cansados, pero con el ánimo dispuesto para afrontarla.

El día anterior había sido malo para alguno de nosotros, vimos muchos de los animales habitantes de estos parajes muriendo de hambre ante la abundancia de nieve, vimos una escena conmovedora, dos potros estaban contemplando el cadáver de otro que yacía bajo un arbusto, parecía que no querían abandonarlo aunque si permanecen junto a él, correrán la misma suerte. Este invierno está siendo muy duro para todos.

Nada más comenzar la jornada encontramos un hermoso ciervo ramoneando en una de las huertas de Alos de Isil, el comienzo de nuestra etapa. El nos ha marcado el camino hacia las bordas de Pina, inicio de nuestra ascensión hacia el Mont Roig (2.847m). La aproximación al monte discurre como si de un parque faunístico se tratara. Hemos visto sarrios, corzos, zorros, un tejón y algún ciervo, todo ello antes de comenzar la fuerte subida al pico. En su parte final nos hemos ayudado de piolet y crampones, ya que sus últimos metros nos han presentado tramos de nieve dura y mixto.

Llegamos al pico tras seis horas y cincuenta minutos de ascensión, en su cima cambiamos los crampones y el piolet por los esquís preparados para el descenso. Comenzamos a bajar hacia el refugio de Mont Roig, no sin dificultades. La nieve en este primer tramo presenta muchos cambios pero aún se complicará más al alcanzar la zona del bosque del Arenal, donde se nos presenta completamente "podrida" y donde además encontramos la dificultad de esquivar ramas y hayas. Llevamos diez horas de andadura cuando llegamos a Quanca, donde nos espera el equipo de apoyo para recoger nuestras tablas y cambiar las botas por las zapatillas para afrontar los últimos kilómetros hasta Tavascán, pueblo, a 1.100 metros de altitud.

La etapa ha tenido una duración de diez horas y cincuenta minutos, hemos recorrido aproximadamente treinta kilómetros y salvado un desnivel de 1.700 metros. En ella ha habido de todo, pero sobre todo, alegría al concluir uno de los días "duros" de nuestra transpirenaica. Además, al día siguiente tendremos un merecido día de descanso.

Foto: GMAM 
Foqueando hacia el refugio de Baborte 

Tavascán – Refugio de Baborte

Tras un día de descanso en Tavascán, partimos con los esquís puestos desde el mismo pueblo hacia el refugio de Baborte, etapa previa a la ascensión de la Pica d´Estats.

Mientras nos acercamos a la presa de Montalto, volvemos a observar a corta distancia numerosos animales salvajes: sarrios, corzos, jabalíes. . ., los cuales debido al intenso frío y a la gran cantidad de nieve parece que se quisieran refugiar en el fondo de los valles. Acometemos el ascenso de la canal de Becera, de fuerte pendiente, en la que la abundante vegetación nos hace emplearnos a fondo; dejamos el bosque y poco después arribamos al Coll de Sellente. Un gélido viento nos acompañará hasta el refugio de Baborte, que ya tenemos a la vista.

El refugio se encuentra en perfecto estado, provisto de literas, mantas y radio de emergencia. Pese al exiguo espacio, nos proporciona un lugar acogedor donde reponernos.

Foto: GMAM 
Recuperando en el refugio de Baborte 

Refugio de Baborte – Pica d’Estats – Refugio Vall Ferrera

El panorama desde la Pica es magnífico: Un mar de montañas nevadas se pierde en el horizonte.

Cinco horas antes abandonábamos el refugio de Baborte acompañados de un intenso frío, constante desde el inicio de la travesía. Manoplas, traje exterior completo y todo puesto, empieza a ser el equipamiento para cada una de las jornadas. La ascensión es larga. No en vano, la Pica es uno de los tresmiles más costosos de todo el pirineo.

Sin mayor contratiempo alcanzamos el collado de Sotllo, desde donde, tras descender algunos metros, acometemos las pendientes finales. La cumbre se encuentra un tanto descarnada y helada, lo que nos obliga a calzar los crampones.

El descenso hacia el refugio de la Vall Ferrera es largo y, además, no acertamos en la diagonal final, lo que nos obliga a cruzar una sucesión interminable de pequeñas vaguadas.

Tras nueve horas y media de marcha, llegamos al refugio: limpio, cómodo y acogedor.

Foto: GAME 
Con los esquís en la mochila ascendiendo al Mont Roig 

Refugio Vall Ferrera – El Serrat

Tres días seguidos de cielo despejado pueden constituir una verdadera fiesta. Después de un descanso reparador, comenzamos la jornada con buen ánimo. Tras un pequeño descenso, iniciamos el ascenso al Port de Boet por suaves y cómodas pendientes que nos llevan rápidamente al mismo. No nos detenemos, y sin quitar las pieles, descendemos al valle del riu de Solcen. Iniciamos el ascenso al Port de Rat por laderas amplias e inclinadas, alcanzándolo en otras dos horas. La estación de Ordino se encuentra a nuestros pies. Aprovechamos sus pistas para llevar a cabo un descenso vertiginoso. Desde la base de los remontes utilizamos la carretera para llegar al Serrat, fin de jornada.

GMAM


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