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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 12 de Marzo de 2007

Marine da una lección en la Iditarod Trail

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Tras ser atropellado una noche por un trineo con perros, que le pasó por encima destrozándole el pie, continuó con la carrera durante 500 kilómetros, a un ritmo muy lento que le obligaba a hacer jornadas de 23 horas para seguir el ritmo de los otros 3 participantes a pie. Finalmente, a menos de -40ºC, se metió en un río con agua hasta la cintura para socorrer a un participante que había caído, consiguiendo ayudarle y que fuera evacuado. Esto le ha obligado a abandonar. Nos lo cuenta en una emotiva carta.

Foto: José Diego 
Aspecto de Josetxu tras 22 horas a -40ºC 

Josetxu Estébanez sigue fiel a su hermosa vida. Ya os informamos de su participación en la Iditarod Trail, 1.800 kilómetros a pie por el Gran Norte. Ahora nos envía una triste carta en la que nos cuenta que tiene que abandonar la carrera, por una serie de motivos que a cualquier otro le habrían hecho largarse a casa a las primeras de cambio, y que demuestran a las claras su talante y personalidad.

Al final, también reproducimos la carta que la organización de la carrera le ha enviado, en la que le califica de héroe, invitándole el próximo año. Esta carta le fue enviada en castellano, aparentemente traducida por el bablefish, pero la reproducimos tal cual. Si se cambia raza (race) por carrera, y cuenta por organización, más o menos se entiende. También dice (porque Josetxu no lo cuenta), que la chica que le atropelló no paró a atenderle, y que se pondrán en contacto con la Iditarod de perros para informarles de ello.

Foto: José Diego 
Josetxu consiguió arrastrar durante 500 kilómetros la pulka con el pie destrozado 

“Hola a todos,

La verdad es que no sé como poder comenzar este mail. Quisiera no sentir la profunda desolación y tristeza que siento, pero, en ocasiones el querer no es poder, y la realidad ordena y tenemos que obedecer.

No puedo continuar con mi travesía, esa es la pura realidad.

Durante la primera noche, apenas 8 horas después de la salida ( a las14 h), andando bajo una luna creciente que no hacia necesario el uso del frontal de luz, me paso por encima, literalmente, un trineo de perros que competía en una carrera (Iditarod Trail Junior Race) que utilizaba como camino de retorno la misma ruta que nosotros recorríamos. Continué durante esa noche caminando, con dolor asumible y suponiendo que se debía al golpe y que desaparecería con el tiempo. Paré a dormir esa noche a las 4:30 de la mañana, o sea, 14 horas de caminata.

Cuando me levanté para continuar, a las 7:30, apenas podía apoyar el pie del dolor que tenía, pero, no se como, calentándolo bien, me calcé las botas y continué la ruta, muy despacio, ya que tenía que caminar colocando el pie de lado, de una forma poco natural. Ese día tuve que parar cuando apenas había recorrido 6 h, el dolor fue creciendo hasta el punto de obligarme a parar.

Foto: José Diego 
Con este pie destrozado consiguió hacer 500 kilómetros 

En días posteriores, llegue a alcanzar a los cuatro corredores que realizábamos el recorrido largo de 1.800 kilómetros, pero, a costa de tener que hacer jornadas de hasta 23 h seguidas, ya que tenía que contrarrestar mi lento ritmo, con horas y horas de caminata sin apenas descanso.

Esto, por supuesto, me hacía acumular cansancio día tras día, pero, continuaba con la esperanza de que este pie mejorara con el tiempo...

Por condiciones de temperatura y viento, ninguno de los corredores que ya habían dejado esos checkpoints, había utilizado un paso entre montañas (Raynie Pass) para llegar al siguiente checkpoint. Me decidí a atravesarlo y animé a los otros tres corredores que íbamos hacia Nome, para hacerlo juntos y así poder ganar un día de recorrido, ya que si no, habríamos de dar una vuelta de 35 millas más (55 kilómetros).

Foto: José Diego 
La larga noche ártica pasa factura 

Así lo hicimos y fue un día en el que se abrieron las puertas del infierno blanco (aprox. 51 bajo cero y vientos de 80 km/h); según la organización, factor Chill de temperatura por debajo de los -70ºC.

Llegando a Rhon Cabin, la superficie del río helado se rompió y un corredor norteamericano cayó dentro, logró salir y comenzó a dar pitidos con el silbato de emergencia. Yo estaba unos 2 kilómetros por detrás y aceleré el paso hasta llegar adonde él se encontraba. Atravesé el Overflow con el agua por la cintura y llegué a su posición, en donde estaba metido dentro del saco. Hicimos un fuego, marqué su posición en mi GPS, le di un par de calientamanos y fui lo mas rápido que mi pie me permitía a buscar ayuda en el cercano checkpoint, ya que me decía que tenía congelaciones severas en los pies (no olvidemos que debíamos estar por debajo de -40ºC).

Los trailbreakers fueron a buscarlo en moto de nieve y lo llevaron sin problemas a la cabin, desde donde al día siguiente se lo llevó una avioneta hasta Mcgrath.

El día siguiente, ninguno de los otros tres pudimos continuar, ya que todo lo teníamos mojado / helado por el agua del río, y hubo que secarlo todo.

Fue al día siguiente, a dos kilómetros de Bison Camp, cuando mi pie me dijo ¡BASTA!. Eran las 11 de la noche y comprobé en el gps que para llegar a ese Camp, sólo me quedaban 16 kilómetros, pero que, con el ritmo que yo podía mantener, suponían aproximadamente 6 horas andando. Eso era también un mazazo para mi cabeza, así que me vi obligado a tener que decirme a mi mismo, " es imposible, esto no mejora, tienes que abandonar..."

Foto: José Diego 
Los bucólicos paisajes engañan y no muestran el sufrimiento que pueden albergar 

Recorrí casi 500 kilómetros con un dolor diario que me hacía desear cualquier cosa excepto estar en aquella situación. Estuve 11 días caminando en el umbral del dolor, desesperándome al ver que en ocasiones tardaba 25 minutos en hacer un kilómetro, y todo esto con la falsa esperanza de que al día siguiente me encontraría mejor. Lo cual no ocurría...

Ahora, no se cual es más doloroso, si el dolor del pie o el dolor que siento dentro por tener que decir basta ante un reto en el que deposité tantas ilusiones, tanto tiempo invertido, y en el que todos vosotros también depositasteis vuestra confianza y vuestro apoyo.

Lo siento de corazón, me he visto obligado a tomar esta decisión, era algo que estaba por encima de mí. Sólo espero que lo comprendáis y que estéis seguros de que el año que viene, por orgullo, por pura satisfacción personal y por demostrarme a mí mismo que este proyecto esta hecho para mí, lo intentaré de nuevo.

Gracias por apoyo, por vuestra confianza y por saber entender que en ocasiones las decisiones se toman solas...

Os reenvío también un mail de la organización, invitándome a volver el año que viene y lamentando el accidente que sufrí, y unas fotos para que podáis imaginar como es esto. Aunque alguna foto pueda parecer bonita y bucólica, no responde al verla a lo que se podía estar viviendo en aquel momento.”

José Diego Estébanez

A continuación, la carta de la organización, tal cual la recibió Josetxu: decidieron "traducirla" en lugar de enviarla en inglés. Como deciamos, si se cambia raza (race) por carrera, y cuenta por organización, cobra sentido. Viene a decir que lo sienten, que la musher del trineo hizo muy mal al no detenerse a atenderle, y que eso va a ser hablado con los organizadores de la Iditarod de perros. Que es un héroe, por el rescate que hizo, y un hombre muy fuerte y duro. Y que han decidido que cuando quiera puede volver, sin pagar ningún gasto de participación, está invitado.

“Hola Jose,
La cuenta y yo estamos tan apesadumbrados qué le sucedió la primera noche en el rastro.
Esta muchacha que le golpeó con el trineo muy agravió para no parar después del accidente.
Entraremos en contacto con esta raza que la organización los dejó saber qué le sucedió.
Tan apesadumbrado usted tuvo que parar su raza, debido a todo el esto. Usted es hombre y muy fuerte muy resistentes. Ayudando a otro corredor usted es un héroe.
Esperamos que usted se vuelva otro tiempo para acabar este viaje maravilloso a Nome.
La cuenta y yo hemos decidido a darle una entrada libre para cuando usted quisiera volverse a Alaska para la raza.
Gracias tanto por todo.

Bill e Kathi
Bill Merchant
Alaska Ultra Sport
Race Director/ Guide

Página de la carrera: www.alaskaultrasport.com/iti_home_page.html


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