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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 22 de Mayo de 2000

Última hora desde el Everest

Por Arancha Vega Rubio  | 

Efectos del azar combinados con la meteorología reunieron hace dos días a 17 alpinistas españoles y dos andorranos a 8.300 m, todos juntos en el último campo de altura del Everest. Todos habían anunciado que atacarían la cima sin ayuda de oxigeno artificial

Foto: Miguel Angel Vidal 
Antonio Aquerreta llegando al Campo 3. 

Precisaban las mejores condiciones posibles y éstas no se habían dado hasta entonces, pese a que cerca de 40 alpinistas de medio mundo habían desfilado con éxito y oxígeno embotellado hasta la cima en los últimos cinco días. Los españoles aguardaban: el día bueno, su mejor forma, la promesa de los sherpas, que bien remunerados, debían fijar cuerdas entre el campo 3 y el segundo escalón, a 8.700 m. Las tertulias sobre qué fecha fijar para el ataque a cima (aquí se emplea este termino militar) amenazaron con eternizarse, hasta que todos salieron al unísono. Escogieron la peor fecha. Sin saberlo, claro. Y ahora, dos días después de la retirada masiva, las consecuencias de una madrugada terrible amenazan con arruinar las posibilidades de vencer sin oxigeno artificial esta montaña. Tras las confusión de las primeras horas y con los testimonios de los alpinistas españoles (11 vascos, tres catalanes, un abulense, una valenciana, un asturiano y dos andorranos) en mano, se amontonan las imágenes fuertes. Hay al menos un alpinista fallecido, cuya identidad se desconoce pese a que todo parece indicar que es polaco. Este último resbaló ante las narices de Alberto Zerain, de la expedición "Al filo de lo imposible", y volvió a deslizarse cuando Zerain ya se hallaba a su altura, había asido su mochila y se aprestaba a rescatarle. Se quedó con la mochila en la mano, siguiendo la caída del cuerpo, que se detendría 1.800 metros más abajo.

Nadie ha reclamado dicha mochila, pero ayer mismo un miembro de una expedición internacional reconoció que desconoce donde pueden hallarse dos alpinistas de su grupo que atacaron la cima al mismo tiempo que los españoles. Ni siquiera pudo decir sus nombres, sólo que faltaban dos. Dicha expedición, organizada por una agencia nepalí, carecía de guías y se limitaba únicamente a ofrecer la infraestructura necesaria para sobrevivir en el campo base. Los miembros de la expedición ni se conocían entre sí antes de pisar Tibet, de ahí que las dos ausencias carezcan de identidad. Antonio Aquerreta (Retena Odisea), Miguel Angel Vidal y Rosa Real (IPIX), Oiarzabal, Bereziartua, Latorre, Vallejo, Zerain (TVE), Bañales (Euskaltel) y Rafolls (Andorra), se plantaron al pie del segundo escalón , a 8.600 m. Eran las 3 y media de la madrugada y acababa de sorprenderles una ventisca terrible de nieve y viento. Bereziartua señalaría después que notaba como "se me iba un dedo, recuperaba otro, se me iba el siguiente. Ibamos al límite y si hubiéramos insistido dos horas más hubiéramos sufrido severas congelaciones". Salvo el grupo de TVE, el resto se acurrucó abrazado tras una roca, esperando el amanecer que se demoraba.

 
Mikel Zabalza y Antonio Aquerreta el pasado sábado, de la Expedición Retena Odisea 2000, descansando en el Campo I. 

Finalmente, desistieron, regresaron cada cual con sus fuerzas, es decir en desbandada, unidos en grupúsculos configurados bien por amistad, bien por fuerza. A la hora del recuento, estaban todos. Algunos, al límite. Oiarzábal sufre una seria congelación en la nariz y los doctores aquí presentes le aconsejan que abandone la expedición y se trate en Katmandú. El no hace caso y ya planea otro intento de ataque a cima, en principio el día 25. La guipuzcoana Edurne Pasaban camina ya camino de la civilización, con cinco dedos de la mano afectados. Un sherpa de su expedición lleva dos días en el campo 3 con pies y manos congelados esperando un rescate que el mal tiempo demora. Lluis Rafolls también sufre una leve congelación en la nariz, de carácter menos serio que la que sufre Oiarzábal, que alcanzó el campo base avanzado extremadamente fatigado. Se rumorea que alguno de los desaparecidos puede hallarse cadáver en cualquiera de las tiendas abandonadas en el campo 3 y una expedición holandesa no encuentra la manera de rescatar a un compañero afectado por un serio edema cerebral. El mal tiempo ha vuelto a cebarse con el Everest, hace más frío que cuando alcanzamos el campo base, hace 40 días, y los permisos se cima expiran en diez días. En cualquier caso, nadie habla de retirada: mañana (por hoy) parten hacia la cima Koldo Aldaz, Carlos Pauner, Mikel Zabalza y uno mismo. Dos días después, el grupo de Oiarzabal. ¿Con él al frente?

Oscar Gogorza, enviado especial de Barrabés en el Everest.


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