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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 21 de Septiembre de 1999

Los 2.700 metros de la Cara Norte del Eiger

Por Arancha Vega Rubio  | 

Jordi Tosas y Jordi Corominas son, posiblemente, los primeros guías españoles en llevar un cliente a la Cara Norte del Eiger. Una de las caras nortes de los Alpes más míticas y a la vez tétricas de la historia del montañismo. La travesía duró dos día y transcurrió sin contratiempos.

Foto: Colección Jordi Tosas 
Cara Norte del Eiger 

La Norte del Eiger es una de las paredes más atractivas precisamente por la dificultad que conlleva. Escalarla no es nada fácil y hay que estar preparado. Pero a veces no basta con estar seguro de uno mismo.

Estos dos guías de alta montaña forman parte del equipo de la Compañía de Guías Valle de Benasque. Esta ha sido la primera ascensión de una nueva compañía que se llama ABO (el último de los grados de escalada "abominablemente difícil") y trabajará para otras compañías en ascensiones como la Norte del Eiger, Yosemite, Patagonia... Su intención es la de buscar un nivel europeo de guías de Alta Montaña, como alpinistas profesionales quieren aceptar el compromiso de ejercer de guías de alto nivel. Para ir con ellos, la exigencia es reunir las características técnicas que requiera la ascensión a realizar. La idea es garantizar que el cliente esté seguro durante toda la ascensión, que no tenga que hacer de primero y que salga ileso de la pared. Para una escalada como la de la Norte del Eiger, donde una retirada es muy difícil, se opta por que sean dos guías los que realicen la ascensión, para garantizar el éxito.

LA ASCENSIÓN

Camino del Eiger, la última ciudad antes de adentrarse en las montañas es Interlaken (Suiza); el siguiente pueblo -muy turístico- es Grindelwald donde se eleva la Norte del Eiger. Se ve grande, muy tétrica, oscura, húmeda y a la vez siniestra por toda la leyenda que la rodea; pero uno no se da realmente cuenta de lo grande que es hasta que está metido dentro. Este es un proyecto que una vez lo tienes delante te encoge un poquito el alma, y es que cada vivac, cada tramo, tiene un nombre y una historia detrás.

Foto: Colección Jordi Tosas 
Momento de la ascensión. 

Llega el momento de esperar... Meterte en la Norte con mal tiempo es "optar a un fregado muy potente -comenta Jordi Tosas- porque es muy difícil bajar". Aparte de su envergadura, tiene mucho tramo en horizontal; un abandono no significa rapelar, sino desescalar. Buen tiempo no quiere decir un sol radiante y temperaturas altas, sino las justas, porque ya que se va a realizar la ascensión por terreno mixto hay que procurar que la roca sea roca y la nieve, nieve. Al tener tanto desnivel (1.500 metros), la parte de arriba de la pared se mantiene mucho más fría que la de abajo. Si hace mucho calor empiezan a fundirse los neveros somitales y mojan toda la roca, además las piedras se desueldan y caen.

Ha llegado el momento. El clima y el estado físico parecen indicar que es hora de atacar la pared. Desde Grindelwald tomaron un tren hasta Klein Scheidegg y de ahí hasta Eigerglechter, donde durmieron. El día siguiente lo recibieron con un buen madrugón, había que atravesar el túnel del tren y al salir al Stollenlock para estar metidos en la pared. Por este camino evitaron la escalada del zócalo y tener que dormir, bien en el túnel del tren, bien en el vivac de las golondrinas. El zócalo es una zona de tercer grado -en su mayoría trepadillas-, con algún paso de cuarto y mucha piedra suelta. A partir del Stollenlock la vía empezaba a derivar hacia la izquierda primero -son unas rampas de tercer y cuarto grado- y justo casi por encima de La Primera Torre volvía hacia la derecha a buscar la Fisura difícil. Este es el largo clave antes de la Travesía Hinterstoisser. La Fisura Difícil es un largo de IV+ en la que encontraron algún pitón; al salir de la Fisura Difícil toparon con unas zonas "bastante facilitas" de IV grado que les llevaron hasta la Travesía Hinterstoisser, que está equipada entera.

Al salir de la Hinterstoisser vieron un pequeño vivac -muy pequeño- en el que cabían dos personas sentadas. Cuatro largos verticales más arriba les llevaron al segundo nevero -el primer nevero ha desaparecido desde hace ya unos dos años por la regresión glaciar y el aumento de las temperaturas-. Ahí empezaba un flanqueo de entre seis u ocho largos a lo largo del segundo nevero. Este mes de septiembre Tosas y Corominas lo encontraron muy duro, todo era hielo negro lo cual convirtió esta parte -que suele ser la más rápida-, en la más fatigosa. Al final del segundo nevero llegaron al Vivac de la Muerte. Ahí durmieron los tres, es un lugar donde caben bien cuatro personas estiradas. Hasta aquí el primer día.

Foto: Colección Jordi Tosas 

Al salir del Vivac de la Muerte les esperaba el tercer nevero y después de dos largos horizontales, La Rampa. Esta es la parte más difícil de toda la ascensión y lleva hasta La Travesía de los Dioses. Al superar la Rampa, donde la dificultad se concentra especialmente en un largo desplomado, llegaron a otro nevero. Un largo sobre el hielo y comenzaron un flanqueo hacia la derecha seguido de un largo vertical que les llevó al vivac de los Dioses. Tras el vivac, llegaron a la Travesía de los Dioses. Una travesía fácil -de hasta IV grado-, que realizaron con la presión de saber que no podían caerse, porque hubieran quedado colgados en los desplomes y no hubieran podido volver a subir.

La Araña es el último de los glaciares que atravesaron colgados. Lo atravesaron con un largo de cuerda y lo subieron con otro largo. Aunque se las conoce como Fisuras de Salida, Jordi Tosas piensa que sería mejor llamar Canales de Salida; se refiere a la zona que hay después de la Araña. Cinco o seis largos en vertical les acercaron al Vivac Corti que, en realidad no es un vivac porque si tuvieras que pasar la noche estarías colgado de la pared. Dos largos por el espolón de salida y tres por unas placas bastante descompuestas les llevaron hasta la nieve de la arista Mittellegui, a tres largos de nieve de la cima. Un segundo vivac en la cima y sólo les restaba descender por la vía normal (5 horas de bajada y 1.600 metros de desnivel).

En la pared encontraron restos de material antiguo por todas partes. Incluso el mismo equipamiento de la vía -exceptuando algunos parabolts que se deben haber puesto para alguna película-, es justo, viejo y peligroso. Para repetirla -comentan-vale la pena llevar un juego de friends, algún empotrador y tornillos de hielo. Además, la mayoría de las reuniones hay que reforzarlas. Es aconsejable llevarse crampones automáticos ya que hay que hacer muchos cambios y dos pinchos -piolets- buenos.


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