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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 05 de Mayo de 1999

Aparece el cadáver de Mallory

Por Arancha Vega Rubio  | 

Una expedición de Estados Unidos, cuyo objetivo era la búsqueda de Irvine y Mallory, afirma que ha encontrado el cadáver de éste último a unos 8.500 metros de altura (a 300 metros de la cumbre.)

Los americanos salieron a buscar los cadáveres en la arista Norte del Everest, lugar donde se les vio por última vez. La identificación ha sido posible -según el grupo estadounidense -, gracias a que el cuerpo llevaba cosido su nombre en la ropa.

Irvine y Mallory desaparecieron en 1924, y nueve años más tarde se encontró un piolet de madera con tres muescas en su mango. Las mismas tres muescas con las que Irvine marcaba su material.

El debate está sobre la mesa: ¿Fueron -como se ha creído hasta ahora- el neozelandés Sir Edmund Hillary y su sherpa nepalí Tenzing los primeros en pisar la cumbre del Everest, o fue el británico George Mallory?.

La expedición de Mallory

George Mallory. Foto: Dudley Green 

George Mallory fue la única persona que tomó parte en las tres expediciones inglesas de los años veinte al Everest. Después de 10 semanas de exploración, Mallory creía haber encontrado finalmente un itinerario. En su opinión, en el Collado Noreste, la arista abriría el camino hacia la cumbre. En una de las cartas que escribió a su mujer, le explicó el establecimiento de la ruta: "29 de septiembre. Mi queridísima Ruth: sólo una línea a primera hora de la mañana, mientras ordenamos y embalamos, para decirte que todo está bien. Fue una desilusión que la parte final pareciera mucho más sencilla de lo que yo había esperado. Pero en realidad no era tan sencillo, no fue ninguna broma llegar al Collado Noreste. Dudo que ninguna otra empresa en montaña haya sido realizada con tan escaso margen de fuerzas. Hasta el final tiré yo solo de todo el equipo, y tuvimos que darnos la vuelta a causa de un viento en el que ningún hombre sobreviviría más de una hora. Así las cosas, hemos establecido la ruta hacia la cumbre para quienquiera que desee emprender la gran aventura. "

El hecho de que Mallory (38 años) eligiera a Andrew Irvine (22 años) -estudiante y remero de Oxford-, para realizar el segundo intento de cumbre en 1924, chocó bastante debido a la poca experiencia alpinística del joven Irvine.El relato de la última vez que se les vio quedó grabado en un artículo de The Times, en el que, la primera persona corresponde a Noel Odell (geólogo y participante en la expedición).The Times: "Toda la arista somital y la cumbre del Everest se hallaban despejadas. Mis ojos quedaron fijos en el pequeño punto negro que se recortaba en una cresta de nieve situada debajo de un resalte rocoso de la arista; el punto negro se movió. Entonces apareció otro punto negro que se desplazó por la nievo hasta reunirse en la cresta con el primero. Este se aproximó entonces al gran escalón rocoso y al poco apareció en lo alto; el segundo le imitó. Entonces toda aquella fascinante visión se desvaneció, una vez más envueltas en nubes."

George Mallory. Foto: Dudley Green 

Al cabo de tres días de su desaparición, Odell colocó, como habían acordado por si había problemas, los sacos en la nieve formando una cruz para informar que se había producido una catástrofe.

El piolet que se encontró en 1933, estaba en la cresta de la arista noreste y unos 200 metros por debajo del Primer Escalón. Entonces se dedujo que no habían llegado a la cumbre, porque si se hallaban en el Primer Escalón la última vez que se les vio, no tuvieron tiempo de llegar a la cumbre y volver hasta el punto donde se halló el piolet, antes que se hiciera de noche. Por otro lado, con su precario equipo no hubieran resistido una noche a tanta altura, para llegar a ese punto al día siguiente. La comunidad alpinista concluyó de mala gana que Mallory e Irvine hallaron la muerte antes de llegar a la cima. Pero cuarenta años más tarde, salieron a relucir nuevas perspectivas. Cuando los escaladores alcanzaron la parte superior de la arista oeste (el Tibet había estado cerrado durante muchos años a las expediciones occidentales), relataron que, visto desde arriba, el Segundo Escalón era más fácil de lo que parecía desde abajo. También recorrieron la trayectoria visual de Odelll y manifestaron que, el Segundo Escalón, se ajustaba a su descripción, mientras que el Primer Escalón casi no podía verse.

Se supuso que la polémica terminaría si se encontraban los cuerpos de ambos escaladores o al menos de uno.

El éxito de Sir Edmund Hillary

Sir Edmund Hillary 

El coronel John Hunt, himalayista experimentado y brillante organizador, fue el encargado de liderar la expedición inglesa de 1953. Después de trazar una nueva ruta a través de la Cascada de Hielo, el equipo alcanzó el Collado Sur. El 26 de mayo Tom Bourdillon y Charles Evans se quedaron a menos de cien metros de la cumbre del Everest. Dos días más tarde comenzó el segundo ataque. George Lowe, Alf Gregory y Ang Nyima portearon suministros por la arista sureste, seguidos por el apicultor neozelandés Ed Hillary y por Tenzing Norgay. Emplazaron el campamento a una altura de 5.500 metros, y los escaladores de apoyo volvieron al Collado Sur. Tenzing y Hillary iban a atacar la cumbre a la mañana siguiente.

A las 6:30 de la mañana salieron fuera de la tienda y cargaron con los catorce kilos del equipo de oxígeno. El sol ya estaba alto, y su primer objetivo era la Cumbre Sur. Una hora de marcha ininterrumpida les llevó al pie del primer gran obstáculo: un resalte de roca de unos 15 metros de altura. En su flanco este había otra gran cornisa y a lo largo de todo el resalte ascendía un estrecha grieta entre la cornisa y la roca. Hillary ascendió cramponeando de espaldas mientras Tenzing le aseguraba. Arriba, la arista continuaba en la tónica anterior. Después de dos horas de tallar peldaños su entusiasmo inicial había desaparecido. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la arista por la que subían empezaba, de pronto a descender. Unos pocos golpes más de piolet sobre la nieve y ya estaban arriba. Sobre ese momento, Hillary ha escrito: "Miré a Tenzing y a pesar del pasamontañas, las gafas y la máscara de oxígeno incrustada de carámbanos que ocultaban su rostro, no podía ocultar la contagiosa sonrisa de puro deleite al contemplar cuanto le rodeaba. En la arista habíamos invertido dos horas y media, pero nos parecieron una vida entera."

La historia de las ascensiones en el monte Everest ocupa menos de 80 años. Ha habido finales felices y finales no tan amables, pero el mundo de la montaña es así. Hoy se buscan nuevas vías, nuevos retos, nuevas montañas vírgenes, pero el Everest no está dispuesto a perder su protagonismo.


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