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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 22 de Marzo de 2001

Chimborazo, el techo de Ecuador

Por Arancha Vega Rubio  | 

Rodeados de muchas dudas y un temor oculto, salíamos a enfrentar una altitud desconocida y un ambiente desalentador que nos recibía saturado de truenos y fuertes vientos...

 
Chimborazo entre nubes visto desde el Carihuairazo 

El alpinista peruano Fernando Caballero nos ofrece con esta cr√≥nica el relato de su √ļltima ascensi√≥n al Chimborazo; una escalada muy especial marcada por el recuerdo de la tragedia sucedida en sus laderas y por el profundo cambio estructural que est√° sufriendo la monta√Īa:

"La cima mas alta de Ecuador se eleva al cielo rodeada de vecinos volcanes y hermosos páramos andinos. Sus 6310 metros de altura son gélidos testigos de exitosas jornadas de escalada, sentidos accidentes y memorias de célebres exploradores como Edward Whimper y los Carrel, quienes, como en el Matterhorn, alcanzaban en 1880 en el Chimborazo la cumbre máxima de un "desafío imposible" para la época.

El Chimborazo es una monta√Īa de enormes proporciones que continua siendo un desaf√≠o interesante para muchos escaladores provenientes de todo el mundo. Sin duda tambi√©n debe ser el seismil de m√°s f√°cil acceso.

Saliendo temprano y ligero de Quito (2850m) al poco tiempo te encuentras en la cumbre de Ecuador (6310m) y de vuelta en la ciudad, todo en algo mas que un "largo" día.

La ruta del Castillo, como la original ruta Whimper siguen itinerarios sencillos y seguros dentro de lo que permite una monta√Īa nevada de m√°s de seis mil metros. Ambas rutas, dependiendo de las condiciones que presenten en cada temporada forman un ambiente ideal para probar por primera vez nuestro rendimiento a estas alturas. Para quienes no se animan por las rutas cl√°sicas y tradicionales, el Chimborazo ofrece variadas posibilidades de mayor exigencia y compromiso como la "Arista del Sol" que transcurre por la arista noreste.

 
Amanecer en el Chimborazo visto desde el Carihuairazo 

Los reportes de este a√Īo hablaban que la ascensi√≥n se encontraba m√°s dif√≠cil y delicada de lo habitual, describ√≠an con preocupaci√≥n una mole de seis mil metros de puro hielo. Nos encontrar√≠amos con una monta√Īa cambiada bruscamente por efecto de la desglaciaci√≥n producida por las erupciones del Volc√°n Tungurahua. Erupciones volc√°nicas que disfrutara sorprendido en mi visita del a√Īo pasado, precisamente, desde la cumbre Whimper del Chimborazo, la cima m√°xima de este gigante andino.

Regresaba este a√Īo como un miembro mas de la expedici√≥n de la Universidad de Lima, conoc√≠a ambas rutas y esto ayud√≥ a tomar la decisi√≥n y la buena costumbre de considerar las condiciones con nuestros propios ojos a pesar de los desalentadores reportes que nos alentaban por otros destinos.

La informaci√≥n que nos hab√≠an proporcionado no se alejaba mucho de la verdad. Sin embargo, el preocupante calentamiento de la regi√≥n andina y la sequ√≠a que atormenta a la monta√Īa, que, dicho sea de paso, pronostican un oscuro futuro no muy lejano, dejaron para nosotros una ruta m√°s t√©cnica pero tambi√©n m√°s segura.

Los peligros objetivos que habitan en cualquier monta√Īa esta vez se ve√≠an lejanos y desenmascarados. Tambi√©n aparec√≠an lejanos los recuerdos de aquel d√≠a en que descend√≠a por primera vez por estas mismas pendientes sin poder apartar de mi mente de las 10 v√≠ctimas mortales que se hab√≠a llevado consigo el desprendimiento de una placa pocas semanas antes de que nosotros nos anim√°ramos a intentarlo justo luego de una intensa nevada.

A lo largo de nuestra peregrinaci√≥n a la cumbre por las eternas pendientes de hielo que discurren por la ventosa arista noroeste, comprobamos el violento y acelerado proceso de desglaciaci√≥n de la monta√Īa ocurrido en tan solo un a√Īo. Estos da√Īos y cambios dram√°ticos podr√≠an indicar la a√ļn desconocida actividad de este enorme volc√°n.

Foto: Colecci√≥n de Jose Nicolas Velez 
Aproxim√°ndome a la cumbre del Illiniza Sur 

Tuve la impresi√≥n de encontrarme ascendiendo la fam√©lica radiograf√≠a de la monta√Īa que tanto hab√≠a disfrutado un a√Īo atr√°s en compa√Ī√≠a de una total y calmada soledad.

La desnudeces de las desenmascaradas grietas que ahora quedan a la vista y los miles de interminables penitentes que te acompa√Īan hasta la propia cumbre gu√≠an el pensamiento a tiempos mejores para el Chimborazo.

Con cierta a√Īoranza record√© aquella noche que, con mucha temeridad y muy poca experiencia sal√≠amos del Refugio con Rafito Caffarena en persecuci√≥n del sue√Īo de escalar nuestro primer seismil!!!.

Nos encontrábamos embriagados por un suave nerviosismo endulzado por la emoción que proporciona el riesgo y la aventura que aguarda en todo lo desconocido y en toda "primera vez".

Lejos de casa ese vertiginoso vac√≠o en el est√≥mago que nos generaba la monta√Īa se intensificaba. Sabore√°bamos a nuestro modo nuestros primeros "t√≠midos" pasos en Alta Monta√Īa, justamente en el Chimborazo, que emerg√≠a majestuoso delante de nuestros ojos, que aparec√≠a enorme y cargado de nieve, tan distinto a como lo presenciaba ahora.

Rodeados de muchas dudas y un temor oculto, sal√≠amos a enfrentar una altitud desconocida y un ambiente desalentador que nos recib√≠a saturado de truenos y fuertes vientos. El recuerdo a√ļn reciente del tr√°gico accidente que hab√≠a acontecido en nuestra ruta pocas semanas atr√°s constitu√≠a una severa advertencia que a√ļn conservo conmigo y un obst√°culo m√°s a vencer dentro de nosotros mismos.

 
Rafito Cafarena, compa√Īero de ascensi√≥n de Fernando en aquella primera ascensi√≥n a un seismil 

De alg√ļn modo nos turnamos para convencernos mutuamente que la tormenta se alejaba, que todo ir√≠a bien, que lo que sab√≠amos alcanzaba. Si uno se atrev√≠a a soltar una frase, una duda o una queja que insinuara una posible retirada el otro inmediatamente argumentaba un solo rumbo con decidida eficiencia y optimismo extremo.

No recuerdo si alguno de los dos creyó de verdad en nuestras argumentaciones, pero lo que sí es cierto es que este íntimo ritual nos animaba a ambos a seguir adelante y alejaba momentáneamente las dudas. Cuando el otro desfallecía en su optimismo uno sabía que había llegado su turno. Inexplicablemente seguimos adelante.

Aquella noche, nadie renunciaba al calor del refugio, ning√ļn otro grupo se animaba a abrir la huella luego de la nevada, en parte por lo reciente del desprendimiento de la fatal placa. Era tarde, peligraban las posibilidades de hacer cumbre y comprendimos que si no √©ramos nosotros nadie lo ser√≠a. Para nosotros era nuestra √ļltima monta√Īa a escalar en Ecuador, el objetivo del viaje y nuestra √ļltima oportunidad para intentarla.

De pronto, nos encontramos encabezando un terco intento que en un inicio habíamos decidido presenciar por cautela desde la retaguardia, no había pasado mas de seis meses desde que nuestras manos por primera vez tocaran nieve y me encontraba con un ojo en la ruta y otro atento a los relámpagos que alumbraban el Chimborazo entre los claros de neblina.

 
Fernando, ex-presidente de la Federaci√≥n Peruana de Monta√Īismo, frente al Artesonraju 

Recién a la hora en ruta observamos las primeras luces que nos seguían desde el lejano refugio que quedaba atrás, el tiempo amainaba, no estábamos solos y eso tranquilizaba. Continuamos con una noche eternamente larga y fría que al final sólo nos dio un par de minutos en la cumbre Veintemilla (6267m) donde no vimos absolutamente nada. Sin pausa iniciamos el retorno buscando, no congelarnos más, y encontrar nuestras propias huellas que se perdían, como el uno del otro, dentro de la espesa neblina.

Este es un recuerdo que reci√©n valoro, que en su momento no lo disfrute del todo, una nueva lectura del pasado; una sonrisa que ahora suplanta las quejas de retorno al refugio, al comprender, como muchos otros lo han hecho antes, que si bien es cierto que en el Monta√Īismo no es necesario que tus compa√Īeros de cordada sean verdaderos amigos tuyos y que por lo general llega un momento en que los amigos que lo fueron no lo ser√°n m√°s, definitivamente es un privilegio que lo sean, como aquella noche, muchos a√Īos atr√°s.

Este a√Īo, mientras ascend√≠a las mismas pendientes, segu√≠ divagando en ideas y memorias pasadas hasta que las miles de estrellas fugaces de la tranquilidad de la noche dejaron de preguntarme por un Chimborazo de mejor estampa dando paso a la cumbre Whimper del Chimborazo que me despertaba de aquella procesi√≥n con su apariencia cambiada, cubierta de hielo e invadida de penitentes aunque tranquila, inofensiva, como un a√Īo atr√°s.

De retorno, en mis infructuosos esfuerzos por concentrarme, segu√≠ reafirm√°ndome algo que tampoco es secreto ni ajeno a nadie, la monta√Īa para algunos de nosotros consiste en todo esto. Sue√Īos, riesgos, sentimientos y recuerdos, algunos buenos y otros definitivamente no tanto, pero al fin y al cabo experiencias que vamos cargando a la mochila a trav√©s de los a√Īos. Historias que trascienden al nivel t√©cnico o a la altura alcanzada y que con el tiempo van madurando y adoptando su real dimensi√≥n para convertirse en nuestro m√°s bello y preciado tesoro, en nuestra m√°s grande inversi√≥n a lo largo de nuestro camino. El tiempo que pasamos con nosotros mismos.

Por debajo, espectacular, todo Ecuador."

Fernando Caballero
Colaborador de barrabes.com


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