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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 03 de Septiembre de 2001

Un trozo de Pirineo, en el Pirineo

Por Arancha Vega Rubio  | 

El parque faunístico "Lacuniacha" es difícil de definir pero, sin duda, constituye un recinto sin precedentes en España y otro atractivo del Pirineo para montañeros que bajan de las cumbres, amantes de la naturaleza y turistas con piernas fuertes.

Foto: Ángela Benavides 
El lince boreal, una de las especies que despierta mayor espectación 

Lleva abierto muy pocos días, pero cientos de personas ya han visitado este paraje, adyacente al pueblo de Piedrafita de Jaca, en el corazón del valle de Tena y, para más señas, a los pies de la Sierra de la Partacua (donde se encuentra la Peña Telera).

El Parque Faunístico de los Pirineos, bautizado como "Lacuniacha", alberga ocho especies animales, que en un futuro serán diez. Todas ellas son (o lo fueron) autóctonas del pirineo. Se trata de ciervos, alces, corzos, gamos , linces, lobos, cabra montés, y bisontes. Las especies que aún deben llegar al campo son los sarrios y los caballos prezewalski Evidentemente, no están todos los que son (se echa de menos un oso o, simplemente, un par de marmotas), aunque si sean -según afirman los responsables del parque- todos los que están (a pesar de que, como en el caso de los bisontes, haya que remontarse 11.000 años). También en otros tiempos, el plateau que se intuye en la parte más alta del parque estuvo ocupado por una laguna, de la que viene el nombre del paraje y, por extensión, del recinto.

Foto: Ángela Benavides 
El caminante atraviesa el recinto de los cérvidos 

La idea partió de una consultoría que presentó el proyecto al Ayuntamiento de Piedrafita de Jaca, por su parte deseoso de llevar a cabo alguna idea de desarrollo que tuviera relación con los animales. Así, el mismo Ayuntamiento se convirtió en socio mayoritario, y el resto de la inversión se repartió entre personas y empresas privadas, para hacer realidad un tipo de parque que tiene varios precedentes en Europa, pero ninguno en España. La idea es que el parque se convierta en una atracción turística que repercuta en beneficio de Piedrafita y, por extensión, de todo el Valle de Tena.

Sin embargo, el parque es diferente a lo que su fama pregona, para bien o para mal , según quien lo mire. Las personas que esperan ver muchos animales puede que se sientan decepcionados. Por ejemplo, a la hora de realizar este reportaje y tomar fotografías in situ, la que suscribe no vio sino cuatro de todas las especies que allí habitan. La razón es que, si bien los linces o los lobos están en un recinto relativamente pequeño, y se les puede contemplar desde el otro lado de una alambrada (que en el lado de los animales está electrificada), el recinto de los cérvidos y los caprinos son mucho mayores, y el recorrido marcado para las visitas literalmente cruza por medio del recinto. Así, se puede ver más o menos ciervos, o no descubrir a los esquivos gamos.

"Lacuniacha" en datos:
  • Cómo llegar:
    desde Biescas, tomar la carretera A-136 que remonta todo el Valle de Tena hacia Formigal (aunque nos desviaremos mucho antes). Al pasar junto al pantano de Búbal, veremos indicaciones hacia la izquierda para llegar a Piedrafita y al Parque.
  • Ubicación del Parque:
    por carretera asfaltada, dos kilómetros más arriba del pueblo de Piedrafita. Hay un parking frente a la entrada.
  • Extensión:
    30 hectáreas.
  • Horario de verano:
    de 10:00 a.m. a 20:00 p.m. (las entradas dejan de venderse sobre las seis de la tarde)
  • Precio de la entrada:
    - Adultos: 1.200 ptas.
    - Niños y mayores de 65 años: 800 ptas.
  • Foto: Ángela Benavides 
    Los bisontes habitaron el Pirineo hace miles de años 

    Y es que, aunque en principio el recinto ha sido Bautizado Como Parque Faunístico de los Pirineos, cualquier idea parecida al concepto de zoo o de Safari dista mucho de la realidad. Como nos comentaba Pascual Fanlo, director del Parque, "en realidad, se trata de un Bioparque, los animales son sólo un complemento. Quien quiera ir a un lugar a ver animales, es mejor que visite un zoo, donde los verá muy de cerca. Aquí, las especies traídas al parque están en espacios muy amplios y con la vegetación propia del lugar. El visitante puede verlos, o no". Fanlo nos informó también de que "Los animales no han sido cazados, sino que proceden de zoos, granjas u otros parques similares. Llevan desde el pasado diciembre en el parque, y están perfectamente aclimatados".

    En cambio, tienen un paseo de cierta duración y que incluye unos cuantos "repechones" importantes. El camino está bien construido, el firme es cómodo para andar aunque no se lleve calzado especifico de montaña, pero también es cierto que, más adelante, con lluvia y frío, las condiciones podrían endurecerse un poco para los usuarios, en su mayoría público familiar. Lo que nadie puede evitar es ascender los doscientos metros de desnivel entre el punto más bajo (1.380 m.) y el más alto (1.560 m.) del parque. Algunos tramos del recorrido tienen una fuerte pendiente, sobre todo de subida, que puede pillar desprevenido a algún visitante más amante de los animales que de las caminatas.

    El medio del parque es el de un bosque de ladera, lo que incluye necesariamente las cuestas, aunque no tiene la extensión suficiente como para trazar caminos en largos zigzag que moderen la pendiente media. Aunque el secreto es tomarse el recorrido con calma y parar continuamente para observar plantas y animales, también es cierto que el hábito de caminar por espacios naturales con desnivel es cuestión de costumbre, y puede desesperar a los visitantes que no suelan caminar por el monte, si no lo saben. El espinoso asunto de las cuestas es planteado amablemente por las empleadas de la taquilla, pero no aparece en los folletos informativos del parque (bastante escuetos). El público es eminentemente familiar, desde niños muy pequeños hasta personas mayores y, en tanta variedad, hay de todo. Lo mismo ocurre con la indumentaria: como ocurre con el resto del Pirineo durante el verano, al parque acude todo tipo de público, desde montañeros que aprovechan un día entre ascensiones, hasta urbanitas que no están acostumbrados a alejarse del coche más que unos pocos metros y, evidentemente, el calzado deportivo es más cómodo para recorrer sendas que las sandalias de tacón.

    Foto: Ángela Benavides 
    Hay plataformas elevadas para contemplar a los lobos y a los linces 

    Otro aspecto importante del parque, que puede pasar desapercibido entre la búsqueda de los animales y el esfuerzo de las subidas, es su riqueza botánica. Todo el recinto es terreno boscoso, excepto algunas praderas o claros y, además, se trata de un bosque mixto, en el que abundan las coníferas y los fresnos, pero también están presentes los abedules, álamos, hayas, cerezos y robles. Asimismo, hay gran cantidad de flores y frutos silvestres y magníficos ejemplares de boj, acebos y espinos. Las especies botánicas tienen la ventaja de, por decirlo así, no moverse del sitio y, acompañadas de paneles informativos o guías, pueden convertirse en un aliciente aún más gratificante que el faunístico (en este sentido, se echan de menos paneles informativos indicando las especies más representativas).

    Y, hablando de alicientes, el punto mas alto del parque es el final del bosque, que se abre a una serie de laderas alpinas y ofrece, justo enfrente, una panorámica impresionante de la Peña Telera. Una mesa de interpretación (de las dos que hay en el parque) ayuda a ubicarse y a identificar los picos. La vista es estupenda ahora, pero en invierno puede ser, por si sola, digna de una visita. Precisamente, una de las intenciones del parque es no cerrar en ninguna época del año, para que los visitantes puedan contemplar cómo cambia su aspecto con las estaciones. Según el director del centro, "nos ocuparemos de que la carretera esté limpia y el camino transitable incluso en época de nevadas, para que se pueda disfrutar del parque también cubierto de blanco".

    El director del Parque tiene claro que todavía queda mucho por hacer, y tiene varios proyectos creativos al futuro del parque: "Visitas guiadas, actividades, jornadas temáticas, etc... Aunque el Parque ya esté abierto al público, la inauguración oficial no se hará hasta después del verano. Entretanto, aprovechamos ahora para estudiar la reacción del público, y estudiar donde podemos mejorar".

    Estas primeras semanas serán muy importantes para terminar de dar forma a esta idea que, aunque lleva fraguándose mucho tiempo, acaba de ver la luz, y todavía tiene que crecer y desarrollarse. La mejor guía para señalar el camino que debe llevar el Parque sea tal vez la reacción del publico (variopinto pero, de momento, mayoritariamente familiar) que lo visita. Cada uno puede formarse una opinión pero, en cualquier caso, resulta sorprendente.

    Consejos para visitar el parque:

  • Casi todo el recorrido transcurre en umbría, es una buena opción para las tardes calurosas de verano.
  • En cambio, recordar que estamos en el Pirineo, que el tiempo cambia súbitamente y que, si estamos en el extremo del Parque, no podremos volver al coche a por un paraguas. Del mismo modo, tener en cuenta que las condiciones del camino pueden endurecerse con lluvia, barro, nieve, etc...
  • No está de más llevar agua. No hay fuentes indicadas de agua potable en el parque y, sólo en cada extremo, aparecen unas máquinas de bebidas y chucherías (caras, por cierto).
  • Una guía de especies vegetales puede enriquecer mucho la visita.
  • Gorra para el sol y calzado cómodo. Para hacerse una idea hay que plantearse este recorrido como una ruta, fácil pero con algún desnivel, de senderismo, y llevar el material adecuado a tal fin (como algo de abrigo, un chubasquero, etc...).
  • Cuando atravesemos los recintos de los cérvidos, caminar despacio y en silencio. Es frecuente ver hembras en un comedero y, si de momento no aparece ningún animal, armarse de paciencia , aguzar la vista y esperar.
  • Aunque parezca obvio, no dar de comer a los animales, ni molestarles.

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