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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 11 de Enero de 2000

Perros de avalancha

Por Arancha Vega Rubio  | 

Imagina que estás en una montaña, esquiando, cuando de repente escuchas un ruido sordo. La nieve bajo tus pies desaparece. En un terrorífico instante te das cuenta de que has sido atrapado en una avalancha.

Un furioso mar de nieve te rodea y estás enterrado bajo nieve tan dura como el hormigón.

 

El rescate debe ser rápido, pues después de 30 minutos tus posibilidades de supervivencia se reducen a la mitad. Si no llevas un arva, sólo te queda esperar a que un equipo de rescate con sus perros de avalancha den contigo.

Los perros de rescate pueden ser extraordinariamente hábiles en la localización de personas desaparecidas ya que han sido entrenados para utilizar su delicado sentido del olfato y detectar el olor humano. ¿Cómo puede un perro encontrar tu olor a través de montones de nieve compacta y densa, reconocerlo como tal y escarbar hasta dar con él?

Parte de la respuesta se halla en su aparato olfativo, que puede ser hasta 10 millones de veces más sensitivo que el de un humano. Los perros tienen aproximadamente 220 millones de células olfativas, frente a los 5 que poseemos nosotros. Cada una de estas células reacciona a las moléculas que transportan el olor, llevando la señal al cerebro del animal.

Aparte de las facultades del animal, el cuerpo humano desprende constantemente células cutáneas que liberan el olor en forma de gases. Una persona paseando por la hierba libera estas células y gases en forma de rastro que un perro puede seguir sin dificultad, en caso de avalancha el perro utiliza los olores que el aire arrastra incluso a través de la nieve para localizarlo.

 

Enseñar a un perro a rastrear un olor humano puede llevar de 3 a 6 años, lo cual no es mucho tiempo si se tiene en cuenta que es un olor nuevo, que ha de distinguirlo de los demás en medio de todo tipo de distracciones y en un terreno adverso. La tarea se vuelve mucho más complicada cuando la víctima está enterrada bajo una avalancha y no ha dejado ningún tipo de rastro oloroso.

Rastrea un área hasta que encuentra el punto donde los olores son más fuertes, entonces avisa a su entrenador ladrando o bien excavando.

Para los perros buscar y rastrear no constituye más que un juego, para la víctima que está enterrada, una cuestión de vida o muerte.

ENTRENAMIENTO PARA AVALANCHAS

La relación entre entrenador y perro es algo primordial, si el perro no está motivado para complacerle, el entrenamiento será imposible.

Los perros de rescate y sus entrenadores viven y trabajan juntos como un equipo. La habilidad del perro para discriminar con eficacia un olor y localizarlo se complementa con ciertas habilidades que el dueño debe poseer: experiencia en el comportamiento de las personas perdidas, planificación de la búsqueda, primeros auxilios, lectura de mapas, orientación, así como un perfecto conocimiento de la conducta del perro mientras este realiza labores de búsqueda.

 
El entrenador a punto de ser enterrado durante uno de los ejercicios. 

Un primer paso en el adiestramiento sería algo así como "jugar al escondite", es decir: el dueño se aleja corriendo mientras una segunda persona sujeta al perro, se esconde y tiene, sencillamente, que encontrarle.

A partir de aquí la cosa se complica: se prolonga cada vez más el tiempo en que se sujeta al perro, y se cubre de nieve la grieta en que se ha escondido el entrenador. Esto hace que el perro "capte" la idea de que una persona puede estar bajo la nieve.

Después de esto el entrenamiento sufre un pequeño retroceso: otras personas se ocultan, y es el dueño quien ahora sujeta al perro. Más adelante, cuando las habilidades del "equipo" van evolucionando, los sujetos se ocultan a la vista del perro y del dueño. Resulta impresionante ver trabajar a uno de estos equipos de rescate en avalanchas, sobre todo cuando localizan a una persona enterrada a más de metro y medio bajo la superficie.

Según van adquiriendo más experiencia, van aumentando también los obstáculos, para así emular la confusión y el entorno de una situación real (grupos de gente caminando por el área afectada, ruidos, voces, motos de nieve, gritos...) El equipo deberá trabajar en medio de este caos, han de ser capaces de rastrear la zona ignorando todas estas distracciones ( durante el entrenamiento se utilizan galletas de perro, sus juguetes favoritos, orina humana...para intentar distraerle).

Un equipo competente deberá superar todas estas dificultades en el mínimo tiempo posible.

LA ALERTA

Una vez que el perro tiene la idea del "juego" de la búsqueda bajo la nieve, al dueño no le será dificil detectar que ha encontrado algo. Algunos perros están más motivados que otros para dar señales de alerta, pero es necesario que den muestras claras para poder discernir si es válido como perro de rescate en avalanchas.

 

Para la mayoría de ellos es sencillo, puesto que empezaran a cavar vigorosamente en el lugar en que han captado algún olor que provenga del subsuelo.

Dependiendo de la intensidad del olor y del viento, el perro necesitará trabajar en una gran cuadrícula del terreno para detectar el olor. Si las condiciones climatológicas son favorables, será capaz de captar el rastro en el aire, seguirlo y localizar de donde procede antes de empezar a cavar.

El dueño, mientras tanto, debe estar pendiente de la nieve, el viento, el terreno y de las posibles distracciones que su perro pueda tener. También debe considerar el estado de salud y la capacidad de trabajo que su perro tiene ese día. Un equipo realmente competente deberá demostrar una buena relación "laboral".

LA RECOMPENSA

 

Para la mayoría de los perros de avalancha el juego y las alabanzas que reciben es lo mejor que se les puede dar, no obstante cada perro dictamina el tipo de recompensa que quiere recibir. Para los que no disfrutan demasiado con el "juego", los elogios verbales serán suficientes. Otros, sin embargo, exigen una larga sesión de recreo con sus juguetes favoritos. A la larga, el perro no trabajará sin el premio final, asi que parte del trabajo del dueño es aprender lo que más motiva a su perro y utilizarlo en el entrenamiento lo más pronto posible.

HABILIDADES A DESARROLLAR

Si un perro está familiarizado con los trabajos de rescate en otras áreas, le será fácil desarrollar las habilidades necesarias para el rescate en avalanchas, pues sólo tiene que aprender dos cosas básicas: que alguien puede estar bajo la superficie, y sentirse cómodo y seguro en los nuevos medios de locomoción: motos de nieve, telesillas, quitanieves... En esta ocasión es el dueño el que debe ponerse al día en navegación, aprender a esquiar, primeros auxilios (humanos y caninos), saber evaluar la avalancha...

SEGURIDAD EN EL ENTRENAMIENTO

La seguridad durante el entrenamiento es la máxima prioridad. Existen una serie de puntos a tener permanentemente en cuenta cuando se está entrenando:

 

  • la persona enterrada en nieve no debe estar a más de metro y medio de profundidad ni por un tiempo superior a 45 minutos.
  • Palas de nieve para todos los que participen
  • Ropa apropiada
  • Observador con radio para contactar en caso de emergencia
  • El rescate en avalanchas es una pequeñísima parte de todos los rescates que realizan los perros de búsqueda y rescate adiestrados para tal fin, pero el entrenamiento que se requiere es único y excitante, a la par que divertido para los animales.

    Los perros que son debidamente entrenados para avalanchas pueden ser aún más eficientes que un equipo S.A.R.("Búsqueda y rescate"). Por ejemplo, tardan en realizar una búsqueda extensa en un área de 1 hectárea aproximadamente media hora, y en hacer una búsqueda fina entre 1 y 2 horas. Es muy poco tiempo si lo comparamos con lo que se tarda al hacer una línea de sondeo en la misma zona: 4 horas en una búsqueda extensa y 20 horas en la búsqueda fina.

    El tiempo invertido en el rastreo es básico, ya que de ello depende la supervivencia de la víctima.

    COMPORTAMIENTO CANINO

    Entender el comportamiento de tu perro es algo esencial en el desarrollo de los programas de entrenamiento. Con un claro entendimiento por parte del dueño, los niveles de corrección y de estimulación del perro están asegurados, puesto que podrá seleccionar una técnica con la cual conseguir la respuesta deseada.


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