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ACTUALIDAD | REPORTAJES | 08 de Mayo de 2000

Rumbo al Walter Penk

Por Arancha Vega Rubio  | 

Hasta hace unos pocos a√Īos atr√°s esta cumbre, que se yergue al sur del final del sistema del Ojos del Salado, y a unos 10 km. de su cumbre principal, era una de las monta√Īas menos visitadas del norte argentino.

En los fines del siglo XIX Argentina y Chile decidieron delimitar sus fronteras, que comparten sobre formaciones monta√Īosas, por m√°s de dos mil quinientos kil√≥metros. Constituyeron consecuentemente ambos pa√≠ses comisiones dedicadas a ello.

Walter Penck fue un geol√≥go alem√°n, contratado por el Gobierno Argentino, para la investigaci√≥n geogr√°fica en la Cordillera de Los Andes. Lamentablemente no es mucha la informaci√≥n que tenemos de Walter Penck y su actividad en nuestra cordillera. Corr√≠a Diciembre de 1913, contando en √©se entonces con unos 25 a√Īos de edad cuando parti√≥, en Catamarca, hacia la zona lim√≠trofe. Aparte de sus investigaciones realiz√≥ varias ascensiones. Entre las principales, escal√≥ el Nevado de San Francisco, de 6.008 metros de altura, y d√≠as despu√©s el Inca Huasi, de 6.638 metros. Tambi√©n intent√≥ ascender el Bonete, donde existir√≠a a√ļn un comprobante suyo en una de sus precimas, ubicadas por sobre los 6.300 m, no habiendo llegado a la cumbre principal. Recorri√≥ los pasos de esa regi√≥n del norte argentino durante los a√Īos 1912 y 14.

Regres√≥ a Alemania donde en 1924, donde a los 36 a√Īos de edad falleci√≥.

 
Panorama desde Nacimiento. 

Una expedici√≥n tucumana que segu√≠a la huella de las expediciones polacas, en el a√Īo 1955 y que ya hab√≠a recorrido la zona cuatro a√Īos antes, utiliz√≥ el nombre de Walter Penck, en honor a este explorador, para nominar la monta√Īa que ocup√≥ nuestra expedici√≥n. Es muy probable que ellos fueran quienes la bautizaran.

Hasta hace unos pocos a√Īos atr√°s esta cumbre, que se yergue al sur del final del sistema del Ojos del Salado, y a unos 10 km. de su cumbre principal, era una de las monta√Īas menos visitadas del norte argentino.

Contribu√≠a tambi√©n a ello el estar rodeada por una mara√Īa de cimas de m√°s de 6.000 metros que la circundan y mimetizan. La supusimos virgen, pero como veremos la cumbre ya registraba ascensos, pudimos catalogar uno en el a√Īo 91 y otro en el a√Īo 99 , no as√≠ los anteriores. No fue coronada por los polacos.

Ubicación:

La posici√≥n del Walter Penck -mal nominado en alg√ļn mapa como Nacimiento- es la siguiente: 27¬į11¬ī817 y Oeste 068¬į 33¬ī583. Su ubicaci√≥n est√° dentro de la provincia de Catamarca, en Argentina, muy cerca del l√≠mite internacional con Chile.

Es la novena altura de América luego del Aconcagua, Pissis, Ojos del Salado, Mercedario, Huascarán, Bonete, Tres Cruces, y Llullaillaco y la octava cumbre en altura de las argentinas.

INFORME DE LA EXPEDICI√ďN

Ruta Escalada: Desde Plaza Ninfas 6.350 m. ruta p/ Glaciar de los Catalanes, directa a la cumbre.

Al Noroeste Argentino.

 
Glaciar de los catalanes. 

Nuevamente al volante de nuestros veh√≠culos enfilando hacia el noroeste argentino.. Hab√≠amos partido a las 7,30 desde Mendoza y nos encontr√°bamos el Viernes 11 de Febrero a mediod√≠a atravesando La Rioja bajo un infernal calor que hac√≠a que el aire acondicionado del auto pareciera no funcionar. La tradicional recarga de combustible al llegar a Tinogasta y 50 km. m√°s adelante, en Fiambal√° terminamos de coordinar el tema de las mulas que nos apoyar√≠an con la carga de la expedici√≥n. Contactos telef√≥nicos previos hab√≠an permitido que ya hubieran salido esa ma√Īana, adelant√°ndosenos, con destino al refugio de Quemadito, cercano a Cazadero Grande, donde llegar√≠an el Domingo a la tarde. Continuamos por la ruta 45 que conduce hacia el Paso San Francisco, que comunica a Argentina con Copiap√≥ en Chile. Pronto y tras pasar por Chaschuil, llegamos al familiar refugio de Pastos Largos, construcci√≥n solitaria de gastados adobes y techo de palos y ca√Īas, que en tantas ocasiones anteriores nos hab√≠a acogido. Preparamos una cena com√ļn y tras una amena charla que disfrutamos mucho, procedimos a descansar.

La ma√Īana del s√°bado la dedicamos a aclimatar en los 3.200 metros, recorriendo el cauce del d√≠o Guanch√≠n que discurre muchos kil√≥metros paralelo a la ruta, y esperando al viejo amigo Johnson, que vendr√≠a desde Fiambal√° para prepararnos un asado. Cuando lleg√≥ ten√≠amos listo el fuego. Era nuestra ultima comida de carne caliente y verduras frescas, regada con buen vino catamarque√Īo , y la aprovechamos hasta el √ļltimo hueso.

 
Pissis desde el Walter Penk. 

A las 18 horas y cumpliendo el plan de trabajo, partimos hacia el Refugio de Gendarmer√≠a Nacional, que se encuentra a 30 kil√≥metros, al lado del cauce del r√≠o Cazadero, que desemboca en el Guanch√≠n, ingresando un poco m√°s arriba de Cazadero Grande 10 km hacia el Oeste. En la parte final, y con cuidado tuvimos que transitar sectores de fina arena que har√≠an enterrarse a un veh√≠culo com√ļn. Es imposible transitar m√°s adentro. Se cierra el valle dejando solo paso al cauce del r√≠o. Dejamos nuestras camionetas a los 3.700 m sobre un barranco con desnivel que se levanta unos 50 metros m√°s arriba del refugio en una pronunciada pendiente. √Čste estaba ocupado por una patrulla de Gendarmer√≠a Nacional que deb√≠a introducirse en motos hacia la frontera para el control peri√≥dico de hitos internacionales. Armamos nuestras carpas en el entorno, contemplando con deleite la multitud de estrellas que brillaban en el cielo y pensando que el d√≠a siguiente domingo, ser√≠a dedicado a descansar, fraccionar alimentos y distribuir y preparar el equipo de caminata y de monta√Īa, mientras esper√°bamos que llegasen las mulas. Reci√©n lo hicieron a las diez de la noche, cuando ya se elevaban por parte de algunos de mis compa√Īeros alguna que otra angustiosa queja pensando que deber√≠amos llevar toda la carga a cuestas.

El lunes 14 a las 9 y mientras los arrieros Tito y Juan cargaban en sus mulas nuestras bolsas, partimos llevando la mochila a la espalda, con la comida del d√≠a, un rompevientos y algo de agua - igual la tendr√≠amos del Cazadero durante el trayecto- , los infaltables bastones, la c√°mara de fotos y muchas ganas de superar m√°s de 20 kil√≥metros hasta el Real del Rasguido, nuestra meta. Tras recorrer 6,1 km (le√≠dos en l√≠nea recta) llegamos al Chorro, llamado as√≠ porque el r√≠o produce, en un abrupto desnivel, un bello salto o cascada de casi 3 metros de ca√≠da. Cercano a √©l se hallan unas derru√≠das construcciones pircadas, a los 3.800 metros de altura. Se impuso un peque√Īo y r√°pido refrigerio pudi√©ndose a las 12 horas continuar la marcha del d√≠a. Las m√°rgenes del r√≠o estaban pobladas de pasto verde sobresaliendo ininterrumpidamente coirones amarillos, mientras que los en recodos de su cauce se formaban cachalotes de vegetaci√≥n que brillaban bajo su agua cristalina . M√°s adelante se abre un amplio valle al fondo del cual se puede contemplar la imponencia de las cumbres del Nacimiento.

Sobre las 14 horas arribamos a la Junta, 27¬į20¬ī842 y 68¬į20¬ī305 en los 3.900 metros de altitud, bell√≠simo lugar de uni√≥n de tres brazos de agua sobre un sector casi nivelado lo que produce innumerables meandros con abundante vegetaci√≥n en sus costados y donde algunas parejas de sorprendidos patos inician, al descubrirnos, raudos vuelos sobre la corriente. Nuevamente hab√≠amos superado m√°s de 6 kil√≥metros de distancia, en l√≠nea recta, desde la √ļltima posici√≥n tomada en el Chorro.

El Real del Rasguido:

Tras cuatro horas m√°s llegamos al destino del d√≠a: el Real del Rasgido, all√≠ se encontraban ya los arrieros y las mulas, que nos hab√≠an sobrepasado durante la marcha. Nos apresuramos a armar nuestras carpas luego de extraerlas de los bolsos. Estabamos agotados. Se hallaba nuestro campamento de marcha a 4.300 metros de altura, la posici√≥n 27¬į18¬ī475 y 68¬į24¬ī620, a 8 y medio kil√≥metros de la Junta. Hab√≠a sido la caminata del d√≠a de unos 23 kil√≥metros y medio y el tiempo invertido de 8 horas y media. El promedio de casi 3 kil√≥metros por hora. La distancia a la cumbre del Walter Penck era de 19,7 kil√≥metros.

 
Tres Cruces desde el Walter Penk. 

Las mulas manifestaban cansancio por los días de trabajo, ya que avanzaban desde Fiambalá, por lo que decidimos que el día Martes 15 lo pasaríamos descansando junto a ellas en el Real. Y lo hicimos de diversas maneras: contemplando alguno que otro cambio de herradura, mirando a don Juan, el más viejo de los arrieros, quien con los ojos puestos en la distancia hilaba, en un palo a modo de huso, un manojo de lana, para tejer una trenza para manear las mulas. Más tarde caminamos por los alrededores enfrascados en maratónicas charlas, tomando abundante líquido que el río junto al campamento nos ofrecía y comiendo con buen apetito.

Con Joan subimos una monta√Īa cercana, pudiendo admirar hacia el Oeste el cerrado valle que se dirig√≠a por el sur del Nacimiento hacia la depresi√≥n de la Laguna Verde del Pissis, y hacia el noroeste,a un kil√≥metro y medio, la surgente que fundaba al r√≠o que bajando por el valle del real y pasando junto a nuestras carpas, se juntaba con el que proven√≠a desde el sur del Nacimiento prosiguiendo hacia La Junta. El Norte era dominado por la silueta del Inca Huasi pero anhel√°bamos seguir.

El mi√©rcoles 16 a las 8,30 est√°bamos nuevamente clavando las puntas de nuestros bastones sobre las piedras. Tras dos horas de marcha arribamos al lugar en que en febrero del a√Īo pasado hab√≠amos hecho el campamento Base para escalar el Nacimiento, a 4,5 kil√≥metros del punto de partida del d√≠a, sobre los 4.865 metros y en los 27¬į17¬ī268 y 68¬į26¬ī614. Tras transitar una larga ca√Īada con un desnivel progresivamente ascendente, llamada "del Carb√≥n", paralela al Nacimiento, a su final y entre medio de agonizantes penitentes de hielo que daban origen a un corto curso de agua que pronto desaparec√≠a en el piso de rocas, ascendimos una cuesta accediendo a una peque√Īa planicie sobre la cota de los 5.000 metros de altura, saliendo de la quebrada del Carb√≥n. Ya eran poco m√°s de las 12 del d√≠a, est√°bamos 11 km. mas all√° del real del Rasguido y faltaban 13 kil√≥metros para el Walter Penck.

La posici√≥n 27¬į16¬ī033 y 68¬į27¬ī594. Continuamos sobre un desnivel m√°s pronunciado hasta que divisamos a lo lejos a las mulas, al lado de uno de los tantos glaciares existentes. Ello nos indicaba cu√°l ser√≠a nuestro Campamento Base. Al fondo se ve√≠a al Walter Penck y al costado derecho al Olmedo. A las 15,40 horas llegamos junto a las mulas y a nuestro equipo. La altura 5.560 metros. El desnivel superado ese d√≠a era de m√°s de 1.200 metros y la distancia recorrida en la jornada de unos 14 kil√≥metros. Luego de convenir con los arrieros que viniesen a recoger nuestra carga el domingo 20 a mediod√≠a, en que esper√°bamos estar de regreso de la cumbre en el campamento base, √©stos iniciaron con sus animales, ya bien livianos, el retorno hacia el Real del Rasguido, donde esperar√≠an.

Campamento Base con dudas:

 
Ojos Salados desde el Walter Penk. 

Sab√≠amos muy bien que donde est√°bamos no era un lugar ideal. Hab√≠a sido determinado con los arrieros desde lejos, cuando accedimos a los 5.000 metros, pero servir√≠a. Deb√≠a haber un sitio con agua. Ya lo ubicar√≠amos. Armamos nuestras carpas, comimos, derretimos nieve y nos concentramos en determinar posiciones y estudiar los mapas y el relieve. Anteriormente hab√≠amos fracasado en llegar a la cumbre principal cuando encaramos esta monta√Īa por Chile y ascendimos el Volc√°n de los Arianos, quedando a 2 kil√≥metros de la verdadera cumbre y sin log√≠stica para continuar. Sab√≠amos que la tremenda mole que ve√≠amos perfilada en el cielo del horizonte tampoco era la verdadera, por las observaciones y fotograf√≠as que hab√≠amos sacado desde la cumbre del Nacimiento. En consecuencia deber√≠amos superar los 6.000 metros, bordear el que llamamos "Falso Walter Penck" y encontrar la monta√Īa de nuestros anhelos. Nos separaban del Walter Penck unos 7,5 kil√≥metros en l√≠nea recta.

La ma√Īana del jueves trajo una ingrata sorpresa: Mariano hab√≠a tenido durante la noche accesos tos con flema, consecuencia tal vez de una gripe mal curada anterior a su viaje y decidi√≥ no continuar. Alguien deb√≠a acompa√Īarlo de regreso hasta el Real del Rasguido. Inmediatamente se ofreci√≥ David. Una vez m√°s sacrificaba una cumbre para asegurar el regreso de un compa√Īero. Nos despedimos de ellos con cierto dolor y partimos a las 10 en l√≠nea recta al Walter Penck, con el peso de las mochilas -cargadas con el equipo de altura y las carpas- y con el lento paso de las botas dobles, extra√Īando much√≠simo a las mulas. Tras superar un hombro de cresta y tratando de no perder altura nos introducimos en un largo u ancho cauce que tra√≠a un fino hilo de agua clara de deshielo desde la elevaci√≥n a la cual nos dirig√≠amos, y que terminaba su tr√°nsito en la base del Olmedo. En el cauce deber√≠a haber sido el campamento base, unos 600 metros mas adelante del que hicimos.

 
EL Chorro. 

Al volver la mirada observamos como nuestros dos compa√Īeros, que nos contemplaban desde nuestra partida, nos saludaban desde lejos. Continuamos avanzando por el ascendente cauce. M√°s adelante en un descanso pude tomar una posici√≥n; 27¬į13¬ī841 y 68¬į31¬ī422 y la altura 5.730 metros. Est√°bamos 170 metros m√°s arriba del punto de partida del d√≠a. En nuestro avance llegamos, tras una peque√Īa curva, al glaciar a cuya base nac√≠a el fino arroyo y que tapizaba un valle circular. Su masa de hielo y nieve se proyectaba ascendentemente hacia los 6.000 metros por lo que debimos colocarnos los crampones y encarar el ascenso. Continuamos lentamente, acompasando la respiraci√≥n al ritmo de nuestra marcha sobre el hielo y al llegar a su altura final accedimos a un peque√Īo anfiteatro nivelado con base de piedra muy fina, ideal para armar nuestro campamento 1.

Campamento Uno.

Eran las 14,30 horas, hab√≠amos caminado durante cuatro horas y media unos 4 kil√≥metros y logrado 390 metros m√°s de altura. Nos encontr√°bamos a los 5.950 metros y la posici√≥n era 27¬į13¬ī269 y 68¬į32¬ī045.

Nos sent√≠amos protegidos en ese sitio. Pero durante la noche notamos falta de aire por la baja presi√≥n y nos tapaba un techo de nubes al no circular viento. Todo esto contribuy√≥ a motivar alg√ļn dolor de cabeza que no nos impidi√≥ continuar al d√≠a siguiente. Esa noche al tomar la temperatura le√≠mos 1¬į grado dentro de la carpa y menos 10¬į en el exterior.

Hacia Plaza Ninfas:

 
Pissis desde el Walter Penk. 

El viernes partimos poco antes de las 10 desde el Campamento Uno nuevamente con todo el peso de las mochilas sobre nuestras espaldas, clavando nuestros crampones en un glaciar que nos permiti√≥ acceder a la falda de hielo del falso Walter Penck. Tras superar 290 metros de altura llegamos a la base del morro que se proyecta unos 300 metros hacia el cielo y que es el perfil que se observa desde el Sur y el Este como la cumbre del Walter Penck. Deb√≠amos rodear este monte hacia el Oeste transitando una c√≥moda cornisa que se forma a los 6.200 metros, aprovecharla de paso para armar nuestro Campamento Dos y desde ah√≠ detectar la verdadera cumbre. Apareci√≥ un buen lugar para nivelar el suelo y armar nuestras carpas, aunque separadas por piedras grandes entre s√≠. La posici√≥n fue 27¬į12¬ī828 y 68¬į32¬ī834. La altura 6.250 m.

La diferencia de altura del día era de 300 m y la línea recta que nos separaba del Campamento Uno de un kilómetro y medio, que nos había demorado 3 horas y media. En honor a Mirta y Beatriz, por ser las primeras mujeres en llegar al lugar y ser luego las primeras en ascender la cumbre, denominamos al lugar como Plaza Ninfas. Plaza Ninfas es un excelente sitio a 2 kilómetros y medio y unos 400 metros de desnivel de la verdadera cumbre, ideal para utilizar de campamento antes del ataque final y donde quedaron las marcas de nuestros sitios de carpas. Acomodamos nuestro equipo y antes de derretir nieve para obtener agua, decidimos, sin carga alguna, realizar una tarea de exploración. Continuando el rodeo de la falsa cumbre y tras unos escasos 200 metros de caminata entre piedras y nieve accedimos al punto que nos permitía ingresar al gran glaciar que descendía de la cumbre verdadera, la que tras unos pocos pasos más, pudimos contemplar en plenitud. Se recortaba al fondo, sobresaliendo al costado izquierdo de la pared oeste del falso WP. No daba lugar a duda alguna.

Sacamos fotos y volvimos al calor que nos brindar√≠an las carpas y una comida ligera. Nuevamente la ceremonia de intentar conciliar un buen sue√Īo a esa tremenda altura, donde el viento intensamente fr√≠o y sonoro nos acompa√Ī√≥ durante la noche. No fue f√°cil. La falta de ox√≠geno y el nerviosismo de lo que nos esperaba al d√≠a siguiente motiv√≥ que fuese una noche pesada y poblada de raros sue√Īos, alguno ni siquiera durmi√≥.

La buscada cumbre.

La ma√Īana del s√°bado, a las 8 y media nos encontr√≥ cerrando con cuidado nuestras carpas, que nos deber√≠an esperar armadas. Partimos en fila india con los crampones bien ajustados, bastones y alguna piqueta y una cuerda por precauci√≥n, hacia el glaciar sur del Walter Penck, denominado de ah√≠ en m√°s como Glaciar de los Catalanes en honor a Joan y Pedro, los catalanes que nos acompa√Īaban. Llev√°bamos lo imprescindible de abrigo, liquido y raciones ligeras, incluso algunos renunciamos al peso de la mochila. Avanzamos por el glaciar, inicialmente con el tremendo fr√≠o del amanecer que en la zona de sombra proyectaba la falsa cumbre, pero m√°s tarde recibiendo los tenues rayos del amanecer. El glaciar en su ca√≠da, de unos 40 a 45 grados, ofrec√≠a alguna que otra peque√Īa terraza que nos permit√≠a encauzar m√°s directamente nuestro avance. Poco m√°s de tres horas despu√©s nos encontr√°bamos por encima de la altura del falso Walter Penck y ante un gran morro tapizado de grandes y brillantes piedras separadas por nieve, que se elevaba poco m√°s de 50 metros delante nuestro, con una inclinaci√≥n superior a los 45 grados. Dejamos los crampones, piolets y bastones juntos y bien visibles, para recogerlos a la vuelta e iniciamos el ascenso final encaram√°ndonos y ascendiendo entre las piedras.

 
Cumbre del Walter Penk. 

Al llegar a la superficie de cima aparecieron sobre ella algunos mont√≠culos compactos de piedras pulidas y trapezoidales, de unos 15 a 20 metros de altura cada uno, que tachonaban la cumbre. Esto nos preocup√≥ ya que nos confund√≠an al no poder determinar f√°cilmente cual ser√≠a la mas alta y a la vez la cumbre del Walter Penck. Joan se dirigi√≥ resueltamente hacia uno y pronto sus gritos nos dieron a entender que la hab√≠a encontrado. Eran las 13,30 horas del 19 de Febrero. Hab√≠amos demorado cinco horas desde Plaza Ninfas en llegar a la cumbre y salvar el desnivel de poco m√°s de 400 metros. Con nerviosismo revisamos las peque√Īas piedras que tapaban un intersticio de otras m√°s grandes y apareci√≥ una bolsa con comprobantes.

Primero una peque√Īa carta escrita en alem√°n, luego un sobre con una medallita con las im√°genes de Nuestra Se√Īora de las Victorias y de Santa Genoveva con la leyenda en franc√©s "Ste-Genevieve" y al dorso "Notre-Dame-des-Victoires". Luego dos banderines dejados por Cesar Burgos y Philippe Reuter en el a√Īo 1991, y finalmente un libro de cumbre instaurado por tres alemanes, uno de ellos Alexander Von G√∂tz que nos hab√≠an precedido en Diciembre de 1999, accediendo al Glaciar de los Catalanes desde el final norte del Valle del Pissis, desde Chile.Registramos en el libro de cumbre nuestro ascenso con sus principales datos y a√Īadimos tambi√©n los de la expedici√≥n chilena de 1991. La posici√≥n S27¬į11¬ī817 y O68¬į33¬ī583 y tambi√©n daba el GPS una altura de 6.670 metros. Salvo alguna expedici√≥n anterior a la de Burgos y Reuter de 1991, probablemente de Johan Reinhart, (que deberemos confirmar) aparentemente no lleg√≥ nadie m√°s a esta cumbre central. Tal vez s√≠ a las otras que la rodean, como nuestro ascenso en febrero de 1998 al Volc√°n de los Arianos, al que ahora ve√≠amos dos kil√≥metros al Norte en l√≠nea al Ojos del Salado y de la de los marplatenses, en noviembre de 1999, a la falsa cumbre del W.P. que ten√≠amos a nuestro sur.

Poco a poco nos juntábamos en la cumbre en medio de efusivos abrazos y felicitaciones mutuas. La llegada de Mirta y luego Beatriz - las dos primeras mujeres en ascenderlo-, dentro de la primera expedición argentina, fue muy festejada.

Nuevamente contemplamos el entorno imponente de las principales cumbres de Am√©rica, mientras Hans hac√≠a flamear una bandera alemana que dejar√≠a de comprobante en la cumbre. La larga depresi√≥n que forma la laguna verde y su salina exaltaba completamente el cord√≥n del Pissis. A poco m√°s de 10 Km el Ojos del Salado nos presentaba su poco conocido flanco sur. El cansancio hab√≠a desaparecido como por arte de magia. Las m√°s altas monta√Īas de Am√©rica escrib√≠an, a todo nuestro alrededor, su mensaje en el cielo. El clima era agradable y soleado aunque fr√≠o.

 
Imagen en la cumbre. 

A las 14 horas comenzamos a bajar. Llegamos a donde quedaron los crampones y dem√°s equipo y luego procedimos al regreso por el glaciar de los Catalanes hacia el campamento de Plaza Ninfas donde llegamos, recuperando aire a cada paso que baj√°bamos, a las 17 horas.

Nos acomodamos en las carpas, cansados hasta para comer y dejamos para el día siguiente el regreso de casi 8 kilómetros hasta el Campamento Base, donde a las 13 horas deberían llegar las mulas a recoger nuestros equipos y cargas.

La ma√Īana del d√≠a veinte nos encontr√≥ m√°s descansados Llegamos con nuestras mochilas cargadas, inclusive con la basura, hasta el Campamento Base, armamos nuestros bolsos distribuyendo las cargas y dejamos s√≥lo lo imprescindible para terminar de recorrer unos 35 kil√≥metros hasta Quemadito. A la hora se√Īalada llegaban las mulas con gran alegr√≠a del grupo. Empezaba ahora el regreso, mucho m√°s liviano ya que hasta las botas dobles hab√≠amos colocado en el equipaje que bajaban las mulas.

Tras la larga marcha, que incluy√≥ el vivaqueo de una noche en el Real del Rasguido, donde nos acompa√Īaron las estrellas, ya que tuvimos por techo la di√°fana v√≠a l√°ctea que tan bien se aprecia por arriba de los 4.000 metros de altura, llegamos todos a Quemadito pasado el mediod√≠a de la siguiente jornada.

El próximo paso sería llegar esa misma noche a las termas de Fiambalá. Disfrutar allí las diferentes temperaturas de las cálidas aguas que hay en sus escalonadas piletas y una buena y suculenta comida caliente. Luego al siguiente día el regreso.

Jaime Su√°rez

Integrantes:

p/ UPAME, FAE, C.A.M., miembros de Instituciones adheridas aFEDME, Jaime Su√°rez G., Mirta Sarmiento, Beatriz Orellana, Hans Siebenhaar, David Flores, Joan Rovira, Mariano Mu√Īoz, Pedro Mart√≠nez.


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