Política de Cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de navegación y servicio. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra Política de Cookies
Portes Gratis
a partir de 60 €
ACTUALIDAD | REPORTAJES | 26 de Mayo de 2000

Los pioneros de la altura

Por Arancha Vega Rubio  | 

Las monta√Īas han estimulado desde tiempos inmemoriales la imaginaci√≥n de los hombres, llevando a aut√©nticos aventureros a adentrarse en lo desconocido, en tierras de leyendas y maleficios, ignorando por completo sus l√≠mites y secretos.

 
Les Grandes Jorasses, Alpes franceses. 

LOS PRIMEROS AVENTUREROS.

No es de extra√Īar que los griegos, como tantas otras culturas, las convirtieran en moradas de los dioses.

Intimamente ligada al mito luminoso del monte Olimpo, la monta√Īa se recubri√≥ de un car√°cter demon√≠aco, debido a las extremas condiciones de vida de los campesinos que habitaban las tierras situadas a gran altura. Era una tierra yerma y dura, en la que gustosamente habr√≠an cambiado el glaciar por unas pocas tierras f√©rtiles. Nadie se conmov√≠a en aquella √©poca ante la belleza de las monta√Īas. En 1307, un grupo de religiosos que intent√≥ escalar el monte Pilatos fueron condenados por la autoridad eclesi√°stica, ya que esa cima proteg√≠a el alma errante de Poncio Pilatos. Los valles se convirtieron as√≠ en el lugar ideal para refugiarse ante las persecuciones religiosas. Fue en 1336, con la ascensi√≥n del poeta Petrarca al monte Ventoux, cuando es recogido el primer testimonio de conmoci√≥n est√©tica ante la belleza de la monta√Īa.

EL MONTE INACCESIBLE.

En 1492, siguiendo una orden del rey Carlos VIII, Antoine de Ville emprendi√≥ la ascensi√≥n del monte Aiguille , en el Vercors, conocido como "el monte Inaccesible". Era un asunto de estado, ya que como soberano, el monarca no pod√≠a tolerar que hubiera nada inaccesible en su territorio, de ah√≠ que encargara a De Ville la empresa de desmitificar la monta√Īa. Esta ascensi√≥n, realizada por el puro af√°n de coronar la cumbre est√° mucho m√°s cercana al alpinismo de nuestros d√≠as (inter√©s l√ļdico-deportivo) que las primeras que se realizaban al Mont Blanc, basadas en la b√ļsqueda cient√≠fica o en la obtenci√≥n de alguna recompensa.

BRIT√ĀNICOS EN CHAMONIX.

 
Edward Whymper. 

Hasta mediados del siglo XVIII, Chamonix -Alpes franceses- no constituye una excepci√≥n con respecto a los otros valles alpinos y permanece olvidado del resto del mundo. La fama le vendr√° tan fulgurante como tard√≠a. Sin duda alguna hay que atribuir √©sta a las haza√Īas realizadas por los primeros aventureros que osaron explorar este dominio de nieves perpetuas. Se internaron en un mundo desconocido, tierra de leyendas y maleficios, al igual que los navegantes del Renacimiento se aventuraban a recorrer el oc√©ano, cuyos l√≠mites desconoc√≠an.

En 1741 dos ingleses que se encontraban viajando por el continente decidieron organizar una excursión a los glaciares de la Alta Saboya. Pococke, un ilustre viajero y Windham se adentraron en las que hasta el momento se tenían por tierras "salvajes, incultas, deshabitadas, inalcanzables, llenas de abismos, y precipicios, peligroso refugio de bestias salvajes...". La expedición se dirigió a Montevers, sobre el glaciar de Bois, que los ingleses definieron como un "mar en calma".

 
Emilio Comici (1901-1940). 

En 1754 Horace-B√©n√©dict de Saussure escalaba a la edad de 14 a√Īos el Sal√®ve, desde donde se divisaba el Mont Blanc (4.807 m) , hecho este que marc√≥ su vida para siempre. En 1760 viajar√≠a a Chamonix por primera vez, desde donde intentar√≠a realizar expediciones a la monta√Īa para llevar a cabo investigaciones cient√≠ficas, ayudado por los monta√Īeses habitantes de Chamonix. Las tentativas se sucedieron durante veintis√©is a√Īos, tiempo en que se consigui√≥ llegar a cierta altura, pero nunca a coronar la cima. Para alcanzarla era preciso permanecer dos d√≠as en la monta√Īa y montar un campamento en una zona desprotegida del intenso fr√≠o nocturno, hecho este que no estaban dispuestos a aceptar los monta√Īeses. Surge aqu√≠ la figura de Jacques Balmat, un fuerte cazador que, necesitado de la recompensa que Saussure ofrec√≠a, acept√≥ unirse a una expedici√≥n organizada por el cient√≠fico ginebrino. A pesar del fracaso de esta √ļltima, Balmat insisti√≥ en continuar y realiz√≥ un vivac a 4.000 metros de altura, con lo que por primera vez se vi√≥ la posibilidad real de llegar a la cima. La barrera psicol√≥gica acababa de ser eliminada.

Dos meses despu√©s Jacques Balmat volv√≠a, animado por la suculenta oferta de Saussure, a escalar el Mont Blanc acompa√Īado por el doctor Michael-Gabriel Paccard. El 7 de agosto salieron de Chamonix, pasaron la noche en la cima de la monta√Īa de la C√īte, que separa el glaciar de Bossons del de Taconnaz, y tras una dura jornada de fr√≠o intenso y fuerte viento lograron llegar a la apreciada cumbre.

Saussure lograr√≠a, en 1787, alcanzar la cumbre en una expedici√≥n compuesta por 18 gu√≠as y su criado. Durante los siguientes 40 a√Īos el mundo del alpinismo se detuvo en esta conquista. As√≠, en 1821 la ascensi√≥n al Mont Blanc era la actividad de moda, as√≠ que los gu√≠as de monta√Īa comenzaron a organizarse, fundando la pionera Compa√Ī√≠a de Gu√≠as de Chamonix. La √©poca dorada culmin√≥ en 1865, con la conquista de todas las grandes cumbres de los Alpes. Las √ļltimas, la Verte (4.121 m) y la punta Whymper de los Grandes Jorasses, en el macizo del Mont Blanc, fueron conseguidas por el prestigioso equipo Whymper-Croz-Almer, poco antes de la tragedia del Cervino (la emblem√°tica monta√Īa de Zermatt), en la que Hudson, Hadow, Douglas y Michael Croz murieron tras caer al vac√≠o al romperse la cuerda. Los a√Īos pasaban y llevaban consigo la b√ļsqueda de nuevos retos. En 1876, Jakob Anderegg, los gu√≠as Johann Jaun y Andras Maurer y los brit√°nicos Henry Cordier, T. Middlemore y J. Oakley Maud coronaron la cara norte de la aguja Verte. En 1877 la Meijie, la √ļltima gran cima francesa y objetivo b√°sico para el Club Alpino, fundado en 1874 fue alcanzada por Boileau de Castelnau, y los Gaspard (padre e hijo).

En 1879 le toc√≥ el turno al Petit Dru, la cumbre m√°s inaccesible del valle de Chamonix, haza√Īa llevada a cabo por el gu√≠a Charlet-Straton, Prosper Payot y Fr√©d√©ric Folliguet.

A finales del siglo XIX apareció una modalidad herética: el alpinismo sin guía. Uno de los iniciadores de esta técnica sería Albert-Frédérick Mummery, el padre del alpinismo moderno y vencedor del Grepón.

LOS TRES GRANDES √öLTIMOS RETOS DE LOS ALPES.

 
Cervino, desde Zermatt, Suiza. 

En los Alpes orientales, las Dolomitas o en Baviera la escalada pura se convirtió en un arte acrobático, en que los pitones sustituían a las presas naturales y las lamas metálicas se clavaban a golpe de martillo en las fisuras de la roca.

Era el nacimiento de la escalada artificial, disciplina en la que pronto destacar√≠an los escaladores de Baviera y Dolomitas. En 1933 tuvo lugar la conquista de la Cima Grande di Lavaredo, a manos de Emilio Comici y Giuseppe y Antonio Dima√Į, lo que supuso toda una revoluci√≥n en los grados de dificultad de la escalada.

Pero a√ļn quedaban importantes dificultades por vencer: las caras norte del Cervino, el Eiger y los Grandes Jorasses, que con sus 1.200 a 1.800 metros representaban tremendas dificultades para los escaladores occidentales. Los primeros intentos fueron llevados a cabo en 1925, a√Īo en que los escaladores b√°varos destacaban por sus buenas aptitudes tanto en hielo como en roca.

Los primeros que lograron romper el mito de las caras norte fueron los alemanes Toni y Franz Schmid, quienes en 1931 escalaron la cara norte del Cervino. Cuatro a√Īos despu√©s le tocar√≠a el turno a los Grandes Jorasses, cuyo espol√≥n central lograron remontar Martin Meier y Rudolf Peters.

 
Walter Bonnati. 

Por √ļltimo, en 1938 la cara norte del Eiger, famosa por su inaccesible y peligrosa pared fue remontada por una expedici√≥n austroalemana compuesta por Anderl Heckmair, Ludwig V√∂rg, Heinrich Harrer y Fritz Kasparek, con lo que se puso fin a la leyenda negra de esta monta√Īa.

En 1951 Walter Bonatti y Luciano Guigo remontaron la imponente cara este del Grand Capucin, en el macizo del Mont Blanc, lo que constituy√≥ sin duda el triunfo de la escalada artificial. Bonatti realiz√≥ en 1955 la gran haza√Īa de la √©poca, al coronar en tan s√≥lo cinco d√≠as y en solitario el dif√≠cil pilar sudoeste del Dru.

A finales de los a√Īos cincuenta y sesenta las figuras m√°s sobresalientes fueron Bonatti y Ren√© Desmaison, quienes multiplicaron las ascensiones en parajes de gran dificultad. Ser√≠an precisamente ellos, movidos por su af√°n de competici√≥n, quienes pondr√≠an de moda las nuevas reglas del juego: invernales y en solitario.


Síguenos

Buscar en el archivo

Texto a buscar

Por fecha

  

Por categorías









Artículos más recientes

Suscríbete al Boletín
Suscríbete al Boletín Barrabes y sé el primero en enterarte de nuestras novedades.
Síguenos
Mantente al día de la actualidad de Barrabes desde las redes sociales.
Tiendas Barrabes
Visita nuestras tiendas y disfruta de unos espacios únicos.
¿Necesitas ayuda?
Envíanos tu consulta
ESCRÍBENOS
o llama al
902 14 8000
o con tu tarifa plana al 974 215 497
(Horario: Lunes a Viernes de 9h a 19h.)
España  |  France  |  Deutschland  |  United Kingdom  |  Sverige  |  International