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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 08 de Mayo de 2008

Pauner intenta el doblete con el Lhotse antes de regresar a casa

Apenas unos días después de conseguir la cima del Dhaula, decide encaminarse al Lhotse para realizar un intento rápido aprovechando la aclimatación que lleva. Le acompaña Javi Pérez, pero Marta Alejandre tiene que regresar para tratarse las congelaciones –no muy graves- que se produjo en el Dhaulagiri

Carlos Pauner mantiene su idea de alcanzar dos ochomiles seguidos. Tal y como dijo antes de irse, lo más duro es aceptar que, cuando ya has descendido, tienes que volver a empezar. El cuerpo está muy cansado, y el espíritu está satisfecho por el deber cumplido y conseguido. En lugar de regresar a casa, volver a empezar en otro sitio con la vida de campo base, es muy duro.

Su idea era intentar el Everest sin oxígeno. Pero tal y como están las cosas en la montaña, a expensas de que los ejércitos decidan permitir el ascenso, no se atreve a arriesgar los 70.000 euros de permisos para que igual ni le dejen subir.

"PASANDO PÁGINA EN KATHMANDU

Descansando, hidratando, comiendo bien, recordando ciertas cosas y olvidando otras. En definitiva, pasando página de la expedición del Dhaulagiri. Así tiene que ser. Tenemos en ciernes una nueva expedición y hay que dejar atrás la pasada. No obstante, es imposible no recordar ciertos momentos. Ha sido una buena expedición. Rápida en el tiempo, un mes de campo base, eficaz en sus contenidos, primera ascensión aragonesa a la cima, primera femenina aragonesa, homenaje a nuestros amigos fallecidos y sobre todo, ha habido un muy buen ambiente de camaradería y de trabajo en común. También ha habido momentos difíciles. La desaparición de nuestro compañero Rafa, la debacle de los argentinos, la llegada muy tardía a cima de Marta seguida de la enorme tensión durante toda la noche hasta su llegada al campo 3, ya de madrugada. Como en otras ocasiones, ha sido una mezcla de lo bueno y lo malo, pero si tuviese que sacar un resultado medio, sin duda, sería bueno.

El helicóptero, de nuevo, nos trajo hasta el calor de Kathmandu. Hemos pasado 3 días como en un sueño, recuperando los sentidos maltratados y volviendo poco a poco a la vida. No obstante, para Pérez y para mí, va a ser sólo un paréntesis en esta larga campaña nepalí. Dentro de 4 días partiremos hacia nuestro nuevo objetivo, hacia el Lhotse, de 8.501 m de altura. Es la 4ª montaña de la tierra, una gran gigante, un titán del Himalaya. Hemos tomado esta decisión después de meditarla muy muy bien. Nuestro objetivo inicial era, como sabéis, el Everest. No obstante, no ha sido un año normal para esta montaña. El Gobierno chino, llevado por la locura de subir la antorcha olímpica a la cima, obligó a Nepal a cerrar la montaña hasta el día 11 de Mayo. Eso era en principio, puesto que si luego sus fechas se retrasaban, hubieran hecho cualquier cosa por mantener la montaña a su merced. El gobierno nepalí, débil en su carácter, agachó la cabeza y permitió entrar, incluso, al ejercito chino en su territorio, para velar por la integridad de la medida. En esas condiciones, nuestra decisión fue firme. No íbamos a jugarnos más de 70.000 dólares del permiso de escalada al antojo de los señores bajitos y mandones del otro lado del Himalaya.

Así pues, nos centramos en el Dhaula, ya con la intención de mirar hacia otra montaña si todo salía bien. Afortunadamente, así ha sido. Tenemos la gloria del Dhaula y con esa bendición, vamos decididos hacia otro gigante nepalí. Vamos a intentar escalar los 8.500 m del Lhotse. No va a ser fácil. Elevarse, en mi caso, sin oxígeno, hasta esta tremenda cota, después del gran esfuerzo realizado en el Dhaula, va a suponer un empeño total, una concentración a prueba de bombas y una determinación similar a la de nuestro bien querido Palafox. Afortunadamente tengo todo esto en mis manos y sólo espero que las circunstancias de la montaña nos acompañen, que el Lhotse me respete como un gran adversario y que pueda sumar, dentro de unos pocos días, mi noveno ochomil. Después, será el momento de volver a casa, tras casi 3 meses de cruzada. Anhelo volver a ver a los míos, a abrazarlos y besarlos. Deseo decirles que no tienen que esperar más, que no tienen que sufrir más angustias. Pero todavía no puedo hacerlo. Todavía no ha llegado el momento. Todavía suenan las fanfarrias de la batalla. No me conformo con el Dhaula. Estoy sediento de más montaña, de más ochomiles y me dirijo, con paso firme, a saciar mi sed hacia el Lhotse.

Mañana despediremos a Marta que vuelve a España a sanar sus heridas. No son importantes, pero le han apeado de esta aventura dura y larga. Pasado prepararemos todos los papeles y el día 13 volaremos de nuevo por los valles de Nepal, hasta colocarnos en los 5.400 m de nuestro campo base. Sólo habrá un intento, una oportunidad y todo se resolverá en un muy breve espacio de tiempo. Vamos a por ello, a por el doblete, a por todas.”

Carlos Pauner


Pauner delante del Lhotse





Tags: Alpinismo

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