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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 28 de Enero de 2009

Calleja y su grupo hacen cima en el Monte Caledonia

Tercera ascensión mundial a esta montaña situada en la Cordillera Darwin, tras múltiples problemas para encontrar el camino a través del caos de seracs. Incluso uno de ellos se desprendió segundos después de su paso, estando a punto de ser aplastados por el mismo. Ahora, descenso por la cara oculta para adentrarse en una zona en la que nadie se ha adentrado antes, Terra Incognita de glaciares y sin mapas

Tras bastantes penalidades, Jesús Calleja y su grupo hacen cima en el Monte Caledonia, la montaña más alta de la Cordillera Darwin, una tierra remota en las islas de Patagonia. Es la tercera ascensión mundial a esta montaña, y como suele suceder por aquellas latitudes, para alcanzar la cima se necesita bastante profesionalidad y técnica, ganas, motivación y mucha suerte. Como en los Campos de Hielo, no es extraño intentar una montaña así y ni tan siquiera conseguir llegar al campo base tras muchos días de aproximación, debido a la climatología reinante.

Aunque ésta es la crónica de cima, lo peor con diferencia no estuvo este día, en la parte alta de la montaña, sino los días anteriores, en la zona baja, con un glaciar roto y laberíntico que no les dejaba acceder de ninguna de las maneras, a la manera de la cascada del Khumbu. Aunque por fortuna no ocurrió nada, un gran serac se desplomó arrasando todo a su paso tan solo 1 minuto después de que ellos pasaran por debajo. Finalmente, con esfuerzo, paciencia y suerte consiguieron encontrar la salida del laberinto en el que estaban inmersos.

“Amigos, siempre un placer contaros cuando uno hace cumbre. Y esta vez ha sido en una montaña que nos ha puesto todo tipo de zancadillas.

El placer de escalar montañas y el sufrimiento que conlleva el hacerlo es inherente, pero cuando la balanza se inclina demasiado hacia un lado, y en este caso fue excesivo sufrimiento, el placer deja de ser tal, para convertirse en supervivencia. Hablo de la aproximación hasta el campo 1, durísima a través de un glaciar que no nos dejaba pasar y que incluso estuvo a punto de llevársenos por delante. Pero nos recuperamos, y con ánimos renovados con unos platos de arroz, un agua coloreada de sales, y el muy buen rollo que tenemos en este grupo, resolvimos irnos para cima…

Antes de nada quiero agradecer en esta crónica la labor encomiable de Daniel, Nacho, Matías y Luis Turi. De verdad que se lo están “currando” como nadie, sin ninguna protesta, acarreando sus pesadas mochilas, que están a punto de reventar. Pesan algo más de 30 Kg., y en ellas va de todo. Las nuestras aunque muy pesadas, son menores que las de ellos, y aunque lo sentimos, poco mas podemos hacer, pues porteamos las pesadas cámaras para filmar este documental que muy pronto veréis en CUATRO TV.

Somos sin duda el mejor equipo posible. Esta es la mayor fuerza que nos impulsa a continuar con nuestra agotadora expedición, y gracias a esas mochilas podemos llevar nuestra casa a cuestas, así como la comida, material para escalar y repartirnos la electrónica para que a vosotros os lleguen las crónicas y las fotos.

Dicho esto paso a relataros los acontecimientos.

Por la mañana despertamos tarde, hacia las 8 de la mañana. Nos duelen hasta las pestañas, y hay agujetas hasta en el músculo más pequeño. Hace un tiempo de perros: niebla, lluvia, agua nieve, viento, y no se ve la cima que está tapada de gruesas nubes. El panorama no es nada halagüeño.

Reunión de pastores en una de las tiendas mientras desayunamos, y decisión tomada: ¡¡nos vamos para arriba!!

Protocolos de siempre: desarmar campamento, pertrechados con toda la ropa, arnés, mosquetones, piolets, crampones, encordarnos los unos con los otros, y ¡¡arriba con nuestras pesadas mochilas!!

Ya estamos en marcha. Encaramos primeramente unas rampas no demasiado inclinadas, pero cuesta mucho progresar, la nieve está desastrosa. Son las peores condiciones de nieve que uno esperaría. Es muy blanda, y pesada, porque el agua de la noche la ha dejado como el hielo de una pescadería.

Este tipo de nieve es muy peligrosa cuando se progresa sobre un glaciar. Las grietas a esta altitud se van poco a poco cubriendo de nieve, haciendo una especie de puente de nieve que cubre de un lado a otro la grieta, siendo este un paso a franquear muy frágil, pero que si está helado, te da mucha seguridad, pues el frágil puente es mucho más sólido.

Pero en este estado es lo opuesto, es una maldita y peligrosa sopa de nieve. Los puentes de nieve entre las grietas están muy debilitados, y si al pasar por ellos se rompe, pues te vas al fondo. Son gigantescas grietas de decenas de metros.

Luis Turi no lo ve demasiado claro, y se detiene cada poco. El terreno es un autentico campo de grietas, con sus puentes de nieve semi-derretidos, y éste es el panorama que nos espera hasta la cima.

Hemos hecho dos cordadas: una de tres (Daniel, Matías, y Nacho), que irán detrás, y la nuestra con Luis Turi a la cabeza, Emilio Valdés, yo y mi hermano, en ese orden.

Luis asciende despacio, tenemos las piernas muy cansadas del exceso de ayer, y se va enterrando cada vez más. Observo que va más despacio de lo que habitualmente es él. Decido darle relevo y paso a la cabeza, pues se que su mochila es más pesada.

La visión del que escala por un glaciar muy inclinado repleto de grietas, desde la cabeza, o sea del que abre la ruta, es muy diferente del que va detrás. Adelante tienes que pensar continuamente por donde escoger mejor tu itinerario, qué ángulo de inclinación das a tu paso, que lugares evitar por si se produjera una avalancha, cual es la mejor ruta para el estado de la nieve y hielo, y sobre todo en este caso sortear las diabólicas grietas, que están deseando cobrarse a una victima.

Siempre me ha dado la sensación en los grandes glaciares que esas grietas parecen estar llamándote a gritos. Son como una especie de devoradores de hombres que osan internarse en lugares prohibidos. Será una estupidez, pero siempre que el objetivo es atrevido y diferente, aparecen las “devoradoras de hombres”. Esto es solo una de las muchas historias que procesa mi inquieto cerebro cuando para darme ánimos en la cadencia de mis pasos me invento para distraerme y hacérseme mas llevadero el suplicio de una ascensión dura. Así voy abriendo el itinerario de mis compañeros, pensando continuamente para no equivocarme, aunque pido consejo a mis compañeros de cordada cuando no lo veo claro:

-Emilio creo que al pasar ese puente de nieve me voy a hacer caquita-

- Pues ala niño ve con cuidado, que yo te protejo tensándote la cuerda, y muy lejos no caerás-

Esas conversaciones te dan el ánimo para resolver los pasajes más delicados. Los argentinos con los que hacemos grupo son excepcionales. Luis Turi, es muy experto en estas montañas y su aportación es casi fundamental, como ayer fue la de Daniel, que he apodado el “marques de las montañas”, por su buen hacer en todas las técnicas de glaciar y escalada. Matías un pedazo de pan que portea sin rechistar, al igual que Nacho el “niño” del grupo, que con sus 20 añitos recién cumplidos esta dando la talla con sobresaliente y esta experiencia no se le olvidara de por vida. En esta expedición si que va aprender, porque esta resultando dura y muy técnica donde hay que resolver muchas dificultades, y el aprende muy deprisa.

El ascenso se va complicando cada vez más. Las grietas son enormes y la nieve blanca recién caída ni siquiera rellena la grieta hasta su borde, por lo que nos esta indicando que es un maldito puente de nieve, que puede ser delgado, y muy blando. ¡¡Malas noticias para mí!!, tengo que atravesarlo y no me puedo negar o pasarle el “marrón” a otro. Tengo que continuar con decisión y aventurarme en el puente de nieve: Un paso, después otro a cámara lenta, después mis pies se empiezan a hundir lentamente, y ¡PUF¡ se detienen en el último instante. Estoy hasta la cintura, y casi palpo el abismo. Esta debajo de mí. Una devoradora de hombre me quiere, pero la blanca nieve me detiene. Llevo mi piolet en posición de defensa. Instintivamente lo clavo en el labio de la grieta y logr0 sujetarme. Después salgo lentamente. Si me hubiera colado, Emilio, Kike y Luis Turi me habrían frenado, pero el susto no me lo quita nadie.

A lo largo de la jornada todos nos colamos alguna vez en las grietas, lo que demuestra que las condiciones eran pésimas y en otro lugar y en otra situación habríamos cancelado la expedición, pero estamos muy lejos y estos es lo que hay, por lo que a pesar del manual decidimos arriesgar más de lo debido.

Este es el panorama continuamente: decenas de grietas que tenemos que evitar, haciendo zig-zag, escalando muy inclinado, rodeándolas. En fin otro maldito laberinto a sortear. Kike me quiere dar el relevo, pero no le dejo, aunque tenia que haberlo hecho. Pero es mi hermano y tengo tendencia a protegerlo en exceso, aunque el ya me salvó la vida en el Mckinley.

Además quiero purgar la sensación de culpabilidad de ver las mochilas de nuestros amigos argentinos que pesan una media de 10 Kg mas que las nuestras, y he decidido abrir hoy todo el día la huella, y sudar la gota gorda con la tensión de sortear estas grietas devoradoras de hombres.

Seguimos progresando en el laberinto de grietas y nieve blanca. La huella hasta la rodilla, y cada vez más inclinación. Ahora otro elemento que aparece en escena son las avalanchas de nieve primavera: vemos sus huellas por todas partes, y nosotros estamos en el terreno más propicio para que se desencadene una.

Me fabrico pequeñas historias para entretenerme. No diré cual es la que me vino en ese momento, llevamos muchos días de expedición y los instintos naturales afloran, y es de dos rombos ¡pero que final mas bueno!!

La belleza del paisaje es tan brutal que lo eclipsa todo. Pocas veces se ven tantos glaciares gigantescos y tan caóticos, ni siquiera en el Himalaya es fácil de contemplar este mundo tan hostil de bloques de hielo. Es verdaderamente asombroso que estén incluso a nivel del mar. Los inviernos tienen que ser peliagudos, y los temporales que azotan casi siempre este territorio proceden de la Antártida.

La temperatura en verano a penas supera los 12 grados a nivel del mar. Una vez se alcanzó los 29ºC, y fue un record muy muy comentado En pleno verano puede nevar a cualquier altura, incluso en el mar. Y en invierno a estas alturas puede bajar el mercurio hasta los -35ºC, y los -25ºC en el mar.

Hay témpanos de hielo que se desprenden de algunos glaciares y flotan por el canal de Beagle. Es sin duda una tierra fría, muy fría.

Alcanzamos unos promontorios de roca y Luis Turi, que realizó la primera repetición mundial de esta montaña, nos dice que estamos muy cerca de la parte alta del glaciar, y por lo tanto próximos a la cima.

Esto nos anima, porque la subida parece no tener fin.

La cordada vista desde arriba es una belleza. Los argentinos van de verde, nosotros de azul y naranja, y todo alrededor es un mundo de hielo retorcido y caótico, con fuertes pendientes.

Hemos llegado al promontorio de piedras en lo alto del glaciar. Estamos en la parte más alta de este enorme glaciar, y en este promontorio de piedras instalamos nuestro campo II.

Ahora toca reponer fuerzas con un buen chorizo de León, y barritas energéticas, beber para hidratarnos, y ya sin mochilas atacar la cumbre a tan solo 200 metros de desnivel, que curiosamente es de roca descarnada, carente de nieve por los fortísimos vientos que la azotan. Es un monolito de granito descompuesto por la fuerte erosión.

Es muy extraña esta cima de roca en mitad de uno de los glaciares más radicales que he visto nunca en montaña.

Esto nos facilita mucho las cosas, y el ascenso es sencillo. Da la sensación que el Caledonia nos ha puesto tantas zancadillas que al llegar a lo mas alto del esquivo glaciar te quiera obsequiar con los 200 metros hasta su cumbre mas sencillos de toda la escalada, y amigos……¡¡LLEGAMOS A LA CIMA DEL MONTE CALEDONIA!!

Somos la segunda repetición mundial, y eso genera sensaciones increíbles. Lo celebramos por todo lo alto durante una hora y media, hasta que el tiempo empeorA mucho, con fuertes ráfagas de viento que arrojaba literalmente pequeños trozos de hielo.

Es momento de descender, llegando al campo II rápidamente.

Instalamos el campo, cenamos y preparamos la estrategia de los próximos días:

Ahora empezará la segunda parte de esta expedición, sin duda la mas compleja, y comprometida: Queremos explorar que hay detrás del esta gran montaña. Sabemos por fotografías satélite que existen unos glaciares enormes, y las montañas que se alzan detrás no tienen ni siquiera nombres, jamás han sido escaladas, y aún menos los glaciares. En definitiva, nunca antes se ha pisado este territorio, no hay mapas, solo alguna foto satélite.

Es una ruta ambiciosa, que pasa lo primero por encontrar una ruta para descender al glaciar llamado Armada Chilena. Esto va a resultar clave. Hoy no hemos visto ninguna posibilidad desde la cima del Caledonia de descender. Son paredes y glaciares verticales, completamente imposibles, así que hemos decidido rodear el Caledonia por el glaciar opuesto al de hoy y ver si existe posibilidad de descenso.

Si logramos descender, hay que remontar este glaciar hasta un estrecho collado que está expuesto a la caída de miles de seracs y témpanos de hielo de las dos montañas que lo blindan. Hay que ser rápidos sorteando las grietas y salvando este pasaje tan expuesto y peligroso.

Hasta aquí es donde nos llega la vista desde la cima del Caledonia, porque después la foto satélite, dice que hay que descender otro glaciar repleto de mas grietas, que supongo que habrá que rapelar, y alcanzar el glaciar Alemania, nuca antes explorado. Es un largo glaciar y muy ancho que desemboca en una laguna de una forma muy abrupta, por lo que tenemos que buscar una ruta de descenso en ese caos de hielo.

Una vez que demos el paso de aventurarnos en este territorio tan abrupto y radical no hay marcha atrás, tenemos que resolver el enigma si hay paso o no, porque si no amigos, no tenemos ni idea que va a ser de nosotros, será un grandísimo lío, porque no habrá marcha atrás.

Y después nos falta resolver como descender a esta laguna y alcanzar el mar, para llamar al velero por teléfono satélite y nos rescate en el punto de las coordenadas que le demos. Y con él, nuestra intención es navegar hasta la Antártica.

Será sin duda apasionante. Pero todo pasa por encontrar mañana un paso de descenso, porque si no todo se habrá terminado mañana mismo, regresando por donde hemos venido, que no es poco.


Jesús Calleja desde el último confín de la tierra.
www.jesuscalleja.es


La cordada de Jesus Calleja escalando una vez abierta la ruta por la cascada de hielo


La cordada progresando por el glaciar

La cordada de Jesus Calleja llegando al campo I

El glaciar de fondo

Nacho el niño de la cordada progresando

La cordada progresando hacia la cima

La cordada afrontando rampas muy inclinadas con el glaciar al fondo que tuvieron que atravesar

La cordada progresando

Jesus Calleja y Kike Calleja escalando hacia la cima del monte Caledonia en Tierra de Fuego

Jesus Calleja desde la cima del Caledonia y exploración de las cimas secundarias

Kike Calleja y Jesus Calleja escalando en la cascada de Hielo

Jesus Calleja junto al caos del glaciar que da paso a la cima del monte Caledonia

Jesus Calleja escalando y explorando el glaciar para encontrar un itinerario y pasar la cordada

Foto de cima de la bandera de Cuatro

Cima del Caledonia desde el campo II

Jesus Calleja escalando en los verticales témpanos del glaciar

Tags: Alpinismo

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Comentarios

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2 comentarios

2. ANTICLINAL - 01 Feb 2009, 02:16
Muchas felicidades por tu nuevo logro deportivo, soy otro aficionado a la montaña y natural de Santander,Cantabria. Desde tu primer programa soy un fiel seguidor tuyo, me encanta el nuevo formato, por no documentar simplemente la aventura,expedición... en la que te encuentras inmerso como hasta ahora hemos estado acostumbrados como en "al filo", "Nacional Geogr." etc. Me parece fantastico que muestres esos "momentazos"con los que en ocasiones te hacen recordar otros, que uno mismo ha tenido que vivir y que normalmente solo relatas a tus compañeros de andanzas o amigos de este mundillo y que sabemos que nos entenderan. Y por último tambien felicitarte por tu caracter, tu saber estar y por la buena imagen que estas dando tanto del mundo de la montaña como del montañero que francamente considero una gran desconocida y en ocasiiones incomprendida. Muchas gracias, un abrazo de Emilio Y.

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1. Mad78 - 29 Ene 2009, 20:25
Felicidades Jesus, soy un reciente aficionado al alpinismo despues de algunos años de simplemente "andar por las montañas" y la verdad es que me encantan los videos de vuestras andanzas. La gente siempre se decanta por "al filo" o "Desafio Extremo", a mi me parece que tiene la misma esencia y distinto público, me gustan las dos mucho, pero he de reconocer que con vuestras filmaciones se acerca a mucha más gente la maravilla del alpinismo. Mis mas sinceras felicitaciones a tu equipo y a ti y suerte en tus proximas aventuras. Un saludo, Miguel E. Fdez

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