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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 13 de Abril de 2009

Avalancha en el campo base del Manaslu

Las intensas nevadas de las que dábamos cuenta la semana pasada acabaron con un alud que sepultó buena parte del equipo y las tiendas de Carlos Pauner, sin que por suerte hubiera que lamentar desgracias personales. “El aspecto del lugar es desolador, Varias tiendas rotas, todo cubierto por la nieve, incluso palos de tiendas cortados de cuajo.” Su viejo amigo y compañero del Kangchengjunga Mario Merelli les ha brindado su hospitalidad, y así, ayer pudieron salir y alcanzar el campo 1

Ya avisábamos de las tremendas nevadas casi monzónicas que estaban sufriendo en el Manaslu. Y los peores temores tras tanta acumulación de nieve se han cumplido, en forma de un alud que ha arrasado buena parte del campo base. La hospitalidad del viejo amigo y compañero de fatigas Mario Merellli, con quien vivió su odisea del Kanchengjunga, les permitió pasar la noche y valorar los daños al día siguiente.

Tan sólo dos días después, ya han alcanzado el campo 1. Por suerte, todo ha salido bien.

“Lo peor que me temía en estos días ha ocurrido. Desde los últimos sones de la Puya, la nieve ha sido nuestra compañera inseparable tanto de día como de noche. Ha caído con fuerza, pesadamente y a duras penas conseguíamos poder retirarla de nuestras tiendas. Como digo, esta situación ha desembocado en lo que podía haber sido nuestro final. Ayer a media tarde, sin poder ver nada, hemos sentido como si nos alcanzase una tremenda explosión de viento y nieve. Una gran avalancha de nieve en polvo, probablemente punta de lanza de alguna mucho mayor que ha quedado por el camino, nos ha sorprendido en nuestro campo base, sumiéndonos por espacio de 1 o 2 minutos en un infierno de viento y polvo. La tienda cocina ha reventado y ha lanzado al ayudante de cocina por los aires. Nosotros nos hemos agarrado al mástil de la tienda, aguantando el tremendo impacto y sintiendo durante ese eterno lapso de tiempo cómo la nieve se introducía en nuestros pulmones y nos impedía respirar.

Súbitamente todo ha acabado y hemos podido comprobar que todo había sido arrasado. Hemos gritado para saber qué había sido de cada uno, pero especialmente me ha agobiado Minma, que no lo veía ni lo oía. En un principio he creído que había sido enterrado tras salir volando y me he puesto a escarbar en la nieve como loco. Finalmente he oído su voz, lejana, viniendo hacia nosotros desde el lugar donde había sido lanzado. Qué tremenda alegría poderlo ver y saber finalmente que todos sin excepción habíamos sobrevivido a tan salvaje embestida. El aspecto del lugar era desolador, Varias tiendas rotas, todo cubierto por la nieve, incluso palos de tiendas cortados de cuajo. Pero eso no importaba ahora. Había que hacer algo, puesto que todavía seguía nevando y nos temíamos otro alud fatal. No lo he pensado dos veces. He llamado a Mario, mi amigo italiano que está acampado cerca de aquí en una zona no afectada en esta avalancha y le he dicho lo que ha pasado. No lo ha dudado y nos ha acogido a todos por esta noche aciaga. No podíamos permanecer en el mismo lugar esperando un segundo embiste. Ha sido una noche tensa, oyendo el rumor de otras avalanchas, pensando en la suerte que hemos tenido de seguir con vida en esta montaña malvada.

Al alba, la nieve ha dejado de caer. Hemos bajado a nuestro campo y durante unas buenas horas nos henos dedicado a desenterrar todo. Al final el balance no ha sido tan malo como esperábamos y hemos podido recuperar casi todo lo importante. Algunas tiendas ya no servirán y tenemos algunos equipos dañados, pero esta mañana, bajo el sol, hemos podido volver a ser felices. Vamos a descansar tranquilos, sin perder la cara al Manaslu, conscientes de que la situación se ha tornado muy peligrosa muy a nuestro pesar y que habrá que tener muchas muchas precauciones. El Manaslu nos ha mostrado su fuerza, su ira y nosotros sólo podemos estar felices de haber sobrevivido una vez más a una situación no por inesperada, menos peligrosa. El susto se pasará, vendrán bellos días de escalada espero y desde aquí mi agradecimiento y el de mi gente hacia los italianos, liderados por Mario Merelli, por su hospitalidad y amistad. Grazie mille.”


Carlos Pauner


Así ha quedado el campo base tras la avalancha


Otra avalancha fotografiada por Pauner desde el campo base

Tags: Alpinismo

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Comentarios

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1 comentario

1. kike54 - 13 Abr 2009, 17:10
¡Manaslu, montaña malvada! ¿y eso por que? ¡No me gusta a veces el estilo de contar las cosas de Pauner, me recuerda a veces a los de al filo de............. la trágedía! ¡A ver si tiene suerte y sube los 14, ¡se lo merece de verdad!

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