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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 13 de Octubre de 2009

El viento arrasa el primer campo de altura (Vivac Scott) y complica mucho la ascensión de Edurne Pasaban al Shisha Pangma

Una muy mala temporada en el Himalaya, con una segunda mitad en la que prácticamente no se ha podido hacer nada, frente a la estabilidad de las primeras semanas. No sólo el BAT Basque Team, sino también el grupo de Al Filo en el Shisha Pangma resultan damnificados por el fuerte viento, perdiendo buena parte del equipo necesario

El día 11 de octubre tal y como estaba previsto, Edurne, Alex, Asier y Ferran salían del Campo Base camino de la cima del Shisha Pangma. A las 06:30h. se ponían en marcha, con la ilusión de que por fin comenzaba el ataque a la gran montaña, una ascensión que iba a transcurrir a lo largo de los siguientes 4 días, con la idea de coronar la cumbre el miércoles día 14. El frío intenso de la mañana remitía en cuanto el sol comenzaba a iluminar el Campo Base.

Desde allí tenían cuatro horas hasta que el Campo Base Avanzado (5.700m.), al pie de la pared suroeste del Shisha, donde tenían instalada una gran tienda, que les iba a servir como punto de avituallamiento, ya que el equipo tenía previsto llegar a dormir más arriba, a las tiendas del Vivac Scott a 6.200m. ya en la propia ruta de ascensión.

Alex Txikón comunicó por walkie con el Campo Base desde el Campo Base Avanzado, donde recogieron parte del material depositado y cerró el walkie hasta nueva comunicación desde el Vivac Scott. 3 horas más tarde nuevamente Alex Txikón.

Casi tres horas más tarde, entraba nuevamente Alex Txikón por walkie con el Campo Base. Eran las 15:45 hora local, y su voz sonaba furiosa y desesperada informando que las tiendas instaladas en el Vivac Scott habían volado literalmente, el fuerte viento de las últimas semanas se lo habían llevado todo: "No queda nada, no tenemos Campo, el viento se lo ha llevado todo, las tres tiendas, los sacos, las esterillas, los buzos, los piolets, los infiernillos! ¡No queda nada joder, no queda nada!"

Edurne y Asier alcanzan el Vivac Scott unos minutos más tarde que Alex y Ferran y vuelven a comunicar por radio, confirmando que no existe posibilidad de hacer noche en el Vivac Scott y que emprenden el regreso al Campo Base Avanzado, y finalmente descienden de nuevo hasta el campo base.

"Pero voy a contaros primero lo que ha pasado y luego al final, si puedo, os contaré como me siento.

Como teníamos previsto el domingo día 11 salimos del campo base, con ilusión, con ganas de subir al Shisa Pangma y, sobre todo con ganas de disfrutar de la escalada. El día fue muy largo, primero llegamos hacia las 11 de la mañana al campo avanzado donde teníamos algo de material. Recogimos lo que necesitábamos y continuamos hacia el vivac Scott. Hacia las 15.30h de la tarde llegábamos al vivac . Primero llegaron Alex y Ferran. Yo todavía estaba en el corredor de la ruta con Asier, ya que el vivac queda fuera del corredor a mano derecha. A medida que iba llegando escuchaba todo tipo de juramentos. Hasta que escuche lo que no quería escuchar, “el viento se ha llevado las tres tiendas”. No me lo podía creer, como estos algunas veces, o muchas mejor dicho, me toman el pelo, no me lo creí hasta que llegué y lo vi con mis propios ojos. No había nada, nada de nada. El viento se había llevado las tres tiendas con todo, sacos, esterillas, ropa, comida, hornillos, gas, manoplas, piolets , todo. El viento había arrancado todo, las tiendas estaban sujetas con cuerdas y no estaban ni las cuerdas. Nada de nada.

En aquel momento me bloqueé, no sabía qué decir, ni qué hacer. Hacía mucho viento, todos estábamos con mucho frío. Alex gritaba, Ferrán con toda la impotencia del mundo filmaba, mientras Asier sentado mirando al infinito lloraba.


Enseguida decidimos bajar al campo avanzado, ya que ahí no podíamos pasar la noche. El viento era muy fuerte y comenzamos a bajar. En medio del corredor bajando es cuando el mundo se me vino encima, la impotencia, el frío, el dolor, todo hizo que me bloqueara y empecé a llorar de impotencia. Estábamos en un sitio peligroso, debajo de unos grandes seracs, pero no podía. Éstos empezaron a animarme, a darme besitos, a acariciarme. Enseguida me di cuenta que había que salir de allí, que los lloros no podían ser, y que había que bajar lo antes posible.

Llegamos de noche al campo avanzado cansados y desmoralizados. Solo queríamos dormir. Nuestros compañeros del campo base, nos animaban, nos transmitían todo el cariño del mundo, y entre todos decidimos que al día siguiente pensaríamos que hacer.

El día siguiente, ayer, la única solución era bajar al campo base, ya que sin material, y encima con el viento que hacía no podíamos hacer nada.

¿Y AHORA QUÉ? ¿QUÉ VAMOS HACER? ¿CÓMO NOS SENTIMOS? ¿QUÉ ES LO QUE PASA POR NUESTRAS CABEZAS?

De momento os cuento cual es la situación; las cosas no están nada fácil, falta algo de material. El parte del tiempo nos dice que hasta el día 20 el viento en altura será de 60 a 80 km/h , y el permiso de escalada se nos termina el día 20.

Pero de momento no hemos tirado la toalla del todo, o por lo menos no la queremos tirar. Queremos esperar hasta el día 15, por si hay un cambio tremendo del tiempo, y lo intentaríamos otra vez.


Ahora me toca contaros como me encuentro yo. Os podéis imaginar, cada minuto me pasan diferentes cosas por la cabeza. Tengo sensación de fracaso, de haberos fallado a todos vosotros, de impotencia por no poder hacer nada. Esto debe de ser el peso de la fama, de ser conocida, no sabéis lo que motiva cuando las cosas van bien, vuestros apoyos, vuestros ánimos, vuestro calor. Pero que difícil es mi situación ahora, cuando no os puedo dar buenas noticias, cuando una piensa que está defraudando a los demás. Algunas veces pienso que no valgo para esto, por este motivo, quizás escalando soy muy fuerte mentalmente, pero en esto no lo soy para nada.

Pero bueno, voy hacer un esfuerzo para ser positiva, y transmitiros, que si nos dan esos días de bueno, lo intentaremos. Y que sino, continuaremos para adelante. Que habrá mas oportunidades, que el proyecto continuará y que estoy segura que entre todos terminaremos los 14 ocho miles.

Besos y abrazos llenos de cariño para todos.”


Edurne.

Página web de Edurne: www.edurnepasaban.net


El vivac Scott, antes de ser arrasado por el viento

Tags: Alpinismo

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Comentarios

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3 comentarios

3. Rancio - 14 Oct 2009, 16:39
Es lo ke tiene el himalayismo profesional..ke algunas veces falla

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2. PABLO - 14 Oct 2009, 11:52
Leyendo este artículo me vienen a la cabeza las ascensiones de Iñaki: rápidas (se acaba el permiso) y con poco material (se lo llevo el viento), igual es una posibilidad. Os deseo buen tiempo y mucha suerte.

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1. Cassin8000 - 14 Oct 2009, 08:29
Los alpinistas rusos acostumbran a no dejar las tiendas montadas nunca, y además les colocan grandes piedras o un monton de nieve encima para que no desaparezcan. No es muy cómodo porque hay que desenterrarlas luego, pero por lo menos no desaparecen con el viento. En una ocasión en el Cho Oyu pude ver algunas piquetas con unos pequeños trozos de tela que habían sido tiendas... Y ahora para Edurne: no te has de sentir obligada más que por tus propios sentimientos, lo demás no importa, los demás no importamos.

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