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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 30 de Mayo de 2011

Lejos de las rutas normales: comienza una temporada diferente en Pakistán

Este año la lista donde el ministerio de turismo pakistaní recoge las solicitudes de permisos de ascensión muestra un panorama distinto al habitual: varias expediciones a ochomiles buscan nuevas rutas de ascensión, y hay menor equipos en ochomiles que equipos ligeros en paredes y aristas de montañas menores, pero de alta dificultad ¿Casualidad, crisis económica, o un síntoma de cambio –al fin- en el mundo de la escalada de gran altitud?

Por Angela Benavides.

Aún puede haber cambios y apuntados de última hora pero, en cualquier caso, la temporada de escalada en Pakistan ofrece un panorama diferente al de años anteriores. Un panorama, por que no decirlo, muy atractivo. Las expediciones a ochomiles son escasas pero más ambiciosas y, en el Karakorum (dejando aparte el Nanga Parbat, muy visitado este año), no superan al número de cordadas ligeras que han puesto sus miras en nuevas líneas de ascensión a picos que rondan los siete mil metros.

Es cierto que los números totales son, otro año más, malos para el turismo en Pakistán. La crisis económica, los desastres naturales de últimos años y la inestabilidad política siguen echando atrás a muchos escaladores y caminantes. La muerte de Bin Laden a dos pasos de la capital ha enardecido las amenazas de represalias por parte de grupos talibanes, no contribuyendo precisamente a promocionar el turismo, por mucho que desde el gobierno se asegure que los problemas se reducen a áreas concretas lejos de las rutas de trekking y ascensiones.

Los valientes, sin embargo, no solo desafían la incertidumbre política del país, sino que en un porcentaje importante buscan la excelencia escalando fuera de las rutas normales, en estilo más ligero y/o asumiendo largas aproximaciones a pie, falta de servicios, terreno más hostil que en Nepal y Tibet, y poca o nula equipación en las montañas. Dicho de otro modo: la aventura está mucho más asegurada que la cumbre. Vamos por partes – o mejor, por picos:

El K2 va a mostrar este año su cara más salvaje, es decir, la norte. Tras un puñado de intentos y el profundo trauma que le causo la muerte de Fredrik Eriksson ante sus ojos, la Austriaca Gerlinde Kaltenbrunner ha decidido volver de nuevo, pero a cambio de contemplar nuevos paisajes. Intentará escalar la vertiente norte de la montaña junto a su marido Ralf Dujmovits y a sus potentes amigos kazajos Maxut Zhumayev y Vassiliy Pivtsov, ambos veteranos de varios intentos anteriores y deseosos, como Gerl, de completar los catorce ochomiles en esta cima. Al equipo se unirán más alpinistas como Tommy Heinrich, un escalador polaco (aclaramos que Tommy Heinrich no es el escalador polaco. Tal y como se afirma en los comentarios es argentino. Es una confusión gramatical. Son dos: Tommy y el escalador polaco del que desconocemos el nombre, los que van. Gracias!) y tal vez alguno más que se aproximarán a la montaña usando caravanas de camellos por el valle de Shagskam.

En la vía de los Abruzzos o la Cesen, las “normales” de la sur, solo habrá, curiosamente, dos expediciones: una comercial (con todos los matices que este término tiene aplicado al K2, ya que los guías de este grupo de Field Touring Alpine dejan bien claro que acompañan pero que cada miembro debe funcionar de manera autosuficiente), y otra procedente de Georgia con quien comparte permiso el ínclito Christian Stangl. El austriaco, que el año pasado reclamó una cumbre en el K2 que luego confeso que sólo había “soñado”, vuelve dispuesto a limpiar su reputación llegando a la cima despierto y con cámara. De momento, ya ha hecho méritos en el Kangchenjunga, que escaló sin oxígeno como confirma, y prueba con fotos, Mario Panzeri.

El ABC (Austrian/Basque/Canadian) team de Gerfried Göschl, Alex Txikon y Louis Rousseau tiene también planes para el Chogori, pero éstos apuntan al Este de los Abruzzos, a una línea que Gerfried avistó durante una expedición anterior. Antes, el trío (con algunos amigos como J. Carlos Tamayo y José Ramón de Madariaga) irán a “su” Gasherbrum I con afán de aclimatar y estudiar bien la ruta por la que dentro de unos meses lanzarán su segundo intento de ascender la montaña en invierno.

Precisamente los Gasherbrum, y en concreto el Gasherbrum II, habitualmente muy frecuentado por su escalada relativamente sencilla, tendrá este año pocos huéspedes a sus pies. Es posible que se deba a que en los últimos años ha mostrado condiciones muy duras, no solo de meteo, sino de tramos en hielo vivo en las secciones superiores, y de un glaciar de acceso a la ruta cada vez más roto, laberíntico y peligroso.

El fotógrafo y alpinista Javier Camacho tiene una cita con el Broad Peak, el que sería su 2º ochomil, a su especial manera. Porteando él mismo 14kg de material fotográfico hasta el campo base, sin sherpas de altura, y realizando como tarea un reportaje fotográfico como los que nos tiene acostumbrados.

En cambio, cada año hay una montaña a la que las expediciones parecen ponerse de acuerdo para ir – bueno, y de hecho se ponen de acuerdo en unos casos, y en otros atraen a alpinistas “independientes” que buscan en el bulto un trabajo más repartido en la ruta, cuerdas, mejor huella, etc. En esta ocasión, el hot-spot de los ochomiles pakistaníes es el Nanga Parbat, que las expediciones empezarán a cercar en los próximos días. Los escaladores suelen madrugar en el Nanga, para evitar el calor de julio y agosto, el cual aumenta el riesgo de avalanchas y dificulta la progresión en las palas de nieve profunda.

Hay nueve expediciones confirmadas al Nanga, que en parte son una amalgama de grupos más pequeños compartiendo permiso. Entre estos se encuentra apuntado Juanito Oiarzabal, compartiendo con “los Xavis” catalanes (Arias y Aymar) y los argentinos Heber Orona y Miguel Angel Sánchez, aunque parece ser que en el caso de Juanito y los Xavis su decisión final es intentar ir al Broad Peak, debido a la inestabilidad en la zona del Nanga. Un caso similar es, por cierto, el de Carlos Pauner que, con su inseparable Javier Perez, tiene permiso para el G-II.

Volviendo al Nanga, lo más interesante no estará en la ruta Kinshoffer, sino en la mítica y nunca completada arista Mazeno, que van a intentar Alberto Zerain y “Txingu”, y el catorceochomilista australiano Andrew Lock, junto a los británicos Rick Allen y Alexander Roderick Alla. También habrá que comprobar que ruta escogen los checos Marek Holecek y Zdenek Hruby, y la dura escaladora eslovena Irena Irak, que encabeza una expedición de la universidad de Ljubljana.

El otro foco de interés se encuentra en picos espectaculares, que suplen con creces los metros que les faltan para llegar a la cota ochomil con su lejanía, dificultad y compromiso. Además de los grupos que cada año van al Spantik, durante los meses de julio y agosto veremos cómo se desenvuelven equipos muy interesantes que buscan abrir sus propias rutas. Es el caso de los americanos Doug Chabot, Steven Su y Bruce Miller en el Pumari Chhish Este; los británicos Peter Thompson, Jason Lee Bailey, Timothy Oates y Philip de Beger en el Muchu Chhish; Colin C Haley y Bjorn-Eivind Artun en el Ogro; los laureados GiriGiri boys japoneses a las ordenes de Yusuke Sato en el Utar II o Rainer Treppte, Sebastian Brutscher y Max Dunsser en el K7.

Sin embargo, la concentración más llamativa se encuentra en el Latok-I, que intentarán personajes tan dispares como Fabricio Zangrilli y Kinga Baranowska, Eli Revol (Francia) haciendo equipo con Dodo Kopold (Eslovaquia), o el veterano Ermanno Salvaterra, con otros cuatro escaladores italianos cuyas edades oscilan entre los 24 y los 66 años.

Al vecino latok III regresan Alexander Odintsov y su equipo de Russian Big Walls. No puede decirse que su estilo sea ligero, pero tampoco que no merezcan la revancha después de dos tentativas anteriores que se saldaron con tres heridos por alud la primera, y un compañero muerto la segunda.

Hasta aquí, los planes de escalada. Dentro de un par de semanas comenzará la acción.

La lista completa de expediciones puede consultarse en www.explorersweb.com


El ABC team vuelve al Karakorum

Tags: Alpinismo

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Comentarios

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2 comentarios

2. pedrosinmas - 01 Jun 2011, 09:52
La respuesta es "C": Un síntoma de cambio –al fin- en el mundo de la escalada de gran altitud.

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1. negrotoledo - 01 Jun 2011, 04:01
"Al equipo se unirán más alpinistas como Tommy Heinrich, un escalador polaco " Perdon , Tommy Heinrich no es argentino?? es mas creo fue el primer argentino en el Everest.

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