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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 13 de Septiembre de 2011

Gerlinde Kaltenbrunner: la realidad de un sueño

“Cuando estábamos justo bajo la cumbre pudimos ver el cuello de botella al otro lado. Me detuve un momento. Sentí a Fredrik muy cerca de mi en ese instante...continué hacia cima. Los últimos pasos fueron los momentos más especiales e intensos que había sentido...pude permanecer 15 minutos sola en la cima y quería compartir estos momentos con Ralf. Ese día, la increíble luz del atardecer sin casi viento eran un gran regalo. Daba gracias al universo, a la creación, a Ralf y a todo el mundo que nos tenía presente en sus pensamientos. Literalmente, no soy capaz de explicar con palabras mi dicha.”

Éste es el emocionante relato que narra los momentos decisivos de una vida, la lucha final a la que una mujer de especial fuerza había consagrado su vida. Las horas y los días decisivos en los que Gerlinde Kaltenbrunner se juega sus sueños. Y los consigue.

Por cortesía de Gerlinde Kaltenbrunner, Ralf Dujmovits y National Geographic. Fotos: Maxut Zhumayer/Gerlinde Kaltenbrunner/National Geographic.

Y agradecemos a nuestro buen amigo Carles Vallés, de quien hemos tomado prestado el titular de esta noticia, sacado de su libro en el que narra su ascensión al Makalu por el Pilar Oeste.


“Después de casi 80 días en el camino, o más bien debería decir en la montaña, llegamos a casa el pasado domingo por la mañana. Desde entonces he tenido tiempo para reflexionar sobre este tiempo tan intenso y enriquecedor que he compartido con gente extraordinaria, y estoy muy agradecida por ello. El sueño de mi vida, alcanzar la cima de los 14 ochomiles, después de varios contratiempos para alcanzar la cumbre del K2, por fin se ha cumplido. Me gustaría agradecer a todos y cada uno de vosotros con todo mi corazón el que hayáis creído en mí; o mejor, en nosotros. Gracias por apoyarme en vuestros pensamientos. Realmente podía sentirlo y sacaba mi energía de ello.

El hecho de que Ralf diera la vuelta en la montaña hizo posible manteneros informados sobre nuestro ataque a cima, sin embargo, ahora que estoy de vuelta me gustaría contaros algunas impresiones más.

Cuando abandonamos el campo base para ir hacia el campo I, nevaba muy fuertemente y sabíamos que tendríamos que pasar un día de descanso allí. Afortunadamente, el sol brilló provocando numerosas avalanchas, lo que significaba que nuestro camino hacia el campo 2 iba a ser más seguro al día siguiente. Sin embargo, comenzó a nevar otra vez sobre la medianoche y cuando abandonamos nuestras tiendas a las 5am había otros 15cm de nueva nieve en el suelo. Avanzamos bien hacia la travesía, pero sabíamos que en el comienzo de los corredores podría haber peligro.

Justo antes de la travesía, Ralf me dijo de repente: “Gerlinde, me vuelvo, esto es demasiada excitación para mí”. Fue un momento muy difícil para los dos. Si nos dábamos la vuelta y esperábamos, la nieve nueva podría ser demasiada como para poder progresar más arriba. Compartí mis pensamientos con Ralf y le dije que mi ánimo era bueno. Por el contrario, el suyo era completamente diferente. Respetamos nuestras decisiones individuales, y Maxut, Vassily, Darek, Tommy y yo continuamos escalando la montaña. Era importante permanecer juntos durante el ascenso para minimizar el riesgo.

Como muchas veces antes, la nieve era muy profunda en el pilar. Cada 50m, Max, Vassily y yo nos alternábamos para abrir huella. Como avanzábamos muy lentamente, sabíamos que tendríamos que hacer un vivac en algún lugar del hombro rocoso. Para casos de emergencia había puesto en la mochila una tienda muy ligera para dos personas, que montamos al caer la noche intentando meternos en ella 5 personas. Tommy decidió descender al campo 1 por la tarde y conseguimos entrar los 4 en ella. Dejó de nevar, lo que hizo que tuviéramos más esperanza para el día siguiente.

Dadas las circunstancias, pasamos una noche bastante buena, aunque los 4 nos levantamos algo retorcidos cuando salimos de la tienda a la mañana siguiente. Guardamos todo nuestro material y continuamos hacia el campo II con vientos fuertes y nevadas intermitentes.

Solventamos dos travesías difíciles y cada uno de nosotros guardaba la secreta esperanza de que iba a dejar de nevar, como Charly había previsto; que el viento cesaría y tendríamos sol al día siguiente para llegar al campo III. Bueno, es lo que deseábamos...

Una vez que alcanzamos el campo II, construimos otra plataforma y fijamos nuestra tienda a prueba de viento con fuertes anclajes. Desde allí, pude por fin hablar con Ralf por la radio que habíamos dejado en ese campo. Se alegró mucho de oírnos. Me dijo que había hablado con Charly en Innsbruck, y que le había dicho que el jet stream se movía hacia el norte al día siguiente ¡Esto fue un incentivo muy fuerte para nuestra confianza!

Campo II a las 5am. La tormenta todavía ruge afuera, aunque habíamos pensado que el Jet Stream se habría ido. El tiempo cambia muy rápido normalmente, pero el jet stream parece hacerlo muy lentamente. A pesar de las miserables condiciones, todavía pensábamos alcanzar el campo III. Abríamos huella con fuerte viento y, como siempre, trabajábamos muy bien todos juntos. Por la tarde, alcanzamos el lugar de nuestro campo III. Teníamos mucho frío, y rápidamente instalamos nuestras diminutas tiendas.

Cuando llamamos a Ralf, él ya había descendido al campo base avanzado con Tommy. Nos dijeron que supuestamente el jet stream iba a finalizar. Maxut y Vassily tan solo movieron la cabeza despreocupadamente y yo no tenía ni idea de lo que estaban pensando en ese momento. Sin embargo, Charly acertó esta vez y el viento casi cesó por completo. Los días anteriores fueron muy duros psicológicamente para nosotros, y sólo en ese momento nos dábamos cuenta de que el tiempo mejoraba. El ambiente entre nosotros mejoró rápidamente y todos parecíamos estar más relajados. Ralf nos aseguró que el jet stream habría arrastrado la nieve recién caída, y que no tendríamos que abrir mucha huella por encima en la montaña; y tenía razón. Progresamos bien y alcanzamos el campo IV temprano por la tarde. Montamos rápidamente nuestras tiendas, hervimos agua y tuvimos intensos debates. ¿Cómo debíamos proceder?

Sabíamos que la larga travesía justo antes del corredor de los japoneses sería otro gran desafío. Si podríamos progresar bien o no con las condiciones de nieve que había era bastante difícil de saber. Por si acaso, metí mi pequeña tienda, un hornillo y un cacerolo, y Maxut y Darek llevaron cada uno un cartucho de gas en sus mochilas. También cargábamos con 50m de cuerda cada uno. La travesía era muy delicada y progresábamos lentamente. Ralf nos observaba con prismáticos y yo estaba contenta de poder consultar con él por radio cada duda; especialmente cuando alcanzamos el punto en el que no estábamos seguros de por donde debíamos atravesar la inclinada ladera.

Ralf era capaz de ver el corredor desde una perspectiva completamente distinta y descubrió una grieta que iba desde el borde derecho del corredor hasta el izquierdo. Nos recomendó movernos directamente por debajo de la grieta para protegernos de posibles avalanchas. Seguimos su consejo y pudimos proceder con seguridad a través de la ladera. El tiempo pasaba rápido, y aunque estábamos bastante exhaustos, nos sentíamos bien y decidimos no descender hasta el campo IV. Justo debajo de una repisa de hielo a unos 8.300m, excavamos una pequeña plataforma de 50º en la que apenas cabía nuestra pequeña tienda. Sólo la necesitábamos para unas pocas horas porque pensábamos seguir subiendo a medianoche. Con el volumen adicional de nuestros monos de plumas aún estábamos más apretados dentro de la tienda que en el hombro; sin embargo, fuimos capaces de derretir algo de nieve para beber. Eran sólo unas pocas horas...La noche era amargamente fría y cada vez tornaba más fría. Para poder controlar la sensación de frío, me concentraba en diferentes partes de mi cuerpo. A pesar de lo cansados que estábamos, ninguno fue capaz de pegar un ojo en toda la noche. Compartimos algunos sorbos de agua caliente y entre los 4 nos tomamos juntos un bol de sopa. Nos apoyábamos los unos a los otros y a pesar de las circunstancias, fuimos inmensamente tolerante. Todos teníamos una meta común, que sólo podíamos conseguir juntos; sólo juntos.

A la 1:30am, Maxut, Vassily y yo comenzamos a escalar. Sin embargo, a unos 50 metros verticales del vivac nos dimos la vuelta porque no podíamos sentir nuestros dedos de las manos y los pies. Esperamos hasta las 7:30am, y una vez que vimos los primeros rayos de sol nos alcanzaban comenzamos de nuevo. Teníamos un montón de nieve desde el mismo comienzo y escalamos a través de la parte más a la izquierda del corredor de los japoneses. Ganábamos altitud muy lentamente. Ralf, con quien estaba en permanente contacto por radio, nos animaba: “una vez que lleguéis a la rampa que conduce a la arista somital, la nieve estará mucho mejor”. Esto nos animaba a seguir, pero sin embargo, cuando llegamos allí, nos encontramos con que era todo lo contrario. Literalmente nos vimos atascados en la nieve. Intentamos subir por 3 sitios diferentes, pero era en vano. La nieve nos llegaba a la cadera, con una costra dura encima. Abríamos huella 10 pasos cada uno, lo que nos permitía avanzar unos 10 metros verticales cada vez, y entonces cambiábamos. ¿Podía ser que el K2 nos rechazara de nuevo? Vassily, Maxut y yo nos mirábamos los unos a los otros pero nadie decía nada. Metro a metro trabajábamos duro hasta que llegamos a una zona de roca, un terreno mucho más fácil. De repente sentí una increíble oleada de energía. Cuando alcanzamos la arista somital, contacté con Ralf. Lo único que podía oír que decía era: “...lo conseguirás, casi lo tienes ya.” Cuando Vassily me alcanzó, me preguntó si podríamos conseguirlo.

La arista que conducía a la cima estaba totalmente barrida por el viento y cuando estábamos justo bajo la cima pudimos ver el cuello de botella al otro lado. Me detuve un momento. Sentí a Fredrik muy cerca de mi en ese instante.

Mientras Vassily esperaba a Maxut, continué hacia cima. Los últimos pasos fueron los momentos más especiales e intensos que había sentido en esta expedición. Pude permanecer 15 minutos sola en la cima y quería compartir estos momentos con Ralf. Ese día, la increíble luz del atardecer sin casi viento eran un gran regalo.

Daba gracias al universo, a la creación, a Ralf y a todo el mundo que nos tenía presente en sus pensamientos. Literalmente, no soy capaz de explicar con palabras mi dicha. Primero llegaron Maxut y Vassily, seguidos de cerca por Darek. Alrededor de las 7 de la tarde, después de tomar nuestras fotos de cima, comenzamos el descenso. Cuando habíamos abandonado nuestro vivac por la mañana, ya sabíamos que tendríamos que descender a oscuras. Todos teníamos baterías de repuesto para nuestras frontales, y lo más importante era mantener la concentración hasta llegar al campo. El más mínimo error podía ser fatal. Justo abandonábamos la arista somital cuando el sol descendió y desapareció en la noche. Vassily y yo alcanzamos nuestro vivac sobre las 11:30pm e inmediatamente encendimos el hornillo para derretir algo de nieve. Maxut y Darek llegaron algo más tarde. Vassily y Maxut decidieron pasar la noche en el vivac. Darek y yo continuamos hasta el campo IV.

Cuando Maxut y Vassily llegaron a la mañana siguiente, continuamos hasta el campo 1. La nieve todavía era muy profunda ralentizando nuestro avance una vez más; descendíamos muy lentamente. Finalmente alcanzamos el campo 1 a las 3 de la mañana. Como Ralf ya había reservado los camellos para el día siguiente, teníamos que estar a la tarde siguiente en el campo base chino. Al día siguiente cargamos nuestras pesadas mochilas hasta el campo depósito, que alcanzamos a las 10 de la mañana. Ralf y Tommy nos esperaban.

La alegría y el alivio que sentí cuando Ralf me tomó entre sus brazos es imposible de describir. La carga que había soportado los últimos días sobre mis hombros desapareció: lo habíamos conseguido.

El sueño de mi vida se había hecho realidad.

Una vez más, ¡¡MILLONES DE GRACIAS a todos vosotros por estar ahí!!

Me gustaría agradecer especialmente a mis espónsors, que generosamente me han apoyado estos años.

GRACIAS a nuestro amigo y meteorólogo Dr. Charly Gabl
GRACIAS a todo el equipo de National Geographic
GRACIAS a nuestro fantástico equipo en casa: Kathrin y Nicola.

¡Con mi más sentidos recuerdos!
Vuestra


Gerlinde Kaltenbrunner

Página de Gerlinde: www.gerlinde-kaltenbrunner.at
Página de Ralf: www.amical.de


Atardece en el K2. Gerlinde Kaltenbrunner en la cima


Gerlinde, Vassily y Darek en la cima del K2

Maxut en la cima del K2

Tags: Alpinismo

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Comentarios

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7 comentarios

7. Bonaiti - 15 Sep 2011, 22:54
AUNQUE SE QUISO EVITAR EN MAYO (FIASCO EN EL EVEREST DE PASABAN Y COMPAÑIA) QUE GERLINDE FUERA LA PRIMERA MUJER EN SUBIR A TODOS LOS OCHOMILES SIN OXIGENO,NO FUE POSIBLE.FELICIDADES GERLINDE. YOU ARE THE BEST.THE NUMBER ONE.

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6. kuk - 14 Sep 2011, 23:42
Gerlinde es unica.

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5. CHANOELLOCO - 14 Sep 2011, 02:42
No será la primera de la " carrera" de los 14 , pero desde luego es la mas limpia y pura , una auténtica Himalayista.

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4. jabijo25 - 13 Sep 2011, 21:24
Felicidades, esta es una verdadera alpinista, se nota que ama la montaña, algunos deberian de aprender de este gran equipo, con ascensiones por rutas que algunas personas se les podrian atragantar, FELICIDADES de nuevo.

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3. Josi - 13 Sep 2011, 20:49
Muy grande! Felicidades!

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2. araba - 13 Sep 2011, 19:38
genial! un placer inmenso leer la crónica: fuerza, generosidad, incertidumbres y maravillas.

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1. enjoy your climb - 13 Sep 2011, 18:34
...vaya relato, a mi me ha emocionado...que capacidad para expresar sentimientos y para escalar con naturalidad...vaya equipazo y vaya profesionales...un verdadero privilegio poder seguir a esta gente... gracias

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