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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 14 de Diciembre de 2011

14 de diciembre de 2011: 100 años de la llegada de Amudsen al Polo Sur

El 14 de diciembre de 1911 el noruego Roald Amudsen alcanzaba el Polo Sur, después de 10 meses en la Antártida situando puestos de avituallamiento. El 19 de octubre comenzaba un último ataque que 2 meses después les situó en su objetivo, 35 días antes que el inglés Scott. Tras 99 días de viaje, y con 11 de los 52 perros con los que partieron, el 25 de enero de 1912 estaban de vuelta en su base; Scott y sus hombre perecieron en el regreso. La última frontera había sido conquistada

El noruego Roald Amudsen perteneció a la última generación de la estirpe de antiguos exploradores; nacido en 1872, en su niñez el mundo era un lugar plagado de zonas blancas en los mapas; cuando falleció, el planeta era un lugar conocido del que sólo quedaban rincones por descubrir.

De familia de capitanes de navío, desde pequeño supo que la exploración guiaría sus pasos. Con 8 años dormía con la ventana abierta en el invierno noruego para acostumbrarse al frío. Estudió por complacer a su madre, y cuando esta falleció se hizo marinero y decidió que era la hora del Polo. Buscó patrocinador, y lo encontró en el millonario estadounidense Lincoln Ellsworth.

Su primera incursión fue en 1897, cuando consiguió el puesto de timonel en la expedición antártica belga que duraría 2 años, y que fue la primera que pasó el invierno al sur del Círculo Polar Antártico, al quedar atrapados por el hielo. Comieron animales marinos crudos y se confeccionaron ropas de piel de foca para sobrevivir. Su siguiente gran exploración le llevó a ser el primero en cruzar el Paso del Noroeste, en 1903, con un velero y 6 hombres. Permanecieron 2 años explorando la zona ártica canadiense. Allí aprendió a sobrevivir al invierno con los nativos Netsilik; incluso adoptó su vestimenta para posteriores exploraciones. 3 años después de su partida, llegaba a un lugar con estación telegráfica, Eagle City, y conseguía avisar de su éxito y posterior supervivencia.

Pensaba ser el primero en conquistar el Polo Norte; se le adelantaron y volvió su mirada al Polo Sur. Es su historia más conocida, no sólo por lo enorme de su conquista, sino por su “carrera” con el británico Scott. Amudsen se enteró de que no iba a estar solo ya navegando hacia la Antártida, en una escala en Madeira. El inglés pensaba seguir los pasos de Shackleton -que anteriormente había alcanzado los 88º23', a sólo 180km del Polo Sur-, por el glaciar Beardmore hasta el plateau antártico; el noruego buscó a través de las montañas su camino hasta el mismo.

El 14 de enero de 1911 el Fram, barco de Amudsen, llegaba a la Plataforma de Hielo de Ross en donde el noruego instaló su campamento, el Framheim. Desde esa fecha hasta abril situaron avituallamientos en los grados 80º, 81º y 82º. Pasaron el invierno mejorando el sistema de trineos, consiguiendo agilizarlo reduciendo el peso. El 8 de septiembre partieron hacia el Polo pensando que el invierno estaba acabado; no fue así, y a -51ºC dejaron un nuevo depósito a 80º y regresaron.

El 19 de octubre comenzó el ataque definitivo, con un grupo formado por Amudsen, Olav Bjaaland, Helmer Hanssen, Sverre Hassel, Hjalmar Johansen, Kristian Prestrud, Jorgen Stubberud, Oscar Wisting, cuatro trineos y 52 perros. 24 de los animales fueron sacrificados para tener provisiones para la vuelta y para poder alimentar al resto de animales en el lugar conocido como la Carnicería. El 14 de diciembre llegaron al Polo Sur, en donde depositaron una tienda con una bandera noruega en lo alto y con una carta de Amudsen en su interior, por si no conseguían regresar con vida; querían dejar constancia de su llegada. Estaban de vuelta en el campamento Framheim el 25 de enero de 1912, con 11 perros.

No corrió la misma suerte Scott, que había decidido utilizar ponis siberianos. Tanto hombres como bestias murieron: además de tener éstas que cargar con los sacos de su alimentación, lo que las hundía en la nieve -frente a la táctica de Scott de sacrificar parte de los perros para alimentar a la vuelta al resto de supervivientes-, los caballos no soportaron el frío porque el sudor se les helaba. A diferencia de los caballos, los perros no regulan su temperatura con el sudor.

Pero la historia de Scott es otra. Que merece ser recordada tanto o más que la de Amudsen. Podéis leerla completa en esta serie de reportajes que sobre él publicamos en 2002:

Robert F. Scott: El honor, la derrota y el fin del mundo I
Robert F. Scott: El honor, la derrota y el fin del mundo II

Robert F. Scott: El honor, la derrota y el fin del mundo III

Scott y Amudsen pertenecieron a una estirpe de hombres que desapareció junto al mundo que la había engendrado. Hoy sólo nos queda evocar su espíritu libre y su visión más allá del miedo y del horizonte conocido.


Amudsen, conquistador del Polo Sur

Tags: Alpinismo

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