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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 10 de Enero de 2012

“Ha sido duro desde el primer día hasta el último”

Iñurrategi, Vallejo y Zabalza hacen un primer balance desde Bahía Hércules, en el mar helado, tras concluir su travesía antártica. Están esperando la avioneta que les trasladará a la base de Union Glacier, desde donde abandonarán el continente helado rumbo a Chile. Han sido 55 jornadas y 3.400km en completa autonomía, tirando de sus pulkas ayudados por sus cometas. Los sastrugi y el mal terreno que salvo en un par de ocasiones no les ha permitido disfrutar de las cometas han sido la tónica dominante

Tras concluir con éxito el proyecto de atravesar la Antártida en total autonomía con el impulso de cometas, la expedición NATURGAS/BBK TRANSANTARTIKA 2011 ha hecho un primer balance del éxito logrado. Juan Vallejo ha hecho unas primeras declaraciones desde Bahía Hércules, donde esperan la llegada en las próximas horas de una avioneta que les lleve a la base de Union Glacier, su último contacto con el continente helado.

En las 55 jornadas que ha invertido para completar su travesía antártica, el equipo de BAT Basque Team se ha enfrentado a todo tipo de situaciones: desde días de total ausencia de viento que obligaban a permanecer acampados o a tirar de riñón para empujar los trineos, hasta etapas en las que la excesiva fuerza del viento ha llegado a representar un riesgo para la integridad de los expedicionarios. En este sentido, Juan Vallejo ha señalado que “salvo el día en que llegamos al Polo Sur, que encontramos algunos kilómetros de nieve en buen estado, el resto de los 3.400 kilómetros los hemos hecho en condiciones muy muy duras, sin disfrutar prácticamente ningún día de las cometas“.

Y con un terreno que se ha presentado bastante más peligroso de lo inicialmente previsto debido a la perenne compañía de sastrugis y a la ocasional presencia de grietas ocultas en el hielo, las condiciones climatológicas han puesto a prueba la resistencia de Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza, que en los peores días se han visto obligados a soportar un frío extremo que ha llegado a alcanzar los 45 grados bajo cero. El gasteiztarra también ha sido muy explícito en este aspecto, declarando que “esperábamos mucho frío, pero no tanto”.

Buena prueba de lo impredecible que resulta una aventura como ésta es repasar el cuaderno de bitácora de los expedicionarios, en el que, sobre un total de 55 jornadas, en ocho de ellas fue imposible avanzar ni un solo kilómetro, mientras que en 14 ocasiones lograron superar los 100, con un récord absoluto de 180 logrado el pasado 3 de enero.

Base Novo-Polo Sur, 2.230 kms

Sin duda el tramo más complicado de la travesía ha sido el de los 44 jornadas que invirtió la expedición en recorrer los 2.230 kilómetros que separan la base rusa de Novolazarevskaya, a orillas del Océano Atlántico, de la norteamericana de Amundsen-Scott, que marca el Polo Sur geográfico. A lo largo de un mes y medio, Iñurrategi, Vallejo y Zabalza tuvieron que superar 2.500 metros de altitud, desde el nivel del mar hasta el Plateau, la meseta antártica, con pésimas condiciones de viento. Solamente el 8 de diciembre, tras 23 días de marcha, pudieron superar por primera vez los 100 kilómetros de distancia recorrida en una sola etapa. El alpinista alavés ha explicado que “quizás veníamos con una idea equivocada tras la experiencia de Groenlandia, las condiciones han sido bastante peores de lo que esperábamos”.

Aquellos fueron sin duda los días en los que el equipo de BAT Basque Team tuvo que poner a prueba su preparación física y mental, en jornadas interminables con un enorme desgaste físico que apenas redundaba en resultados tangibles, cuando estaban aún por delante la mayor parte de los 3.400 kilómetros de la travesía, y con el termómetro descendiendo a ojos vista a medida que ganaban altura. Las dificilísimas condiciones del terreno les obligaron además a abandonar otro de los objetivos de la expedición, como era el de escalar alguna de las paredes de la Tierra de la Reina Maud. En este sentido, Vallejo ha explicado que “no hemos hecho todo lo que queríamos hacer, pero hemos logrado el objetivo principal, que era terminar esta travesía que tanto nos ha costado, así que llegar al final nos ha dado una alegría inmensa”.

Suelo minado de sastrugi

Capítulo aparte merece el terreno, la superficie helada sobre la que se han desplazado. La travesía en Groenlandia que los tres alpinistas desarrollaron la pasada primavera como ensayo general para su aventura antártica no les preparó para el que ha sido uno de sus peores enemigos: los sastrugi o surcos que traza el viento sobre el hielo, que han dificultado enormemente el deslizamiento de los trineos en situaciones de ausencia de viento, y que han puesto en peligro su integridad física cuando las cometas les han permitido desplazarse a velocidad de crucero. ”Nos hemos tenido que adaptar al medio y aprender a ‘cometear’ sobre un terreno tan irregular”, ha precisado el alpinista alavés a este respecto.

Junto a la irregularidad del terreno, el peligro ha estado presente en forma de grietas en el hielo, a veces indetectables a simple vista, como pudo comprobar el propio Juan el 21 de noviembre, cinco días después de iniciar la marcha, cuando su trineo fue literalmente engullido por una hendidura de 30 metros de profundidad oculta en la nieve. El gasteiztarra tuvo que aguantar en el borde de la sima con un trineo de 170 kilos de peso colgando de su cintura, hasta que sus compañeros lograron cortar el arnés. Repasando esta tarde la experiencia, concluía que “son muchísimos kilómetros y muchísimos días en los que te pueden pasar un montón de cosas, así que el mero hecho de finalizar una experiencia dura, que nos ha obligado a exprimirnos al máximo, es un verdadero éxito”.

29 de diciembre, Polo Sur

Todas las penalidades sufridas se vieron recompensadas con la llegada al Polo Sur el jueves 29 de diciembre. Las 11 jornadas invertidas en completar los 1.160 kilómetros que separan el punto más meridional del planeta de Bahía Hércules han estado lejos de resultar sencillas porque, como ha explicado Vallejo a la conclusión de la travesía, “ha sido duro hasta el último día, porque nos habían anunciado mucho viento y apenas ha soplado, de manera que hemos tenido que hacer los últimos kilómetros tirando de la pulka”. Pero la temperatura se ha hecho más soportable a medida que descendían del Plateau hacia la costa, y las condiciones de viento han mejorado sustancialmente: la prueba es que casi la mitad de las jornadas en las que se han superado los 100 kilómetros diarios se han concentrado en esta segunda parte del recorrido.

Por otro lado, ver al alcance de la mano el objetivo de atravesar la Antártida en total autonomía y propulsados por cometas ha permitido a Alberto, Juan y Mikel disfrutar de los mejores momentos desde que el 16 de noviembre iniciaran la aventura que hoy han culminado con éxito. Hasta la fecha, tan sólo ocho personas han realizado una travesía antártica de estas características, cruzando de mar a mar pasando por el Polo Sur en total autonomía, pero no ha sido ésta la principal motivación para ellos. El alpinista alavés ha explicado desde Bahía Hércules que “exactamente no sabíamos cuánta gente lo había hecho, y tampoco era importante si había muchos o pocos que lo hubiesen realizado, la cuestión es que era un recorrido que a nosotros nos motivaba mucho”.

Ya sólo queda pensar en el regreso, y a este respecto Juan ha precisado que “la salida de la Antártida es bastante complicada, estamos en medio de la nada, en un punto sobre un mar de hielo permanente donde hay absolutamente nadie; el punto de salida es una base que se llama Union Glacier, a unos 100 kilómetros al Este, donde es muy complicado entrar, así que van a venir a buscarnos en una pequeña avioneta, desde allí daremos el salto al continente, a Punta Arenas, y luego ya a casa en vuelo convencional”.


Iñurrategi, Vallejo y Zabalza, ayer en el mar helado, Bahía Hércules, tras concluir su travesía antártica

Tags: Alpinismo

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