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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 08 de Mayo de 2012

Expedición Gocta en Perú: barranquismo por las grandes cascadas al borde de la Amazonia

Ya son unos años los que lleva en funcionamiento la Expedición Gocta, en la que participan barranquistas de Barcelona, Tarragona, Valencia, Madrid, Elche y Granada. De momento han abierto, entre otros, el Gocta superior y el inferior, 4ª cascada más alta del mundo, con saltos de agua de hasta 540m. El 31 de mayo parten de nuevo hacia allí, en busca de nuevas exploraciones

“Como barranquistas y espeleólogos, la exploración siempre ha sido uno de los grandes alicientes que ha impulsado nuestra actividad. Todavía existen lugares donde no ha entrado la luz y albergan flora y fauna que sobrevive en el frágil equilibrio de estas intimidades. Pero también se esconden cascadas ocultas al ojo humano desde hace miles de años. La sensación de conquistar espacios naturales todavía escondidos es algo difícil de explicar pero que remunera con creces cualquier esfuerzo. Es algo que va más allá del ámbito deportivo, de las cifras y de los récords.”

La primera vez que los miembros del Proyecto Gocta fueron a Perú corría el año 2010. Entonces consiguieron abrir la 4ª mayor cascada del planeta, entre otras cosas. Poco a poco van trabajando, y a finales de este mes regresarán para nuevas exploraciones. Como ellos afirman, “Quien sabe qué suerte de desafíos nos esperan este año. Quizás Yumbilla, con sus 890 metros de alzada cae vencida a nuestro asalto… o por el contrario, somos nosotros los que desorientados entre la tupida selva amazónica, terminamos rendidos a los evocadores cantos de sirena.”

Texto y fotos: Equipo de Exploración Barrancos en Perú

Explorar en Perú

La idea de explorar barrancos en Perú comenzó a gestarse en 2007. Por aquel entonces, un artículo del antropólogo alemán Stephan Ziemendorf fue el detonante de lo que más tarde se convertiría en nuestro proyecto de exploración. En aquel artículo se hablaba del descubrimiento en 2006 de la 4ª mayor cascada del mundo, ubicada en la aldea de Cocachimba, Amazonas: La Cascada Gocta, de 771 metros de altura. ¿Os lo podéis imaginar? Perú, Amazonas, exploración, grandes cascadas… todas esas palabras resonaron en nuestras cabezas como una evocadora sinfonía. ¡Sonaba a aventura!

Además, Perú está lleno de leyendas y supersticiones que en las aldeas más distantes cobran especial valor. La tradición oral de estos pueblos ha sido la base de gran parte de su conocimiento y pese a que muchos mitos puedan parecer extraordinarios y parecidos a los cuentos de niño por su espectacularidad y sencillez, los habitantes de estas regiones destilan gran respeto hacia estas historias. Prueba de ello es el total mutismo que existe entre los lugareños de la región de Cocachimba, donde nadie habla de la existencia de la Cascada Gocta por la superstición popular que se ha transmitido de generación en generación. La leyenda dice que existe una bella sirena de cabello rubio, madre de los peces y protectora de un tesoro que yace en el fondo de la cascada. Esta bella sirena acosaba a los hombres que osaban acercarse al lecho de la quebrada Gocta. Este tesoro bien podría ser, como dice la tradición popular, una vasija de oro celosamente custodiada por una enorme serpiente guarecida bajo la poza principal de la catarata.

Estas historias mantuvieron a jóvenes y niños alejados de la “chorrera” (nombre con que se conoce a la cascada entre los lugareños) durante años. Los campesinos evitaron durante más de medio siglo acercarse a sus proximidades para instalar los campos de cultivo.

Por si faltaba algún ingrediente más a toda esta increíble historia, cuenta también la leyenda que un agricultor llamado Juan Mendoza quedó misteriosamente encantado en una de las rocas gigantes que tiene la cascada como telón de fondo.

También estas tierras albergan la fortaleza prehispánica de Kuelap, complejo construido incluso antes que Machu Pichu. Este complejo fue descubierto en 1843 y cuenta con 1.600 metros de murallas de veinte metros de altura Los restos arqueológicos prueban la destreza de los habitantes de Chachapoyas, que habitaron entre los siglos X y XIV de nuestra era sin ser conquistados por los Incas, hasta su sometimiento final en tiempos del inca Túpac Yupanqui y, posteriormente, por los españoles.

Estas historias que poco o nada tienen que ver con el barranquismo, nos sumergen en lo más profundo de la cultura de Perú y nos transmiten a cada uno de nosotros, de la misma manera que lo han hecho durante décadas entre los habitantes de estas regiones, un sincero respeto hacia todo lo que rodea a estas insondables cascadas enclavadas al pie de la Amazonia. Un pueblo guerrero, una cascada legendaria, una cultura milenaria y una selva que esconde quien sabe cuántos secretos. De nuevo los españoles, ésta vez armados con neoprenos y cuerdas, nos adentramos en estas tierras con la esperanza de conquistar, pero sobretodo, de ser conquistados por la salvaje naturaleza de Perú y los fascinantes testimonios de un pueblo invencible.

El clima

Estamos en el hemisferio Sur, por lo que hay que invertir un poco la climatología de las estaciones siendo de diciembre a abril la época cálida.

De acuerdo a la ubicación tropical de Perú, debería tener un clima cálido, húmedo y lluvioso. Sin embargo, la presencia de la cordillera de Los Andes, la circulación anticiclónica del Pacífico Sur y la corriente fría de Humboldt (corriente marina originada por el ascenso de aguas profundas y frías que se produce en las costas occidentales de América del Sur) han determinado las condiciones ambientales, dando origen a una gran diversidad de climas.

Así pues y simplificándolo mucho, podemos hablar de tres zonas diferenciadas que son la costa, la sierra y la selva, donde se aprecian diferencias climáticas notables.

En la costa hay muy pocas precipitaciones. Entre mayo y noviembre presentan densas neblinas y tenues lloviznas que aumentan la sensación de frío, aunque la temperatura media oscila entre los 14ºC y los 18ºC. De diciembre a abril (verano) la humedad disminuye.

La sierra tiene un clima seco y fresco, con una temperatura promedio anual que oscila entre 9ºC y 18ªC.

La selva tiene un clima tropical con temperaturas que oscilan entre 26ºC y 40ªC. Tanto en la sierra como en la selva existe una estación seca o “verano” (mayo-octubre) en la que abundan los días soleados, y otra lluviosa entre diciembre y marzo ("el invierno").

La ciudad de Chachapoyas (nuestro punto de partida), se encuentra en la zona de la sierra y tiene un clima variado y templado, con lluvias en la estación cálida (diciembre a abril). La temperatura media máxima es de 23ºC y la mínima de 13ºC. Las precipitaciones anuales registran unos valores de entre 2000 mm y 4000 mm, siendo septiembre y abril la época de mayor precipitación.

Sin embargo y según las acertadas palabras del cronista Antonio de la Calancha que describía el territorio como una lugar de “montañas muy ásperas donde siempre llueve”, hay que anticiparse a los episodios de lluvias torrenciales ya que las cuencas de las cascadas, situadas sobre el altiplano, recogen en escaso margen de tiempo la fuertes precipitaciones que son conducidas rápidamente hacia los cauces que riegan las quebradas. Os podéis imaginar la especial amenaza que todo esto supone para un barranquista.

El equipo

Quizás en expediciones de otra índole, tener un buen currículum y ser un deportista de élite sea una referencia razonable para entrar en un proyecto de estas características. Sin embargo nuestra expedición exigía una particularidad que en cierto modo podría chocar con los perfiles de “soldado”: el buen rollo. A partir de aquí, gente de Barcelona, Tarragona, Valencia, Madrid, Elche y Granada conformaron lo que seríamos los 14 expedicionarios del Proyecto Gocta. Gente por supuesto de contrastada valía, pero con una gran capacidad de trabajo en equipo. Y quizás esa fue la clave del éxito.

Juan Miguel Moreno González (Nitu), Mario Gastón Chaves (Teropus), Juan Calleja Calvet (Juanillo), Xavier Munné Veciana (Xavi), Víctor Manuel Monroy Hernández y Cecilio López Tercero (Ceci).

El viaje

De Barcelona a Lima (16 horas que se pasaron “volando”) y de Lima a Cocachimba (27 horas de bus colmadas de “humanidad”). Tras 2 años y casi dos días de viaje, por fin estábamos a 1800 metros, en la ceja de selva donde los Andes se rinden ante las llanuras selváticas del río Amazonas. A los pies de Gocta nos sentimos como eventuales intrusos de la selva, contrabandistas de leyendas… dos años esperando este fascinante encuentro. ¡Por fin!

Comienza la exploración

Los primeros días los dedicamos a reconocer el terreno y valorar sus posibilidades. Tras tres días de machetazos, abriendo trochas entre la espesa vegetación para alcanzar los principales descensos de la zona, quedamos asombrados por el potencial que ofrece el lugar. Tras este arduo trabajo, se decide montar un campamento avanzado a 2.300 metros, en un altiplano denominado “pajonal de Shungaya”.

Apertura de Gocta (771 metros)

La cascada Gocta está considerada popularmente como la 4ª cascada más alta del mundo y fue desde el principio nuestro objetivo más ambicioso y el que dio nombre a la expedición. Está dividida en dos grandes saltos de agua que conforman lo que denominamos Gocta Inferior (540 metros) y Gocta Superior (231 metros).

APERTURA DE GOCTA INFERIOR

El día 25 de Junio, tras realizar tres aperturas importantes en la zona que nos ofrecieron una gran experiencia de trabajo sobre el terreno ( Golondrina Superior, Golondrina Inferior y Lejía Inferior) decidimos completar la prospección de Gocta para poder atacar durante el fin de semana. Una primera avanzadilla se encamina con las primera luces del amanecer hacia la cabecera del salto superior. Pero después de tres horas de caminata, se quedan a 200 metros de su objetivo ya que la selva se levanta como una barrera infranqueable que les obliga a retroceder.

Tras esta primera tentativa, otro grupo intenta acceder a la cabecera desde la población de San Pablo Valera. Allí tratan de gestionar los desplazamientos mediante taxis y caballos, pero se encuentra con un nuevo obstáculo: las fiestas locales. El pueblo se encuentra totalmente colapsado, por lo que se hace inútil cualquier esfuerzo en este sentido.

Tras este primer acercamiento a la parte superior, se decide explorar la parte inferior y que realmente alberga la parte más ambiciosa de la cascada: la vertical de 540 metros. Tras levantarnos bien temprano, nos quedamos esperando al alcalde de San Pablo que aparece con una pick-up con cierto retraso. Allí cargamos todos los petates y el equipo de filmación. Parte del grupo sale en el todoterreno mientras el resto sube en un taxi. Por la tarde, se consigue acceder a la cabecera mediante la instalación de un pasamanos de 40 metros. El equipo se asoma por primera vez a la imponente vertical, donde los 540 metros que distan de la base se convierten en el gran desafío. La roca no parece tan mala y los primeros 200 metros presentan grandes posibilidades. Lo más vertical viene a continuación, por lo que la incertidumbre de lo que nos espera más adelante nos sumerge en un mar de dudas. Sin perder tiempo, se aprovecha para dejar la cabecera equipada y así comenzar cuanto antes el descenso al día siguiente.

Por la tarde se establece comunicación con los componentes que se han quedado en el campamento y se informa de todas las novedades. En San Pablo, las fiestas nos ofrecen la oportunidad de asistir en directo a una de las procesiones. Nos enteramos de que en Gocta Lodge se alberga un grupo de militares. Entablamos conversaciones con ellos para planificar un posible rescate durante la apertura de la parte inferior de Gocta. Ellos nos ofrecen apoyo logístico sobre el terreno para los traslados de emergencia, mientras que nosotros nos encargaríamos del rescate en la cascada. Todo queda preparado frente a las posibles contingencias del día siguiente.

Al día siguiente

Al día siguiente, desde San Pablo, con la ayuda de caballos para el porteo del material, se accede hasta la cabecera. El grupo de apoyo establece un perímetro de seguridad alrededor de la cascada para evitar que cualquier desprendimiento fortuito pueda alcanzar a alguno de los turistas que la visitan. A su vez, este grupo actúa de ojeador, supervisando al equipo de apertura y siguiendo su línea de descenso con la intención de dar indicaciones si es necesario. Es imprescindible el uso de prismático para ver a los primeros en descender, que aparecen por fin a las 10 de la mañana. En la cabecera, junto al equipo de filmación, el equipo SOS permanece en la retaguardia aguardando instrucciones del equipo de ataque y de los ojeadores.

Los trabajos del equipo de apertura no son nada fáciles. La espesa vegetación que viste la cascada dificulta en gran medida la localización de puntos fiables donde montar las reuniones. Las recuperaciones se hacen lentas y cada largo se prolonga durante horas. Se opta por hacer un flanqueo en busca de la roca maciza que apreciamos durante la prospección de la cascada y que supone la mejor línea de descenso. Tras alcanzar la pared, ya limpia de vegetación, montamos una reunión para continuar bajando. Comenzamos a recuperar las cuerdas, pero nuestros esfuerzos son inútiles. ¡Se han atascado! No nos lo podemos creer. Tras varios intentos infructuoso, nos damos por vencidos. Sólo queda aprovechar al máximo los metros de cuerda que nos quedan, pero para ello tenemos que cortar. Por si fuera poco, los taladros comienzan a fallar y por momentos se vuelven inoperativos generando un gran desaliento. Pero tras unos momentos de incertidumbre, vuelven a funcionar.

Lentamente se sigue descendiendo en tiradas cada vez más largas. En una de las recuperaciones ha habido de nuevo problemas de recuperación. Como solución, se monta un polipasto para traccionar de la cuerda y solucionar los problemas de tracción. La maniobra resuelve con éxito el atasque momentáneo, lo que permite avanzar de nuevo. El día va agotándose y aún queda todo un abismo que salvar. En mitad de un vacío inexplorado, el equipo se afana por alcanzar la base antes de que se ponga el Sol.

La ayuda que ofrecen los ojeadores es de gran utilidad. Van guiando a la punta de apertura para localizar la mejor ubicación de la pared. Finalmente y tras dos largas tiradas se accede a lo que será la última cabecera de Gocta: un rápel de 140 metros.

A las 19:00 se encuentran el equipo de apertura y el de apoyo después de una dura jornada de descenso llena de contratiempos e incertidumbres. Lo celebramos abrazándonos efusivamente todos los miembros de la expedición. Más tarde llegan en un taxi los componentes del equipo SOS, sumándose a la celebración.

Sin embargo y para que el éxito de la expedición sea completo, todavía queda bregar con el tramo superior.

Durante el día 30, somos testigos de cómo unas intensas lluvias afectan al caudal de los barrancos de la zona. Dispuestos a aprovechar la oportunidad, nos acercamos a Gocta para ver con qué magnitud ha aumentado el caudal. El espectáculo que se nos ofrece es digno de una aventura como está. Gocta se ha convertido en una acaudalada cascada que ahora cae con tanta violencia que ni si quiera podemos acercarnos a 100 metros de su base. El estruendo es descomunal. No hay más remedio que cambiar de planes y esperar a que se normalicen las condiciones de la cascada.

Seis días después. Gocta superior

Han tenido que pasar 6 días para poder llevar a cabo una nueva tentativa. Durante este tiempo hemos podido recabar información de los lugareños y uno de ellos (Omar) dice conocer un acceso a la parte superior, aunque el último tramo lo recuerda vagamente y habrá que abrir trocha a machetazos irremediablemente. Así pues, partimos con tres caballos hacia la parte superior con el objetivo de completar la apertura. Durante 4 horas vamos avanzando con las inestimables indicaciones del guía hasta un punto que el equipo reconoce como la confluencia de la quebrada Isupata con Gocta.

Nos adentramos en el afluente Isupata y lo seguimos hasta la confluencia. En este punto hay dos verticales que salvamos rapelando. Estamos por fin en el cauce, donde todavía las aguas ignoran el insondable abismo que aguarda más adelante. Este tramo no deja de sorprendernos. El agua es abundante y discurre por meandros bien formados. Nos encontramos varios resaltes que salvamos rapelando o saltando y tras una hora aproximada de progresión, por fin llegamos a la cabecera de Gocta Superior. Las vistas son impresionantes. En este punto podemos divisar en la base al equipo de apoyo. Inmediatamente establecemos comunicación por radio para dar el parte de novedades. Sin perder tiempo, nos ponemos a trabajar.

Comenzamos a equipar el primer rápel y detectamos un roce importante. Para solucionarlo, colocamos una funda protectora con tan mala fortuna que termina cayendo al vacío. Aunque bajamos en doble para aliviar la tensión de las cuerdas, la arista termina siendo tan agresiva que consigue romper la camisa de la cuerda... ¡y acabamos de empezar! El segundo rápel es volado. No tiene problemas de rozamientos, pero por contra, la cuerda nos deja en mitad de la nada, a unos 6 metros de la pared y sin saber cómo llegar a ella para continuar. Con la ayuda de unas “uñas” improvisamos un ancla artesanal que lanzamos contra un saliente. La fortuna nos sonríe esta vez y mediante esta artimaña conseguimos ganar la pared. Hemos descendido unos 130 metros. Calculamos que quedan otros 100… y tenemos una cuerda de 200 metros. Las matemáticas ofrecen una tentadora división que no podemos rechazar, así que de una sola tirada culminamos este tramo superior de la cascada. Tras cuatro horas de descenso, ambos equipos se encuentran para celebrar la conquista definitiva de este salto legendario. Un sueño se acaba de cumplir.

Muchas más aperturas

Aunque Gocta ha supuesto el eje principal de esta expedición, no se ha parado ni un solo día de explorar y documentar las fascinantes quebradas, barrancos y cavidades de esta zona.

Descensos tan comprometidos y sorprendentes como Escalon Inferior, con sus tramos de oscuros y una total ausencia de escapes. También los dos tramos del Golondrinas, con espacios donde abundan las grandes verticales, con un pasaje subterráneo y de una envergadura en su conjunto que un descenso integral obligaría a hacer una noche de vivac. También Chorro Negro, Lejía, Cucharita… más de una decena de descensos abiertos fruto del trabajo en equipo pero, sobretodo, de las grandes posibilidades que esconden lugares tan recónditos y fascinantes como Perú.

Proyecto humanitario y socioeconómico

Al margen de la grandeza de la selva peruana está la miseria en la que viven muchos de sus habitantes. Por eso, Proyecto Gocta nació en su origen no sólo como un sueño de aventura, sino también como un puente hacia sus gentes y sus problemas. Como barranquistas, les hemos enseñado el valor de sus quebradas y la emoción que un ser humano puede sentir al sumergirse en el agua de sus cascadas. Disponen de un patrimonio natural que debe ser objeto de veneración, porque su conservación y cuidadosa adaptación puede ser en el futuro un recurso de vida. El conocimiento y puesta en valor de sus ríos, torrentes y bosques les ayudará a tomar conciencia de lo importante de su entorno, para endenderlo como un recurso en sí mismo, tal y como está, algo que cada vez cobra más importancia en los últimos tiempos, donde la selva amazónica está amenazada por sus gobernantes los cuales han propuesto ampliar el área de explotación, ahogando de esta manera a lo que todos conocemos como el pulmón del planeta.

También culturalmente poseen una riqueza tan abundante que no deja de sorprendernos. El mero hecho de explorar una cavidad y encontrar en su interior restos de antiguos rituales y ceremonias Chachapoyas nos puso los pelos de punta. Quizás por la falta de recursos o simplemente porque estos humildes lugareños bastante tienen con sobrevivir, hace falta todavía mucho para que descubran que el verdadero valor de su arqueología no está en saquearla como “huaqueros”, sino en mostrarla al mundo tal y como la dejaron sus antepasados.

Por eso esta expedición ha sido un éxito rotundo en cuanto a la apertura de barrancos y senderos patrimoniales. Confiamos en que durante los próximos años podamos recopilar suficiente información como para poder sacar a la luz una guía deportiva y turística que invite a los más aventureros a descubrir estas tierras llenas de hospitalidad y buenas palabras. Entre nuestros objetivos está equipar barrancos deportivos, pero también formar y capacitar a guías locales para que lleven a sus clientes y hacer de ello, un modo de vida.

Pero como los proyectos no dan de comer por sí solos, también apostamos por una ayuda más directa. Con el apoyo de espónsors y patrocinadores, hicimos entrega en la escuela de material escolar por valor de 600 €, que a buen seguro sabrán valorar los niños y jóvenes. En la enfermería local regalamos un botiquín con productos sanitarios de primera necesidad por un valor de 300 €.

Proyecto 2012

Durante estos años se ha mantenido vivo el proyecto. En 2011 se realizó una expedición a la zona de Yumbilla que ha sido clave para marcar los objetivos de este año. De nuevo un grupo de aventureros con “buen rollo” y ansias de conquista, cruzará el atlántico para aterrizar al pie de estos gigantescos saltos de agua en busca de nuevas experiencias. Quien sabe qué suerte de desafíos nos esperan este año. Quizás Yumbilla, con sus 890 metros de alzada cae vencida a nuestro asalto… o por el contrario, somos nosotros los que desorientados entre la tupida selva amazónica, terminamos rendidos a los evocadores cantos de sirena.

CATARATA DE GOCTA INFERIOR

Dificultad: v6, a4, VI
Desnivel: 550 mts.
Aproximación: 1,5 h. (desde campamento Chungaya) 4h (desde Cocachimba).
Retorno: 2h (hasta Cocachimba)
Horario Descenso:6/8 h.
Equipamiento: Parabolt M/10, Multimonti M/8.
Rápel más largo: 140 metros.
Combinable con: Gocta Superior, Estrehos de Gocta.
Época:Seca, de finales de mayo a noviembre aproximadamente
Neopreno: Completo
Primer Descenso: Grupo Gocta Junio de 2010

Descripción

Estamos hablando de unos mayores saltos de agua del mundo: 551m equipado de forma autónoma. A la dificultad técnica que entraña afrontar una cascada de este tipo le debemos sumar lo imprevisible que resulta la meteorología y el tiempo de concentración de las crecidas en estos ríos. La ausencia de equipos de rescate preparados en la zona, hacen de este descenso uno de los mas comprometidos del mundo.

El descenso recorre el contrafuerte central que divide en dos la catarata. En caso de crecida inesperada es la única zona que queda con poco caudal. Nueve rapeles nos separan de la base, el último de ellos una espectacular vertical de 140m, con los 100m finales totalmente aéreos que nos depositarán en el suelo a unos 30m de la pared.

Aproximación:

Para atacar Gocta Inferior tenemos dos opciones.

Desde San Pablo (1:30 h)
Desde la plaza de armas de san Pablo Valera coger el camino turístico que nos lleva a la catarata de Gocta. El camino es evidente y asciende primero en pendiente. Luego el camino se suaviza y se ensancha, con firme de tierra y sigue flanqueando la ladera izquierda del valle de Gocta. Continuamos andando por camino suave y nos adentramos en una zona selvática. Desde aquí en poco tiempo nos plantamos en la base de la cascada superior y aquí empezará el descenso.

Desde Cocachimba (2:30 h)
Reflejamos esta posibilidad pero recomendamos el acceso por San Pablo Valera. Desde Cocachimba hay que coger el sendero que nos lleva a la base de Gocta inferior. Después de pasar el puente del Palomita y cuando estemos viendo la cascada de Chorro Negro, a nuestra izquierda sale un sendero que baja al río Gocta. Hay que cruzar un puente y remontar por un camino bastante empinado hasta llegar al camino turístico que viene de San Pablo Valera. Continuar por la derecha hasta llegar a la cascada.

Descenso:

Para aproximarse a la cabecera utilizaremos un pasamano de unos 50 m. por la derecha hidrográfica que nos lleva al comienzo de la gran vertical. Una buena instalación nos da entrada al vertiginoso descenso, con un primer rápel de 80 m. y seguidamente uno de 90 m. que nos introducen de lleno en un descenso sin marcha atrás. Empiezan las primeras dificultades por la vegetación y las enormes alfombras de musgo que hay que ir limpiando de la pared para evitar que caigan encima de alguno de nosotros y que además dan problemas de recuperación a causa de la vegetación que queda enredada en las cuerdas.

El descenso se va desviando a la derecha con el fin de no ir a parar a los extra plomos y sigue la línea por la cual baja el agua cuando Gocta va en crecida.

Realizaremos un pasamanos para ir ganando el margen derecho. A continuación siguen tres rapeles (R15, R25 y R40) donde persisten los problemas de recuperación por la vegetación. Fuera de la pared no se aprecia, pero una fina cortina de agua nos va empapando y lo que pudiera parecer un descenso seco es todo lo contrario.

Otro pequeño pasamanos nos lleva a lo que será la última línea de bajada, ya más limpia y totalmente vertical. Esta línea esta conformada por un R60, un R95 y por último un espectacular R140 con casi 100 metros volados que nos dejan cerca de la poza donde rompe la gran cascada.

Retorno:

Una vez recogido el material, cruzaremos el río y alcanzaremos el sendero que en aproximadamente 2 horas nos llevará a Cocachimba.

Observaciones

La vertical de Gocta se equipó en 2010.Ya entonces presentó muchos problemas al tener que buscar lugares adecuado donde ubicar las cabeceras ya que la espesa capa de musgos y tierra que viste la cascada planteó serios problemas. El crecimiento de esta vegetación es salvaje e inevitable, por lo que muchas de las instalaciones pueden estar sepultadas o inutilizadas. Por eso hay que tomar consciencia de que la línea original puede no ser operativa.

Imprescindible llevar suficiente material de equipación y mentalidad aperturista.

Se trata de un descenso de alto compromiso y gran complejidad, donde el manejo de cuerdas en grandes verticales debe estar bien asentado. Una vez nos colgamos del primer rápel no hay marcha atrás, hemos de ser autosuficientes. No existen grupos de rescate ni nada parecido por la zona. Evaluar bien la meteorología pues una crecida nos complicaría muchísimo el descenso.

CATARATA DE GOCTA SUPERIOR

Dificultad: v6, a4, V
Desnivel: 300 mts. Aproximación: 4 h
Retorno: 40 min hasta San Pablo de Valera
Horario Descenso: 5 h.
Equipamiento: Parabolt M/10, Multimonti M/8.
Rápel más largo: 100 metros.
Combinable con: Gocta Inferior, Estrehos de Gocta.
Época: Seca, de finales de mayo a noviembre aproximadamente
Neopreno: Completo
Primer Descenso: Grupo Gocta Junio de 2010

Descripción

Verticalidad, compromiso, caudal, rápeles técnicos, péndulos vertiginosos y sobre todo unas vistas impresionantes de todo el circo de Gocta. Si hubiera que hacer una descripcion con pocas palabras de este barranco, estas serian las que forjan el caracter de este tramo de la integral de uno de los barrancos mas largos y verticales del mundo.

Al hablar de Gocta Superior estamos describiendo un descenso que incluso aislado de la comprometida parte inferior, reune atractivos más que suficientes para realizarlo de manera independiente a esta última.

-Los que quieran disfrutar de este cañón tendrán que ser conscientes de que el croquis es orientativo, sobre una linea de descenso que posiblemente haya sufrido modificaciones, debido a que estos torrentes se encuentran sometidos a constantes variaciones bruscas en su caudal, y que por lo tanto algunas instalaciones podrían estar dañadas o simplemente haber desaparecido.

-Los amantes de los barrancos solitarios, físcos y comprometidos encontrarán muchos atractivos en este barranco:

-Una aproximacion increible, que discurre por un milenario camino Inca para posteriormente adentrarnos a machetazos a través de la salvaje selva amazónica hasta el rio Ishupata, afluente de Gocta por el que nos adentraremos en su cauce.

-El descenso es técnico, variado y requiere la aceptación de un alto grado de compromiso. Una vez en su interior, en caso de lluvia solo dispondremos de media hora para ponernos a salvo. Comenzaremos rapelando o saltando las últimas casacadas del Ishupata. Una vez en el cauce principal de Gocta, realizaremos tres rapeles en una zona encajada y con abundante agua para finalizar acometiendo la primera cascada de Gocta, en la que nos espera uno de los péndulos mas espectaculares que hemos tenido ocasion de realizar. Todo ello bajo la atenta mirada de este vertiginoso valle, donde disfrutaremos desde el primer rapel de unas vistas privilegiadas.

Aproximación:

Lo más recomendable para realizar esta aproximación sera contratar los servicios de un guía. En la hospedería del pueblo podemos contactar con Luis, su propietario, y Omar, que son las dos únicas personas en la zona que conocen la manera de llegar hasta el rio Ishupata. La otra opción consiste en caminar por la calzada Inca siempre ascendiendo hasta llegar a las planicies que dominan la parte superior del valle. Seguiremos caminando por esta calzada hasta llegar a la zona selvática donde tendremos que navegar con la brújula o con GPS prestando mucha atencion a los desniveles que esconde la vegetacion.

Con la ayuda de los guías se tardan unas 4 horas en realizar la aproximacion.

Descenso:

El descenso comienza en el río Ishupata, afluente a través del cual nos sumergiremos en Gocta haciendo un primer rapel de 10 mts. y un segundo rapel de unos 40 mts., con una repisa a unos 15 mts de distancia del agua que hará las delicias de los saltarines.

Una vez en Gocta comenzamos caminando unos 200 mts. por una zona que se encañona cada vez más para dar paso a una zona estrecha y muy trabajada por el agua donde tendremos que sortear dos rápeles, resaltes y destrepes fáciles con un caudal óptimo.

El primero de estos rapeles tiene 12 mts. y se encuentra ubicado en el margen derecho. El segundo es de 10 mts. y está en alto y a la derecha descendiendo muy cerca del agua y ofreciendo la posiblidad de saltar desde una repisa a 5 mts. de ésta.

Seguimos avanzando por un pasillo de unos 500 mts. de longitud donde encontraremos resaltes y badinas hasta que el cañón se abre para dar paso al gran mirador de Gocta. A nuestros pies 771 mts. y unas vistas excepcionales del increible valle de Gocta. La cascada esta equipada por la izquierda orografica.

A unos diez metros del aliviadero de agua encontraremos unos anclajes sobre un bloque que nos serviran para hacer un pasamanos hasta la cabecera de 40 mts. En este rápel hay que tener especial cuidado, pues hay un roce a unos diez metros de cabecera que llegó a dañar nuestras cuerdas (preveer funda protectora). Descenderemos hasta llegar a la cabecera del rapel de 70 mt.

Esta reunion es la que da acceso al rapel del gran extraplomo, donde será casi imprescindible que el primero baje con unas uñas de escalada artificial, un gancho casero o cualquier invento para poder ganar los mas o menos 4 metros que hay que pendulear para llegar a la repisa herbosa donde encontraremos la instalacion del siguente rapel de 10 mts. El siguiente y último rápel se realiza sin problemas, al principio por un ligero extraplomo para bajar los ultimos 50 mts. por terrreno arrampado que nos sumerge en la gran poza de Gocta superior, que delimita el final de este tramo superior.

Retorno:

Una vez aqui podemos continuar el descenso de la gran cascada de Gocta Inferior, o abandonar por la derecha orografica, por la senda turistica que conduce a San Pablo.

Observaciones

-El crecimiento de la vegetación es salvaje e inevitable, por lo que muchas de las instalaciones pueden estar sepultadas o inutilizadas.
-Imprescindible llevar suficiente material de equipación y mentalidad aperturista.
-Importante un buen manejo de cuerdas en grandes verticales.

-Evaluar bien la meteorología pues una crecida nos complicaría muchísimo el descenso.

Página web del proyecto Gocta: www.barrancosenperu.es
Contacto: info@barrancosenperu.com


En el Yumbilla


En la cueva de la Tomasa

Cabecera del Gocta inferior

Gocta superior e inferior

Gocta superior

Gocta superior

Gocta integral



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