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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 06 de Noviembre de 2014

Paulo Roxo y Daniela Teixiera, intento de nueva vía al Shivling (6543m), frustrado por las condiciones. 1000m abiertos, 55º, WI4, M5

Espolón norte del Shivling

Los portugueses Paulo Roxo y Daniela Teixeira han vuelto una temporada más a intentar alguna vía nueva de dificultad alpina en las montañas del Himalaya, Recordemos que hace un año la primera cima de la historia al Kapura sur, el seismil del Karakorum, por la vía “Never ending dreams” (1.300m, 70º, M4).

Su primer objetivo era el Meru, pero las condiciones no lo permitieron. Posaron su mirada en el cercano Shivling, y en su espolón norte. Después de haber abierto 1.000m, con dificultades técnicas máximas de 55º/WI4/M5, el estado del hielo, y el hecho de encontrarse bajo un gran serac (ver fotos) que les exigía velocidad, les hizo descender.

En buena hora: ese día llegó el ciclón Hudhud, con las catastróficas consecuencias por todos conocidas: “Renunciar en el momento oportuno fue como una especie de señal de Shiva mismo. Esa misma tormenta mató a más de 40 personas en Nepal.”

No consiguieron la cima. Pero como afirman, "para nosotros fue el Intento Perfecto"

Paulo subiendo hacia el Meru, durante la aclimatación

“Nuestro plan inicial era intentar el inescalado espolón Leste que conduce a la cumbre principal del Pico Meru (6660m), pero al final terminamos en el Shivling, intentando una nueva vía.

Aunque esta vez no hicimos cumbre, no volvimos a casa con una sensación amarga. Hemos luchado, hemos intentado duro, y tuvimos una gran aventura en una gran línea. Para nosotros fue el intento perfecto.

En torno a 6000m, en el punto que nos dimos por vencidos, evitamos cruzar esa "línea fina", el límite de riesgo no controlado, y estamos contentos de nuestra decisión. La tormenta de nieve que nos pilló en el último día en la montaña llegó de forma impredecible y muy rápida.

Renunciar en el momento oportuno fue como una especie de señal de Shiva mismo. Esa misma tormenta mató a más de 40 personas en Nepal.

Aclimatación

El 28 de septiembre, salimos del campo base en Tapovan, desde los 4300m, con vista a aclimatar en las pendientes del Meru y echar un vistazo más de cerca al espolón Leste, nuestro objetivo para esta expedición.

El día después escalamos hasta los 5450m, y encontramos la nieve en condiciones abominables a pesar de los días anteriores de buen tiempo. Hacía tanto frío que la nieve simplemente no transformó, lo que tornó la ascensión en una penosa tarea.

Justo en el borde de una grieta gigante que nos protegía de cualquier roca que pudiera caer de una pared superior cerca, hicimos una plataforma decente para colocar nuestro vivac. A partir de ahí analizamos nuestras posibilidades. El espolón Leste del Meru brillaba con el sol desde las 6:30 de la mañana y una mirada más cercana desvelaba los surcos de avalanchas recientes. Así que, muy rápido nos dimos cuenta de que sólo había una opción para nosotros. Decidimos renunciar al Meru. Era simplemente demasiado expuesto, demasiado peligroso.

Al regresar al campo base, vimos una atractiva línea en la cara Norte del Shivling, una montaña que nunca habíamos pensado escalar.

Croquis de la zona alta del espolón:
1. Ruta del segundo intento (hasta 6000m)
1a. Ruta del primer intento (hasta 5650m)
2. Vía Alemana (Mayo de 2014)
3. Vía normal (Espolón noroeste)
B. "Pared de la Galleta"
En la foto puede apreciarse el inmenso serac bajo el que se encontraban, y que les obligó a tomar la determinación de bajar.

Cara norte del Shivling - Primer intento

Después de un par de días, nos dirigimos al Shivling (6543m), para intentar una nueva vía, empezando en su cara norte y conduciendo al todavía virgen espolón norte.

Después de subir por unos pocos cientos de metros en una ladera de piedras sueltas, la subida "oficial" se inició a aproximadamente 5000m con un primer largo en escalada mixta conduciendo a un estrecho corredor bastante evidente y lógico. Decidimos bautizarlo como "Corredor Estrela", como un pequeño homenaje a la montaña más alta de nuestro país, "Serra da Estrela". El corredor tenía numerosas pequeñas secciones de hielo lo que lo hizo interesante y nada aburrido. La subida no era difícil y tanto el granito en las márgenes del corredor como las secciones de hielo, ofreció bastantes posibilidades para proteger.

Daniela, tras finalizar el Corredor Estrela

Horas después empezamos a procurar un lugar para pasar la noche. Abandonamos el corredor y subimos hacia la izquierda en la dirección de un espolón prominente. Con alguna intuición y un poco de suerte, en la parte superior del espolón encontramos un sitio justo lo suficiente grande para colocar nuestra mini tienda vivac, a los 5500 m, - el perfecto "nido de pájaros" - 10 horas después de que dejamos el campo base.

Nos sentíamos bien y en buena forma.

Daniela en un sector de hielo del Corredor Estrela

Zona baja, con el corredor Estrela

Al día siguiente, planificábamos alcanzar el espolón norte y el día después intentar la cumbre. Frente a nosotros había un espolón vagamente delineado que conducía a la cresta principal. Estimamos alrededor de 4 a 5 horas para la escalada.

Tan pronto como empezamos a subir, la sorpresa llegó en forma de una nieve podrida que cubría losas de granito empinadas. Los crampones se enterraban hasta resbalar en la roca y las oportunidades para colocar protecciones eran escasas. Lo que desde abajo parecía una subida fácil, se convirtió en una arriesgada pesadilla. Insistimos, pero nos vimos obligados continuamente a movernos hacia la izquierda tratando de encontrar una posible brecha entre las lastras que nos permitiesen ganar algo de altura. Finalmente, después de dos horas de esfuerzos y sólo 150m de progresión ascendente nos vimos obligados a aceptar la derrota. Estábamos a una altitud de aproximadamente 5650m. Nos sentimos psicológicamente derrotados. Decidimos abandonar el Shivling para siempre y regresar al campo base con todo nuestro equipo, dejando absolutamente ningún depósito en el pie de la montaña.

Algunos días más tarde, reconsideramos nuestras posibilidades...

Segundo intento – Espolón norte

Otros tres días pasaron y resolvemos darnos otra oportunidad en el Shivling. Volveríamos a nuestra línea anterior pero esta vez el plan era ir hacia la derecha justo después del primer corredor inicial.

En el campo base existía una expedición comercial con algunos miembros procedentes de Alemania. Cuando les dijimos que nuestra idea era intentar una nueva vía en el Shivling, uno de ellos nos informó que unos amigos suyos, justo el Mayo pasado, habían escalado una vía muy próxima a la que queríamos intentar nosotros. Se hizo evidente que "nuestra línea" compartiría algunos tramos con la nueva ruta alemana. En realidad no nos importó, ya que no teníamos ninguna información sobre la pared y la montaña presentaba condiciones muy diferentes en comparación con el pasado mes de Mayo. Todas las sorpresas y las dudas seguían todavía allí, esperando por nosotros.

El primer día (11 de octubre) fue de acuerdo con el plan y, después de subir el “Corredor Estrela", a las tres de la tarde, alcanzamos el local para dormir en un pequeño collado a los 5500m. Al día siguiente empezamos por las 5 de la mañana con el objetivo de subir lo más cerca posible al espolón. Una de las razones seria evitar en lo posible la exposición a la caída de seracs desde la amenazante barrera colgando por encima.

Subimos un poco de todo, nieve podrida, hielo duro y un poco de escalada mixta fácil. Tres horas y media más tarde llegamos al borde del espolón y empezamos a buscar un lugar lo suficientemente grande para colocar nuestra tienda vivac. A los 5800m, justo en la parte superior de una impresionante chimenea de hielo cayendo en el abismo, nos las arreglamos para construir una especie de pequeña plataforma en una rampa de 15º. Bautizamos el colgante campo con el nombre de "Campo galleta", ya que no estaba lejos de la gran lastra redondeada a que llamamos "Galleta". Esta formación rocosa es una buena referencia que se avista claramente desde abajo.

"Campo Galleta", nuestro vivac en una rampa de 15º de inclinación, a los 5800m

Nuestro tercer día en la montaña sería nuestro día de cumbre. Eran las cuatro de la mañana, cuando salimos de la tienda vivac.

Al principio avanzábamos en buena nieve con secciones de hielo ocasionales y seguíamos en ensamble. Las protecciones eran escasas pero las dificultades no eran todavía importantes. Pasado algún tiempo la luz del alba surgía en el horizonte de montañas y ya podíamos mirar algo más allá. El día antes observamos un pequeño hueco que parecía permitir atravesar la grande muralla de roca que domina la parte superior de la montaña, conectando con un corredor de nieve diagonal que conducía a la parte inferior de la barrera de seracs. Llegamos al “hueco” y encontramos una cascada de hielo con unos 20 metros. Durante los siguientes 80 metros la escalada siguió empinada y algo exigente, con largos técnicos e interesantes que realmente disfrutamos.

Algún tiempo después llegamos al peor lugar del mundo, ya que estábamos justo debajo de la grande barrera de seracs. Para alcanzar el espolón norte, nuestra única salida, tendríamos que hacer una larga travesía, casi horizontal, siempre por debajo de los amenazantes seracs. La exposición a la caída de bloques era masiva. Desde ese punto “nuestra” ruta encontraba la vía escalada por el equipo alemán en Mayo de este año. A juzgar por las fotos que vimos en el campo base sobre esta sección en particular, al parecer, nuestros predecesores ??encontraron la nieve en muy buenas condiciones y han sido capaces de atravesar esta sección rápidamente. La pared de hielo encima era abrumadora, nos sentimos como patos con el arma del cazador ya apuntada! Teníamos que movernos de allí bastante rápido.

Paulo en los últimos largos, justo antes de abandonar el intento de cumbre. La parte baja de la barrera de seracs puede verse encima

Cuando empezamos a movernos de nuevo, encontramos el hielo bastante más difícil de lo esperado. Al principio no tuvimos dificultades de mayor y los crampones hacían su trabajo, pero pronto empezaron los problemas. Escalar en hielo es normalmente mejor que penar en nieve profunda pero, una travesía enorme con un hielo negro hiper duro, a los 6000m, es otro cantar. El hielo durísimo desaceleró drásticamente nuestro ritmo, pero nos pareció que podíamos manejarlo... si no tuviéramos los edificios desplomados de los seracs justo por encima de nuestras cabezas demasiado frágiles. No era una perspectiva divertida en absoluto! La dirección no importaba. Para arriba o para abajo, teníamos de escaparnos de aquel lugar muy rápidamente. Después de algunos minutos de incertidumbre llegamos a la conclusión de que la dirección más rápida seria, sin duda ¡para abajo!

¡Game over!

A partir de ese punto exacto comenzamos el proceso repetitivo de bajar en rápeles, más o menos por la misma ruta de nuestro intento.

Rapelando la vía

Algunos detalles técnicos

Nuestro intento de vía, se inicia en la parte derecha de la cara norte del Shivling a unos 5000m, después de los 5500m continúa a través del espolón norte - el inicio del espolón es compartido con la vía alemana de Mayo de 2014 que luego se desvía hacia la derecha. Después de los 5800m sigue por la cara noroeste, hasta encontrar de nuevo la ruta alemana, a una altitud de 6000m, donde nos vimos obligados a abandonar. Escalamos unos 1000m de vía, y encontramos dificultades técnicas máximas de 55º/WI4/M5.

En los rápeles abandonamos cordinos en algunos Abalakovs, clavos, algunos empotradores y algún friend."


Paulo Roxo y Daniela Teixeira reciben el apoyo de RAB, la Federación Portuguesa de Montañismo (FCMP), STERLING, INLINEOUT

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