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ACTUALIDAD | NOTICIAS | 12 de Diciembre de 2014

Ramón de Larramendi presenta datos científicos de la circunnavegación de Groenlandia; en 2015, circunnavegación de la Antártida, 7.000km en autonomía

Ramón de Larramendi con su trineo de viento

Los datos científicos recogidos por el proyecto Trineo de Viento en la 1ª Circunnavegación de Groenlandia, la pasada primavera, están siendo utilizados por investigadores del CSIC para calibrar la precisión de los modelos sobre cambio climático. Las medidas de temperatura realizadas durante los 49 días de travesía presentan una diferencia media de 3ºC respecto a estos modelos (para ese lugar y en esos momentos), según el geógrafo Juan Ignacio López Moreno, del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC).

El vehículo, diseñado por el explorador Ramón Larramendi, ha demostrado que, pese a que requiere aun mejoras, es adecuado para transportar un laboratorio-móvil por territorios antárticos y groenlandeses, puesto que ha sido capaz de recorrer 4.300 kilómetros en autonomía y con cero emisiones, en una región tan sensible, inhóspita y desconocida como es el Ártico.

Estas son las principales conclusiones de la conferencia que ayer ofrecieron los miembros del equipo 1ª Circunnavegación de Groenlandia en la Sociedad Geográfica Española (SGE), un acto en el que estuvieron presentes, además de Larramendi y López Moreno, los expedicionarios Manuel Olivera y Eusebio Beamonte, y que fue presentado por el responsable de Expediciones de la SGE, Javier Alonso-Iñarra, y la periodista Josefina Maestre.

Presentación

La 1ª Circunnavegación de Groenlandia, se desarrolló entre el pasado 3 mayo, fecha en la que los expedicionarios salieron de Kangerlussuaq, y el 23 de junio. La ruta comenzó el 6 de mayo, tras varios días de preparación del vehículo. En total, los cinco expedicionarios (los tres mencionados junto con la danesa Karin Moe Bojsen y el groenlandés Hugo Svensson) recorrieron 4.300 kilómetros en 49 días, tiempo en el que fueron totalmente autónomos y no se encontraron con nadie.

En una sala en la que no quedaba un hueco libre, Larramendi señaló que la ruta elegida, circunnavegar el interior de hielo groenlandés, era “peculiar”, pero “tenía sentido para probar el Trineo de Viento en un recorrido complejo que implicara ir y volver, y así demostrar que con este vehículo España puede desarrollar un programa científico aprovechando sus posibilidades”

El próximo reto, anunció, es la circunvalación de la Antártida, un nuevo desafío geográfico y técnico para finales de 2015. “Serán 7.000 kilómetros en autonomía, durante 90 días y con seis personas. No queremos que sea sólo una expedición, sino el embrión de un programa nacional español antártico, con financiación pública y privada”, anunció. “Es una posibilidad que ya se ha hablado extraoficialmente con el Gobierno”, señaló.

A nivel técnico, reconoció que en el Trineo hay que incorporar mejoras en la cabina de pilotaje, reforzar las cometas y rediseñar las poleas, que soportan muchas tensiones, pero recordó que en esta aventura el presupuesto era muy modesto. “Aun así, los elementos técnicos básicos han funcionado y las roturas se han podido solucionar sobre la marcha, que es lo importante”, destacó.

Sobre las condiciones meteorológicas durante la travesía, Larramendi indicó: “Al principio del viaje, en mayo, hacía mucho frío, pero a partir 5 junio, subieron las temperaturas y en las tiendas se producía un efecto invernadero que permitía estar poco abrigados trabajando. Tuvimos buen tiempo los 50 días, ni una tormenta. Nunca habíamos visto nada parecido. Alguna vez hubo viento de 65 km/h, pero fue algo excepcional.”

Manuel Olivera, que durante la travesía recogió los datos científicos, intervino para explicar cómo recogió hasta 300 muestras de nieve y realizó nueve experimentos, relacionados con las características de la nieve, encargados por el IPE-CSIC. “No soy científico, pero comprobé que llegamos a tener hasta 20ºC de diferencia entre la nieve del norte y del sur. Un grado de diferencia cada 100 kilómetros”, señaló.

“Lo que pasa en el Ártico tiene consecuencias para todos. La fusión del hielo incrementa el nivel del mar, cambia las corrientes marinas y perjudica el efecto espejo que tiene el hielo, pues estas zonas polares reflejan hasta el 80% de radiación solar. El problema es que es un espacio vacío en el que es complicado recoger información, así que los estudios se basan en simulaciones numéricas o satélites, pero es necesaria la observación directa en la zona para calibrarlos. Es ahí donde el Trineo de Viento ha resultado una posibilidad muy interesante”, comentó López Moreno.

Tras un primer análisis, el investigador ha concluido que los modelos sobre temperaturas en Groenlandia reproducen el patrón geográfico que siguieron los expedicionarios, pero tienen un desajuste de 3ºC menos respecto a los datos del Trineo de Viento. “No quiere decir que haya más calentamiento, sino que en ese momento concreto hacía más calor y ello puede ayudar a calibrar modelos predictivos como el cambio climático”, explicó.

Respecto al espesor de nieve, destacó que también los datos “son interesante para calibrar resultados conseguidos por los satélites” y comentó que “es un dato inesperado que encontraran cinco metros de espesor de nieve en zonas muy frías, muy al norte, donde se piensa que se convierte en hielo en menos tiempo."

Entre los presentes en la conferencia se encontraba investigador polar Francisco Navarro, profesor en la Universidad Politécnica de Madrid, quien aprovechó para plantear algunas cuestiones técnicas a Larramendi. “Para que fuera viable como vehículo para la investigación debería estar avalado por un proyecto científico presentado al Plan Nacional I+D”, afirmó.

El también investigador polar de la Universidad de Alcalá de Henares, Miguel Ramos, por su parte, recalcó que el Trineo de Viento puede ser la “motivación” que necesita la investigación polar española: “En el continente antártico podemos hacer muchas cosas, pero además de la faceta científica está la motivación que supone tener una tecnología española, que está probada, que pueden usar otros países y es esta instalación la que dará justificación a las investigaciones".

Asimismo, entre los presentes se encontraba Andrés Barbosa, vicedirector de Investigación del Museo Nacional de Ciencia Naturales y experto en estudios sobre pingüinos.

Respecto al manejo del Trineo, el expedicionario e ingeniero Eusebio Beamonte comentó su experiencia con estas palabras: “Al principio, parecía complicado dirigir la cometa donde queríamos e incluso tuvimos un momento difícil al atravesar una zona de grietas, que no esperábamos, pero al final del viaje ya lo manejábamos sin grandes problemas”.

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