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ACTUALIDAD | PREPARACIÓN FÍSICA | 26 de Septiembre de 2001

Tic-tac, tic-tac

Por José Ramón Callén Rodríguez  | 
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Cada uno de nosotros tiene un reloj interno. Un regulador de todo el funcionamiento del organismo. Él marca nuestros pasos. Aquí podéis conocerlo un poquito mejor.

 
El Ironman requiere una sincronización precisa de todo el organismo. Son más de ocho horas!! 

Amanece en Hawai. El reloj va avanzando hacia la hora prevista para el comienzo de una de las competiciones más exigentes del mundo. Pero en esos momentos, no sólo está funcionando ese reloj que marcará el inicio de la prueba. Todos los allí presentes tienen en marcha un reloj interno que controla en todo momento el ritmo que llevan en el organismo todas las variables relacionadas con su funcionamiento. El reloj biológico. Durante varios meses, entrenamiento tras entrenamiento, kilómetro a kilómetro, metro a metro, cada uno de los deportistas ha estado educando a ese marcapasos a sincronizarse según las condiciones que se va a encontrar en la competición. Frecuencia cardiaca, respiración, ingesta de nutrientes y líquidos durante la prueba, todo ha de estar previsto, todo ha de estar sincronizado. Y esa tarea necesita de tiempo. Por ello, antes de ese día clave, el funcionamiento interno del organismo, ha de estar programado a la perfección. Y esa programación depende de ese reloj interno, quien ha de coordinar la acción de todos los procesos que se darán durante las más de ocho horas que dura la prueba.

Las manecillas del reloj siguen avanzando. Cada vez en la línea de salida se congrega más y más multitud, pero paradójicamente, el silencio cada vez es mayor. Cada triatleta se "encierra" en si mismo. Sabe lo que tiene por delante. Tres mil ochocientos metros a nado, ciento ochenta kilómetros sobre la bici y poco más de cuarenta y dos kilómetros corriendo. Es el Ironman. El triatlón más importante del mundo. El "speaker" anima al público para que aliente a los héroes que tomarán la salida. Se acerca la hora. Suena la señal de salida. Del silencio se pasa al estruendo de cientos de triatletas comenzando a nadar. El reloj que marca el tiempo de prueba ya no se detendrá hasta cruzar la meta. El reloj interno de cada triatleta también estará en funcionamiento sin cesar. De él depende llegar al final del Ironman. Llegar a completar el "gran triatlón".

Pero el funcionamiento correcto del reloj biológico, no es sólo necesario cuando se va a afrontar una competición. En la vida diaria, el organismo funciona bajo "las órdenes" que marcan ciertos ritmos internos que han sido programados de forma genética. Esa programación escrita en los genes, unida a las condiciones variables que se dan a lo largo de nuestras vidas, hacen que el funcionamiento interno de todos los órganos tenga momentos de mayor y menor actividad. De esta forma, a lo largo de los días o de las horas, existe una perfecta sincronización para conseguir mantener la salud correcta de nuestro cuerpo. Y es que, si la "maquinaria interna" no estuviera coordinada y los diferentes órganos funcionaran de forma anárquica, los desajustes que se producirían nos llevarían a caer enfermos de gravedad. Por ello es necesario un reloj interno que vaya marcando y coordinando de la mejor forma posible el funcionamiento de todos los elementos que aseguran nuestra salud.

 
Antes de la competición, los deportistas han de habituar a su cuerpo para estar completamente preparado para afrontar las pruebas 

Se ha observado que, los cambios que se producen en las funciones y órganos de los diferentes sistemas corporales, se repiten de forma cíclica y bajo un ritmo determinado. Esto es, día a día, las condiciones y variaciones se repiten. El estudio de esos cambios lo lleva a cabo una parte de la fisiología denominada cronobiología. Y a ella se han de achacar los buenos resultados que gran cantidad de deportistas han conseguido gracias al conocimiento de estas variables, obteniendo su máximo rendimiento en el momento óptimo en el que el cuerpo podía dar la mejor respuesta. De esta forma, las grandes finales dentro del atletismo o de la natación, tienen lugar en horarios de tarde, ya que a esas horas es cuando la cronobiología ha observado las mejores condiciones para obtener el mejor rendimiento.

Pero no sólo el rendimiento depende de las variaciones internas del funcionamiento del organismo. La salud, e incluso la supervivencia de una especie, dependen de la adaptación de esos ritmos y ciclos (variaciones internas) a las condiciones externas. Por ejemplo, el ciclo solar influye de forma fundamental en nuestra conducta, de forma que marca en gran medida nuestras horas de vigilia y de sueño. De no adaptarnos a ese ciclo, caeríamos enfermos irremediablemente. Por ello, antes de la salida del Ironman (como de todas las pruebas que comienzan por la mañana), los deportistas han de habituar a su cuerpo a estar completamente preparado para afrontar la competición, a horas que, en condiciones normales, estaría descansando. Así, durante días y días antes de la competición, han de educar a su organismo a irse a dormir a las nueve de la noche para levantarse a las cuatro o las cinco de la mañana. De esta forma, se consigue que el cuerpo ajuste su reloj interno a lo que se va a encontrar el día de la gran prueba. Todo ha de estar preparado.

RITMOS CIRCADIANOS
Para cada especie, estos ciclos y ritmos tienen una duración distinta, que es conocida como ritmo biológico. A lo largo del día, hay cambios a todos los niveles en las funciones y mecanismos biológicos. Cuando esas variaciones se repiten aproximadamente cada 24 horas, se denominan ritmos circadianos. Unos ritmos controlados por una parte del sistema nervioso central, denominado hipotálamo.

Dentro de los ritmos circadianos, por ejemplo, el ciclo sueño-vigilia tiene una duración de 25 horas, produciéndose diariamente un ajuste a las condiciones del ciclo luz-oscuridad. Ese ajuste a las 24 horas reales, se consigue gracias a que el reloj biológico se regula mediante estímulos como las horas de luz, los sonidos, el contacto social, el horario de las comidas, el nivel físico o la edad y el sexo (a mayor edad mayor disritmia, mientras que la mujer es más sensible a los posibles cambios). Por todo ello, en pruebas tan duras como los raids de aventura, en las que el descanso, la alimentación y las horas de esfuerzo son totalmente variables, los deportistas son sometidos a "luchar" en ocasiones contra el mayor obstáculo: sus propios ritmos circadianos, ya que, aunque el cuerpo les pida un descanso o más horas de sueño, el reloj de la organización es implacable y obliga a ponerse en marcha aún cuando se llevan durmiendo tan sólo dos o tres horas. ¡Eso sí que es dureza!.


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