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ACTUALIDAD | PREPARACIÓN FÍSICA | 08 de Enero de 2002

Electroterapia: la electricidad al servicio de la salud (I)

Por Oscar Ballarín Plana  | 

Hoy en día, en el ámbito deportivo e incluso por mejorar el aspecto estético, estamos observando un aumento del uso de la electricidad en forma de múltiples aparatos. ¿Quién no ha visto los diferentes anuncios de electroestimuladores que aparecen en la televisión?

 

El uso terapéutico de la corriente eléctrica es aprovechado desde hace décadas, y aquí daremos una visión global de dicho aspecto, intentando delimitar la línea entre una acción terapéutica y un uso no apropiado.

En la segunda parte, abordaremos el aspecto concreto de la electroestimulación y efectos en el organismo de la corriente en general.

1. Tipos de corrientes.
El primer aspecto que tendríamos que abordar sería el saber qué tipos de corrientes pueden usarse con fines terapéuticos. Podemos decir que básicamente dos: corriente continua y corriente alterna.

La corriente continua, proporcionalmente, es mucho menos usada, y dicho uso se limita hoy en día a la Iontoforesis, es decir, la introducción de iones en el interior del organismo utilizando la corriente eléctrica. Esto se realiza a través de los orificios de salida de los pelos y por las glándulas sudoríparas para, a través de los tejidos, llegar al torrente sanguíneo o a la capa deseada.

Es de utilidad para ciertos medicamentos o sustancias.
Un uso muy frecuente es ante fracturas óseas con dificultades de consolidación. En cierto modo, es la “versión moderna” y optimizada del famoso baño de nuestras madres o abuelas con sal y vinagre.

Foto: The North Face 

La corriente alterna es el tipo de corriente que mayor uso tiene en el ámbito sanitario. Esto es debido, básicamente, a su mayor posibilidad de uso terapéutico y a que es mejor soportada por nuestro organismo.

Dentro del grupo general de corrientes alternas podemos distinguir, a su vez, tres grandes grupos: las corrientes de baja, media y alta frecuencia.
Mención aparte, podemos hablar de ultrasonidos y uso de corrientes magnéticas que basan su funcionamiento en la corriente eléctrica, pero que no abordaremos por no corresponder con una corriente eléctrica directa.

2. Baja, media y alta frecuencia.
Son los grandes grupos dentro de las corrientes alternas, y la diferencia entre ellas se basa en las frecuencias entre las que oscilan unas u otras.

La baja frecuencia comprende aquellas corrientes de entre 1 y 1.00 Hz, la media frecuencia abarca entre 1.000 y 100.000 Hz, y la alta frecuencia más de 100.000 Hz.
A su vez, cada uno de estos tres subgrupos cuenta con otras subdivisiones.

Foto: The North Face 

La baja frecuencia podríamos dividirla en aquellas que buscan un efecto excitomotor, y que trabajan en frecuencias comprendidas entre 1 y 100 Hz, y las analgésicas, que lo hacen generalmente entre 100 y 800 Hz. Señalar que todas las corrientes analgésicas que generalmente se usan trabajan por encima de 100 Hz (algunas como las corrientes tipo Mega A, entre 1.00 y 10.000 Hz).

Dentro de las corrientes de baja frecuencia que buscan el efecto excitomotor se encuadran las corrientes usadas para reforzamiento muscular y mejora neuromuscular, pero este aspecto será detallado en la segunda parte de este artículo.

La media frecuencia, con varios tipos de corrientes entre las que cabe destacar, por su utilidad terapéutica, las interferenciales, que pueden usarse con dos o cuatro polos (electrodos), las tipo Kotz y las Mega A.

Y dentro del último grupo, las corrientes alternas de alta frecuencia donde encuadraríamos las ondas cortas y las microondas.

Hasta aquí lo que es una visión general, global de los tipos de corrientes que tienen un uso terapéutico.

Desde luego poco o nada tiene que ver todo lo que sea el uso terapéutico de la electricidad, lo que implica una patología previa y un tratamiento posterior, con aquellos usos que podríamos considerar “coadyuvantes” o sin un fin curativo.Este es el caso de las corrientes de estimulación muscular.

No cabe duda de que los efectos fisiológicos de la electricidad en el cuerpo son diferentes, planteando un punto de partida “correcto”, sin patología o disfunción a rehabilitar, que si partimos de una situación patológica.

Aún así hay ciertos efectos que se producen y de hecho son buscados con el uso de estas corrientes, y de los cuales hablaremos en el próximo artículo.

Un saludo y a disfrutar de vuestra salud con vuestro deporte.


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