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ACTUALIDAD | PREPARACIÓN FÍSICA | 20 de Mayo de 2002

Ciclos de entrenamiento

Por Pere Lloveras  | 
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El trabajo de un deportista, y por tanto toda su vida activa, suele durar algunos años, comprendiendo tanto el tiempo necesario de preparación como el de mantener el momento óptimo de rendimiento.

Todo este tiempo, aunque tenga una clara continuidad, debe estar dividido en períodos temporales no necesariamente iguales que permitan afrontar los distintos objetivos.

Ciclo plurianual, ciclo, anual, macrociclo, mesociclo, microciclo, sesión

Foto: Carlos Pauner 
El entrenamiento para una actividad deportiva de alto nivel requiere una planificación de entrenamiento a largo plazo (en la foto, Carlos Pauner en la cumbre del Makalu) 

Ciclo plurianual

No tardará mucho en hacerse realidad la disposición de datos que permitan orientar la planificación del entrenamiento para cualquiera de las modalidades de deportes de montaña a partir del establecimiento de fases claramente diferenciadas de cimentación de las bases deportivas, de desarrollo del rendimiento y de estabilización del nivel óptimo. En otros deportes ya se contempla algo análogo desde hace tiempo. Por cada una de estas fases debe pasar cualquier deportista que pretenda llegar a la máxima manifestación de sus posibilidades de rendimiento, todo ello independientemente de la edad y los condicionantes que posea.

En la primera de las fases debe quedar asegurada una formación genérica de base mediante una preparación variada y un bajo volumen de ejercicios; las sesiones no deben implicar gran dureza y procurarán lograr un elevado potencial motor, buscando claramente asegurar el desarrollo técnico de la especialización futura. Esta fase de iniciación, si ha estado bien planificada, garantiza que el deportista pueda elegir a su término el grupo de modalidades hacia donde se orientará. La especialización temprana, centrada exclusivamente en una modalidad concreta desde el inicio de la práctica deportiva, es muy eficiente porque logra avanzar los resultados en muchos casos; pero también es cierto que es origen de gran cantidad de abandonos y frustraciones.

En la segunda fase la preparación del deportista debe centrarse en el trabajo orientado hacia unas modalidades afines. En el caso de la escalada, por ejemplo, se estaría hablando de escalada deportiva (un solo largo de cuerda, equipado si la altura lo requiere) o escalada en terreno de aventura (varios largos de cuerda, no necesariamente equipados). Cada una de ellas, a su vez, comprende modalidades diferenciadas que son en las que el escalador buscará rendir al máximo en la siguiente fase: podemos, por ejemplo, hablar de escalada deportiva en competición de dificultad o de velocidad, en roca a vista, sobre vías trabajadas, en bloque. En esta fase de tecnificación se desarrolla al deportista en todos los ámbitos hasta el límite de dejar entrever su posible futuro: continuación a niveles superiores, especialización concreta, abandono por otras actividades, etc.

En la tercera fase se exprime al máximo al deportista para que saboree el jugo de su rendimiento. El trabajo se orienta al desarrollo absoluto de todas las capacidades individuales y a su mantenimiento una vez alcanzadas. Acentuar la preparación en los detalles más insignificantes es uno de los requerimientos indispensables que la planificación buscará. El alto rendimiento que se trabaja en esta fase queda reservado a unos pocos especializados y probablemente profesionalizados, aunque éstos puedan combinar su práctica entrenada con otras modalidades no prioritarias.

Cada una de estas fases implica más de un año de trabajo con la persona por lo que recibe el nombre de ciclo plurianual. El ciclo plurianual puede dividirse en uno o más ciclos anuales.

 
Tras una etapa de iniciación, entrenando en escalada, nos centraremos en la tecnificación de una u otra modalidad 

Ciclo anual

Como su nombre indica, el ciclo anual es aquel que engloba el período de tiempo correspondiente a un año. En muchos casos equivale a lo que las organizaciones deportivas califican como temporada, si bien puede no coincidir a nivel de calendario con los años naturales de doce meses de enero a diciembre.

El objetivo de la planificación en el ciclo anual es la organización del trabajo a lo largo de doce meses para la consecución de un estado de mejora del rendimiento, coincidiendo habitualmente con el tiempo comprendido entre el final de una temporada y la terminación de la siguiente.

Macrociclo

La distribución de objetivos de rendimiento a lo largo del año permite dividirlo en uno o más ciclos de trabajo, cada uno de ellos atendiendo al acento que en la planificación se le dé. Estos ciclos son los denominados macrociclos.

Cuando el deportista requiere el máximo rendimiento en un único momento del año, que puede ser una competición destacada o las pocas semanas de sus vacaciones, se hace necesario plantear el trabajo en base a un único macrociclo. Si los intereses se centran en dos momentos claramente distintos, como el calendario de competiciones estatales y las últimas competiciones de copa del mundo, entonces es imprescindible trazar una estrategia en base a dos macrociclos. Análogamente, si de lo que se trata es de rendir al mayor nivel posible en cada una de las vacaciones escolares de Navidades, Semana Santa o verano, entonces lo correcto es estructurar el año en base a tres macrociclos. Hasta cuatro macrociclos podrían ser definidos en un mismo ciclo anual, aunque, salvo para profesionales, por su brevedad será difícil que se disponga de los recursos necesarios para que sean fructíferos.

La extensión de cada uno de los posibles macrociclos en los que se plantee el año no necesariamente ha de ser la misma. Puesto que la determinación y categorización de los objetivos es lo que realmente es primordial, el calendario resultante de objetivos orientará hacia la determinación del número y los momentos de inicio de cada macrociclo.

A pesar de que resulten macrociclos distintos en extensión, en objetivos de resultados o en número a lo largo de temporadas similares, la estructura de cada uno de ellos puede ser similar y basarse en la lógica progresión que la mejora del rendimiento exige, puesto que en cada uno de ellos se persigue algo parecido: rendir al máximo dentro de las posibilidades. Que la estructura pueda ser parecida no implica, sin embargo, que el diseño del trabajo sea igual.

Cada uno de los macrociclos debe contener una parte importante, mayoritaria en tiempo, dedicada a la preparación del deportista buscando su aumento de nivel; es el período preparatorio. También otra parte, no tan extensa, en la que las cargas aumentan y disminuye el volumen de trabajo, enfocada claramente a posibilitar el máximo rendimiento durante el macrociclo, al que se denomina período competitivo. Debe además plantearse una parte destinada a la recuperación (de sobreentrenamientos, de lesiones) antes de abordar un nuevo macrociclo, pudiendo prescindirse de ello en alguno de los macrociclos cuando el año está dividido en varios; se le llama habitualmente período de transición.


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