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ACTUALIDAD | PERFILES | 03 de Octubre de 2003

Renato Casarotto, del Fitz Roy al K2

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Renato regresa para hacernos recordar. El glaciar de Flippi, al pie del K2 ha devuelto su cuerpo, cerrando la historia de uno de los últimos exponentes de la 'generación de los fuertes' en el alpinismo italiano, de los escaladores que abrieron grandes vías en solitario y hollaron la nieve de las montañas más remotas.

Foto: Expedición Andalucía K2 
El K2 desde el lugar donde han sido enterrados los restos de Casarotto 

“Hay un loco escalando solo el Pilar, y esa mujer igual de loca le espera abajo...!!!” La voz se corría por todo el Chaltén, y los dedos señalaban al impresionante Pilar del Fitz Roy. Renato Casarotto estaba abriendo el filo Noreste de la gran Pared en solitario, después de que el mal tiempo hubiera decidido a sus compañeros a regresar a Italia. Solo Goretta, su mujer y compañera inseparable de expedición desde que se casaron, permanecía bajo el monstruo de granito, confiada. Corría el año de 1979, y Renato Casarotto ya era un nombre conocido en el ambiente alpinístico italiano, sobre todo gracias a sus escaldas en solitario en dolomitas, aunque no tanto como el de otras grandes figuras del CAI. Eran tiempos dorados para el montañismo de la Península; abundaban las grandes expediciones y se abrían grandes paredes por todo el mundo. Un año antes Casarotto formó parte de una que pretendia abrir vía en la Norte del Fitz Roy. El mal tiempo famoso de la zona no les dejó ni acercarse, pero el flechazo ya se había producido. Renato se había enamorado del Fitz Roy y,además, contaba con la ventaja de que su mujer nunca fue celosa de las montañas, más bien lo contrario (siguendo a su marido sería, por ejemplo , la primera italiana en llegar a la cima de un ochomil, el Cho Oyu). En el Fitz roy, Casarotto usó un sistema de autoseguro dinámico que el mismo había inventado. Con el, aprovechando una 'relativa' ventana de buen tiempo y en cuatro días, alcanzaba la cima del Pilar, a 3000 metros, en lo que calificó como 'una escalada estupenda' para la que sólo lamentó 'el hielo que cubría por completo muchas de las fisura ya que, de no ser por él, me hubiera permitido forzar toda la vía en libre'. En definitiva, algo más que estupendo, diría cualquiera. Algunos días más le costaría llegar a la cumbre principal del Fitz Roy, progresando por una pared totalmente cubierta de hielo y con muy mal tiempo.

Foto: www.tecpetrol.com 
La cara Noerte del fitz roy, donde Casarotto escaló el espolón NO en solitario 

Desde la cima del Fitz Roy, este Vicentino nacido en el 48 una de las escaladas más notables de la historia del alpinismo en Patagonia (y, por extensión, en el planeta). Atrás quedaban muchas otras, pero todas, y las que vendrían después, seguitrían la misma pauta de estilo: en solitario si es posible, en estilo alpino, sin trampas. Junto a Albiero y Cogato, había inaugurado , en la Cima della Basuza, el séptimo grado en dolomitas, en 1976. Sus vías son hermosas y fueron abiertas con un nivel ético extraordinario, constituyendo actividades que , incomprensiblemente, no se han valorado lo suficiente.

Por cierto, que a la escasa valoracion de su actividad conribuyo el mismo Reinhold Messer, jefe de la primera expedicion de Casarotto al K2. Entonces, Messner no fue precisamente amable al definir al italiano como el 'eslabón más débil de la cadena'. Ni siquiera la muerte de casarotto endulzaría los comentarios de Messner, que afirmo sin concesiones que Renato fue al K2tal vez como revancha por su experiencia anterior pero que, en cualquier caso, estaba condenado al fracaso, debido a sus limitaciones. Los directores e la revista Italiana de la Montaña reaccionaron de inmediato, enumerando las grandes ascensiones primeras invernales y en solitario de Casarotto, que muy pocos pueden igualar . Curiosamente, sus objetivos se centraron siempre en grandes paredes; mientras a su alrededor eclosionaba la escalada deportiva, Casarotto fue inmune al encanto del grado y el músculo.

Foto: www.tecpetrol.com 
Renato Casarotto a finales de los setenta 

No entraremos en polémicas. Lo cierto es que Casarotto no era ochomilista, sino escalador. Y muy bueno. Sus compañeros de cordada le recuerdan como 'el héroe silencioso'. Sus contemporáneos hablan de el como un hombre metódico y tranquilo, pero animado por una especie de fuego interior que le llevó a enormes empresas en solitario. Sin embargo, era cualquier cosa menos inconsciente. Preocupado por a seguridad, cuando escalaba en sólo siempre se aseguraba con un prussik (nudo autobloqueante). Sus mejores armas eran la paciencia y el tesón. Dotes imprescindibles para alguien capaz de ascender solo al McKinley, o de pasar diecisiete! Días ininterrumpidos en pared para abrir ruta en la pared Norte del Nevado Huascarán (Perú).

Renato se 'enganchó' al mundo vertical durante el servicio militar. En los sesenta comienza a destacar por sus escaladas en los Pequeños Dolomitas,cercanos a su residencia, pero cuando deja boquiabiertos a propios y extraños es en 1974, con la primera invernal en solitario a la Simor-Rossi de la pared Norte del Pelmo. El mismo método y la misma época elige para repetir la Andrich-Fae a la Noroeste de la Civeta. Su siguiente 'campanazo' tiene lugar al otro lado del océano: los antes mencionados 17 días que le llevan a escalar la Pared norte del Huascarán, la cima más alta de los Andes peruanos, completando una vía tan técnica y comprometida que aún espera su primera repetición. En el 78 sube la Sur del Mt. Watkins. En el 79 abre el Pilar Noroeste del Fitz roy, como decíamos, su actividad más conocida. Pero no por ello podemos olvidar la impresionante 'Tríptico del Frenêy realizada en el 82: Entre el 1 y el 15 de febrero, en pleno invierno, solo y en completa autonomía, escala la Ratti-Vitalli, desciende la vertiente norte de la Aiguille Noire, escala la Gervasutti-Boccalatte, rapela hasta la base del Pilar Central y so remonta por la Bonington hasta alcanzar la arista cimera y, por ella, llegar hasta la cumbre del Mont Blanc. También escalo en solitario y en invierno , como siempre, el espolón Cozzolino al Piccolo mangart di Coritenza.


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