Política de Cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia de navegación y servicio. Si continúas navegando, entendemos que aceptas nuestra Política de Cookies
Portes Gratis
a partir de 60 €
ACTUALIDAD | PERFILES | 01 de Mayo de 2004

Berhault, esencia de alpinista

Por   | 

Patrick Berhault desapareció tal y como había concebido su vida, sin hacer ruido, discretamente. Acompañado de un amigo, sobre una solitaria cresta alpina, el francés murió rodeado únicamente de la inmensidad de las montañas a las que se entregó.

 
Patrick Berhault 

“L’excellence discrète”. Así le apodó Patrick Gabarrou hace ya años, cuando su audacia e imaginación asombraban al mundo de la montaña tanto como su sencillez e integridad.

Nacido en el sur de Francia, Berhault comenzó a escalar con un grupo de amigos en la Turbie, abanicado por la brisa marina del Mediterráneo. Pronto se destacará como un escalador revolucionario, con un compromiso por la pureza cada vez más fuerte.

Junto a su tocayo Edlinger, se convirtió a finales de la década de los 70 en toda una referencia para los escaladores de su generación. Sus aperturas en libre en las paredes calizas del Verdón marcaron el baremo de la dificultad y sus nombres quedaron asociados para siempre al término “Free Climbing”.

 
Patrick fue uno de los abanderados del free climbing de los "70" 

Se trababa de aplicar los criterios de la escalada libre yosemítica, británica y alpina a las paredes de alta dificultad. Nada de ayudas artificiales, sólo la cuerda, el magnesio y la audacia.

Los tiempos estaban cambiando y Berhault había contribuido a ello. Sin embargo, su concepción de la montaña era todavía la de un romántico. En 1985, se adhirió con convencimiento al Manifiesto de los 19, en el que se deploraba el giro competitivo que estaba tomando la escalada.

“Nosotros no queremos entrenadores o seleccionadores, porque la escalada es ante todo una búsqueda personal”, rezaba el escrito, al que Berhault, al contrario que la mayoría de sus compañeros, se mantuvo fiel hasta el final. “Más que un deporte, la montaña es para mí una forma de vida”, aseguró.

 
Berhault, con Edlinger y Humar durante la travesía transalpina 

Guía de Chamonix

Consecuente con su filosofía y su temperamento, Berhault volvió la mirada hacia las nieves de los grandes picos alpinos y se convirtió en guía de Chamonix. Más tarde pasaría a formar parte del GHM francés (Grupo de Alta Montaña) e instructor en el ENSA (Escuela Nacional de Esquí y Alpinismo).

Mientras Edlinger se dedicaba a publicar libros y dar conferencias, Berhault cambiaba los pies de gato por los crampones y los piolets. No quería hablar de patrocinios y no anhelaba ascender las montañas más altas de la tierra.

“Los ochomiles no me atraen demasiado; sigo soñando con muchas otras montañas en muchos otros lugares del mundo, aunque tampoco descarto volver al Himalaya”, señaló Berhault, que únicamente ascendió el Shisha Pangma de los 14.

Mientras tanto, seguía aferrado a sus queridos Alpes, donde con cada proyecto ampliaba las fronteras del alpinismo. En 1991 realizó la travesía completa del macizo del Mont Blanc encadenando vías de gran dificultad. Un año después, ascendió en el día, junto a Fred Vimal, la super-integral de Peuterey.

 
L´excellence discrete, según le definió Gabarrou 

Más tarde vendrían primeras invernales en el macizo del Mont Blanc y en el del Oisans, pero su gran desafío no llegó hasta el verano de 2000. Llevaba diez años madurando el proyecto: atravesar todo el arco alpino, desde Eslovenia hasta el Mediterráneo, sin la ayuda de medios mecánicos y ascendiendo en el camino 22 cumbres míticas.

La gran travesía

Ajeno a los comentarios y a la curiosidad que despertó, llamó a unos cuantos amigos, se hizo con el material necesario, con un diario nuevo y, el 28 de agosto de 2000 se dio a sí mismo el banderazo de salida en Eslovenia, al pie del Triglav. El 9 de febrero de 2001, llegó a la playa de Menton. Tras de sí dejaba 167 días pasados en la montaña, 141.683 metros de desnivel positivo, 22.280 metros en pared y cinco países (Eslovenia, Austria, Italia, Suiza y Francia) atravesados por la columna vertebral de sus montañas.

 
Patrick Edlinger volvió a formar cordada con él en Dolomitas 

La aventura, en la que compartió escaladas con compañeros como Edlinger, Philippe Magnin o Gabarrou, le trajo el reconocimiento y la popularidad, un libro y una película premiada en numerosos festivales, pero no cambió su concepción de la vida.

El 1 de marzo, a sus 46 años, Berhault emprendió un nuevo proyecto alpino, esta vez de la mano de Magnin, su compañero de andanzas en los últimos tiempos. Se trataba de subir los 82 picos de más de 4.000 metros de los Alpes en tan sólo 82 días. Había que escalar rápido y seguro, dos cualidades que siempre habían caracterizado el estilo del francés.

Tras 60 días de aventura, el 28 de abril, los dos alpinistas caminaban desencordados por la cresta que une el Täschhorn con el Dom, en el Valais suizo, en busca de su 4.000 número 64. El tiempo no era bueno y la visibilidad escasa. De repente, hacia las 11:30 de la mañana, Berhault, que caminaba delante, desaparece de la vista de Magnin. Una cornisa que falla, un resbalón inoportuno y el alpinista galo se pierde para siempre. Su cuerpo fue recuperado un día después.


Síguenos

Buscar en el archivo

Texto a buscar

Por fecha

  

Por categorías









Artículos más recientes

Suscríbete al Boletín
Suscríbete al Boletín Barrabes y sé el primero en enterarte de nuestras novedades.
Síguenos
Mantente al día de la actualidad de Barrabes desde las redes sociales.
Tiendas Barrabes
Visita nuestras tiendas y disfruta de unos espacios únicos.
¿Necesitas ayuda?
Envíanos tu consulta
ESCRÍBENOS
o llama al
902 14 8000
o con tu tarifa plana al 974 215 497
(Horario: Lunes a Viernes de 9h a 19h.)
España  |  France  |  Deutschland  |  United Kingdom  |  Sverige  |  International